De como Hordas con la jente que le quedo, dio la buelta el rrio
auajo y llego al pueblo y fortaleza, donde hallo los españoles que
auia dejado.
O por la determinacion del Gouernador o por la flojedad que en los
soldados auia para proseguir la jornada, por las causas ya dichas,
dieron la buelta contra toda rrazon y disciplina militar que en las
Indias, en semejantes jornadas, an acostunbrado los descubridores y
pobladores de ellas; pues tan a la mano tenian la tierra, estauan
obligados a darle uista, aunque no fuera mas de por uer si hera
verdadero o auia algunas ynsignias de ser uerdad lo quel yndio les auia
dicho, lo qual heran parte para hazer cinquenta honbres, quedando los
demas en guarda de los uergantines, y asi dejaron oscura aquella
noticia, pudiendo traher claridad de hella, lo qual a sido causa que
nunca mas se aya mouido ninguna persona a procurar esta jornada y
hazerla, y el trauajo de tanto tiempo como gastaron en suuir el rrio
arriua, a costa de tanto numero de españoles como en el murieron, fue
ynutil y sin ningun efeto, y a las veces el mucho deliberar[353] y
tardar en semejantes negocios rredunda en ynfamia del capitan y daño de
sus soldados, pues es de creher que como los auia lleuado hasta alli,
los podia lleuar lo poco que quedaua. Yo soy cierto que si tanto pesaran
en los prencipios de los descubrimientos de Piru y Nueua Espana y Nueuo
Reyno de Granada, Corthes y Pizarro y Jimenez de Quesada, los subcesos
del medio y fin de sus jornadas, que nunca salieran a luz con sus
enpresas; mas hellos, desechando los uarios parezeres de algunos
soldados, que con animos amedrentados les dauan, quisieron mas prouar
sus fuerzas y sauer y conozer lo que la fortuna les tenia guardado, que
yncauta y medrosamente dar la buelta de las puertas de sus casas, como
este capitan hizo; los quales fueron muchas vezes forcados a hello por
la gran multitud y poderio de sus contrarios que lo pretendian,
haziendoles grandes daños en sus propias personas, rresistiendoles por
todas las uias que pudieron, mas hellos, por no ser mal mirados con su
propia fortuna ni boluelle las espaldas al mejor tienpo, sacando fuerzas
de sus ynuencibles animos, poniendo, como suelen dezir, de todo punto el
pecho al agua, sujetaron y señorearon los largos rreynos, ynnumerables
jentes que oy posehen y rrijen y gouiernan nuestros Rreyes de Castilla,
quedandose hellos casi con solo el trauajo y rriesgo, como de sus
particulares Istorias y desta se puede uer mas largamente.
Y asi este gouernador Ordas y sus soldados lleuaron el pago que su
ynconstancia merecio por auelles faltado el animo al mejor tienpo, o
auerse querido gouernar tan cauezudamente; porque, como adelante se
uera, fueron desuaratados, y su capitan preso y muerto casi por esta
ocasion, y hasta oy biuen[354] miserablemente algunos soldados, y con
harto trauajo, por no auer querido conseguir ni hazer lo que heran
obligados, en dar vista a esta noticia, pues si la bieran hella les
pusiera animos para no rehusar el menor trauajo, que hera poblalla y
sustentalla.
Eme vn poco alargado en esto, porques de rezeuir pena[355] de los
honbres que rrepudian y desehan[356] su buena fortuna y por vna poca de
pasion, o por, como suelen dezir, quebrar vn ojo a su aduersario, se
quiebran a si entranbos.
Dada la buelta este Capitan con sus soldados, en breue tiempo llego al
pueblo de Uriaparia, donde auia dejado la nao y a Gil Gonzalez de Auila,
su alcalde mayor, con los enfermos, a los quales allo con arto rriesgo
de acauarse de perder, porque de los enfermos heran algunos ya muertos y
de los que quedaron sanos auian enfermado los otros, y la comida que les
auia quedado se les auia apocado y aun faltado del todo, y no heran
parte para ylla a buscar, de suerte que si los que suuieron el rrio
arriua sienpre travajaron, a los que en Paria quedaron nunca les sobro
descanso, con el temor de pereszer alli todos. Y esto fuera por su
culpa, porque bien pudieran, viendo su total perdicion, meterse en vna
de las naos y salir a la mar y irse a la poblazon de cristianos que mas
cerca estuuiese. Mas Gil Gonzalez de Auila nunca quiso, jamas,
venir[357] hen ello, por parescelle que le seria mal contado.
Don Diego de Ordas tomo luego todos los que en el puerto de Uriaparia
hallo, en sus uergantines, y de alli prosiguio adelante su uiaje, y fue
a la fortaleza de Paria que, como se a dicho, estaua en la costa de la
mar, apartada del rrio, donde, segun tengo rreferido, auia dejado a
Martin Niañez Tafur con cinquenta honbres en guarda della y de toda la
prouincia, a los quales hallo con arto travajos, aunque la buena
esperanza de que tendrian cada dia buenas nueuas del suceso y
descubrimiento que Hordas auia ydo a hazer el rrio arriua, viuian o
avian boluido con algun contento; mas desque lo vieron boluer perdido y
desuaratado, si se puede dezir, por su propia boluntad, comenzaron de
nueuo a sentir lo ya pasado y llorar el tiempo perdido, y asi, luego,
dejando aparte las opiniones que en semejantes sucesos se suelen mouer
por los soldados, «o si hizieramos esto, mas si hizieramos lo otro, si
el Gouernador creyera a fulano, si no fuera tan cavicudo[358] nunca nos
perdieramos», rresumiendose en que el daño y el buen consejo que le auia
anteceder, anuos llegan juntos, procurando dar luego horden en lo que se
deuia hazer para rremedio de tantos perdidos como alli estauan, y no
oluidando lo que al tiempo que dieron la buelta el rrio abajo trataron
hazerca de que se haria la jornada por Cumana, se mouio de nueuo la
platica, y pareciendoles el vltimo rremedio para cobrarse, biuieron hen
ello, aunque confusa y arrepentidamente de lo ya echo, los quales fueron
parte para estoruar el pasar adelante. El Gouernador dio ocasion para
que se bolviesen, y asi, viniendo todos en ello, dieron, o comenzaron a
dar horden en proseguir su uiaje para Cumana, por donde auian dentrar en
la noticia y tierra rrica que en el rrio les auian dado.