Como dexando Felipe Dutre los enfermos en el pueblo de Nuestra
Señora, se partio con quarenta soldados en demanda del Dorado.
Quentase lo que en el canpo le subçedio hasta llegar a çierta
poblazon que estaba cerca de la tierra de los Omeguas.
Despues de aberse holgado y descansado algunos dias Felipe Dutre en el
pueblo de Nuestra Señora, y aberse bien ynformado de algunos yndios que
por alli se tomaron, si era çierta la notiçia del pueblo que en el
Papamene le abian dado a la[153] qual llamavan los naturales de aquel
pueblo Guagua, y los del Papamene, Omeguas, que casi corresponde con la
que Orsua tubo en el Marañon, llamada Omegua, hallando ser çierta y que
todabia le afirmavan y confirmaban la prosperidad de aquella tierra, dio
la buelta sobre la punta de los Pardos[154], de donde se abia rretirado
a dexar en buena parte sus enfermos y rreformar sus jumentos; y llevando
consigo quarenta hombres, y con ellos a Pedro de Linpias, que demas de
ser honbre venturoso y mañoso y de buen conoçimiento en cosas de yndios,
abiase dado a deprender las diferentes lenguas de aquellos barbaros,
las quales entendia medianamente, comenzo a seguir por la derrota que
los yndios le abian dicho, y avnque pasando por rraras poblazones,
sienpre de los yndios que podia aber se procuraba ynformar donde estaba
el pueblo llamado Macatoa, y si para yr a el llevaba buena derrota por
do yba. Los yndios, no apartandole ni estorvandole punto de su camino,
por pareçelles que yba a tierra donde mas no bolveria, y que con
miserables muertes que los omeguas les darian, se vengarian de los daños
que sus comarcanos y vezinos abian de españoles rreçebido, siempre les
encaminaban la bia derecha al rrio Guavyare, en cuyas rriberas estaba
poblado Macatoa, por quien yva preguntando. Caminando siempre por camino
llano, alto y enxuto que por pocas partes de aquellos llanos se suele
hallar ni se a hallado, sin suçedelles ningun contraste ni ynfortunio,
dieron dende algunos dias que abian caminado, en el rrio llamado
Guavyare, el qual es rrio cavdaloso y muy hondable y algo furioso y que
si no es en canoas o nadando no se puede pasar, lo qual tenian Felipe
Dutre y sus soldados neçesidad de hazer, porque de la otra vanda estaba
el pueblo en cuya demanda yva.
Andubieron algun rrato por las rriberas de Guavyare, buscando si
hallarian vado por do pasallo o yndios que los pasasen, y lo uno ni lo
otro pudieron topar, mas de solamente vn yndio que acaso andaba pescando
o mariscando por aquella rribera, al qual, despues de abelle preso, con
halagos que le hizieron y buenas palabras que le dixeron, le aplacaron
de la yra y coraje que en berse en poder de gentes para el tan
espantables, abia cobrado; y dandole a entender el poco daño que le
abian de hazer, le preguntaron a que parte estaba el pueblo llamado
Macatoa. El yndio, como era natural de por alli y sabia y conoçia bien
aquella tierra, luego les declaro muy por estenso lo que le preguntaban,
señalando la parte y lugar donde aquel pueblo caya y la poca distançia
que de alli estaba agua arriba, eçeto que se abia de pasar el rrio.
Felipe Dutre, confiandose en lo que la fortuna quisiese hazer, dio
algunos rregalos o rrescates a aquel yndio y persuadiole y rrogole que
fuese al pueblo Macatoa y que de su parte saludase al señor del y le
dixese que el, con aquellos soldados que alli tenia, yvan en demanda de
çiertas provinçias de mucha gente que le abian dicho que el sabia, para
yrse a ber con ellos; que tubiese por bien de rreçebir su amistad, que
el le seria perpetuo amigo y no consentiria que en sus tierras ni
basallos se hiziesen ningunos daños ni rrobos, y que no reynase en el ni
en sus yndios ningun temor de que por los suyos se les harian ningunos
malos tratamientos, ni se avsentasen de sus casas, y otras cosas para
atraer los animos de aquel yndio y señor de aquel pueblo y de sus
sujetos a su amistad y comunicaçion; porque como las crueldades de que
los españoles les solian hazer en aquellos tiempos bolavan y penetraban
a partes muy rremotas y apartadas, no dexaban los moradores deste rrio
de tener ya notiçia de la furia e ympetu en animos de los nuestros, y de
como sujetaban y arruynaban las tierras por do pasaban, y por esto le
convino a Felipe Dutre enbiar aquel mensajero con todos estos halagos y
muchos mas.
El yndio se fue con su enbaxada la buelta de Macatoa, y llegado alla la
debio de dar muy cumplida, segun pareçio, porque otro dia siguiente
vinieron a donde Felipe Dutre estaba noventa yndios en canoas
aconpañando a vn hijo del señor o principal de Macatoa, al qual su padre
enbiaba con la rrespuesta de la enbaxada que el dia antes abia llevado
el yndio. Los españoles, temiendo no fuese aquella gente de guerra que
benia a pelear con ellos, pusieronse a punto de guerra. Llegaron las
canoas a la parte de la rribera donde estavan alojados los españoles, y
saltando en tierra aquel barbaro que su padre enbiava por enbaxador
aconpañado de otros algunos yndios, pregunto en su lengua desde lexos
por el prinçipal o cabeça de los cristianos, y como fuese entendido lo
que deçia, salio a el Felipe Dutre aconpañado del capitan Linpias, que
entendia aquella lengua, y de otros algunos soldados; y como por lo que
se le dixo y enseño, el yndio conociese que Felipe Dutre era el capitan
de aquella gente, le hablo en su lengua desta manera: Ayer embiastes con
vno de los moradores destas rriberas que por aqui hallas a saludar a mi
padre, haziendole saber vuestra venida, conbidandole con vuestra
amistad, prefiriendoos a no danificar a el ni a sus sujetos, dandole a
entender que no es vuestro yntento mas de ynformaros y saber del que
gentes son las que abitan en las tierras comarcanas a çiertas sierras
que apartadas de aqui estan este rrio abaxo, en cuya demanda vays, y que
porque os encaminase a ellas le seriades muy gratos y le hariades todo
el benefiçio que pudiesedes, por todo lo qual se halla mi padre tan
devdor vuestro quanto yo no se dezir ni significaros, porque halla en
vosotros muy diferentes obras y palabras de las que algunas gentes le
abian dicho, significandole que herades vnos hombres terribles, feroçes,
crueles, enemigos de toda paz, amistad ni concordia, senbradores de
gerras, derramadores de sangre humana, y finalmente que toda vuestra
feliçidad era desasosegar con mil generos de crueldades a las miserables
gentes por do pasabades: enbiame a vosotros para que de su parte os de
la norabuena de vuestra venida y llegada, y que es muy contento de
açetar vuestra amistad, y no solo advertiros de lo que pretenderedes
saber del, mas tambien serviros con todo lo que fuere neçesario para
vuestro viaje, y daros guias que os guien y lleven por buen camino y en
breve tiempo: rruegoos que os paseys a aposentar a su casa y pueblo,
donde mejor os pueda servir y ver, y para este efecto vienen aqui estas
canoas que os pasaran de la otra parte deste rrio.
El general Felipe Dutre le rreplico con el ynterprete que le agradeçia
su enbaxada, y que en todo se rremitia a las obras que veria. Apartose
algo el General a tratar con los suyos lo quel yndio abia tratado y
dicho; y como los españoles sea gente tan rrecatada, no les pareçio que
aquella enbaxada traya la sinçeridad y llaneza que devia traer, sino que
debaxo della abia alguna çelada, y pareçioles que aquel dia no se pasase
el rrio Guavyare, porque era ya tarde y las canoas que trayan no eran
tantas que de vna vez pudiesen pasar todos, porque si divididos pasaban
era dalles materia y ocasion a los yndios para que si tenian pensada v
hordenada alguna traycion, la efetuasen, y yendo o pasando todos juntos
ya que algo obiese podrianse defender mejor. Felipe Dutre le dio por
rrespuesta aquel prinçipal que el ser ya tarde y aber pocas canoas para
el pasaje del rrio les era ynpedimento para que luego no se efetuase lo
que deçia açerca de que luego pasasen a la otra vanda; que se bolviese
en orabuena a donde su padre estaba, y que otro dia pasarian. El yndio
entendido lo que se abia dicho, dixo que por falta de pasaje no lo
dexasen, que el haria alli venir mas canoas, y ansi enbio luego vn yndio
que hizo venir alli otras tantas y mas que las que antes el abia traydo;
y visto los españoles la liberalidad del yndio, porque no pensasen que
de temor lo dexaban de hacer, se enbarcaron, y llevando los caballos a
nado pasaron todos juntos aquella tarde el rrio, y alli luego se
alojaron por pareçelles que no era ya ora de caminar ni llegar al pueblo
de Macatoa.
Al enbaxador o hijo del cacique le peso de que los españoles no
quisiesen pasar de alli, mas abisandoles que no fuesen el rrio abaxo,
donde podrian ser danificados de çiertas gentes que por alli habitaban,
se fueron a su pueblo a dar cuenta de lo subçedido a su cacique o
prinçipal.
Otro dia de mañana embio el señor de Macatoa çinquenta yndios cargados
de mayz y pescado y carnes de venado y caçabe a los españoles y a su
general, y les enbio a rrogar que se fuesen a descansar a su pueblo,
que se holgaria mucho de bellos alla; y como el General y los demas
tubiesen deseo de ver aquel prinçipal, luego se partieron todos juntos
para el pueblo de Macatoa, el qual hallaron desocupado de sus moradores
porque en el se alojasen los españoles, y toda la gente del pueblo, que
serian quatroçientos vezinos, se abian alojado vn tiro de arcabuz de
allí, rribera del rrio Guavyare, y admirados desta hazaña y liberalidad
le preguntaron al caçique o señor que como o porque abia desenbaraçado
su pueblo e ydose de sus casas a alojarse junto al rrio, el qual
rrespondio que conoçiendo la gran ventaja que los españoles les tenian
en personas y en balentias y en su manera de bivir y tratar y en todo lo
demas que hazian, hallavan no solo merecer y ser dignos de que ellos los
diesen sus propias casas en que se aposentasen, sino de que
perpetuamente les sirviesen.
Era este prinçipal vn yndio bien apersonado, de mediano cuerpo, y alegre
y liso de rrostro, de muy amigable y noble aspecto, no viejo, sino que
al pareçer tendria de treynta y seys o quarenta años. Sus yndios era
gente creçida y luçida, avnque desnuda, de naçion guaypes, que por otro
nonbre son dichos guayupes. Tenian estos yndios el pueblo linpio y bien
adereçado y muy proveydo de comidas de todas suertes, de las que ellos
vsaban, y muchas hamacas, en que los españoles durmiesen.
Felipe Dutre, con sus ynterpretes, luego tomo la mano en ynformarse
deste prinçipal y señor de Macatoa de la tierra del Dorado, en cuya
demanda yva, y en quatro dias que alli estuvo descansando, su prinçipal
exerçiçio era este, variando en sus preguntas, por ver si el yndio
variaba en sus rrespuestas; el qual deçia que junto a çierta cordillera
que en dias claros de alli se devisaba, abia grandisimas poblazones de
gentes muy rricas y que poseyan ynumerables rriquezas; que le pareçia
que no debia yr a ellas con tan poca gente como llevaba, porque por muy
balientes que fuesen, la muchedumbre de las gentes donde yvan los
consumirian y acabarian muy presto. El General, como yba determinado a
no dar la buelta sin ver el prinçipio de la tierra, pidio guias al
caçique para proseguir su viaje, el qual se las dio; porque para llegar
a otra poblazon de yndios amigos suyos abia çiertas jornadas de
despoblado, le dio otros muchos yndios cargados de comida para el
camino, con los quales se partieron los españoles, y siendo guiados por
vnas çabanas o campiñas rrasas y sin camino, porque de yndustria eran
llevados por alli, a fin de apartallos de çiertas poblazones que rribera
del rrio Guavyare abia, donde podian rreçebir daño. Y despues de aber
caminado nuebe dias de despoblados, llegaron çerca del pueblo amigo del
señor de Macatoa, a quien los nuestros yvan rrecomendados para que les
hiziesen buen ospedaje y los guiasen adelante. Las guias que los
españoles llevaban, ya que estubieron obra de dos tiros de arcabuz del
pueblo, de suerte que los moradores del se enpeçaban a alborotar para
tomar las armas, dexaron a los nuestros a que se alojasen alli donde
estaban, y ellos fueronse al pueblo a dar notiçia de la gente que era y
la derrota y demanda que llevaban, y a sosegar los alborotados animos de
aquellos barbaros que con la bista de los nuestros estaban ya con las
armas en las manos para salles[155] al encuentro.