En el qual se escriue como despues de auer ynvernado los españoles
en las rriueras de Meta, fue muerto Alonso de Herrera, su capitan,
en vna guazauara que los yndios le dieron.
Con la breuedad que se rrequeria, echo el Capitan Herrera su gente y
cauallos en tierra y mando aperceuir y aderezar los mas sanos y bien
dispuestos, y se partio con ellos en busca de alguna poblazon donde
pudiesen rremediar parte de sus trauajos con hallar que comer, que ya no
deseavan ni procurauan otra cosa.
Caminando con esta demanda, encontraron cierto numero de yndios
salteadores que atrauesauan por aquella tierra, los quales uiendo la
estrañeza de la gente española, tomaron las armas para ofendellos y
defenderse. Los soldados arremetieron a hellos, y haziendoles el daño
que pudieron, los ahuyentaron, forzandolos a que dejasen lo que rrovado
lleuauan.
Tomaronse en el alcanze dos yndios para claridad o guias de lo que yuan
buscando, a vno de los quales se le pregunto por señas donde auia
poblazon; dijo que el los lleuaria a hella. Trujolos engañados de vna
parte a otra ocho dias, sin lleuallos donde tuuiesen ningun descanso,
antes se les doblaua el trauajo con andar y no comer. Constriñeron al
yndio, con alguna corporal pena que le dieron, a que los desengañase y
lleuase a poblado. Entendiendo el yndio la causa de su aflicion, dijoles
que por aquella uanda no avia pueblos ni comida ninguna; que se[465]
pasasen de la otra uanda del rrio, donde se proueerian vastantemente de
lo necesario. El Capitan lo hizo assi, que boluiendose al rrio,
enbarcandose en los uergantines, se paso a la parte de la mano derecha
del rrio de Meta con toda su gente, y dejando los que le parecio en
guarda de los uergantines, se metio por do el yndio los guiaua, que
fueron vnos muy malos anegadizos, y despues de auellos pasado los trajo
algunos dias de una parte a otra sin hallar mas de un buhio despoblado,
sin gente ni comida.
Los que en guarda de los uergantines auian quedado, pareciendoles que su
Capitan con su yndiscreta determinacion, antes procuraua acauallos de
matar que rremediallos, estauan determinados de boluerse con los uarcos
el rrio auajo, lo qual auian dicho a algunos soldados de los que con
Herrera yban, dandoles a entender que si algunos dias se tardauan, que
no los hallarian donde los dejauan, pues no les quedauan que comer. Esto
se lo dijo a Alonso de Herrera, que se andaua tras la guia que lleuaua
buscando comida; y entendiendo el proposito con que auian quedado los
del rrio, dio con toda presteza la buelta y los hallo casi de camino
para partirse, que otro dia despues de como llego auian de nauegar el
rrio abajo.
Con su llegada todos se sogaron[466], y disimulando el Capitan no auer
entendido sus desinos, se paso otra uez de la otra uanda del rrio, y
castigando al yndio con la pena que por auellos traido burlados tantos
dias merecia, lo hizo ahorcar, al qual, por persuasiones que se yzieron
dandole a entender el ueneficio que de rreceuir el sacramento del
bautismo en semejante tiempo se le seguia, lo bautizaron pidiendolo y
consintiendolo el propio yndio, y luego lo ahorcaron, estando perniando
o basqueando, vn soldado, con baruara crueldad, le tiro vna jara y se la
enclauo por vn muslo, y con vn ynumano atreuimiento se llego al yndio
ahorcado y diciendo «perro, daca mi jara» y se la saco de donde la tenia
hincada; al qual soldado, no muchos dias despues, en la primer resfriega
que con yndios tuuieron, le fue dado vn flechazo por el propio lugar por
donde el le auia dado el jarazo al yndio ahorcado, del qual murio casi
rraviando o desesperado; lo qual se tuuo por permision diuina.
El capitan Alonso de Herrera torno a echar su gente en tierra, y dejando
en guarda de los uarcos los mas amigos y de quien mas confianza tenia,
tomo consigo a todos los demas, y metiendose la tierra adentro, despues
de auer caminado algunos dias, llegaron a un crescido arroyo que con
dificultad se podia pasar sin hazer puente, y como el trauajo de hazello
auia de cargar sobre todos, los soldados comenzaronse amotinar
secretamente, sin dallo a entender mas de que con vn secreto concierto
trataron de dar la buelta y dejar al capitan sino quisiese voluerse.
Entendio Alonso de Herrera la platica, y trauajando por su persona todo
lo que pudo y con el fauor de sus amigos, lo mas breuemente que pudieron
hizieron vna flaca puente por do pasaron todos aquel arroyato, y tomando
los de la otra uanda como en carzel o corral, Alonso de Herrera hizo
echar uando publico so pena de la uida ninguno tratase en boluerse; y
con esto ceso la platica por entonces.
Dende a dos o tres dias[467] hallaron cierta poblazon bien proueida de
comida, donde se holgaron y rregocijaron poco mas de dos meses, al cauo
de los quales les fue necesario diuidirse para yr a buscar donde estar
lo que del ynvierno quedava.
Estando diuididos por esta causa, que auia ydo vn caudillo con parte de
los soldados a buscar poblazon para el efecto dicho, los yndios de aquel
pueblo, sintiendo y biendo tan buena coyuntura, se juntaron hasta ciento
de hellos, vien armados, y viniendo sobre el Capitan y los que con el
auian quedado, les forcaron a tomar las armas, con los quales pelearon
vn buen rrato. Los yndios flecharon al capitan Alonso de Herrera de
quatro o cinco flechazos, y a otros cinco o seis españoles. Con todo
esto fueron desuaratados los yndios y muertos la mayor parte dellos.
Aluaro de Hordaz yba a cauallo en esta guazauara[468], y saliendo en
seguimiento de ciertos yndios que ya yuan de huida, se fue a buscar la
demas gente quel propio dia de madrugada auia salido de aquel sitio
donde les dieron la guazavara. Alcanzolos apartados buen rrato, y no
dando quenta del daño que sus conpañeros auian rreceuido mas que de la
guazauara que auian tenido, los hizo boluer a donde uieron y
rreconocieron su total perdicion por las peligrosas heridas de su
Capitan, el qual despues de auer rresceuido los santos sacramentos,
murio dende a siete dias[469] que le flecharon, dejando encargada la
gente a Aluaro de Hordas; y asi mesmo murieron todos demas que en la
guazauara fueron flechados, ecepto Aluaro de Hordaz, que aunque lo
flecharon deuio de ser con flecha sin yerua, y asi no murio.
Sintieron mucho los soldados la muerte de su Capitan, por auellos
tratado sienpre afable y comedidamente y estar muy bien quisto de todos,
y aunque por uerse quitados de tan ynsufribles trauajos deseauan
apartarse del, quisieran que este apartamiento fuera por otro modo y no
por este, que tanto dolor y lastima les causso.