En que se escrive çierta sediçion y alboroto que entre Caravajal y
Felipe Dutre obo despues de aberse juntado.
Juntos los dos Capitanes o governadores, como los que terçiaban mal de
la vna y de la otra parte los tenian mas çerca, mas frequentemente los
yncitaban a enemistad y a que se danificasen el vno al otro; pero
Carabajal, como tubiese mas gente[165], avnque alguna della mas para
ofenderle que para defenderle, disimulando con las promesas y
ofreçimientos que a Felipe Dutre abia hecho, avnqve tratandolo
amigablemente, procuraba aber ocasion para prendello, porque aquel
caballero aleman, confuso de lo que abia hecho en juntarse con
Carabajal, andaba muy sobre el abiso aconpañado de sus familiares,
prevertiendo[166] y apartando toda ocasion que a Carabajal le pudiese
ser vtil y provechosa para efetuar sus desinos.
Fue, pues, el caso que como Carabajal no hallase comodidad para sin
notable escandalo y alboroto prender a Felipe Dutre, conbidole a comer
para si alli obiese ocasion y lugar, prenderle y hazer lo que
pretendia. Felipe de Vtre, porque no se presumiese del que le abia
faltado el animo y que por temor no queria açetar aquel cavteloso
conbite, que con falsa ostentacion de buena voluntad se le abia hecho,
conçedio a Caravajal lo que le rrogaba y fuese con el a comer, dexando
prevenido a Bartolome Berzar y a sus amigos que estubiesen sobre el
abiso[167] y con las armas en las manos para en oyendo algun bulliçio
acudir a defenderle; y el, como honbre que yva a comer con su enemigo,
llevaba en su persona gran abiso y rrecato y avn armas defensibles
encubiertas. Comieron y pasaron su conbite o cena sin que en el se
yntentase cosa alguna, porque Carabajal abia sido abisado de la gente
que Felipe Dutre dexaba prevenida. Levantados de la mesa, el aleman tomo
la mano en hablar, visto que todo estaba sosegado y que no se yntentaba
nada de lo quel pensaba, diziendo a Carabajal que pues ninguna cosa de
las que le abia prometido no cunplia ni queria hazer, antes
violentamente, mas con la fuerça de su gente que con el derecho ni
justiçia, que el se queria yr a Coro con sus soldados, para de alli yr a
dar cuenta al Avdiençia, que le abia enbiado, de lo que en la jornada
abia hecho. Carabajal le rreplico que bien podia yrse donde quisiese,
pero que la gente no la abia de llevar consigo ni se llamase dende en
adelante general ni tiniente, pues sus provisiones abian ya espirado y
estaban derrogadas, y que en aquella governaçion otro no tenia
juridiçion sino el a quien el Avdiencia abia enbiado por governador.
El capitan Felipe Dutre rreplico contradiziendo a Carabajal, y como las
voluntades destos dos capitanes estubiesen tan enfiçionadas y rrebueltas
para danificarse el vno al otro, fueron con[168] esta pequeña ocasion
tan ençendidos y abrasados en yra, aconpañada de asperas y sobradas
palabras, que ynçitaban cada qual a los suyos a que tomasen las armas
con que diese fin aquella su rrençilla y arraygada enemistad; y como
Bartolome Berzar estaba puesto a punto de parte de Felipe Dutre, en
oyendo las alteradas bozes que los dos daban, salio de donde estaba,
siguiendole los suyos, y con furia de aleman, que por estremo suele ser
muy sobervia y ciega, se fue derecho a Carabajal con el espada desnuda
para lo herir o matar: mas como algunos honbres nevtrales que alli
estavan, a los quales conforme a las leyes de Solon podian ser
justamente tenidos por ynfames y nunca admitidos a ningunos ofiçios ni
onores, se metiesen de por medio, rrepunaron la furia de Bartolome
Berzia[169] de suerte que no pudo efetuar lo que pensaba hazer. Y porque
mejor se entienda esto que dixe de las leyes de Solon, es de saber que
entre otras muchas que para el buen govierno de su rrepublica aquel
gentil hizo y ordeno, que fue vna que dezia, que si por algun caso
humano se levantase alguna sediçion o alboroto, el que en semejante caso
fuese favoreçedor de la vna parte y contrario de la otra, que este tal
yncurriese en las penas dichas, y no gozase de las preheminençias,
porque quiso mas buscar su probecho particular que el bien comun.
Era cosa de notar y avn de rreyr que en este sediçioso alboroto cada vna
de las partes se aprovechaba de la boz del Rrey, con la qual querian
fortificar sus pasiones; porque como los juezes españoles tienen por
costunbre, quando alguna sediçion se rrebuelve en que les hagan
rresistençia, pedir avxilio a los presentes, de qualquier condiçion que
sean, con deçir «aqui del rrey», y cada qual destos dos capitanes
apellidaba y pedia favor y ayuda para defenderse el vno del otro vsando
de las palabras rreferidas. Mas como ya los mas de los soldados
estubiesen determinados en sus voluntades de lo que abian de hazer, cada
qual se arrimaba al que tenia por amigo o al que pensaba seguir; y esto
no lo hizieron todos, porque muchos, estandose a la mira para despues
seguir al que la fortuna sustentase, no curaban de acudir a llamamiento
de ninguno de los capitanes, lo qual por entonçes hizo mas pujante la
parte de Felipe Dutre, porque como descubiertamente se llegasen todos
sus amigos y enemigos de Caravajal, pudiera facilmente triunfar de su
adversario, dandole por su mano la pena que sus desatinos mereçian. Mas
no quiriendo aber esta victoria con fama de tirano o traydor, por no
macular su persona y linaje, dexando con la vida a su contrario,
cabalgo en su caballo, y haziendo todos sus amigos lo mesmo, tomaron del
alojamiento de Carabajal las demas armas y caballos que les pareçio, y
apartandose de alli fueron a alojarse al balle de Quibor, que agora son
estancias del Tocuyo, para de alli dar mayor dolor con su presençia a su
enemigo; lo qual sabido por Carabajal, vsando de su yndustria conforme
al subçeso que fortuna abia guiado, vso de nuebas cavtelas para
rrecobrar los caballos y armas que Felipe Dutre y los suyos le abian
llevado; y echando algunos amigos suyos como echadizos, les dixo que
fuesen a Felipe Dutre y le significasen quan grabe delito era el que
abia cometido en alborotarse contra vn governador del Rrey y tomalle las
armas y caballos que tenian, por lo qual podia ser grabemente castigado
por el Avdiençia, y que lo mejor era que se tornase a confederar con
Caravajal y le bolviese sus armas y caballos, y quel Carabajal le
perdonase a el y a todos los demas como governador que era de aquella
tierra.
Trataronse estos negoçios con tanta eficaçia por los a quien fueron
cometidos, que façilmente atraxeron a Felipe Dutre a que los hiziese, y
sobre ello hizieron escrituras de conçierto y amistad y çiertas
capitulaçiones que llamaron de paz, y fueron firmadas por Juan de
Billegas, tiniente de Caravajal, que era vno de los que binieron a donde
Felipe Dutre estaba a tratar los conçiertos, y despues los firmo el
propio Carabajal, y asi le fueron bueltas las armas que se le tomaron y
caballos, no enbargante quel Felipe Dutre, abisado de los suyos que no
se fiase en cosa alguna de las cosas que Carabajal le prometiese ni
hiziese ningun conçierto con el, porque era honbre muy versuto y
cavteloso y que ninguna cosa hazia sino era con doblez.
Confirmada la paz y amistad de la suerte dicha entre los dos, Felipe
Dutre se partio mas descuydadamente de lo que debia la buelta de Coro,
caminando a pequeñas jornadas y muy sin horden ni conçierto, como honbre
que entendia no dexar a las espaldas enemigo astuto y vengativo, sino
cordial amigo.