CAPITULO SIETE

En que se escrive çierta sediçion y alboroto que entre Caravajal y

Felipe Dutre obo despues de aberse juntado.

Juntos los dos Capitanes o governadores, como los que terçiaban mal de

la vna y de la otra parte los tenian mas çerca, mas frequentemente los

yncitaban a enemistad y a que se danificasen el vno al otro; pero

Carabajal, como tubiese mas gente[165], avnque alguna della mas para

ofenderle que para defenderle, disimulando con las promesas y

ofreçimientos que a Felipe Dutre abia hecho, avnqve tratandolo

amigablemente, procuraba aber ocasion para prendello, porque aquel

caballero aleman, confuso de lo que abia hecho en juntarse con

Carabajal, andaba muy sobre el abiso aconpañado de sus familiares,

prevertiendo[166] y apartando toda ocasion que a Carabajal le pudiese

ser vtil y provechosa para efetuar sus desinos.

Fue, pues, el caso que como Carabajal no hallase comodidad para sin

notable escandalo y alboroto prender a Felipe Dutre, conbidole a comer

para si alli obiese ocasion y lugar, prenderle y hazer lo que

pretendia. Felipe de Vtre, porque no se presumiese del que le abia

faltado el animo y que por temor no queria açetar aquel cavteloso

conbite, que con falsa ostentacion de buena voluntad se le abia hecho,

conçedio a Caravajal lo que le rrogaba y fuese con el a comer, dexando

prevenido a Bartolome Berzar y a sus amigos que estubiesen sobre el

abiso[167] y con las armas en las manos para en oyendo algun bulliçio

acudir a defenderle; y el, como honbre que yva a comer con su enemigo,

llevaba en su persona gran abiso y rrecato y avn armas defensibles

encubiertas. Comieron y pasaron su conbite o cena sin que en el se

yntentase cosa alguna, porque Carabajal abia sido abisado de la gente

que Felipe Dutre dexaba prevenida. Levantados de la mesa, el aleman tomo

la mano en hablar, visto que todo estaba sosegado y que no se yntentaba

nada de lo quel pensaba, diziendo a Carabajal que pues ninguna cosa de

las que le abia prometido no cunplia ni queria hazer, antes

violentamente, mas con la fuerça de su gente que con el derecho ni

justiçia, que el se queria yr a Coro con sus soldados, para de alli yr a

dar cuenta al Avdiençia, que le abia enbiado, de lo que en la jornada

abia hecho. Carabajal le rreplico que bien podia yrse donde quisiese,

pero que la gente no la abia de llevar consigo ni se llamase dende en

adelante general ni tiniente, pues sus provisiones abian ya espirado y

estaban derrogadas, y que en aquella governaçion otro no tenia

juridiçion sino el a quien el Avdiencia abia enbiado por governador.

El capitan Felipe Dutre rreplico contradiziendo a Carabajal, y como las

voluntades destos dos capitanes estubiesen tan enfiçionadas y rrebueltas

para danificarse el vno al otro, fueron con[168] esta pequeña ocasion

tan ençendidos y abrasados en yra, aconpañada de asperas y sobradas

palabras, que ynçitaban cada qual a los suyos a que tomasen las armas

con que diese fin aquella su rrençilla y arraygada enemistad; y como

Bartolome Berzar estaba puesto a punto de parte de Felipe Dutre, en

oyendo las alteradas bozes que los dos daban, salio de donde estaba,

siguiendole los suyos, y con furia de aleman, que por estremo suele ser

muy sobervia y ciega, se fue derecho a Carabajal con el espada desnuda

para lo herir o matar: mas como algunos honbres nevtrales que alli

estavan, a los quales conforme a las leyes de Solon podian ser

justamente tenidos por ynfames y nunca admitidos a ningunos ofiçios ni

onores, se metiesen de por medio, rrepunaron la furia de Bartolome

Berzia[169] de suerte que no pudo efetuar lo que pensaba hazer. Y porque

mejor se entienda esto que dixe de las leyes de Solon, es de saber que

entre otras muchas que para el buen govierno de su rrepublica aquel

gentil hizo y ordeno, que fue vna que dezia, que si por algun caso

humano se levantase alguna sediçion o alboroto, el que en semejante caso

fuese favoreçedor de la vna parte y contrario de la otra, que este tal

yncurriese en las penas dichas, y no gozase de las preheminençias,

porque quiso mas buscar su probecho particular que el bien comun.

Era cosa de notar y avn de rreyr que en este sediçioso alboroto cada vna

de las partes se aprovechaba de la boz del Rrey, con la qual querian

fortificar sus pasiones; porque como los juezes españoles tienen por

costunbre, quando alguna sediçion se rrebuelve en que les hagan

rresistençia, pedir avxilio a los presentes, de qualquier condiçion que

sean, con deçir «aqui del rrey», y cada qual destos dos capitanes

apellidaba y pedia favor y ayuda para defenderse el vno del otro vsando

de las palabras rreferidas. Mas como ya los mas de los soldados

estubiesen determinados en sus voluntades de lo que abian de hazer, cada

qual se arrimaba al que tenia por amigo o al que pensaba seguir; y esto

no lo hizieron todos, porque muchos, estandose a la mira para despues

seguir al que la fortuna sustentase, no curaban de acudir a llamamiento

de ninguno de los capitanes, lo qual por entonçes hizo mas pujante la

parte de Felipe Dutre, porque como descubiertamente se llegasen todos

sus amigos y enemigos de Caravajal, pudiera facilmente triunfar de su

adversario, dandole por su mano la pena que sus desatinos mereçian. Mas

no quiriendo aber esta victoria con fama de tirano o traydor, por no

macular su persona y linaje, dexando con la vida a su contrario,

cabalgo en su caballo, y haziendo todos sus amigos lo mesmo, tomaron del

alojamiento de Carabajal las demas armas y caballos que les pareçio, y

apartandose de alli fueron a alojarse al balle de Quibor, que agora son

estancias del Tocuyo, para de alli dar mayor dolor con su presençia a su

enemigo; lo qual sabido por Carabajal, vsando de su yndustria conforme

al subçeso que fortuna abia guiado, vso de nuebas cavtelas para

rrecobrar los caballos y armas que Felipe Dutre y los suyos le abian

llevado; y echando algunos amigos suyos como echadizos, les dixo que

fuesen a Felipe Dutre y le significasen quan grabe delito era el que

abia cometido en alborotarse contra vn governador del Rrey y tomalle las

armas y caballos que tenian, por lo qual podia ser grabemente castigado

por el Avdiençia, y que lo mejor era que se tornase a confederar con

Caravajal y le bolviese sus armas y caballos, y quel Carabajal le

perdonase a el y a todos los demas como governador que era de aquella

tierra.

Trataronse estos negoçios con tanta eficaçia por los a quien fueron

cometidos, que façilmente atraxeron a Felipe Dutre a que los hiziese, y

sobre ello hizieron escrituras de conçierto y amistad y çiertas

capitulaçiones que llamaron de paz, y fueron firmadas por Juan de

Billegas, tiniente de Caravajal, que era vno de los que binieron a donde

Felipe Dutre estaba a tratar los conçiertos, y despues los firmo el

propio Carabajal, y asi le fueron bueltas las armas que se le tomaron y

caballos, no enbargante quel Felipe Dutre, abisado de los suyos que no

se fiase en cosa alguna de las cosas que Carabajal le prometiese ni

hiziese ningun conçierto con el, porque era honbre muy versuto y

cavteloso y que ninguna cosa hazia sino era con doblez.

Confirmada la paz y amistad de la suerte dicha entre los dos, Felipe

Dutre se partio mas descuydadamente de lo que debia la buelta de Coro,

caminando a pequeñas jornadas y muy sin horden ni conçierto, como honbre

que entendia no dexar a las espaldas enemigo astuto y vengativo, sino

cordial amigo.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 83 / 305 题