CAPITULO DOZE

Como muerto Miçer Ambrosio fue eleto por capitan Juan de San

Martin, y prosiguiendo su jornada fueron a dar donde Francisco

Martin estava preso o cavtivo, y tomandolo consigo salieron a la

civdad de Coro.

Muerto Miçer Ambrosio, no dexo de cavsar su muerte alguna discordia

entre sus soldados, porque como por su avsencia les era forçoso nombrar

capitan o persona que los tubiese y llevase en justiçia, pretendian

algunos este cargo, avnque no lo osaban publicar ni declararse en ello,

mas de estorvar la elacion que los mas querian hazer, y al fin, viendo

que de la tardança desta elacion y nombramiento se podia seguir entre

ellos mesmos perpetuas discordias que fueran cavsa de su final

destruyçion, avinieronse vn dia todos de conformidad, asi los que

pretendian el cargo como los que lo aborreçian, y nombraron por su

capitan, para seguir su[54] jornada, a Juan de San Martin(A), el qual

açeto el cargo y començo a proseguir su viaje por la propia derrota y

via que Miçer Ambrosio lo llevaba encaminado; y saliendo deste valle de

Chinacota o de Miçer Ambrosio, fue a dar consigo a donde agora dizen

los llanos de Cucuta, que son vnas tierras mal pobladas que agora

sirven de criaderos de ganados a los vezinos de Panplona y a los vezinos

de la billa de San Cristoval, por estar en medio de los confines destos

dos pueblos; y de aqui, teniendose a la mano derecha del rrio de

Panplona, que muy cavdaloso entra en la culata de la laguna de

Maracaybo, como antes de agora he dicho, fueron caminando a bista del

propio rrio hacia la laguna, porque siguiendo esta gente esta derrota

fueron a dar sin pensarlo a la provinçia donde estaba Francisco Martin,

soldado que escapo mediante su buena yndustria de los que se perdieron

con Gascuña.

Dire aqui lo que a este Françisco Martin le subçedio desde que entro en

poder de yndios hasta que fueron estos españoles a dar con el.

El caçique o señor de aquella provinçia, abiendo ya açetado en su

serviçio o en su casa a este Françisco Martin, como por cosa de

grandeza, para que fuese visto de todos sus sujetos, segun se a dicho,

tratabale bien y no consentia que se le hiziese mal ninguno, que era

harto buena propiedad para las demas gentes de las Indias, las quales

son en si tan crueles e ympias que avnque no coman carne humana no

pueden acabar consigo de tener bibo ningun prisionero español que a las

manos ayan.

Usando desta clemencia que he dicho, este prinçipal con este Françisco

Martin, los yndios y sujetos deste caçique, quando su señor se yva fuera

del pueblo, tenian por pasatiempo a este español, y vsando con el de

muchas maneras de juegos, le trataban muy mal: entre los quales dire

aqui vna bien mala burla. Atabanle estos barbaros dos cabuyas o cuerdas

a los pies y hazianle que saltase todo lo que pudiese, y en estando el

pobre honbre en el ayre tirabanle de los cordeles atras y hazianle dar

de hoçicos o de colodrillo en el suelo, y de quanto contento rreçebian

los yndios en ver esto entiendo que nuestro español tenia de daño y

tristeza. Y ciertamente el pobre honbre pereçiera en estos pasatiempos

sino fuera faboreçido de vna hija del propio señor ó caçique, que le era

afiçionada mediante aberse rrebuelto con ella carnalmente. Esta le

quitaba destos pasatiempos y otros semejantes con que los yndios se

holgaban; y conservandole la bida hizole que siguiese los trajes y

maneras de bivir de los yndios y que ymitase todo lo que viese, que con

esto contentaria al caçique su padre y a los demas yndios. El Francisco

Martin se dio tan buena maña que ni traya rropa sobre su cuerpo ni daba

lugar a que le naçiese pelo en la barba ni en las otras partes

ynferiores, y vsaba las armas y los otros exerçiçios y avn creo que

ydolatrias de los yndios y el comer hayo y cal, que es vna costunbre muy

general entre yndios y muy vsada; y avn despues de salido de entre estos

yndios lo vsaba muchas vezes, porque se le abian asentado y encaxado tan

bien las cosas de los yndios que el las tenia por naturales y ellas a el

por hijo; y finalmente, el salio tan buen mohan o fisico que dio a

entender a los yndios que sus curas eran sobrenaturales, y asi acudian a

el con los enfermos como si en el hallaran toda la sanidad que buscaban;

y visto esto, el caçique, y entendido el amor que su hija le tenia,

acordo de casallos, y puniendolo en efecto congrego sus gentes conforme

a su costunbre para celebrar bodas, a los quales pesaba de ello, por

pareçelles que abia de pretender el Françisco Martin mandallos, porque

antes deste tiempo abian visto en el señales de muy atrevido. Las bodas

se çelebraron, y dende en adelante començo nuestro desposado a mostrarse

mas grabe y hazerse temer de los yndios, y a seguir sus gerras y

parçialidades, y señalarse y abentajarse en las guerras que los yndios

de su pueblo tenian con otros, en manera que los mesmos naturales, de su

voluntad, le binieron a nonbrar por su capitan, con lo qual començo a

estremarse mas con los yndios y a querellos subjetar y gobernar

diferentemente de como solian en su antiguedad hazello.

Los yndios, por esto y por otros agrabios que este Françisco Martin les

hazia, secretamente se amotinaban contra el, y su muger, como era

enparentada, luego le daba abiso de ello, y el mediante alguna mas

yndustria que tenia de la que los yndios en semejantes hechos suelen

tener, los esperaba a que viniesen, y procurando ganalles por la mano en

el acometer los descomponia, y luego o mataba a los mullidores del motin

o los apaciguaba y contentaba; y con estos ymbustes y otros ardides de

que vsaba ya no abia quien osase tomar armas contra el, y asi bibia y

poseya paçificamente lo que tenia, y vnos por amor y otros por temor no

hazian los yndios mas de lo que el queria.

En efeto, este hombre, en todo y por todo, seguia todas las costumbres,

rritos y çerimonias de los yndios, y tubo dos o tres hijos en su muger,

por quien despues sospiraba. En esta bivienda bivio este hombre casi

tres años que obo desde que Gascuña se perdio con el oro hasta que la

gente que quedo de Miçer Ambrosio aportaron a esta provinçia, que es lo

que agora proseguiremos.

El capitan Juan de San Martin, con los demas soldados, fue caminando

algunos dias por la derrota que he dicho, y como esta era la primera vez

que los naturales que en las comarcas deste rrio de Panplona estaban

poblados, abian bisto gentes españolas y caballos, no osaban vsar de las

armas contra ellos ni resistilles el camino, como despues hizieron al

capitan Alonso Perez de Tolosa, hermano del governador Tolosa, que lo

hizieron bolver atras, segun que adelante contare en su lugar. Metido en

algunas jornadas el rrio abaxo el capitan Juan de San Martin con su

gente, reconocio la laguna de Maracaybo, y biendo quan cerca estaba de

Benençuela animose la gente por dar conclusion a su perigrinaçion, y

pasando adelante, ya que estaban junto a la propia laguna, hazia la

parte do esta poblada Merida, açercaronse a la provinçia y poblaron

donde estaba Françisco Martin convertido en yndio. Los yndios luego

dieron notiçia de como españoles se acercaban a su tierra. El Françisco

Martin, temiendose que por aquellas nvebas, de consentimiento de su

suegro no le hiziesen algun daño, dixoles que el era yndio y que

aquellos españoles lo trayan forçado o cautibo y quel se abia huydo de

ellos, que le diesen la gente de gerra que en el pueblo abia y que el

mataria a los españoles y los desbarataria. El cacique y los demas

sujetos, creyendo ser asi lo que su yerno decia, adereçaron sus armas y

gentes para yr a dar en los españoles, los quales ivan marchando hazia

aquella provinçia donde el Françisco Martin estaba, bien quitados de que

les subçediera tam bien aquella derrota, porque por ser por alli la

tierra de muchas montañas y muy anegadiza con dificultad pudieran atinar

a salir a donde pretendian, sino fuera abiendo muy buenas guias que

supieran la tierra y los llevaran por donde abian de yr, y para este

efeto y avn para traer a su amistad todas aquellas gentes que por alli

abia les aprobecho mucho el hallarse en esta tierra este español que

estaba ya tam bien ynstruto en la lengua de aquellos naturales, que con

façilidad, mediante el hablalla tambien, los atraya á lo que queria.

Visto por los yndios donde el Françisco Martin estaba que se acercaban a

su pueblo los españoles, determinaron salilles al encuentro, y llevando

por su capitan al tornadizo, le començaron a seguir con sus armas y

horden de pelear, el qual les iva dando la horden que abian de tener en

el acometer, y poniendolos en celada o enboscada, dandoles a entender

que aquel era el mejor modo de guerrear, se aparto de ellos con titulo

de que yva a espiar a los españoles, los quales venian bien çerca de

donde los yndios se abian puesto por consejo de Françisco Martin en

emboscada. Este español, segun la vsanza que de bibir entre los yndios

tenia, como ya he dicho, yva desnudo en carnes y enplumajado y

embixado, que es çierta manera de barniz con que se vntan quando an de

yr a semejantes lides y a otros pasatiempos, y con su arco y flechas en

las manos, el cabello largo, la barba pelada, y en el mienbro genital

puesto vn calabacillo pequeño, segun lo tenian de costumbre aquellos

yndios y todas las demas naciones que traya. Venia tan al natural yndio,

quanto se puede creer que lo estaba en ato[55] y costumbre; y

açercandose a los españoles y dandoles vista, ellos tuvieron por

temeridad y grande atrevimiento la de aquel honbre que siendo vno solo y

tiniendo ya noticia de como trataban los españoles a los yndios, se

viniese de mano armada a ellos; y porque semejante manera de

desverguença no quedase sin castigo determinaron de alançeallo[56] los

que delanteros venian; y viendo el Françisco Martin que los españoles

llevaban hazia el semblante de maltratallo, anticipose a hablalles,

diziendoles que no tenian para que aperçebirse contra el, porque era su

compañero y soldado de su compañia.

El capitan Juan de San Martin y los que alli junto con el venian,

admirados de oyr hablar aquel yndio en lengua española, casi se

turbaron, y rreparándose para entender mejor lo que les abia hablado, y

açercandose mas a ellos el Francisco Martin les declaro su caso por

estenso, quien era y el modo de su perdiçion, y la bivienda que tenia.

Los españoles luego rreconoçieron a este soldado, y admirados de la

forma que traya, se apearon y le cubrieron con algunos bestidos y con el

lloraron la perdida de sus compañeros con estremos de entrañable

sentimiento, y todos juntos se fueron a donde estaba la enboscada de los

yndios, a los quales hablo Françisco Martin dandoles a entender,

diferentemente de lo que antes les abia dicho, como aquellos españoles

eran sus hermanos, y que no les harian ningun daño ni mal tratamiento; y

confederados desta manera, se fueron al pueblo donde el prinçipal

estaba, el qual dio muestras de holgarse de la confederaçion y amistad

de los españoles, y hospedandolos amigablemente les proveyo de lo que

obieron menester para su sustento; los quales descansaron alli algunos

dias, donde fueron bien servidos asi destos yndios como de todos los

demas comarcanos, a quien el Françisco Martin traxo a la amistad y

gracia de los españoles, los quales, despues de estar algo rreformados

de los trabajos pasados, prosiguieron su viaje y derrota para Coro,

llevando consigo a Françisco Martin y buenas guias que les encaminaban

por caminos muy esconbrados de çienegas y anegadizos, que es lo que mas

pesadumbre les daba: y por do quiera que pasaban, mediante el faravte

que llevaban, les salian los yndios de paz y les hazian todo buen

ospedaje. Y despues de aber peregrinado por las partes dichas y pasado

los trabajos rreferidos y otros muchos que aqui no se cuentan, llegaron

estos españoles a Coro sin su governador y con perdida de la mayor parte

de sus conpañeros que abian salido con ellos, que quedaron muertos en

el discurso desta larga jornada; que desde la salida hasta la entrada en

Coro tardaron cinco años, sin hazerse mas fruto spiritual ni corporal

del que de todo lo dicho se puede presumir.

Avnque Miçer Ambrosio sienpre procuro que se hiziese buenos tratamientos

a los yndios, y no consintio que ningun soldado llevase yndio cargado ni

avn yndia que le moliese, a los prinçipios de su jornada, pero despues

todo el daño que podian hazian. Mando por edito público que todo el oro

que hallasen los soldados en poder de los yndios o en sus casas se lo

tomasen y quitasen so grabes penas[57] que para ello les ympuso; y por

otra parte mando tanbien por edicto publico que los soldados no

rrescatasen ninguna comida con los yndios a fin de que no fuesen

molestados de los soldados; hordenanzas, por cierto, muy de rreyr, que

por vna parte mandaba que les tomasen todo el oro que los yndios tenian,

y por otra que no les comprasen lo que abian menester y ellos quisiesen

de su boluntad vender. Yo entiendo que desta suerte devieron de ser

todas las demas constituciones y hordenamientos que en govierno y

jornada y gente este governador hizo, y asi obo el suçeso y fin de su

jornada que abemos contado.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 37 / 305 题