En el qual se escriue la uenida de ziertos yndios cariues de la
isla dominica[389] a la isla de San Joan de Puerto Rrico, y la
prision que hen ella hizieron de Cristoual de Guzman y de muchos
negros esclauos e yndios de su prouincia.
Porque uine a tratar de San Jhoan de Puertorrico por rrespeto de ser
Antoño Sedeño vezino y tesorero desta isla, contare vn caso[390]
acahecido hen ella el año de veinte y ocho, por la maldad y crueldad de
ziertos baruaros y naturales de la isla de la Dominica, que ecediendo a
todos sus pasados en osadia y atreuimiento y uigor de animos, juntaron
vna buena harmada de piraguas y metiendose hen ellas, a ymitacion de los
antiguos salteadores de Corinto, quebrantando los terminos de toda
amistad y conformidad y conseruacion de la umana vida, pasando de su
tierra a las islas comarcanas, puestas en el mar Mediterraneo, las
asaltaban y rrobauan, dando crueles y miserables muertes a los moradores
dellas.
Vinieron estos caribes navegando por el mar Oceano a saltar y rrobar en
esta isla de San Joan de Puertorrico; y para que mejor se entienda este
subceso y acaecimiento, es de saber que en esta prouincia e isla, en la
ciudad principal della, auia vn ciudadano principal, asi en hazienda
como en linaxe, llamado Cristoual de Guzman. Este tenia vn cortixo o
estancia en la cabeza de la isla, en donde dizen el Daguao, do auia gran
cantidad de esclauos y esclauas negros e yndios e indias que labrauan
las tierras y las cultibaban y sacaban oro de las minas que alli cerca
estaban; y auiendo ydo Cristoual de Guzman, como hombre curioso y
cuidadoso, a visitar su hazienda, la cual caia en la parte dicha, sobre
las rriberas del mar Oceano, apartado media legua, y estando alli sin
esperanca de ningun adberso subceso, porque como[391] en la isla no auia
ya naturales que estubiesen de guerra, sino todos pacificos y
domesticos, ni auia que temer ninguna cosa dañosa que se ubiese de
rreciuir por mano de enemigos, ni menos franceses[392], en aquel tiempo
no navegauan ni pasaban a rrobar a las Indias, y asi estaban y biuian
todos[393] en sus cortijos seguros de las asechancas y daños que en
otras partes, donde mas proximas tienen las ocaciones dichas se esperan
rreciuir; pues estando, como e dicho, Christoual de Guzman en esta su
estancia, de rrepente llegaron sobre el, un domingo de mañana, gran
cantidad de indios canibales o caribes, naturales de la isla de la
Dominica, tierra bien apartada y diuidida de la de San Joan por las
aguas del mar que en medio estan y otras muchas islas que se anteponen
entre las dos islas, los quales, aviendose metido con barbara temeridad
en navegar con tan pequeños esquilfes como son las piraguas, y meterse
en un golfo y mar tan inpestuoso como es el que atrabesaron y pasaron, y
llegando al puerto de aquella estancia del Daguao, estaua apartada la
distancia que poco a dixe, al quarto del alua, por no ser vistos ni
sentidos de la gente de la tierra, saltaron con las armas en las manos,
y saltando con brio de fuercas que, por la antigua enemistad que en el
linaxe humano tienen, se sustentan de cuerpos de hombres, aquel cortixo,
donde tan descuidados vibian de ver semejantes enemigos sobre si,
mataron cantidad de indios e indias y esclauos y esclauas, y como el
Cristoual de Guzman, a quien ellos deseaban tomar bibo y sin ninguna
lision, para tener larga ocasion de pasatiempo con el, se defendiese
valerosamente, fue herido de algunos flechazos, y con ellos constreñido
a rrendirse a los caribes y por ellos preso y metido en sus piraguas.
Tomaron biuos algunos indios e indias y negros y negras, a los cuales,
con los demas cuerpos muertos, con todo el demas despoxo que en el
cortijo pudieron auer, se enbarcaron y dieron la buelta a su tierra.
Partidos los caribes con este triste espectaculo, aunque para ellos de
gran alegria y contento, se fueron a vna isla que cerca del Daguao
estaua, dicha Bique, donde por pareselles lugar siguro tomaron puerto y
saltando en tierra comensaron a solemnizar su victoria, haziendo grandes
conbites y banquetes y comidas con la carne de los cuerpos muertos que
llebauan, los quales comian con tanto contento y alegria como si
naturalmente lo obiera el poderoso Dios criado para su sustento y
mantenimiento, acompañando sus cenas y comidas de muchos alegres cantos,
de que en semejantes regucijos suelen usar.
Y despues de auer estado en la isla de Bique quatro dias en estas
fiestas y rregucijos, despendiendo y comiendo la carne de los difuntos,
porque no se les dañase ni perdiese, se partieron llebando gran guardia
en los demas prisioneros viuos, y poniendo mucha diligencia en curar a
Cristoual de Guzman porque no se les muriese, no por compasion ni
amistad que con el tubiesen ni porque deseasen rrestaurarle la vida para
algun buen efecto, sino solo para, como e dicho, tener con el larga
materia y ocasion de pasatiempo; y caminando la uia de su tierra,
llegaron a la isla de Sancta Cruz, donde saltando en tierra para hazer
nuebos rregucijos, se detubieron seis dias, gastando el tiempo en comer
y beuer y cantar, para el qual efecto mataban con mucha ufania y alegria
y barbaras cirimonias algunos de aquellos indios y negros que llebavan
presos, bebiendoles la umana sangre caliente como la yban sacando de los
cuerpos, sin que consintiesen que una sola gota se perdiese; y partiendo
de la isla de Sancta Cruz, tocaron en la isla dicha la Virgen gorda,
donde asimismo saltaron en tierra para holgarse y hazer memoria de su
tropheo, y sacrificando a sus vientres de aquellas vidas y cuerpos
humanos que llevaban en prision, mataron algunos con la solemnidad
acostumbrada.
A esta sazon la ierba de las flechas con que auian herido a Cristoual de
Guzman auia hecho tal operacion que los caribes beian claramente que su
vida no tenia rremedio; y porque su muerte no careciese de la solemnidad
que las demas ni dejase de participar muy enteramente de su barbara
crueldad, tomaron a este cauallero y asparonlo o ataronlo a un arbol con
rrecios cordeles, y despojandolo de las bestiduras que llebaua, para que
mas escombrado y esento estuuiese el blanco o terrero, comencaron a
hazer sus bailes y rregucijos y musicas segun su barbara costumbre, y en
ellos, traiendo sus arcos y flechas en las manos, cada uno le tiraba de
suerte que aquella parte de su cuerpo que mas contento les daua, casi
sin perder tiro dispararonle muy gran cantidad de flecheria. Dizen unas
esclauas que estauan presentes, las cuales, como adelante se dira,
boluieron biuas a poder de españoles, que sufriendo con buen animo
Cristoual de Guzman la cruel muerte que le dauan estos caribes, ya que
estaua en lo ultimo de la uida, alco las manos y ojos al cielo dando
grandes muestras y señales de contricion y arrepentimiento, ynbocando el
augilio diuino, con las quales señales murio, no cesando en todo este
tiempo los crueles barbaros de arrojalle continuas flechas con que hazer
mas penosa su muerte, y de mayor pasatiempo y contento para ellos; y fue
cosa de marauillar que estos caribes no quisieron comer este cuerpo como
avian hecho a los demas, sino alli se lo dexaron a donde lo
martiricaron, y aunque aquellas esclauas que biuas estaban quisieron
cubrir el cuerpo muerto con arena, porque no fuese comido de aves o de
otras fieras, los indios se lo estoruaron, y aun sobrello las
maltrataron. I enbarcandose en sus piraguas, prosiguieron su camino y
llegaron a la Dominica, donde con nuebas juntas de jentes acabaron de
celebrar la victoria auida de Guzman y de su jente, matando algunos de
los prisioneros que les quedauan biuos, para comer y dar en el conbite y
borrachera.
Y porque ya que e dado noticia y rrelacion deste maluado hecho questos
crueles cariues hizieron, es bien que la de del castigo que sobre ellos
se hizo, aunque a costa de algunos españoles, prosiguiendo con la
materia adelante, lo qual no pensaua hazer por no gastar tiempo en estas
cosas, que parecen peregrinas y estranjeras de mistoria.