(A) Trujillo, llamada por los antiguos la Ciudad portátil, por las
diferentes veces que hubo de ser mudada de lugar, fué fundada por Diego
de Paredes en 1556, y abandonada el año siguiente, por las causas que
indica el Padre Aguado.
En 1558 fué reedificada en el mismo lugar, aunque con el nombre de
Miravel, por Francisco Ruíz, al que acompañaban, según Oviedo y Baños,
Alonso Pacheco, Francisco Graterol, Bartolomé Escoto, Alonso Andrea de
Ledesma, Tomás de Ledesma, su hermano, Sancho Briceño, Gonzalo Osorio,
Francisco Infante, Francisco de la Bastida, Jerónimo de Carmona, Gaspar
Cornieles, Diego de la Peña, Juan de Segovia, Lucas Mejía, Agustín de la
Peña, Pedro Gómez Carrillo, Luis de Villegas, Juan de Aguirre, Juan de
Baena, Francisco Moreno, Gaspar de Lizana, Lope de Encira, Luis de
Castro, Juan Benítez, Francisco Terán, Andrés de San Juan, Vicente
Rivero, Juan de Miranda, Rodrigo Castaño, Francisco Xarana, Pedro García
Carrasco, Luís Quebradas, Juan de Bonilla, Herán Velázquez, Francisco
Palacios, Pedro González de Santa Cruz, Esteban de Viana, Gregorio
García y otros.
De esta población dice Oviedo y Baños que sus pobladores «tomaron por
Patrona á la Virgen de la Paz, y sólo por cumplimiento nombraban
autoridades, pues ni sabian lo que eran pleitos ni conocían la
discordia, y bastaba saber que eran naturales de Trujillo para que se
les considerase y tuviese por personas de noble trato, de natural afable
y de intención sana y recta».