CAPITULO OCHO

En el qual se escriue como despues de auer ynvernado los españoles

en las rriueras de Meta, fue muerto Alonso de Herrera, su capitan,

en vna guazauara que los yndios le dieron.

Con la breuedad que se rrequeria, echo el Capitan Herrera su gente y

cauallos en tierra y mando aperceuir y aderezar los mas sanos y bien

dispuestos, y se partio con ellos en busca de alguna poblazon donde

pudiesen rremediar parte de sus trauajos con hallar que comer, que ya no

deseavan ni procurauan otra cosa.

Caminando con esta demanda, encontraron cierto numero de yndios

salteadores que atrauesauan por aquella tierra, los quales uiendo la

estrañeza de la gente española, tomaron las armas para ofendellos y

defenderse. Los soldados arremetieron a hellos, y haziendoles el daño

que pudieron, los ahuyentaron, forzandolos a que dejasen lo que rrovado

lleuauan.

Tomaronse en el alcanze dos yndios para claridad o guias de lo que yuan

buscando, a vno de los quales se le pregunto por señas donde auia

poblazon; dijo que el los lleuaria a hella. Trujolos engañados de vna

parte a otra ocho dias, sin lleuallos donde tuuiesen ningun descanso,

antes se les doblaua el trauajo con andar y no comer. Constriñeron al

yndio, con alguna corporal pena que le dieron, a que los desengañase y

lleuase a poblado. Entendiendo el yndio la causa de su aflicion, dijoles

que por aquella uanda no avia pueblos ni comida ninguna; que se[465]

pasasen de la otra uanda del rrio, donde se proueerian vastantemente de

lo necesario. El Capitan lo hizo assi, que boluiendose al rrio,

enbarcandose en los uergantines, se paso a la parte de la mano derecha

del rrio de Meta con toda su gente, y dejando los que le parecio en

guarda de los uergantines, se metio por do el yndio los guiaua, que

fueron vnos muy malos anegadizos, y despues de auellos pasado los trajo

algunos dias de una parte a otra sin hallar mas de un buhio despoblado,

sin gente ni comida.

Los que en guarda de los uergantines auian quedado, pareciendoles que su

Capitan con su yndiscreta determinacion, antes procuraua acauallos de

matar que rremediallos, estauan determinados de boluerse con los uarcos

el rrio auajo, lo qual auian dicho a algunos soldados de los que con

Herrera yban, dandoles a entender que si algunos dias se tardauan, que

no los hallarian donde los dejauan, pues no les quedauan que comer. Esto

se lo dijo a Alonso de Herrera, que se andaua tras la guia que lleuaua

buscando comida; y entendiendo el proposito con que auian quedado los

del rrio, dio con toda presteza la buelta y los hallo casi de camino

para partirse, que otro dia despues de como llego auian de nauegar el

rrio abajo.

Con su llegada todos se sogaron[466], y disimulando el Capitan no auer

entendido sus desinos, se paso otra uez de la otra uanda del rrio, y

castigando al yndio con la pena que por auellos traido burlados tantos

dias merecia, lo hizo ahorcar, al qual, por persuasiones que se yzieron

dandole a entender el ueneficio que de rreceuir el sacramento del

bautismo en semejante tiempo se le seguia, lo bautizaron pidiendolo y

consintiendolo el propio yndio, y luego lo ahorcaron, estando perniando

o basqueando, vn soldado, con baruara crueldad, le tiro vna jara y se la

enclauo por vn muslo, y con vn ynumano atreuimiento se llego al yndio

ahorcado y diciendo «perro, daca mi jara» y se la saco de donde la tenia

hincada; al qual soldado, no muchos dias despues, en la primer resfriega

que con yndios tuuieron, le fue dado vn flechazo por el propio lugar por

donde el le auia dado el jarazo al yndio ahorcado, del qual murio casi

rraviando o desesperado; lo qual se tuuo por permision diuina.

El capitan Alonso de Herrera torno a echar su gente en tierra, y dejando

en guarda de los uarcos los mas amigos y de quien mas confianza tenia,

tomo consigo a todos los demas, y metiendose la tierra adentro, despues

de auer caminado algunos dias, llegaron a un crescido arroyo que con

dificultad se podia pasar sin hazer puente, y como el trauajo de hazello

auia de cargar sobre todos, los soldados comenzaronse amotinar

secretamente, sin dallo a entender mas de que con vn secreto concierto

trataron de dar la buelta y dejar al capitan sino quisiese voluerse.

Entendio Alonso de Herrera la platica, y trauajando por su persona todo

lo que pudo y con el fauor de sus amigos, lo mas breuemente que pudieron

hizieron vna flaca puente por do pasaron todos aquel arroyato, y tomando

los de la otra uanda como en carzel o corral, Alonso de Herrera hizo

echar uando publico so pena de la uida ninguno tratase en boluerse; y

con esto ceso la platica por entonces.

Dende a dos o tres dias[467] hallaron cierta poblazon bien proueida de

comida, donde se holgaron y rregocijaron poco mas de dos meses, al cauo

de los quales les fue necesario diuidirse para yr a buscar donde estar

lo que del ynvierno quedava.

Estando diuididos por esta causa, que auia ydo vn caudillo con parte de

los soldados a buscar poblazon para el efecto dicho, los yndios de aquel

pueblo, sintiendo y biendo tan buena coyuntura, se juntaron hasta ciento

de hellos, vien armados, y viniendo sobre el Capitan y los que con el

auian quedado, les forcaron a tomar las armas, con los quales pelearon

vn buen rrato. Los yndios flecharon al capitan Alonso de Herrera de

quatro o cinco flechazos, y a otros cinco o seis españoles. Con todo

esto fueron desuaratados los yndios y muertos la mayor parte dellos.

Aluaro de Hordaz yba a cauallo en esta guazauara[468], y saliendo en

seguimiento de ciertos yndios que ya yuan de huida, se fue a buscar la

demas gente quel propio dia de madrugada auia salido de aquel sitio

donde les dieron la guazavara. Alcanzolos apartados buen rrato, y no

dando quenta del daño que sus conpañeros auian rreceuido mas que de la

guazauara que auian tenido, los hizo boluer a donde uieron y

rreconocieron su total perdicion por las peligrosas heridas de su

Capitan, el qual despues de auer rresceuido los santos sacramentos,

murio dende a siete dias[469] que le flecharon, dejando encargada la

gente a Aluaro de Hordas; y asi mesmo murieron todos demas que en la

guazauara fueron flechados, ecepto Aluaro de Hordaz, que aunque lo

flecharon deuio de ser con flecha sin yerua, y asi no murio.

Sintieron mucho los soldados la muerte de su Capitan, por auellos

tratado sienpre afable y comedidamente y estar muy bien quisto de todos,

y aunque por uerse quitados de tan ynsufribles trauajos deseauan

apartarse del, quisieran que este apartamiento fuera por otro modo y no

por este, que tanto dolor y lastima les causso.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 149 / 305 题