CAPITULO TERCERO

En el qual se escriue como algunos principales vinieron de paz al

alojamiento de Herrera, y como por traicion yntentaron pegar fuego

a los buhios donde los españoles estauan alojados, y como fue

descubierto y rremediado.

En este tiempo dos o tres señores o principales de aquella prouincia

vinieron, como suelen dezir, de paz, aunque su principal yntento fue uer

y conozer la jente española que alli auia, para si fuesen parte echallos

de su tierra. Alonso de Herrera los rresciuio amigablemente y les dio a

entender que su uenida ni estada alli[431] no era para danificalles ni

hazelles mal ninguno, mas de esperar a que pasase el ynuierno y

proueherse de alguna comida o matalotaje para su uiaje, despues de lo

qual se irian. Los yndios mostraron holgarse de la conpañia de los

españoles, aunque en lo ynterior no deuian de tener ningun contento,

pues los ueian señoreados en su tierra, casas y labranzas, y asi se

ofrecieron, aunque finxidamente, de guardar y conseruar el amistad y paz

con los españoles. Herrera les dijo que para que con mas breuedad el y

sus conpañeros se fuesen de su tierra y pueblos, que hellos y sus

súditos les ayudasen a hazer cazaue para su matalotaje, y que teniendo

la prouision de lo que para su uiaje y jornada auia menester, que aunque

no fuese vien salido el ynuierno, se irian el rrio arriua. Los yndios

respondieron que les placia de hazer lo que se les rrogaua, y asi lo

pusieron luego por la hobra. El capitan Alonso Herrera mando, so graves

penas, que no se les hiziese ningun daño a los casiques ni a sus

sujetos, y para que mas a rrecaudo estuuiese la comida que se hazia,

hizo desenbaracar vn buhio o casa de yndios que cerca donde posaua

estaua, y alli hazia poner o juntar todo el casaue que sus soldados, con

sus propias manos, hazian, y el que los yndios traian, no descuidandose

en el mirar por si y uiuir mas rrecatadamente que hasta alli, porque

deuajo de la finjida paz que le auian dado no le hiziesen alguna

traicion donde todos pereciesen; y biendo quan buena maña se dauan a

hazer este jenero de uitualla y que presto ternian[432] lo necesario

dello, mando a la jente que en el rrio rresedian que guardasen los

uergantines, y en la hobra de la varca que pusiesen en horden todos los

aderezos de fragua que lleuauan y labrasen las herramientas y clauazones

que para ajuntar y acauar la uarca eran nezesarios; y con estas maneras

de gastar el tiempo casi todos andauan ocupados y aun trauajados, porque

los mesmos soldados cortauan la madera para el uarco y la traian al

astillero y la labrauan, hazian el caruon para la fragua y lo cargauan,

majauan y martillauan, y yuan por la yuca a las labranzas,

arrancauanla, traianla a cuestas a su rreal, y por sus propias manos la

rrallauan, esprimian y aderezauan para hazer el casaue.

El mesmo trauajo tenian en proueherse de agua y leña, y con estar

ocupados en todos estos trauajos, no heran tan moderados que no hazian

algunos desabrimientos a los yndios de la tierra que de paz tenian y les

seruian, por donde deseasen echar los españoles de su tierra, los

quales, para no ser sentidos de lo que deseauan hazer, y porque para

echallos por fuerca de armas, hellos no heran parte ni hallauan ningun

descuido en los soldados, enuiaron ziertas noches vn yndio de los mas

valientes y osado quentre hellos auia a que con una flecha de fuego

tirada con un arco, pegase fuego al buhio donde los españoles juntauan

el casaue, para que pegadose el fuego en aquel buhio, se les quemase el

matalotaje y las demas casas que alli zerca estauan, y si la ocasion

fuese tal qual hellos deseauan, acudir con sus armas a dar en los

españoles, y si no, con aquel daño serian compelidos a yrse a otra

parte.

Esta ynvencion no la hizo el yndio a quien se cometio tan

yncuuiertamente que no fuese visto por las uelas que uelauan, porque al

tiempo que el yndio tiraba la flecha con el fuego desde lejos, yba

centellando, y acudiendo al buhio donde cayo o se hinco, uiose

claramente la traicion, de lo qual se enojo tanto el capitan Herrera que

determino de vengarse muy a su saluo, enuiando toda la mas de la jente

que alli tenia a los pueblos donde los yndios estauan descuidados por

pensar que no auian sido sentidos, para que, so color de yr a cojer yuca

para hazer casaue como otras uezes lo auian echo, prendiesen a todos

quantos en los pueblos allasen; y para mas descuidallos hizo que no

lleuasen harmas ningunas, lo qual pudiera causalle al capitan mas daño

del que pensaua hazer a los yndios si fueran redomados o guerreros.

Los soldados lo hizieron como su Capitan les mando, y prendiendo toda

quanta gente hallaron en el pueblo, asi uarones como mugeres, los

lleuaron a todos donde Alonso de Herrera auia quedado con otros pocos de

soldados[433], el qual, a los yndios que le parecio que heran para

guerrear y que si se soltauan le podrian danificar, pusolos en prisiones

de hierro, de suerte que no se podian yr, y a los demas ato con sogas

por el pescuezo, como se acostunbraua hazer en semejantes echos. La

jente que en esta ynjusta y cautelossa presa se tomo, pasaron de

trecientas personas, entre los quales auia un yndio estranjero, natural

de Aruaco, aunque muy amigo de estos y casado alli, de grandisima

dispusicion y fuercas y muy gentil presencia, el qual, al tiempo de la

toma, cupo en suerte a un valenciano no de menor dispusicion y fuercas

que el yndio, para que lo atase o amarrase como a los demas hazian. El

yndio se aprouechaua tan bien de sus fuercas que aunque despues llegaron

al efeto otros españoles no lo pudieron sujetar asta que con vn machete

que vno de los soldados lleuaua, le dieron dos o tres golpe en la

caueza, con que le aturdieron, y asi, casi sin sentido, lo aprisionaron

como pretendian.

Este yndio, traido al rreal descalabrado, y biendolo Herrera,

rreprehendio asperamente a los que lo avian echo y lo hizo soltar para

que se fuese o hiziese lo que quisiese, procurando primero curallo de

los golpes que en la caueza tenia. El yndio no consintio[434] que los

españoles le curasen, no fiandose de la cura que le podia hazer quien le

abia descalabrado; mas despues de auerse estado alli algunos dias, se

fue al pueblo y a su modo se curo, de suerte que sano en mas breue

tiempo que pudiera sanar si los españoles le curasen. Y aunque sano y en

su liuertad se uio, nunca dejo de uenir a uer a sus conpañeros y amigos

que presos estauan, trayendoles algunas cosas para su sustento; y con

esta libertad que tenia, lo mas del tiempo entendia en espiar y mirar el

modo que los españoles tenian en uelarse y guardarse y tratarse de la

vna rrancheria a la otra, para que juntando alguna jente yntentar de

soltar a sus conpañeros.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 144 / 305 题