CAPITULO VEINTE Y SIETE

En que se escriue todo el demas subcesso que Joan de Yucar tubo en

la Dominica con los yndios, y lo que Luis Martin Goual hizo en una

caravela en que auia salido de Puertorrico.

El capitan Diego Vazquez con sus compañeros camino con tanta presteza al

pueblo donde las negras estauan, que antes que amaneçiese dio en el, y

hallando descuidados y dormidos aquellos miserables moradores,

facilmente los subjeto, y tomo muchos de ellos, y muchos mato a

cuchillo, y muchos quemo bibos en los buhios, que luego, poniendoles

fuego, arruino de suerte que en los miserables moradores de aquel

lugarejo exercito todos los generos de crueldad que pudo. Algunos de sus

soldados fueron heridos por mano de aquellos indios que, sintiendo el

tumulto que en su pueblo andaua, se lebantaron, y tomando las armas en

las manos, quisieron defender su patria y echar los enemigos della, los

quales, siendo cercados por los españoles, fueron miserablemente muertos

con los demas.

Hecho esto, los españoles tomaron las negras, de quien supieron muy por

estenso todo lo susodicho; y llebando a rrecaudo los indios e indias que

auian dejado biuos, dieron la buelta a donde estaua la otra pressa de

indios que en el primer pueblo de atras auian tomado y dexado.

El capitán Joan de Yucar, que estaua esperando tras del promontorio las

piraguas, no ubo el[402] menor subceso en su empresa, que Diego

Vazquez[403], aunque no de tanta sangre, porque como las piraguas

viniesen nabegando sin rrecelo ni sospecha de los que les estauan

esperando, al tiempo que doblaron el promontorio y enparejaron con la

enboscada, fueron con tanta presteza acometidos por los vergantines, y

como las piraguas biniesen cargadas y enbalumadas[404] de cosas de comer

y de beuer pertenecientes a sus rregucijos, no pudieron usar de la

presteza y ligereza que otras vezes, y asi fueron todas quatro tomadas

con la gente que en ellas venia, sin escapar mas de solamente seis

yndios, que atreviendose a su diestro nadar, se arronjaron a la mar, y

caminando gran trecho por debaxo del agua, fueron a salir a tierra donde

no podian rreçibir ningun daño de Joan de Yucar, el qual, temiendose que

aquellos yndios que se abian arroxado al agua no fuesen a dar mandado y

auiso a los pueblos comarcanos, navego con toda diligencia la costa

arriba, y dando en vn pueblo de yndios que estauan descuidados y

cubiertos con çierta rroca o peña alta, fueron presos y captibos por la

gente española obra de sesenta piezas de aquel pueblo, varones y

mugeres, y metidos a cuchillo con barbara crueldad, y queriendo el

capitan pasar adelante con su castigo y vengança, hallo que ya eran

sentidos y tenian los demas naturales auiso de la gente que en su tierra

andaua; y estandose en aquel aprieto donde auia hecho esta presa,

vinieron a el por tierra muy gran cantidad de naturales con las armas en

las manos, a vengar las muertes y daños hechos en sus compañeros y

hermanos, y apartandose los españoles con los vergantines de tierra, los

yndios començaron a flechalles y a tiralles flechas, aunque no les

hazian daño con ellas, y por el consiguiente, los españoles con el

artilleria que llebauan, tiraban a los yndios, pero en nada les dañaban

con ello.

El capitan Joan de Yucar, queriendo ber si podria hazer algun engaño a

aquellos barbaros, con que destruir algunos dellos, habloles desde la

mar con un dispierto interprete que traian, tratandoles de paçes y que

se diesen rrehenes los vnos a los otros y se concertasen. Los yndios

vinieron en ello, y enbiando a los vergantines quatro prinçipales, fue

por el Capitan preguntado a los españoles si auia algunos que en lugar

de aquellos yndios quisiesen yr a tierra; mas como todos conoçian quan

dubdosa fee y palabra hera la de aquellos barbaros, rreusaron la

ida[405] por rrehenes, sino fue Limon, de quien atras dijimos que con

solos los vestidos de que naturaleza le uistio fue a discubrir la

poblacon. Este, con otro uizcaino llamado Horozco, con animos

temerarios, acetaron el yr por rrehenes entre los yndios, de que no poco

despues se arrepintieron, porque como aquellos uaruaros los tuuiesen en

su poder y ellos sean en si gente desuergonzada y rrustica y sin ningun

jenero de miramientos ni comedimientos, llegauanse a estos dos españoles

y con uestial desenuoltura les llegauan con sus manos a tentar sus

uerguenzas y a uer la forma que tenian, y luego les ponian las manos en

las uaruas y les tirauan blandamente dellas, por uer si hera cossa

postiza; y para rregozijarse de todo punto jugauan con ellos a

pasa-gonzalo, dandoles buenos papirotes en las narices.

En estas cosas y otras semejantes pasaron el tiempo estos dos soldados

en el ynter quen poder de los yndios estuuieron, que serian dos oras,

que cierto para hellos fueron dos muy largos años. Dieronles de comer

los yndios, pero con tan mala salsa no podia hazer buen gusto la comida.

Pasadas estas cosas los españoles fueron bueltos a los vergantines y los

yndios a tierra: y como en estos tratos no hizieron ninguna cosa de las

que entranbas partes pretendian, que hera engañarse los vnos a los

otros, ceso entre hellos la guerra, con que otro dia se uinieron en

aquel propio lugar para de todo punto hazer fija e pacifica amistad;

pero estos uaruaros andauan haziendo estos entretenimientos con los

españoles por poner en cobro sus mugeres e hijos y uer si podian hazer

junta de mas jente para ofendelles.

El capitan, con su jente y presa, se partio luego a donde estaua

esperandolo Diego Uelazquez[1] con los demas compañeros e yndios que

auian cautiuado, y aquella noche propia se enuarcaron todos los que con

Velazquez[406] estauan con la presa que auian echo en aquella parte, y

poniendo las presas en horden y rrecaudo dentro de los vergantines, otro

dia de mañana, todos juntos, se uoluieron a tratar de las paces y

amistades quel dia antes auian quedado principiadas por el capitan Joan

de Yucar con los otros cariues; y como llegando a este puerto no hallase

ninguna jente ni pareciese en toda aquella costa, pasose adelante a un

puerto muy seguro y bueno, dicho el puerto del Azufre, donde auia vn

rrio llamado el rio Caliente; y como asi mesmo no hallase en el jente,

determino de saltar en tierra y entrar a la tierra adentro con sus

soldados, hazer todos los daños que pudiese en los yndios, y poniendolo

en efecto, tomo consigo ochenta hombres vien aderezados y los mas

belicosos y dispuestos para aquel travajo y guerra; y auiendo por alli

zerca vnos yndios que les dijeron y dieron rrelacion de donde estaua

rrecojida la jente de aquella prouincia, los lleuaron por guias, y

metiendose con ellos la tierra adentro, caminaron quatro dias, lleuando

sienpre Joan de Yucar delante de si, apartados distancia de vn tiro de

arcabuz, seis honbres que a manera de esploradores o espias fuesen

biendo y descubriendo lo que auia, en las quales jornadas allaron mas

de treinta lugares o pueblos de yndios sin ninguna jente, los quales

quemaron y arruinaron, y al quinto dia dieron los que yban adelante en

vn harroyo o quebrada de muy mal pasaje, de la otra uanda del qual, en

vna alta barranca, estauan rrecojidos y echos fuertes los yndios, con

sus mugeres e hijos, los quales auian ya sentido la ida de los españoles

en su busca, y estauan en aquel arroyo vna parte dellos puestos en

salto[407]; y como los seis esploradores españoles, por cierta sospecha

que del coracon, pronosticador de los malos sucesos, les uenia, temiesen

y rrehusasen la pasada de aquel arroyo, alcaron los ojos y bieron los

yndios que los estauan mirando desde su alojamiento; y queriendo

rretirarse para dar mandado al Capitan que tras dellos yba, fueron de

rrepente cercados por los cariues, que estauan puestos en çelada, los

quales alcaron las voces, pareciendoles que tenian ya segura aquella

presa; mas como el Capitan oyese la grita de los yndios, porque iua

caminando por montaña y podia oyrlos y no bellos, apresuro el paso con

su jente, y dando en los yndios de repente los rreuatio y aparto de

suerte que quitaron el cerco que tenian puesto a los seis soldados y se

juntaron todos, mas los yndios no se apartaron mucho de donde estauan,

antes peleando obstinadamente[408] ponian en condicion a los nuestros de

ser desvaratados y perdidos; pero como los españoles no diesen a

entender a sus enemigos que hen ellos auia flaqueza, y los vnos y los

otros sustentasen muy bien sus brios en pelear, cansaronse los yndios

primero, y suspendiendo sus armas y apartandose vn poco, dieron lugar a

los nuestros a que les boluiesen las espaldas con titulo de rretirarse,

porque el Capitan, viendo quan desiguales le heran los yndios en numero

y que peleauan por su libertad y por la defensa de sus personas y

mugeres e hijos, pareciale que no se podia auer ninguna honrrosa uitoria

con jente que a sus buenos brios aconpañauan y fauorescian tantas justas

condiciones, y a el y a los suyos contrarias, y asi, tomando el capitan

Joan de Yucar, con los mas balientes soldados, la rretroguardia, que en

aquel tiempo hera mas peligroso lugar, dieron la buelta hazia la mar.

Los yndios los siguieron con mucha lijereza, acometiendoles por muchas

partes, sin que pudiesen rreceuir daño ninguno de los nuestros; y

auiendo caminado dos leguas, los yndios dejaron el alcanze y se

uoluieron a su alojamiento, y los nuestros llegaron otro dia a la mar

dessanbridos[409] y fatigados del trauajo del camino, aunque con pocas

heridas, donde se estuuieron quatro dias descansando y holgando, en el

qual tiempo los yndios de la tierra juntaron algunas piraguas y

determinaron venir a dar en los españoles por tierra y por mar, y

poniendolo en efeto, vn dia, estando los nuestros descuidados, asomaron

por vna punta que la tierra alli se rrehazia, hobra de diez piraguas,

las quales, como por los nuestros fuesen bistos, presumieron lo que

hera, y quiriendo con toda presteza apartarse de tierra los vergantines

para hazersse a lo largo, fueron asaltados por los yndios que en un

pequeño montecillo, que vn tiro de ballesta de la mar auia, estauan

enboscados; y como el vergantin del capitan Joan de Yucar, con gran

presteza, cortase el pois[410] y se hiziese a lo largo, el otro

vergantin fue enuarazado por no vsar de la presteza que hera rrazon en

cortar su prois, y asi rreciuio notable daño, porque cayendo sobre hel

ynumerable multitud de flecheria y piedras que los yndios les tirauan,

les mataron beinte y cinco honbres, sin[411] otros muchos que les

hirieron.

Joan de Yucar, yendose a encontrar con las piraguas, fue dellas

rreceuido con mucho ynpetu, y peleando gran rrato los vnos con los

otros, despues de auerse echo daño de la una y de la otra parte, se

arredraron los piraguas y se hizieron a lo largo y dieron la buelta, y

como se uiesse libre de las piraguas el uergantin del capitan acudio

luego con toda presteza a socorrer a los del vergantin que auia quedado

en la costa, a quien los yndios no cesauan de ofender con sus continuas

flechas y piedras, y sacandolo de aquella aflecion dieron la buelta a

donde frai Vicente les estaua esperando con la carauela, echando cada

dia jente a la mar, porque como las flechas con que herian a los

españoles tenia muy penosa yerua, por pequeña que fuese la herida que

con hella davan, hera mortal, y ansi fueron pocos los que con la uida

escaparon de los heridos.

Juntaronse los uergantines con el fraile, y los de la caravela se fueron

a Tierra Firme a tomar yndios y hazellos esclauos, y los uergantines con

sus presas se voluieron a Puertorrico(A).

Casi en este mismo tiempo sucedio, yendo de esta isla de Puertorrico vna

carauela con esclauos y algunos españoles y mugueres[412] a Santo

Domingo, para de alli yrse a Piru, que yban hen ella ciertos flamencos,

vno de los quales hera un Luis de Longaual, y su muger malmasela[413]

Clareta, que decian ser deudos de Mingo Bal, cavallerico del emperador

Don Carlos Quinto, nuestro rrey. Estos salieron enojados y agrauiados de

Puertorrico porque entre el bulgo se auia dicho que no heran casados,

sino amanzeuados, y tomando por muy gran injuria esta bulgar opinion, se

iuan a Santo Domingo, para de alli yrse a España a quejar al Emperador;

y como los españoles que en la carauela yuan saltasen en tierra en la

isla llamada la Mona, para alli rrecrear sus personas y echasen todos

sus esclavos en tierra para el mesmo efeto, este Luis Mingobal determino

hazer vn auominable echo para en uenganza de su ynjuria, y fue que como

los españoles empezasen a rrecoxerse con sus esclavos al nauio, a la

segunda barcada, tomando las armas en las manos este furioso flamenco y

los demas de su nacion que con el estauan, que heran bien pocos,

quitaron el vatel a los marineros y comencando a herir en ellos los

mataron a todos, y los demas españoles y españolas que en el nauio auia,

sin dejar uiua criatura, ni negro alguno, ni perro ni gato, ni cosa uiua

que los españoles alli lleuasen, y entre los demas honbres y mugueres

mataron estos baruaros a vna donzella de noble linaje y muy hermosa que

se iua o la llevauan a casar a Santo Domingo.

Dizese que los que en tierra estauan bian a la muger de Mingobal con vna

espada en la mano dar el salto de vna parte a otra, ymitando la maluada

crueldad de su marido, tras las mugeres españolas que en el nauio

andauan vyendo de una parte a otra, y asi se hizieron a la bela con el

nauio y con los que en el auia.

Sauido por el Presidente y Arcouispo de Santo Domingo, que hera

Fuenmayor, enbio con ciertos nauios a buscar estos flamencos para

castigallos, y andando en busca dellos, llegaron a la costa de los

Lucayos, donde hallaron la caravela, que auia dado al traves, y en la

playa muchos rrastros de sangre y cauellos de jente que parecian auer

muerto alli. Presumiose que, por permision divina, dieron estos

flamencos en esta costa de los Lucayos, donde con crueles muertes que

los yndios les darian, pagaron su maluado echo y crueldad.

Los que en la isla de la Mona quedaron se estuuieron alli hasta que

pasando otra carauela por alli los rrecogio y lleuo consigo.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 137 / 305 题