Como el gouernador Ordas salto en tierra de Urinoco y tuuo guerra
con los yndios, los cuales le dieron noticia de la rriqueza de
aquella tierra, por lo qual determino dar la buelta a la mar.
Auiendose llegado a una de las varrancas del rrio el Gouernador con su
armada, los yndios de la tierra, que no deuian estar muy lejos ni
descuidados, comenzaron a flechar y tirar de sus armas arrojadizas[346]
a los uergantines, para ofender y hazer mal aquella jente tan nueua para
ellos, y usando de bozes y otros ynstrumentos de que generalmente
acostunbran vsar[347] en semejantes actos. El Gouernador, viendo que
demas del atreuimiento que los yndios auian tenido en acometelle, con el
qual le auian dado muy justa ocasion para saltar en tierra a uengar sus
ynjuriales rracones, las[348] quales heran cosa muy necesaria y
conuiniente tomar algun yndio de aquellos para guia y claridad de lo que
pretendia sauer, lo mas apresurada y rrecatadamente que pudo llego sus
uergantines a tierra, y echando toda la mas de la jente, procuro
fortificarse de suerte que antes pudiese ofender que ser ofendido, y
con esto, Alonso de Herrera, su maese de canpo, que hera buen honbre de
a cauallo, puso muy gran diligencia en echar fuera los cauallos que
lleuauan para hen ellos mas a su salvo hazer la guerra, y con la
soueruia presencia de estos animales espantar y amedrentar los yndios,
los cuales, viendo que no auian sido parte para rresistir a los
españoles la entrada y saltada en su tierra, acordaron hazerle la guerra
en otra forma, y fue que, como toda aquella tierra zercana, adonde los
españoles auian saltado, era paja y heno, que por otro nonbre llaman
cauana, pusieron fuego a la rredonda, para con sus llamas y calor
ahuyentar los españoles, los cuales estauan ensillando sus cauallos y
armando sus personas para mas seguramente dar en los yndios; y uiendo el
fuego que sus contrarios auian puesto, vsaron de contra fuego, poniendo
ellos tanuien, por la parte dond estauan, fuego a la sauana, para que
yendo tras el por lo quemado llegasen a sus enemigos sin rreceuir daño
dellos ni de su fuego, porque con la mucha llama y humo no se ueian los
vnos a los otros.
Llegaron de rrepente los de a cauallo, con otros que de a pie los
siguieron, y dando en los yndios los ahuyentaron, hiriendo y alanceando
algunos dellos, de los cuales tomaron uiuos dos yndios para sauer dellos
donde estauan o que paraje de tierra era aquel, y si hera zierta la
noticia que de aquella tierra les auian dado los yndios de Paria; y
aunque no tenian ynterpretes quentendiesen aquella lengua y jentes, por
señales procuraron sauer y entender lo que deseauan.
Y entre las demas cosas que del yndio se ynformaron y supieron, fue
esto, aunque algunos quieren dezir que vno de los yndios, viendose en
poder de los españoles, con mas curiosidad de la que (de) vn baruaro
como este se esperaua, pregunto o por señas dio a entender a los
españoles que querian o que buscauan por aquella tierra donde asta
entonces jamas auian tenido noticia de españoles ni de jente de su jaez,
y por el Capitan y Gouernador le fue mostrado vn pedazo de hierro,
dandole a entender que uenian a buscar adonde auiesse mucho de aquello,
el qual yndio, uiendolo y mirandolo, dijo que por allí no auia semejante
metal ni cosa como la que se le enseñaua. Mostrole el Gobernador, o
hizole mostrar vna paila[349], dandole a entender que de aquel metal
buscauan; y tomandola el yndio en las manos, y rrefregandola oliola, y
como el laton tiene en si vn zierto hedor de herunbre, conocio no ser
oro y dijo que no auia de aquello por aquellas prouincias. Señalaronle y
mostraronle los cauallos, para sauer lo que dezia, y asi rrespondio, que
como los cauallos en aquella tierra no auia, pero que se criauan otros
mas pequeños, mas que no suuian los yndios hen ellos, los cuales eran
dantas[350]: generalmente las ay en todas las yndias.
Otras muchas cosas de España se les mostraron que no las suele auer en
semejantes partes de las Indias, donde nunca entraron españoles, y a
todo dijo que no auia, y a la fin le uinieron a mostrar vna sortija o
anillo de oro que el Gouernador traia en el dedo, y mirandola el yndio,
y conoziendo que hera oro despues de auelle estregado y olido, dijo que
de aquello auia mucho atras de una cordillera que a mano izquierda del
rrio se hazia, donde auia muy muchos yndios, cuyo señor hera vn yndio
tuerto muy baliente, al qual si prendian, podrian enchir los nauios que
traian de aquel metal; mas que les auisaua que para yr adonde aquel
señor estaua heran muy pocos cristianos; que sin llegar al pueblo del
principal auia muchos yndios, que los desuaratarian y matarian, y en
esto se afirmo mucho este yndio. Preguntaronle que si avia benados en
aquella tierra donde estaua aquel, e dijo que si, y que tanuien auia
otros como uenados en que andauan los yndios caualleros, los quales se
entiende ser ouejas de Piru. Enseñosele a este yndio vna uotija o vasija
bidriada de España, y zertifico y afirmo tener aquellos yndios tener
vasijas de la propia color y barro; y aunque despues sobre estas cosas
le fueron echas diferentes y barias preguntas por uer si discrepaua o
uariaua[351], jamas hizo diferencia de lo que dijo a lo que auia dicho
al principio azerca de esta noticia, por lo qual el Gouernador y su
jente la tuuieron por zierta, y ansi se les mouio los espiritus para yr
alla y auella o morir en la demanda.
Mas el Gouernador, a cuyo cargo estaua todo, no le parecia cosa
hazertada entrar tan pocos soldados como alli estauan, en vna noticia y
tierra de tanta jente, donde no solo auenturauan de que los matasen a
hellos, mas a todos los demas que (en) el pueblo y fortaleza de Paria
auian quedado; y tratando y comunicando sobre hello muchas vezes con sus
soldados y jente, a los mas les parecio que hera azertado acuerdo el que
su Gouernador tenia, porque demas de ser tan pocos como heran, no auian
de donde facilmente les pudiese uenir socorro, ni menos auia jente para
poder boluer el rrio auajo a dar auiso y mandado a la jente que auia
quedado en los lugares referidos y a la demas que despaña esperauan de
la nao Marineta; y que dando la buelta y juntando toda la jente y la
demas que de España viniese, con mas facilidad y mejor horden podrian
salir con su enpresa, yntentandola por tierra desde la costa de la mar
que por aquel tan trauajoso rrio de nauegar, asi por sus furiosas
corrientes como por la falta de comidas y naturales que por el auia, lo
cual se podria facilmente hazer por Cumana, donde a la sazon estaua vna
fortaleza con alguna jente española y les seria gran lunbre y guia para
seguir el uiaje de tierra. Y platicado esto, les parecio bien a todos, y
asi determino el Gouernador, dar la buelta con el rresto de la jente que
le auia quedado, que seria casi quatrocientos honbres.
Algunos quieren dezir que este parezer de boluerse desde aqui el
Gouernador y su armada, que los soldados dieron, fue mas por uerse fuera
del gouierno y jurisdicion de Don Diego de Ordas que no porque no fuesen
parte para dar vista a la tierra, porque pues heran pocos menos de
cuatrocientos honbres, claro esta que podrian llegar y uer qualquier
poblazon por grande que fuese; mas el Gouernador, con su grande
arrogancia y mala condicion tenia tan contra si a todos los mas del
canpo, que si no temieran la ynfamia y pena, hellos ovieran procurado su
livertad; auiendo el gouernador Ordas, con su seueridad, causado de que
muchos soldados, demas de ser opremidos del gran trauajo que pasauan y
les daua de la gran hanbre que padecian, e los trataua tan mal de
palabra, que perdiendo la consideracion cristiana que deuia tener, con
vn cierto genero de desesperacion se saliesen y huyesen de su conpañia y
se metiesen por los arcabucos y entre los pueblos de los baruaros, donde
es de creher que abrian y rreciuirian crueles y miserables muertes, y
muchos de los que alli estauan auian sufrido esta ynmensa soueruia y
mala condicion de este capitan, por no perder con las uidas las animas.
Estas y otras consideraciones tenian muy apartados los animos de muchos
soldados de seguir a este Gouernador, pareciendoles que si en tierra
rrica dauan, que seria mayor suplicion[352] y tirania, y asi aprouaron y
tuuieron por cosa azertada el dar la buelta a la costa, donde
facilmente, y por estar tan zerca de alli Cumana y la ysla de Cubagua,
en aquel tienpo florescientes de españoles por las muchas perlas que en
aquella costa se sacavan y esclauos que se hazian, se podrian salir y
quitar del dominio y mando de aquel su tan seuero Gouernador.