Como el yndio Aruaco junto jente y se puso en enboscada para con
ella librar a sus conpañeros, y lo que le sucedio y se hizo de los
demas yndios presos.
Avnque no es cosa vssada mezclar los echos de los yndios que uoy[435]
con los trauajos que uoy narrando de los españoles, sumariamente dire lo
quel yndio descalabrado, de quien de suso hize mencion, hordeno e hizo
por libertar y sacar de prision a sus conpañeros y por ventura a su
muger, que con los demas presos debia destar.
Este Aruaco, andando con esta ansi[436] de liuertar a sus amigos, junto
entre todos los demas que por alli andauan libres y de las joyas que los
cautiuos tenian escondidos, cierta cantidad de oro, que hellos llamauan
vna haua, que hera vn zestillo pequeño, que no dejarian de cauer en el
mas de mill pesos, y fuese a la prouincia de Guayana, questaua pocas
jornadas de alli, que hera jente con quien los presos, en tienpo de su
liuertad, tenian contrato y conuersion[437], y hablo con el señor y
principal de aquella prouincia, y haziendole sauer el ynfortunio y
prision de sus conpañeros, y rrogandole[438] que le fauoreciese para
libertallos, pues todos heran amigos, y para que la jente fuese de mejor
gana le lleuaua aquel poco de oro que auia podido juntar de lo que les
quedo, que los cristianos lo tomaron, para ayuda a los gastos que en el
socorro se auia de hazer.
El principal rresiuio el presente, sin hazerse mucho de rrogar, y luego
conboco y junto su jente de guerra, que serian asta dos mill
galdules[439], y mandandoles tomar las armas, les dijo el efeto para que
los auia llamado, haziendoles que alli, en su presencia, hiziesen los
acometimientos y horden con que auian de pelear, los quales lo hizieron
con mucha grita y rregocijo, como jente que peleauan con sus propias
sonbras; y despues de conclusa la[440] rrepresentacion uebieron y
bailaron y cantaron conforme a la costumbre que en esto jeneralmente ay
en todo lo demas de las Indias, que quando an de ir a pelear se
enborrachan y hazen grandes bailes y cantos, y los enuio con Aruaco,
diziendoles que fuesen con el y lo ouedeciesen como a su capitan
general.
El yndio Aruaco se uino con su jente de guerra y se enbosco en vna
montaña por do atrauesaua el camino que los españoles lleuauan o seguian
desde su rreal a los uergantines y rrio, para que al tiempo que por
alli pasasen con las piezas e yndios que presos tenian cargados de la
comida, dar sobre hellos y matar los españoles que en su guarda fuessen
y soltar los yndios y dar luego en la demas jente y acaualla, lo qual
hizieran facilmente con esta horden que auia ynbentado si Dios
todopoderosso, por su misericordia, no permitiera que fueran
descuuiertos de esta manera[441]; segun la horden que el capitan auia
dado en su canpo, auia velas y rrondas de a cauallo, y al que le cauia
rrondar el quarto del alua estaua obligado a correr, despues de
amanecido, distancia de vn tiro de arcabuz al rrededor del sitio; y
auiendo salido vn Moran a cunplir con su obligacion, por auelle cauido
aquella noche la ronda, lleuaua vnos perros consigo, los quales
sintiendo el olor de los yndios que estauan en la enboscada, fueron
hazia el arcabuco, y sin osar entrar dentro, comenzaron a ladrar. El amo
se fue llegando a uer lo que hera, y ahotando[442] los perros entraron
en el arcabuco y descubriose la zelada. Los yndios, viendo que heran
sentidos, salieron tras del Moran, y tirandole muchas flechas le
constriñeron a que se rretirase a donde la demas jente estaua aderezando
de partirse con todos los yndios presos cargados de casauo para yr a los
uergantines y rrio, y auiendo de pasar por la enboscada de los yndios; y
se ouieran ya partido sino se lo estorvara el Capitan, que auia oydo el
rruido de los perros, y aunque enteramente no sauian ni pensauan lo que
hera, no consintio que saliesen hasta que el que rrondaua ouiese buelto,
el qual llego, como se a dicho, rretrayendose de los yndios y dando
alarma, con lo qual luego, con la breuedad que el caso rrequeria, se
armaron todos, asi de a pie como de a cauallo, y despues de auerseles
vien azercado los yndios, dieron en ellos hiriendo y alanceando los
auyentaron con arta perdida de muchos de hellos que mataron en el
alcance.
Solos dos españoles hieron[443] los yndios, y el vno fue el Capitan, que
auiendo dado a un yndio vna lancada por vna teta, que lo paso de a parte
a parte, el yndio disparo la flecha y le paso el sayo de armas y lo
hirio. Rrecojida la jente, de los heridos no peligro ninguno mas de
causarles gran dolor en todo el cuerpo las heridas, a causa destar las
flechas vntadas con aji cariue.
Auida esta uitoria, luego determino el Capitan de no detenerse alli mas
tiempo; y haziendo lleuar toda la comida que tenia a los uergantines, el
se rrecogio al rrio con toda la jente e yndios que tenia presos, a los
quales, en pago de su ospedaje, los enbarco en el nauio, para que con
cierta cantidad de oro que por alli abia rrecojido, los lleuasen a
Jeronimo Ortal a Cubagua para ayuda a rreazerse de mas jente. Los
yndios, viendose en el nauio deuajo de cuvierta y que los querian lleuar
fuera de su natural, acordaron prouar fortuna y uer si se podrian
soltar, y una noche, a media noche, alcaron la puerta del escutillon y
con el mayor silencio que pudieron se comencaron a salir vno a uno y
echarse al agua, y nadando se iuan hazia la tierra, y se ponian en
saluo. El que hazia la guardia e vela a este tiempo estaua durmiendo, y
quando acudio o sintio que los yndios se le salian eran ya huidos la
mayor parte de hellos, y tapando de nueuo la boca del escotillon llamo a
sus compañeros y dio noticia de lo sucedido; lo qual sauido por Alonso
de Herrera rresciuio harto enojo por la poca jente que le auia quedado,
y por que no se le fuese la que rrestaua mando luego partir el nauio con
cinco o seis españoles que con pena mando que fuesen en el, porque
tenian todos tan buena esperanza del suceso de su jornada que no querian
boluerse atras por hallarse presentes al entrar de la tierra y gozar de
las rriquezas que hellos mesmos se prometian.
El piloto de la carauela, al tiempo de su partida, manifesto al Capitan
que entre ciertos lebantiscos que en su campo estauan, se vsaua el
pecado de sodomia, que los castigase. Alonso de Herrera rresciuio su
declaracion sobre hello del piloto y lo ynbio luego y procuro averiguar
los que auian vsado y vsauan aquel nefando pecado: confesaron cinco
honbres, que dijeron ser ytalianos, entre los quales auia vno llamado
Joan Maria, natural de Florencia. Este prometia de dar al Capitan gran
suma de dineros porque lo soltase y no lo quemase: los demas, sus
conpañeros deste, afirmauan que podia dar lo que prometia y mucho mas,
por suceder, çomo sucedia, en la hazienda de vn tio suyo muy rrico que
no tenia otro heredero sino a el; mas el Capitan no se curo dello,
queriendo mas castigar aquel delito con la merescida pena que lleuar en
su conpañia quien lo ynficionasse y fuese para mas yndinacion y castigo
suyo y de su jente, y asi los quemo a todos.