CAPITULO QUARTO

Como el yndio Aruaco junto jente y se puso en enboscada para con

ella librar a sus conpañeros, y lo que le sucedio y se hizo de los

demas yndios presos.

Avnque no es cosa vssada mezclar los echos de los yndios que uoy[435]

con los trauajos que uoy narrando de los españoles, sumariamente dire lo

quel yndio descalabrado, de quien de suso hize mencion, hordeno e hizo

por libertar y sacar de prision a sus conpañeros y por ventura a su

muger, que con los demas presos debia destar.

Este Aruaco, andando con esta ansi[436] de liuertar a sus amigos, junto

entre todos los demas que por alli andauan libres y de las joyas que los

cautiuos tenian escondidos, cierta cantidad de oro, que hellos llamauan

vna haua, que hera vn zestillo pequeño, que no dejarian de cauer en el

mas de mill pesos, y fuese a la prouincia de Guayana, questaua pocas

jornadas de alli, que hera jente con quien los presos, en tienpo de su

liuertad, tenian contrato y conuersion[437], y hablo con el señor y

principal de aquella prouincia, y haziendole sauer el ynfortunio y

prision de sus conpañeros, y rrogandole[438] que le fauoreciese para

libertallos, pues todos heran amigos, y para que la jente fuese de mejor

gana le lleuaua aquel poco de oro que auia podido juntar de lo que les

quedo, que los cristianos lo tomaron, para ayuda a los gastos que en el

socorro se auia de hazer.

El principal rresiuio el presente, sin hazerse mucho de rrogar, y luego

conboco y junto su jente de guerra, que serian asta dos mill

galdules[439], y mandandoles tomar las armas, les dijo el efeto para que

los auia llamado, haziendoles que alli, en su presencia, hiziesen los

acometimientos y horden con que auian de pelear, los quales lo hizieron

con mucha grita y rregocijo, como jente que peleauan con sus propias

sonbras; y despues de conclusa la[440] rrepresentacion uebieron y

bailaron y cantaron conforme a la costumbre que en esto jeneralmente ay

en todo lo demas de las Indias, que quando an de ir a pelear se

enborrachan y hazen grandes bailes y cantos, y los enuio con Aruaco,

diziendoles que fuesen con el y lo ouedeciesen como a su capitan

general.

El yndio Aruaco se uino con su jente de guerra y se enbosco en vna

montaña por do atrauesaua el camino que los españoles lleuauan o seguian

desde su rreal a los uergantines y rrio, para que al tiempo que por

alli pasasen con las piezas e yndios que presos tenian cargados de la

comida, dar sobre hellos y matar los españoles que en su guarda fuessen

y soltar los yndios y dar luego en la demas jente y acaualla, lo qual

hizieran facilmente con esta horden que auia ynbentado si Dios

todopoderosso, por su misericordia, no permitiera que fueran

descuuiertos de esta manera[441]; segun la horden que el capitan auia

dado en su canpo, auia velas y rrondas de a cauallo, y al que le cauia

rrondar el quarto del alua estaua obligado a correr, despues de

amanecido, distancia de vn tiro de arcabuz al rrededor del sitio; y

auiendo salido vn Moran a cunplir con su obligacion, por auelle cauido

aquella noche la ronda, lleuaua vnos perros consigo, los quales

sintiendo el olor de los yndios que estauan en la enboscada, fueron

hazia el arcabuco, y sin osar entrar dentro, comenzaron a ladrar. El amo

se fue llegando a uer lo que hera, y ahotando[442] los perros entraron

en el arcabuco y descubriose la zelada. Los yndios, viendo que heran

sentidos, salieron tras del Moran, y tirandole muchas flechas le

constriñeron a que se rretirase a donde la demas jente estaua aderezando

de partirse con todos los yndios presos cargados de casauo para yr a los

uergantines y rrio, y auiendo de pasar por la enboscada de los yndios; y

se ouieran ya partido sino se lo estorvara el Capitan, que auia oydo el

rruido de los perros, y aunque enteramente no sauian ni pensauan lo que

hera, no consintio que saliesen hasta que el que rrondaua ouiese buelto,

el qual llego, como se a dicho, rretrayendose de los yndios y dando

alarma, con lo qual luego, con la breuedad que el caso rrequeria, se

armaron todos, asi de a pie como de a cauallo, y despues de auerseles

vien azercado los yndios, dieron en ellos hiriendo y alanceando los

auyentaron con arta perdida de muchos de hellos que mataron en el

alcance.

Solos dos españoles hieron[443] los yndios, y el vno fue el Capitan, que

auiendo dado a un yndio vna lancada por vna teta, que lo paso de a parte

a parte, el yndio disparo la flecha y le paso el sayo de armas y lo

hirio. Rrecojida la jente, de los heridos no peligro ninguno mas de

causarles gran dolor en todo el cuerpo las heridas, a causa destar las

flechas vntadas con aji cariue.

Auida esta uitoria, luego determino el Capitan de no detenerse alli mas

tiempo; y haziendo lleuar toda la comida que tenia a los uergantines, el

se rrecogio al rrio con toda la jente e yndios que tenia presos, a los

quales, en pago de su ospedaje, los enbarco en el nauio, para que con

cierta cantidad de oro que por alli abia rrecojido, los lleuasen a

Jeronimo Ortal a Cubagua para ayuda a rreazerse de mas jente. Los

yndios, viendose en el nauio deuajo de cuvierta y que los querian lleuar

fuera de su natural, acordaron prouar fortuna y uer si se podrian

soltar, y una noche, a media noche, alcaron la puerta del escutillon y

con el mayor silencio que pudieron se comencaron a salir vno a uno y

echarse al agua, y nadando se iuan hazia la tierra, y se ponian en

saluo. El que hazia la guardia e vela a este tiempo estaua durmiendo, y

quando acudio o sintio que los yndios se le salian eran ya huidos la

mayor parte de hellos, y tapando de nueuo la boca del escotillon llamo a

sus compañeros y dio noticia de lo sucedido; lo qual sauido por Alonso

de Herrera rresciuio harto enojo por la poca jente que le auia quedado,

y por que no se le fuese la que rrestaua mando luego partir el nauio con

cinco o seis españoles que con pena mando que fuesen en el, porque

tenian todos tan buena esperanza del suceso de su jornada que no querian

boluerse atras por hallarse presentes al entrar de la tierra y gozar de

las rriquezas que hellos mesmos se prometian.

El piloto de la carauela, al tiempo de su partida, manifesto al Capitan

que entre ciertos lebantiscos que en su campo estauan, se vsaua el

pecado de sodomia, que los castigase. Alonso de Herrera rresciuio su

declaracion sobre hello del piloto y lo ynbio luego y procuro averiguar

los que auian vsado y vsauan aquel nefando pecado: confesaron cinco

honbres, que dijeron ser ytalianos, entre los quales auia vno llamado

Joan Maria, natural de Florencia. Este prometia de dar al Capitan gran

suma de dineros porque lo soltase y no lo quemase: los demas, sus

conpañeros deste, afirmauan que podia dar lo que prometia y mucho mas,

por suceder, çomo sucedia, en la hazienda de vn tio suyo muy rrico que

no tenia otro heredero sino a el; mas el Capitan no se curo dello,

queriendo mas castigar aquel delito con la merescida pena que lleuar en

su conpañia quien lo ynficionasse y fuese para mas yndinacion y castigo

suyo y de su jente, y asi los quemo a todos.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 145 / 305 题