En el qual se escrive como Felipe Dutre salio del pueblo de Nuestra
Señora en seguimiento de Pedro de Linpias, que con çierta cavtela
se abia apartado, y se encontro con Françisco de Carabajal en las
provinçias del Tocuyo.
Fue tanto el contento y alegria que la gente que Felipe Dutre dexo en el
pueblo de Nuestra Señora, rreçibio asi de ver bolver a su General y
conpañeros como de la grande y çierta notiçia que les trayan, que ya se
juzgaban por poseedores y señores de aquella prospera y rrica tierra,
espeçialmente que quando asi vienen algunos soldados de buscar alguna
nueba tierra o descubrimiento, sienpre acreçientan doblada fama de lo
que vieron, y para encareçer su trabajo arman vnas maquinas de cosas que
bieron y oyeron y les suçedieron, con que atraen façilmente a todas
gentes a que con muy yntrinsica afiçion deseen ya verse en aquella
tierra o el pie en el estribo para yr a ella, y cada qual se juzgaba por
bien abenturado en pareçelle que no podia dexar de verse poseerla.
Estos soldados y su capitan fueron burlados de sus propios deseos y
cobdiçia, porque no solo no bolvieron a poblar aquella tierra del
Dorado, mas entre ellos mesmos naçieron luego discordias por donde se
desbarataron y bolvieron sin conçierto, y avn su General fue muerto, por
ser despojado del derecho que a esta tierra tenia; porque pasa asi: que
como antes de agora e dicho, entre la demas gente llevaba Felipe Dutre a
Pedro de Linpias, a quien abia dado cargo de maese de canpo, y a
Bartolome Berzar, hijo de Antonio Berzar, a quien abia hecho capitan. Y
como estos fuesen cabeças en el canpo, y el vno fuese montañes y el otro
aleman, y entrambos pretendiesen mandar y ser rrespestados y supremos,
no se conformaban en nada, antes se llevaban mal y andaba entre ellos el
anbiçion de mandar el vno mas que el otro tan desulata[163], que casi se
hazian obras por do viniesen a rrompimiento; porque como el Bartolome
Berzar era de la naçion de Felipe Dutre y hijo o devdo de los
governadores de aquella tierra, era por el faboreçido, y ansi con su
calor cobraba brio para conpetir con Pedro de Linpias, el qual, como la
fortuna le ofreçiese ya ocasion y aparejo para apartarse con buena color
de la conpañia de Felipe Dutre y avn tomar vengança de los
desabrimientos que entre anbos capitanes se le abian hecho, trato que se
le diesen algunos conpañeros con que poder salir a Coro, para juntar
alguna buena conpañia de gente y armas y caballos y bolver con ello con
toda presteza a socorrelle para que todos juntos bolviesen de nuebo a
los omaguas, diziendoles que el bolver todos juntos a Coro era fatigar
los enfermos que abia, y que en el ynterin que el yva y bolvia
descansarian y se rreformarian asi los enfermos como todos los demas.
Este doble abiso o consejo de Pedro de Linpias les pareçio bien a Felipe
Dutre y a Bartolome Berzar y otros muchos, por lo qual le fue luego dada
liçençia y veynte conpañeros que con el saliesen a Coro, y el General
con la demas gente se quedo en el pueblo de Nuestra Señora descansando,
segun lo abian conçertado.
Pedro de Linpias, siguiendo su tornabuelta, se vino por el propio camino
por do abia ydo, hasta que llego a las propias provinçias del Tocuyo y
Barqueçimeto, donde hallo al nuevo governador, avnque con falso titulo,
Françisco de Caravajal, que poco abia que era llegado a aquellas
provincias, el qual procuro ante todas cosas ganar la boluntad y
conseguir su gracia para despues alcançar del lo que quisiese. Diole
cuenta de la nueba y rrica tierra que abian descubierto, y como venia a
buscar copia de soldados para bolver a ella, para el qual efecto quedaba
esperando Felipe Dutre con la demas gente en la parte dicha, y ençitando
al Caravajal que pues tenia abundancia de gente para hazer la jornada,
que tomase aquella ynpresa tan prospera y felice con la qual podria
ganar gran honrra y fama, demas de las muchas rriquezas que se podian
ynteresar; y que a Felipe Dutre, que pretendia el señorio de aquella
tierra, con enbialle preso a Coro a el y a sus conpañeros, façilmente lo
frustaria de sus desinos, pues para todo esto era poderoso con la gente
que tenia. Carabajal era algo anbiçioso y bulliçioso y façilmente fue
conduzido a fixar su animo, avnque malvadamente, en efetuar y poner por
obra aquellas cosas que Linpias le abia dicho.
Felipe Dutre y Bartolome Berzar, despues de partido y apartado Linpias
dellos, presumieron la maldad que traya pensada, por las pasiones
pasadas; y pareçiendoles que no podia ser pequeña la guerra que aquel
domestico enemigo les haria, ni façiles de rremediar los daños que les
cavsaria, con la presteza que el caso rrequeria se pusieron luego en
camino, caminando a las mayores jornadas que pudieron, por ver si en
alguna manera le podian alcançar; y como Linpias, vsando de la mesma
presteza no se abia detenido en el camino cosa alguna, fue de ningun
efecto la presteza o diligençia de que vso Felipe Dutre, el qual,
llegado que fue al desenbocadero de Barqueçimeto, tubo notiçia de los
yndios de como en la provinçia del Tocuyo estaban españoles, que era
Caravajal, y por no meterse ynconsideradamente entre gente que no
conoçia ni sabia si eran amigos o si enemigos, vsando de aviso de honbre
rrecatado y de guerra se alojo en (el) balle de Barquiçimeto, para de
alli rreconoçer que jente era la que estaba en el Tocuyo, y ver lo que
lo convenia.
Dende a pocos dias se vinieron a tratar los de Carabajal con los de
Felipe Dutre, y a aber entera notiçia los vnos de los otros, y a poner
la guarda neçesaria cada qual de los dos capitanes en su alojamiento y
gente. Pedro de Linpias no çesaba de poner calor, con el enojo y odio y
enemistad que a Felipe Dutre tenia, al[164] capitan Carabajal para que
lo prendiesen y persiguiese, pues tenia copia de abentajada gente; mas
Carabajal, como era honbre mañoso y de agudo yngenio, no queria poner
aquel negoçio en ventura de batalla, en donde la fortuna suele, por no
pensados modos, dar la victoria, no a los que en fuerças y muchedumbre
de gentes la tienen por çierta, sino aquellos que por ser pocos y tener
rreconoçidas claras ventajas en sus contrarios, procuran peleando con
osados animos, vender sus vidas a costa de mucha sangre que de sus
contrarios derraman, a donde suele esta bariable fortuna poner todas sus
fuerças, dandoles claros triunfos a quien no los pensaba gozar. Y asi
pretendia Carabajal, con mañas y simulaçiones, atraer a su alojamiento a
Felipe Dutre, para alli seguramente ser señor del y hazer lo que le
pareçiese.
De todas estas cosas era abisado Felipe Dutre por cartas de honbres que
en conpañia de Carabajal estaban, que aborreçian por todo estremo el
govierno de aquel honbre, tan malvadamente y por tan torpe modo
adquirido. Escrevianle tanbien que no desabraçase ni apartase de si
aquel titulo que tenia de general, ni se dexase governar ni subjetar de
Carabajal, porque si el Avdiençia de Santo Domingo algun nonbramiento
abia hecho de nuebos ofiçiales ó ministros de justicia, fue y era
entendiendo que el era muerto o perdido, y que asi no abia derogado sus
poderes, con lo qual hazian estar ostinado a Felipe Dutre en querer
mandar y governar aquella tierra con aquel rrançioso titulo que tenia;
avnque en tales tiempos mas firme titulo es y suele ser la fuerça del
exerçito que la abundançia y antiguedad de provisiones y poderes
rreales.
Finalmente, el Carabajal se dio tan buena horden en seguir sus ardides y
mañas, que eran como de honbre andaluz y rreformado en Indias, que hizo
entender y creer a Felipe Dutre que no se haria mas de lo quel quisiese
y hordenase, y que de conformidad se nonbrasen personas que biesen las
provisiones de entrambos y que estubiesen por lo que los arbritos
sentençiasen, o que ya questo no quisiese, que ambos de conformidad
governasen el campo y gente y juntos fuesen a poblar y conquistar el
Dorado.
Fue tan convençido y creydo Felipe Dutre desto que le deçia Carabajal,
que dexando su primera determinaçion, se levanto del alojamiento donde
estava y se metio y mezclo con su gente y soldados en la rrancheria y
alojamiento de Carabajal, con que se acabo de destruyr, segun luego se
vera.