Como prosiguiendo su uiaje el rrio arriua los españoles, y pasando
por el pueblo de Cabritu, llegaron al pueblo de donde heran los
yndios que hallaron atados en los aruoles, y lo que alli les
sucedio hasta pasar adelante.
Aderezado lo que auia que aderezar en la uarca, el Capitan se partio de
la rrancheria de los cariues con toda su armada y jente, los quales yban
con toda alegria y contento, asi porque con la brissa que corria heran
rreleuados de rremar, porque navegauan a la uela los uergantines, como
por no llouer y hazer tiempo enjuto y auer en el rrio muchas playas, en
las quales saltauan y hallauan gran cantidad de hueuos de tortugas
soterrados en el harena, y algunas de las propias tortugas, con que
allauan muy buen comer.
Con esta bonanza y contento nauegaron algunos dias asta uer llegado
zerca del pueblo de Cabritu, en cuya demanda por entonzes yuan, donde de
golpe les falto el uiento y se les apoco la comida, la qual se les daua
ya por rracion mas limitida[445] y corta que de antes, en tanta
estrechura que auia algunos soldados a quien se daua la rracion de vna
semana, y por ser tan poca se la comian de vna sentada; mas esta falta
suplias las ycoteas y huebos de tortugas que en las playas se tomauan,
como e dicho ya, y algun pescado que en algunos remansos que el rrio
hazia se pescaron.
Con este trauajo se llego al pueblo de Cabritu, el qual hallaron sin
naturales, los quales se auian ausentado porque como del tiempo que por
el paso Ordas auian conocido españoles, no curaron de esperallos y
tuuieron por mejor hazelles el pueblo franco que, poniendose en rriesgo
de ser muertos e presos, defendello. Perdieron el gozo de la llegada a
este pueblo los soldados con no hallar, como no hallaron en el, ninguna
comida ni labranzas ni otras cossas de sustento con que poder rremediar
su ynportuna hanbre. De dos cossas solamente hallaron abundancia, que
fueron, crisoles, que estos yndios hazian para uender a otros de la
tierra adentro para sus fundiciones de oro, segun se entendio de yndios
que despues se tomaron; lo otro heran morciegalos, que auia tantos y en
tanta cantidad, que hazian harto daño a los soldados. A una mulata que
en su conpañia lleuaua vn soldado, persiguieron tanto los morziegalos de
este pueblo, y la trataron y lastimaron tan malamente, que casi muerta y
sin sentido de desangrada por las muchas heridas que los morciegalos le
dieron, la lleuaron cargada a los uergantines, donde la curaron y boluio
en si.
Hallaron que la jente deste pueblo auia poco que se auian ausentado del.
El Capitan, deseando auer algunos yndios para ynformarsse dellos de lo
que le conuenia, tomo consigo hasta ochenta honbres y cinco cauallos, y
caminando en su busca, entro por algunas cienegas y anegadizos, que por
ser uerano tenian poca agua, y al cabo de dos dias dio en vn lugarejo de
hasta doze o treze casas. En ellas estauan las mugeres e hijos de los
dueños, los quales auian ydo a pescar. Toda esta jente la[446] mando
rrecojer el Capitan, con la comida que en el pueblo auia, que hera muy
poca para la que deseauan y era menester para satisfazer la hanbre que
tenian. La comida hera algun maiz y zierto genero de pan echo de
coracones de palmas, lo qual estos yndios de este pueblo tenian por
principal manjar y mantenimiento.
Los padres y maridos y otros deudos de los pressos y moradores de aquel
lugar, desque sintieron que los españoles se lo auian saqueado y les
tenian presa toda la jente, se juntaron para prouando su fortuna con sus
flacas armas y seuiles animos uer si podian liuertad, y auer su jente.
Vinieron en su horden de guerra a dar en los españoles, los quales[447]
fueron sentidos con tiempo, de suerte que tuuieron lugar de preuenir sus
armas, y saliendoles a el encuentro los desuarataron y ahuyentaron con
muertes de algunos yndios que muertos quedaron. A la buelta que el
Capitan voluia de ahuyentar los yndios, hallo a un español que encima de
un cauallo andaua corriendo alrrededor de un matorral donde se auian
rrecoxido cierto numero de yndios: dizese que este español no osaua
arremeter a los yndios y echallos de allí, mas preguntando[448] por el
Capitan lo que hazia, rrespondio que tenia alli zercados aquellos yndios
por tomarlos uibos. Al capitan le parecio que lo hazia de posilanime, y
rreprehendiendole de su poco animo y couardia arremetio a los yndios que
en el matorral estauan, y hiriendo dos dellos, los demas, dejando las
armas en el suelo, se le rrindieron y el los trajo consigo.
Recoxidos todos los españoles, despues de auer avido esta vitoria, y
durmiendo en aquel lugarejo aquella noche, se partieron otro dia,
cargando en los yndios e yndias que tenian toda la comida que auian
rrecoxido, y se fueron a los uergantines, y enuarcandose, caminaron el
rrio arriua siguiendo su derrota y jornada.
Entre otras cosas que se hallaron en el pueblo de Cabritu fueron vnas
calzas de rred y con los yvdos[449] muy gruesos, y preguntose a los
yndios que en aquella prouincia se tomaron que para que heran aquellas
calcas, dijeron que los yndios las vsauan para entrar en las cienigas,
porque unos pescados llamados cariues, que son muy atreuidos y hazen
pressa en qualquiera cosa que topen en el agua, no les mordiesen. Otras
cosas se les preguntaron á estos propios yndios, que no supieron dar
rrazon dellas.
De este pueblo de Cabritu prosiguio su uiaje el General en demanda del
pueblo do heran los yndios que los cariues auian tomado, de los quales
trayan consigo[450] que hallaron atados en lo alto de vnos aruoles,
entre los quales estaua el hijo del principal del pueblo que les
prometio de hazer con su padre que les hiciere toda cortesia, el qual,
rreconociendo la tierra por do yban, dijo como ya se azercaua su
poblazon y naturaleza y el señorio de su padre, al qual llegaron vn dia
ya tarde, por questaua este pueblo apartado del rrio como dos leguas, en
el qual no se hallaron al principal ni su jente o uasallos, que heran
ydos a sus contratos a pueblos circunbezinos: solamente auia las mujeres
y mochachos, que por no ser para caminar se estauan en su casa, los
quales no dejaron de sentir arto temor y pauor de uer la jente quen su
pueblo vian, nunca asta entonzes uista por ellos. Especialmente les
ponia admiracion y espanto el uer los cauallos[451], animales tan
feroces, que consigo los españoles lleuauan, porque por estar como e
dicho, aqueste pueblo apartado del rrio sacaron los cauallos de los
uergantines, y fueron aperceuidos para defenderse si los quisiesen
ofender.
El hijo del principal que los españoles lleuauan consigo, diose luego a
conozer entre la jente que en el pueblo auia, los quales, uiendole y
conociendole y dandoles el quenta de su uenida con aquella jente que lo
traian, se aseguraron y no se ausentaron, como los yndios de otras
partes auian echo, con temor de los españoles. Con esta seguridad las
yndias traxeron o dieron al Capitan de lo que tenian para que comiesen,
diciendo que por no estar alli su casique y maridos no les podian
proueher bastantemente de lo que auian menester. Admiraronse mucho de
uer la mucha agua que los cauallos ueuian, los quales por auer llegado a
aquel pueblo algo cansados y sedientos, fue mandado que les trujesen
agua[452] algunas yndias, las quales desque uieron lo mucho que auian
beuido, dijeron: si estos cauallos comen tanto como veuen, nosotras no
tenemos comida en nuestras casas para solo vno dellos, y si cada uno
destos honbres que vienen con los cauallos beuen otro tanto como estos
an ueuido, no ay jente en toda esta prouincia que los arte de agua.
Despues de auer descansado la jente, esparcieronse los soldados
alrrededor del pueblo por ver si auia algunas comidas, temiendo que no
bendria el casique tan en breue, o que ya que biniesen no sauian la
cortesia que les haria, pues por la mayor parte se gouiernan como tienen
el tenple. Hallaron en vnas cueuas o silos que los yndios tenian
cantidad de maiz, lo qual todo hizo el Capitan rrecojer para su
proueimiento y matalotaje.
Despues de auer estado en el pueblo quatro dias, asomo el señor o
principal, con hasta cien yndios, por una pequeña loma que zerca estaua,
y rreconociendo estar jente estranjera en su pueblo, aluorotose
demasiadamente y mandando a los suyos aprestar las armas, vinose
llegando[453] a su pueblo dando uozes y diziendo que jente podia ser la
de tan loco atreuimiento que estando el ausente ouiesen entrado en su
pueblo, y que menospreciando su persona y el castigo que les podia dar,
se estauan tan de asiento que aun biendolo venir no hazian muestra de se
ir; que si no querian ser todos muertos a sus manos que se fuesen con
breuedad, sin enojarle mas de lo que le tenian enojado, ni lleuarse cosa
alguna. El Capitan, con una lengua o ynterprete que tenia, que lo
entendia, le dio a entender la causa de su uenida alli y el poco daño
que el[454] pretendia hazer, con lo qual no se aplaco nada el casique,
mas apartandose vn poco de los suyos, se llego mas a los españoles
diziendo que se holgaua del seruicio que le auian echo en traherle a su
hijo, mas que no rreciuia ningun contento de que estuuiesen en su
pueblo; que si no queria que los echase con (las) armas que se fuesen y
saliesen luego. Como el Capitan le uio solo zerca de su jente,
paresciendo que con prehender aquel yngrato baruaro haria lo que
quisiese del y de los demas, hizo seña algunos de sus soldados, los
quales antes que el casique pudiesse dar la buelta a los suyos, le
prendieron, diciendole que si no queria pagar con la uida su loco
descomedimiento, que mandase a los suyos que dejando las armas viniesen
con vmildad ante el Capitan, trayendo de lo quen sus casas tuuiesen
para comer.
El casique, viendose preso y questaua en manos de los que le podian
quitalle o dalle la vida, y entendiendo de los suyos, por el aluoroto y
tumulto que entre si tenian, que querian mañerar[455] las armas contra
los cristianos, con grauedad de señor les hablo diciendo que no curasen
de efetuar lo que pretendian sino querian ver su fin, mas conformandose
con la voluntad de los que a el le auian sujetado ó preso, en continente
dejasen las armas y viniesen a ouidiencia con el mantenimiento que
pudiesen. Los yndios lo hicieron asi como les fue mandado, y aplacados
todos, el hijo del casique dio parte a su padre del ueneficio que los
españoles le auian echo en libralle de los vientres de los cariues y la
voluntad que tenian de no hazerle daño, y otras cosas con que lo aplaco
y atrajo a la amistad de los cristianos, a los quales hablo luego muy
mansamente, ofreciendose de hacer todo lo que el Capitan le mandase y
seruillo en todo lo que pudiese, y proueyendole de yndios que le
lleuasen la comida que tenian junta a los vergantines, se fue con ellos
asta el rrio, donde ofreciendose los vnos a los otros muy cunplidamente,
para si adelante se ofreciese ocasion de pasar o uoluer por alli, se
apartaron los vnos de los otros[456], el casique y su gente quedandose
en tierra, y el capitan Herrera y sus conpañeros prosiguiendo su viaje.