(A) Sobre el objeto de la jornada de Alonso Pérez de Tolosa escribe el
Gobernador D. Juan Pérez de Tolosa, en carta al Rey, de 15 de Octubre de
1546, lo siguiente:
«Al valle de que hago relación, que es muy bueno, he enviado por
teniente mío y por capitán á Alonso Pérez de Tolosa, mi hermano, y á
Diego de Losada, maestre de campo, para que lo descubran y sepan lo que
es, con quarenta de á caballo y sesenta peones; y si en este valle se
hallan minas, esta tierra, con sola aquella parte, se remediará y terná
aparejo para las mejores poblaciones destas partes.»
En carta de 3 de Diciembre de dicho año añade sobre la misma jornada:
«Lo que de presente hay que avisar á vuestra Alteza, es que la gente
caminó por las montañas, y no pudiendo atravesarlas por su braveza,
vinieron á caer en los llanos de Acarigua, de que se haze mención en la
relación que á vuestra Alteza envié, por donde pasaron Jorge de Spira y
Felipe de Huten y todos los otros que han entrado á descubrir tierras.
»Escribiose mejor por el maestre de campo, que aquel era camino para el
Nuebo Rreyno, y que se temia que la gente se amotinara para ir allá, que
les diese licencia para ir por otra via á la culata que dizen de
Maracaybo, porque allí habría tierra donde la gente se podría
entretener; y porque su intención principal era ir á robar y destruir
indios; e aun la salida por allí la tenia mas cierta, segun fuí
informado de isleños esperimentados; porque su Magestad no es servido
que esto se haga, sino que se busque tierra comoda para que se haga
poblazón, envie á mandar que siguiesen su camino hasta dar en dos rios
muy grandes que hay en los Llanos, tierra de mucho mantenimiento, y que
yendo apegado á las montañas buscasen entrada para este valle que van á
buscar; que segund tengo relacion hay contratacion á este valle por dos
partes, por ciertas cargas de sal en grano que se han tomado en los
Llanos, que dizen los indios que la llevaban de la laguna de Maracaybo;
y deste valle dizen que salen los ríos de que se haze la Laguna de
Maracaybo, é que está cercado de muy bravas montañas: está la dificultad
en si podrán pasar los caballos, que sin ellos no se puede hazer
conquista. Mandoseles que si no se hallase pasada hasta los ríos, que se
volviesen á este asiento. La perpetuidad desta provincia está en
hallarse este valle, y que tenga minas de oro, porque sin estas no se
pueden sustentar cristianos en esta provincia, y mayormente gente tan
pobre y tan mísera.»