En el qual se escrive como siendo guiado Felipe Dutre de çierto
prinçipal del pueblo arriba dicho, llego al prinçipio de la tierra
del Dorado, donde fue herido el y otro capitan, y de alli dio la
buelta al pueblo de Nuestra Señora.
Dende a poco tiempo que las guyas estuvieron en aquel pueblo sosegando
la gente y dandoles cuenta del efecto a que los españoles yvan, se
bolvieron a donde Felipe Dutre estaba alojado, y le dixeron como dexaban
quieta aquella gente y al prinçipal o señor de aquel pueblo en su
amistad, y quel les daria guias y todo rrecado para proseguir su viaje
desde alli adelante hasta llegar a la tierra; y pues ellos no tenian mas
que hazer les dexase bolverse a su pueblo de Macatoa. El General les
agradeçio lo que abian hecho, y les dio liçençia que se bolviesen, los
quales luego lo hizieron.
Este propio dia le vino a bisitar el señor o cacique de aquel pueblo con
çiertos yndios cargados de comida y a saber mas por estenso los desinos
de los españoles, los quales les fueron muy particularmente declarados;
y entendiendolos el yndio mediante los ynterpretes que Felipe Dutre
llevaba, estando admirado y espantado de ver aquella nueba manera de
gente vestida y barbada y que caminaban en sus jumentos o caballos, de
cuya terrible vista no menos se marabillo, se dize que les cobro tanta
afiçion y amistad, que mostro gran pesar de vellos tan ostinados en
querer pasar adelante, porque le pareçia que no solo no serian parte
para bolver atras si vna bez entraban en aquella tierra en cuya demanda
yvan, pero que miserablemente abian de ser muertos y despojados de lo
que llevaban, por la belicosa gente de aquella provinçia. Dioles asi
mesmo entera rrelacion de la gente de aquella tierra, diziendo ser
ynumerable y gente vestida, y que vsaban traer cubiertas sus carnes y
que tenian çiertos animales que segun figuraron ser como las obejas que
los yndios del Piru tienen y tenian, y otros generos de abes como pavos
y gallinas de papadas; y algunos quisieron afirmar que les abian dado
por notiçia estos yndios que los otros del Dorado poseyan o tenian
çiertos animales creçidos que afirmaban ser camellos, mas esto no tiene
ninguna similitud ni aparençia de verdad. Lo que más contento a los
nuestros fue la mucha cantidad de oro que les deçian que tenian, y
pueblos muy rrecogidos; y visto por este prinçipal que sus persuasiones
no eran parte para estorvar a Felipe Dutre que no pasase adelante, dixo
que el en persona le llevaria y guiaria hasta el prinçipio de la tierra,
porque gustaba mucho este barbaro de ver andar los españoles encima de
los caballos y de belles guinetear y hazer mal, y por solo esto se movio
a aconpañallos por aquella llana tierra.
Despues de aber descansado Felipe Dutre con sus compañeros tres dias en
aquel alojamiento, se movio para pasar adelante, y llevando en su
conpañia aquel prinçipal, con obra de çien yndios que llevaban comida y
algunas baratijas de los españoles, caminaron çinco dias por muy
seguidos y anchos caminos, avnque por alli pareçia la tierra ynabitable,
y al vltimo dia, bien tenprano, dieron en vna caseria de hasta çinquenta
buhios, en los quales abia gente, y preguntado aquellos naturales que
quienes eran aquellos, dixeron que alli se rrecogian los yndios que
tenian cargo de guardar las labranças o sementeras de los pueblos de
adelante, los quales, en sintiendo los españoles, luego començaron a
huyr. Desde este lugar se dize que asi el General como todos los demas
que con el yvan, vian bien çerca vn pueblo de disforme grandeza, tanto,
que avnque estaban bien çerca no le vian el cabo, todo junto y puesto
por su horden, en medio del qual estaba vna casa que en grandeza y
altura sobrepujaba mucho a las otras; y preguntando a aquel prinçipal
que por guia llevaban, que casa fuese aquella tan señalada y eminente
entre las otras, rrespondio ser la casa del prinçipal o señor de aquel
pueblo, llamado Qvarica, el qual, avnque tenia çiertos simulacros o
ydolos de oro del grandor de muchachos, y vna muger, que era su diosa,
toda de oro, y poseya otras rriquezas, el y sus vasallos, que eran
muchos, abia mas adelante muy poco trecho otros prinçipales y señores
que en numero de basallos y en cantidad de rriquezas y de ganados
eçedan[156] a aquel y a su gente; y que avnque de alli para delante no
abian menester guyas que los guyasen, porque sienpre, si los dexaban
bivos, andarian y caminarian por grandes poblazones, pero que para mejor
se ynformar de la rriqueza de aquellos omeguas, que asi dixo llamarse
aquella gente, procurasen tomar vn yndio de los que de aquellos buhios
abian salido, para que mejor los advirtiese de todo, porque el se queria
bolver a su pueblo sin pasar de alli.
A esta sazon se hallaron a caballo el general Felipe Dutre y otros que
los tenian, y corriendo tras los yndios ninguno pudieron alcançar, eçeto
el General y vn capitan Artiaga, que yvan juntos y por llevar buenos
caballos yvan en alcançe de dos yndios que llevaban dos lanças o dardos
en las manos, los quales viendo que ya los dos de a caballo les yvan en
el alcançe, se bolvieron contra ellos y enpleando muy bien sus lanças
hirieron con ellas a los dos Capitanes en vn mesmo lugar, entre las
costillas debaxo del braço derecho, y quedando con esto vitoriosos, sin
rreçebir daño ninguno, se fueron derechos a su poblazon.
Juntose luego Felipe Dutre y Artiaga con la demas gente, los quales
viendo aquel desgraçiado subçeso, casi cortados, estaban perplexos e
yndeterminables en lo que harian. Asi mesmo, el caçique que los abia
guiado hasta alli, viendo el mal prinçipio que abian tenido, estaba
temeroso si acudirian luego las gentes de aquellas provinçias sobre el y
los españoles y los matarian a todos, y dezia que dignamente merecian
pereçer y ser muertos alli todos, pues menospreçiando su consejo y
pareçer se abian querido meter en aquella agonia y trabaxo.
Ya a esta sazon estaba en el pueblo grande que delante tenian la nueba
de como abian llegado alli los españoles, donde sonando grandisimos
estruendos de atambores y fotutos y alaridos de yndios, pareçia que
algun tempestuoso exercito se movia y venia sobre los nuestros. Con esto
luego[157] la noche, que fue como muro y defensa puesto para guarda y
amparo de los españoles e yndios que con ellos estaban; porque cargando
en hamacas los yndios amigos a los dos capitanes heridos, dieron la
buelta, caminando toda la noche y el dia siguiente sin parar hasta que
llegaron al pueblo de do abian salido, donde luego dieron horden en
curar los heridos que hasta entonçes no se abian curado. Hizo alli vn
soldado llamado Diego de Montes, natural de Madrid, vna cura çierto
buena para no ser hombre cursado en ello, la qual contare solo por la
delicada astuçia de que vso.
Como las heridas estaban entre las costillas y el no alcançase, por no
tener estudio ni esperiençia si[158], cayan mas altas o mas baxas de las
telas que comunmente llaman entrañas, los que no son zuruganos, tomo vn
yndio viejo y harto de bivir que alli le dieron en aquel pueblo, que
devia ser esclavo, y poniendolo ençima de vn caballo, hizo que otro con
una lança de yndios le hiriese con el propio acometimiento que al
General le abian hecho quando lo hirieron, vistiendole primero el sayo
de armas con que el propio General estaba vestido al tiempo que fue
herido, y metiendole la lança por el propio agugero del sayo fue el
yndio herido por la parte quel general, y apeandolo del caballo fue por
el Diego de Montes abierto y hecho del anotomia; y viendo que la herida
caya sobre las telas dichas, tomo sus dos enfermos y rrasgandoles las
heridas por lo largo de las costillas, los hizo çierto labatorio con que
meçiendolos de vna parte a otra segun suelen hazer a los odres para
lavallos, fueron limpios de mucha maleza que dentro tenian, y en breve
sanos[159]. Los yndios deste pueblo se admiraron y marabillaron mucho
asi de la horden y manera con que fueron curados como del sufrimiento y
confiança que tuvieron a sufrir aquella anotomia y cura, y les dixeron
que si muchos hombres trayan como aquellos, que bien podian entrar por
fuerça de armas en la tierras y poblazones que atras quedaban, los
quales, avnque los nuestros se rretiraron, no por eso se abian
sosegado[160], mas juntando cantidad de quinze mil yndios, que antes mas
que menos les pareçieron a los nuestros, vinieron en su seguimiento y
alcançe, de lo qual luego que se açercaron a donde los nuestros estaban,
tubo notiçia aquel prinçipal o caçique amigo, por lengua de sus sujetos
y labradores que por las campañas andaban y los abian bisto venir, y
dello dio abiso al general Felipe Dutre, y el, como estaba malo,
rremitio la horden de la guerra al capitan Linpias, honbre bien
afortunado en guaçaraba.
Este, como biese que los yndios omeguas que en su alcançe abian salido,
se le açercaban, puso los españoles armados en conçierto, y saliendo al
encuentro a los omeguas que benian divididos en diversos esquadrones y
armados con lanças y rrodelas, les arremetieron con muy buen animo con
la gente de a caballo, y avnque al primer ynpetu los yndios rrebatieron
a los nuestros, fue Nuestro Señor servido de favorecellos, porque de
otra suerte no eran parte para descomponer ni ahuyentar tanta cantidad
de gentes y tan bien armadas y belicosas. Torno Linpias, con sus treynta
y ocho conpañeros, arremeter contra aquellos barbaros, que por su
muchedumbre, les pareçia que tenian ya en las manos la victoria, y
rrompiendo por ellos començaron a lançeallos de vna parte y de otra y a
derribar y atropellar con los caballos mucha cantidad de ellos, sin que
los nuestros reçibiesen ningun daño; lo qual, visto por los omeguas,
començaron a perder el animo con que alli abian llegado, y con mas temor
de la feroçidad de los caballos que de los guinetes, començaron a
rretirarse muy desconçertadamente, y los nuestros a seguir su vitoria y
alcance para poner mayor temor en ellos; y asi los hizieron bolver
desbaratados a su pueblo, con perdida de mucha gente que asi en la
guaçabara como en el alcançe fueron muertos. Algunos dizen que en esta
guaçabara fue donde hirieron al capitan Artiaga, y no quando a Felipe
Dutre: que sea en la una o en la otra parte, no obo mas heridas en to
esto que las de los dos[161] capitanes.
En tanto que los nuestros y los omeguas peleaban, el caçique de aquel
pueblo y sus yndios, con las armas en las manos, estaban haziendo
guardia a Felipe Dutre, y desque bieron la bictoria que los nuestros
abian abido, fueron grandemente espantados de que tan poca gente obiese
desbaratado a tanta; y alabando la fortaleza de los nuestros les
tornaron a dezir que si se juntaban vn razonable numero de ellos, que
bien sujetarian a los omeguas y gozarian de sus rriquezas, que eran
muchas.
Pasados pocos dias, Felipe Dutre determino dar la buelta al pueblo de
Macatoa, y de alli al de Nuestra Señora; de lo qual peso harto al
prinçipal que mostraba desear que se estubiesen alli y comunicar con
ellos por deprender algunas cosas puliticas y provechosas para su bivir.
Mas desque vio que era asi la boluntad de los españoles, dioles la
comida que era menester e yndios para que la llevasen, y encaminolos por
do abian venido.
Felipe Dutre camino por los despoblados por do abia ydo, y como caminaba
sin camino y los yndios y guias que traya se le huyesen y le dexasen en
el camino, fue a salir a las rriberas del rrio Guayare, mas arriba de do
estaba el pueblo de Macatoa, y rreconoçiendo la tierra y paraje donde
estaba y que aquel pueblo quedaba atras, enbio a el a Pedro de Linpias
para que hiziese subir canoas el rrio arriba para que le pasasen de la
otra parte. Linpias lo hizo asi, que bolviendo otro dia con abundançia
de comida y canoas, paso el rrio Guavyare. Prosiguiendo su camino llego
al pueblo de Nuestra Señora, donde abia dexado sus enfermos, despues de
aber tres meses que se abia apartado e ydo en demanda del Dorado[162].