Como los vezinos de San Juan de Puerto Rrico hizieron y juntaron
gente, y nombrando capitan della a Juan de Yucar, pasaron[394] a la
Dominica, donde comencaron a hazer en los indios castigo de la
muerte de Guzman
Este cauallero, de cuya desgracia y subceso y terrible muerte auemos
tratado, hera casado en la propria isla y ciudad de San Juan de
Puertorrico con una señora noble en linaxe y costumbres, llamada Mayor
Vazquez, la qual, sabido el subceso de su marido, aunque no la cruel
muerte que se le auia dado, hizo el sentimiento que conforme a su
calidad y nobleza hera rrazon que hiziese, y aunque deseaua ir o enbiar
a ber y saber si su marido hera biuo o muerto, no lo hazia porque como
las viudas, aunque sean rricas, no alcancan tan enteramente lo que de
justicia les compete como los hombres si tienen el mismo pusible, herale
denegado el hazer junta de jente por la justicia para este efecto[395],
y asi le fue necesario enbiar a llamar un cuñado suyo, hermano del
proprio Guzman a España, fraile de la Orden de Sancto Domingo, llamado
frai Vicente de Guzman.
Este, sauida la tomada y captiberio que los caribes avian hecho de su
hermano, con toda la presteza que pudo, vino a Puertorrico, donde
procuro con el que gouernaua la tierra, que hera vn Francisco Manuel de
Olando, que hiziese vna buena armada para ir a saber el subceso de
aquella gente que los caribes avian lleuado, haziendose el gasto della
entre la muger de Guzman y la ciudad de Puertorrico; porque ya que los
obiesen muerto, como se presumia, podrian prender numero de aquellos
malhechores y traellos para esclauos, que en este tiempo se hazian, de
donde sacarian el gasto que en hazer la armada hiziesen.
Fueles otorgada la licencia, y juntaron ducientos hombres, y
enbarcandose en vna carabela y dos vergantines bien aderecados, y por
capitan general, nombrado por el cauildo, a Joan de Yucar, de nacion
nauarro, y fray Vicente con ellos, se fueron en demanda de la Dominica
por la misma derrota que los indios avian llevado. Fueles el tiempo muy
contrario, y por eso no solo se detubieron mucho tiempo, pero
dibidiendose en las refriegas de la mar los unos de los otros, fueron
aportar los vergantines en que iba la mayor parte de la gente con el
capitan y frai Vicente a la isla Guadalupe i la carauela a Mari Galante,
casi sin saber los unos de los otros. La gente de los vergantines, como
hera mucha, acauaron presto la comida, y como se detubieron en Guadalupe
sin hallar alli que comer, padescian muy grande nesesidad de hambre,
por lo qual determino el capitan Joan de Yucar meterse en vn barco e ir
a buscar la carabela con doze compañeros; y dejando por caudillo de la
gente a frai Vicente, se partio, y al primer bordo[396] que dio en
demanda de la carauela, dio con ella en Mari Galante, donde los que con
el yban satisficieron a la hambre que padecian, y se estubieron alli
algunos dias despues de los quales tomaron en el barco todo el
matalotaje y vituallas que pudieron, y dieron la vuelta a Guadalupe,
donde hallo el Capitan Joan de Yucar la gente como casi amotinada,
porque como con la hambre fuesen afligidos y costriñidos a buscar su
rremedio y dar horden en que no pereciesen sus vidas por falta de
comidas, concertaron algunos de aquellos soldados enbarcarse en los
bergantines y dar la buelta a Puertorrico; y como esto les fuese
estoruado y rresistido por el frai Vicente, que hera teniente, y por
algunos de su vando y opinion, moviese[397] entre ellos vna gran
sedicion y alboroto, de suerte que tomando las armas en las manos los
del uno y otro bando, comencaron a reñir su pendencia, menospreciando la
autoridad real del que los gouernaua, de suerte que fueron algunos de
los mouedores de este alboroto i escandalo heridos de cuchilladas que
les dieron; y si a esta sazon no llegara el capitan Joan de Yucar, que
lo mitiguo y apaçiguo, façilmente perecieran todos.
Luego que el Capitan puso paz entre sus soldados, aunque no de todo
punto, y obo rrepartido la comida que llebaua, se enbarco con toda la
gente en los vergantines y se boluio a Mari-Galante, y ajuntandose con
la carauela dexo en ella a frai Vicente con algunos soldados, y tomando
consigo toda la mas de la gente y armas, en los vergantines se fue la
buelta de la Dominica a poner en effecto su deseo, y aguardando a vista
della la obscuridad de la noche, para poder llegar a tierra sin ser
bisto de los naturales[398] le subcedio todo como quiso; porque como
despues de anochesido llegase a tierra con sus vergantines y echase un
soldado llamado Limon, muy diestro en conocer por las pisadas y
bestigios de los indios las bias de los pueblos, fue por este facilmente
descubierto el camino que iba a la poblazon de los indios, que no
estaban lejos de la mar, y hallado este rrastro, y siendo auisado dello
el capitan Joan de Yucar, luego salto en tierra con los mas de sus
soldados para hazer spaldas a Limon, que confiandose en su soltura y
ligereza, astutamente se desnudo en cueros, porque si fuese encontrado
de algunos indios no fuese estrañado; y siguiendo al camino y rrastros
que antes auia visto, camino la tierra adentro, solo y desnudo, obra de
media legua, donde hallo un pueblesuelo o lugarejo de quatro caneys, que
son vnos buhios o casas muy largos en que se rrecojen mucha jente a
biuir, cuyos moradores estaban, a lo que parecia, bien descuidados de
que en su tierra obiese gente estranjera; y dando Límon la buelta a
donde su capitan auia quedado, le dio noticia de lo que auia visto, el
qual luego se partio con su gente[399] puesta en concierto, y dando en
los buhios de los indios, prendio a todos los que en ellos estauan sin
que se les escapase mas de una sola persona, que serian ochenta presos,
y despues de auellas atado y puesto a rrecaudo, pregunto a un yndio de
aquellos que en este pueblo se tomaron, el capitan Joan de Yucar con vn
interprete que le hablaua, si hera biuo Cristoual de Guzman i que donde
estaua, el qual por dar contento a los españoles, y pareciendole que por
ello le soltarian, le rrespondio que hera biuo y estaua en un pueblo
cerca de alli.
El capitan para mas claridad del negocio, apartando aquel indio,
pregunto lo mismo a una yndia, la qual rrespondio que no curasen de
preguntar ni buscar aquel español, porque los indios que lo auian presso
lo auian muerto con gran rreguçixo y alegria en la isla llamada La
Virgen Gorda, y que uno dellos auia sido el proprio yndio que desia
questava vibo. Teniendo, pues, por mas cierta y verdadera esta
rrespuesta que la india auia dado que otra ninguna, no curo el Capitan
de hazer mas pesquisa ni inquisicion; mas un soldado que deuia tener
particular amistad con Cristoual de Guzman, ya difunto, queriendo hazer
sacrificio al anima de su amigo con la sangre de los que lo mataron,
alli, de rrepente, dio con el spada que en las manos tenia al rrendido y
atado indio, que dezian auer sido vno de los matadores, vna cuchillada
que le quito la cabeza de los hombros, y si le dexaran pasar adelante
con su olocausto, el sacrificara a las animas y cuerpos de todos los
indios e indias que presentes estauan, con que quedara tan ufano, que
sin dubda le paresciera con aquel exemplo de barbara cruel(dad) auia
librado de pena el anima de su amigo y puestola en perpetua gloria.
Mas no estaria[400] fuera de esta yniquisima opinion el capitan Joan de
Yucar, porque luego que le fue certificada la muerte de Guzman, dixo a
sus soldados que determinadamente hiziesen la guerra a aquellos yndios,
y que al que no pudiesen aber biuo para esclauo y aprouecharse del, le
dieren[401] la mas cruel muerte que les pareciese, y todo lo que
pudiesen destruir y arruinar lo destruyesen y arruinasen, de suerte que
con actual y exemplar castigo quedasen aquellas jentes con el pago que
su maldad y fiero atrebimiento merecian, y ellos quedasen con bastante
satisfacion de la injuria que abian rreciuido los ciudadanos de San Joan
de Puertorrico, a cuya tierra abian ido aquellos barbaros a hazer los
saltos y rrobos y muertes que les heran notorio; y con esto se procuro
ynformar de los indios que presos tenian donde avia poblacones de indios
para ir a ellas, los quales facilmente le dixeron que cerca de alli
estaua otro pueblesuelo de gente de su nacion y sus compañeros, los
quales tenian en su poder dos negras esclauas que auian tomado con la
demas gente en Puertorrico, y que demas de esto, otro dia siguiente
auian de llegar a aquel puerto donde los vergantines estauan, quatro
piraguas de indios que venian a holgarse y beuer con ellos de vnos
pueblos que estauan en aquella costa adlante.
Joan de Yucar, avida esta nueba, luego tomo vna determinacion de hombre
pratico, y enbiando quarenta hombres con vn capitan Diego Vazquez, les
mando que fuesen a dar en el pueblo donde dezian estar las negras; y
dexando en aquel proprio lugar la pressa que auian hecho de indios bien
atados y puestos a rrecaudo con gente y soldados que los guardasen, el
con el rresto de la gente, se fue con toda presteza a meter en los
vergantines, para antes que la luz del dia viniese, con que podian ser
vistos, ir y ponerse en salto o enboscarse en un promontorio o punta que
alli cerca hazia la tierra, por el qual avian de pasar las piraguas; y
en esto no fue nada perezoso, porque con ser bien cerca del dia quando
se partio del pueblesuelo donde auia hecho la pressa, antes que fuesen
bien esclaresido estaba ya puesto en la enboscada tras del promontorio.