De los principios que tubo la çiudad del Tocuyo en la governaçion
de Venençuela, y de como el governador Tolosa enbio a Alonso Perez
de Tolosa, su hermano, con gente, a descubrir las Sierras Nebadas,
donde oy esta poblada Merida, del Nuevo Rreyno.
Despues de aber el governador Tolosa muerto á Carabajal de la manera
dicha, luego procuro que aquel alojamiento donde Carabajal estaba, que
ya en alguna manera tenia forma de pueblo, se hiciese y perpetuase, para
que toda aquella gente española que alli estaba, por yr a buscar su
sustento a otras partes, no fuesen cavsa de mayores daños; y asi procuro
que se abezindasen y tomasen solares y estancias, y el nonbro y hizo
nombramiento de alcaldes y rregidores que tubiesen a cargo la
administraçion de la rrepublica, y dende en adelante se yntitulo çivdad;
y este es el fundamento y prinçipio de la çiudad del Tocuyo, famosa en
aquella governaçion por estos sus ynfeliçes prinçipios.
De la fundaçion deste pueblo lo que e hallado por mas çierta opinion,
avnque algunos la atribuyen al capitan Francisco de Carabajal, por aber
sido el propio pueblo el sitio de su alojamiento y aberse conservado y
permaneçido alli algunos dias, otros la atribuyen a Billegas, que se
hallo con Carabajal por su teniente y despues privo con Tolosa y fue
tanbien su teniente; y como en esto vaya poco, cada qual podra arrimarse
a quien tuviere el afiçion. Solo sobre el dire que segun pareçe, el
Tocuyo fue poblado el año de quarenta y siete, y aquel propio año fue
muerto Caravajal: yo tengo que la muerte de Caravajal fue primero que la
poblazon del Tocuyo, segun me an ynformado algunas personas que en
aquella tierra estan, y por esto me afirmo en mi opinion de que el
governador Tolosa la poblo, el qual asi mesmo rrepartió los naturales
que por alli çerca abia, entre los que quisieron ser vezinos y moradores
de la çivdad del Tocuyo. I porque la gente española que alli abia era
mucha, y todos no se podian sustentar en aquel pueblo, a persuasion de
algunas personas, hordeno el governador que vn hermano suyo, llamado
Alonso Perez de Tolosa, fuese con vna parte de la gente que alli abia, a
descubrir la provinçia de Sierras Nevadas, donde al presente esta
poblada la çiudad de Merida, del Nuebo Rreyno; avnque a[181] otros
ançianos, de los que en aquel tienpo se hallaron alli, çertifican que no
salio Alonso Perez de Tolosa con gente del Tocuyo a este efecto, sino
que persuadido e ynducido el Governador de vn Cristoval Rrodriguez, que
abia estado en el Rreyno, que se le seguiria aquella governaçion muy
gran provecho y vtilidad de que obiese camino por donde tratase y
comunicase los vezinos de ella con los del Rreyno, enbio a su hermano a
que descubriese este camino(A).
Que sea de la vna o de la otra manera, por comisión del Governador salio
del Tocuyo o çivdad nombrada, Alonso Perez de Tolosa, con çien honbres,
entre los quales yva el capitan Diego de Losada, mas por administrador y
governador de la persona del Alonso Perez que por soldado, porque como
este capitan era persona grabe y de mucha esperiencia en cosas de
Indias, fue por el propio Governador rrogado que fuese con su hermano,
para encaminalle y rregille, en lo que abia de hazer, dandole titulo de
maese de campo. Caminaron la bia del rrio del Tocuyo arriba çiertas
jornadas, y dexandolo a mano izquierda, atravesaron çierta serrania que
ay por alli, y fueron a dar a las bertientes de los llanos, a otro rrio
que en lengua de los yndios es llamado Çaçaribacoa, por do acabaron de
salir a lo llano. Este rrio entiendo ser el que agora comunmente llaman
Guanaguanare, por el qual acabaron de baxar a lo llano, por do caminaron
en seguimiento de su jornada; y en llegando en el paraje de las Sierras
Nevadas, que desde lo llano suven, quisieron los capitanes atrabesar
para con mas brevedad dar en la notiçia que yban a buscar, porque en
aquel tienpo y mucho despues no dexo de ser sobervia aquella notiçia,
hasta que despues, descubriendola y poblandola los del Rreyno el año de
çinquenta y ocho, vieron quan poca y miserable era.
No faltaron muchos soldados que con yntençion de açercarse al Rreyno,
para ver si se podian meter en el, contradixeron esta entrada y subida
por la Sierra Nevada, puniendo a ella muy grandes ynconvinientes, como
de çierto los abia, porque con aber ya cerca de diez años que esta
aquella provinçia poblada de españoles, los de Merida jamas por esta
parte por donde esta gente yntentaba subir, an podido bajar caballos a
lo llano por la aspereza y maleza de las sierras y estrechos caminos que
por alli ay, que avn con dificultad los caminan a pie. Paso la gente
adelante sin se detener en ninguna parte hasta llegar al rrio de Apure,
rribera del qual se alojaron; y como a los naturales que por alli abia
poblados les pareçiese poca gente aquella para la que otras vezes abian
visto pasar por alli, y demas deso los viesen estar con algun rreposo,
procuraron, como se suele deçir, tentarse las coraças, y juntandose
todos los naturales de aquella provinçia en conçierto y horden de
guerra, vinieron a dar muy de mañana sobre los españoles, los quales
como hasta entonçes no abian rreçebido ninguna alteraçion de los yndios,
estaban con mas descuydo del que se rrequeria y era permitido a gente
que estaba entre sus enemigos; lo qual obiera de ser cavsa de que
rreçibiesen algun notable daño; pero como todos los mas eran honbres ya
hechos a las alteraciones y tumultos con que los yndios suelen acometer
a sus enemigos, no se turbaron punto, mas tomando con toda presteza las
armas, los detuvieron, aunque con algun daño, porque los hirieron
algunos españoles y les mataron vn soldado, pero juntandose los mas de
los nuestros con sus armas en las manos facilmente fueron rrebatidos y
ahuyentados los yndios con harto daño que rreçibieron, porque demas de
los que coriendo sangre yvan heridos de los alcançes que hazian los de a
caballo, que entre yndios suelen ser los mas dañinos, quedaron
atualmente muertos mucha parte de aquellos barbaros, que con sus cuerpos
desnudos y rrusticas y flacas armas, les pareçia que por haber vsado de
aquella yndustria de tomar la mañana tenian ya la bitoria en casa; pero
ellos quedaron tan hostigados que no solo no bolvieron los propios
acometer a los nuestros, pero en mucha distançia de tierra que turaba la
gente de aquella naçion, no obo yndio que tomase armas en la mano ni avn
osase asomar a dar grita desde lo alto de los cerros, que es cosa muy
vsada entre ellos.
Descansaron en este alojamiento los españoles donde les fue dada esta
guaçavara algunos dias por curar sus heridos.