En el qual se escrive como despues de aber Fedreman pasado la
laguna se fue a Coro, y enbio toda la gente por la tierra alta, la
via de las provinçias del Tocuyo, con el capitan Diego Martinez, y
lo que en el camino le subcedio hasta llegar a Carora.
Engolfeme tan de golpe en los tristes espectaculos y subcesos[108] de la
jornada del governador Jorge Espira, que casi me abia olvidado de
proseguir adelante con lo que su teniente y su gente hizo despues de
pasada la laguna. Mas como esto no aya sido en mi mano claramente lo
podra ver el lector, pues no era justo dexar quebrado el hilo de la
Istoria en vn lugar tan calamitoso y donde la fortuna mas cruelmente
quiso mostrar su potencia y furia mutable contra aquella gente y de vna
bana esperança que les abia dado de rriquezas y prosperidades,
convertirsela en hanbres y enfermedades y muertes y otras adversidades e
ynfortunios, y al fin, sin dalles algun contento ni alegria despues en
ningun tiempo, les forço a que se bolviesen a do abian salido, como
adelante se vera.
El tiniente Fedreman, pasada su gente la laguna de Maracaybo, se
determino en que toda ella, con el capitan Diego Martinez, natural de
Valladolid, se fuesen por la tierra alta y serrania, llamadas las
provinçias de Carora, a dar al valle que dizen de Tacarigua, y que alli
lo esperase para juntandose el otra vez con su gente, meterse en los
llanos en demanda de la notizia de Meta; y avnque su governador Jorge
Espira abia llevado la misma derrota, hazia cuenta Fedreman que la
tierra era ancha y larga, y que en tomando çertidumbre del camino o
biaje que el Governador llevaba, apartarse el de sus pisadas y seguir
por otra derrota.
Apartose Fedreman con algunos de aquellos capitanes amigos suyos, y
fuese la bia de Coro, para ver si hallava la que pretendia y aver
algunos soldados y otros pertrechos de guerra, e yr despues por la via
de la mar en alcançe de su gente. El capitan Martinez prosiguio su
viaje, como le abia sido mandado por su General, caminando por lo alto,
con alguna falta de comida, que llevaba algo fatigada la gente.
Al prinçipio de entrar o caminar por esta serrania el capitan Martinez,
suçedio vn caso que por pareçerme de admiraçion lo pongo aqui. Entre los
otros soldados que en esta conpañia yvan abia vno, llamado Martin
Tinajero, natural de Ecija, honbre que al parecer esterior bivia bien y
cristianamente. Fue necesario apartarse vn cavdillo, llamado Hernando
Montero, con hasta veynte conpañeros a buscar comida, y fue vno dellos
este Martin Tinajero, al qual, en esta salida, le aquexo çierta
enfermedad que tenia, de que murio, y fue enterrado por sus conpañeros
en vn hoyo o concabidad que en ynbierno abia hecho el agua y cubierto
el cuerpo con tierra, y dexandolo asi se bolvieron con su provision o
mantenimiento al canpo; y dende a çiertos dias se ofreçio yr gente otra
vez aquella propia parte donde el cuerpo de Martin Tinajero estaba o
abia sido enterrado; y quiriendo ver los españoles si los yndios avian
andado con o lo abian desenterrado, hallaronlo que estava el cuerpo algo
descubierto y le salia vn çierto olor muy suave y agradable y con tanto
ynpetu que mas de çinquenta pasos a la rredonda ocupaba el campo, y
admirados de aquella maravilla se bolvieron sin llegar a el, por
questaba cubierto de vna gran multitud de abejas de las que crian miel,
y muchos, por lo que de aquel honbre conoçieron y por lo que despues en
su cuerpo muerto vieron, juzgaron ser algun bienaventurado; mas como
nuestros españoles y su Capitan y cavdillo llevaban los ojos puestos en
las rriquezas que deseaban aber, no curaron de examinar aquel caso ni
ver si eran dignos de llevar consigo aquel cuerpo o dalle eclesiastica
sepoltura; mas prosiguiendo su camino llegaron a çierta provinçia de
yndios cerca de Carora, carives o canibales, llamados jiraharas, gente
belicosa y gerrera, los quales, viendo que los españoles llevaban su
vanguardia endereçada a su pueblo, tomaron las armas, que eran arcos y
flechas, y saliendo al camino a rrecebir a los nuestros acometieron a
los de la vanguardia, a los quales pusieron en condiçion de
desbaratallos si no fueran con brevedad socoridos de los demas que atras
venian, con que rrebatieron a los yndios y los desbarataron y
ahuyentaron, matando muchos dellos. Los yndios hirieron algunos
españoles con rrecia furia y fuerça, avnque de las heridas no murio
ninguno. Dieron, entre otros flechazos, vno a vn Garcia Calvete, por vn
lagrimal de vn ojo, que le salio la flecha al colodrillo, y con estar en
lugar tan peligroso y pasada la flecha de parte a parte, no murio este
honbre, antes biviendo muchos dias, despues[109] vino a ser vezino en la
çiudad de Velez, del Nuebo Rreyno de Granada.
Desbaratados los carives, nuestros españoles se alojaron en su pueblo,
donde hallaron alguna provision de comida, porque jamas dexaron de
caminar con falta della. Los yndios, deseando vengarse de la ynjuria
rreçebida y echar de su pueblo y tierras a sus enemigos que en ella se
estavan, convocaron todos los naturales sus vezinos comarcanos, e
ynduçiendoles y rrogandoles que en su fabor quisiesen tomar las armas
contra los nuestros, los atraxeron a ello con algunas dadivas que les
dieron; y para con mas seguridad efetuar lo que pretendian, hordenaron
que los naturales de alli saliesen de paz a los españoles, y los demas
comarcanos estuviesen enboscados a la mira, y que quando oyesen el
rruydo que entre los yndios y los españoles se travaria, acudiesen en su
fabor, y abria lugar de destruyr del todo a los nuestros; y con este
conçierto se vinieron al rreal vna banda de aquellos barbaros, que
serian hasta quatroçientos, con algunas cosas de comer para los
españoles y vnos hazeçillos de paja dentro de los quales trayan
escondidas sus armas y flechas; y siendo esta traycion descubierta por
las lenguas que tenian, fueron los yndios castigados de su loco
atrevimiento, porque luego que los españoles entendieron la celada que
tenian y trayan hordenada, dieron en aquellos que en el pueblo estaban y
matando muchos dellos ahuyentaron a los demas, quedando en su poder
presos hasta ochenta de los mas prinçipales; y como los yndios que
estaban enboscados y a la mira, que serian mas de mil valientes
gandules, viesen y oyesen el tumulto y rruydo que en el alojamiento de
los españoles, adonde sus conpañeros estaban, avia, acudieron
prestamente con sus armas y hallaronlos desbaratados y muertos y presos
los que he dicho, y avnque acometieron con sus armas a los nuestros, fue
de ningun efecto su acometimiento, por estar ya los nuestros puestos en
horden de guerra y sin ningun temor, antes amenazaban a los yndios con
que darian en su presençia crueles muertes a los que tenian presos si
suspendiendo sus armas no se rretiravan con presteza.
Los yndios lo hizieron asi, que bolviendose a sus casas y pueblo
trataron luego del rrescate y libertad de sus prinçipales y compañeros,
lo qual concluso paso el capitan Martinez adelante con su gente, y
adelantandose el con treynta conpañeros vna jornada de los demas que la
yvan siguiendo, llego á vna provinçia de naturales que confinaban con
los de las provinçias de Carora, cuya gente era belicosisima y gerrrera,
los quales, luego que sintieron la poca gente que consigo llevaba el
capitan Martinez, se juntaron, y tomando las armas, que eran flecheria,
arcos y macanas, se vinieron para el en un pueblezuelo ó lugarejo do
estava alojado, lo qual, visto por el capitan Martinez y sus conpañeros,
armandose con las armas que acostumbraban pelear, salieron al encuentro
á los yndios, que serian mas de quatrocientos; y avnque a los prinçipios
se tuvieron con los enemigos, despues fueron constreñidos a rretirarse y
rrecojerse junto á vn gran buhio, donde se fortificaron y defendieron
valerosamente de aquellos barbaros que, con pretension de tomallos bibos
y a manos a todos, no se abian aprovechado de la ocasion que su fortuna
les puso en las manos. Rrecogidos los nuestros aquel lugar, trataron de
pazes con los yndios, para debaxo de ellas hazer algun exenplo de
crueldad con que atemorizar y estantar[110] a los demas y echallos de
sobre si. Fue, pues, el suceso que los yndios mas prinçipales, debaxo de
trato doble de amistad que los españoles les hizieron, llegaron a ellos
quietamente, avnque con las armas en las manos. El capitan Martinez se
metio con seys soldados armados en vn buhio grande que alli tenian por
rreparo, y dixo que los yndios que le quisiesen ver entrasen dentro para
hablalles, dexando los demas soldados en su guardia a la puerta.
Entraron de aquella canalla y rrustica gente como duzientos gandules con
todas sus armas. Martinez, y los que con el estaban, dando en estos
yndios que en el buhio abian entrado, los mataron a todos, sin que
ninguno escapase, lo qual, visto por los demas yndios que fuera abian
quedado, no osando detenerse mas alli, se rretiraron y fueron a sus
casas y dexaron libres á los españoles del cerco y tribulaçion en que
los tenian puestos, avnque algunos mal heridos.
Llegada toda la demas gente que atras venia, el capitan Martinez marcho
con todos juntos y entro en las provinçias de Carora, donde hallaron
muchos naturales ricos y de buena y afable condiçion para con los
nuestros, donde determino descansar y holgarse algunos dias, para que
así los españoles como los caballos se rreformasen de las hanbres y
trabajos que desde que se apartaron de la laguna hasta que llegaron a
estas provinçias de Carora, abian pasado.