NOTAS AL CAPITULO XI

(A) El P. Aguado no resulta muy bien enterado en lo relativo á la labor

de Ambrosio Alfinger, por lo cual, para completar su relato, se

reproducen los siguientes párrafos de la mencionada _Relación_ del

licenciado Pérez de Tolosa.

«Habiendo reposado el dicho Ambrosio de Alfinguer con la dicha gente, en

la dicha ciudad de Coro, fue en descubrimiento de la laguna de

Maracaybo, con ciento y cincuenta hombres de pie y de caballo; dondes la

laguna se detuvo año y medio, poco más ó menos; poblo junto á la laguna

un lugar que se dixe Maracaybo. Dejole poblado de cinquenta ó sesenta

españoles, y volviose con muy poca gente á la ciudad de Coro, porque

mucha de la que llevó se le murió.

»En este comedio vinieron dos armadas; en la una de las quales vino un

Jorje Ynguer, con poder de Enrique Ynguer y Geronimo Sayler, y sin

provision real; este no fue obedecido ni recibido por Gobernador.

Después llegó otra armada de tres naos, con pasados de trezientos

hombres, y en ella venia un micer Juan Sinser-Jofer, el qual se nombraba

por Gobernador, con los mismos poderes y sin provision real. Fue

recibido este Micer Juan por Gobernador, por la justicia, regimiento y

oficiales, estando ausente el dicho Ambrosio de Alfinguer; el qual,

llegado en Coro dentro de quince dias, fue obedecido por Gobernador como

lo era de antes, y el dicho Juan Sinser-Jofer voluntariosamente quedó

sin la dicha gobernacion, y dende á tiempo quedó en Coro. Estas naos

trajeron muchas provisiones y mercadurias, las quales se vendieron á los

españoles, al fiado, en precios mas baratos que nunca han valido,

obligándose de dos en dos y tres en tres; en esta armada postrera

vinieron, asi mismo, treinta alemanes mineros, de los quales casi

ningunos viven. El dicho Ambrosio de Alfinguer trajo de la dicha entrada

siete mill pesos de oro de _chafalonia_, los quales se dieron al factor

de los Velzares, para en pago de la ropa y mantenimientos que en nombre

de república se tomaron, y fuese á curar de una enfermedad rezia que

traia de la entrada. Dejó por teniente á Niculao Fedreman, que habia

servido en compañia del difunto Jorje Ynguer, con que le mandó que no

saliese de la ciudad de Coro y treinta leguas á la redonda en

descubrimiento alguno. Partido que fue el dicho Ambrosio de Alfinguer á

Santo Domingo, el dicho Fredreman, ecediendo la comision que tenia, con

ciento y quinze hombres de pie y de caballo se metió la tierra adentro y

descubrió el valle de Bariquicimeto y de las Damas, y dió la vuelta para

Coro, donde halló ya de vuelta al dicho Ambrosio de Alfinguer; el qual

le prendió, y hecho proceso le dió un liviano castigo. Este Fedreman

trujo de la dicha entrada siete mill pesos de oro de _chafalonia_, en

nombre de toda la gente, los quales se dieron á los factores de los

Velzares para en quenta y parte de pago de lo que se debe en nombre de

república.

»Antes quel dicho Gobernador partiese para Santo Domingo, envió sesenta

hombres de pie y de caballo, con muchos mantenimientos á costa de los

Velzares, á socorrer el pueblo que dejaba en Maracaybo, porque dejó la

gente muy desnuda y necesitada; y con esta gente envió por teniente á un

Luis Gonçalez de Leyva, el qual, esta ida, hizo algunos esclavos, y

envio dos navios cargados, los quales se perdieron eceto uno que aportó

en la Isla de Cuba, de que se hizo alguno dinero; y con todo ello se

acudió al Factor de los Velzares. Estos esclavos, se dice que hizo el

dicho teniente Luis Gonçalez sobre haber fecho los requerimientos

contenidos en un capitulo de la capitulacion que con Enrique Inguer y

Gerónimo Sailer se hizo.

»Vuelto el dicho Ambrosio de Santo Domingo, partió para el dicho pueblo

de Maracaybo, y dejando aquel pueblo á recaudo, con ciento y sesenta

hombres de pie y de caballo fue en el descubrimiento de los Pacabueyes y

Rio Grande de Santa Marta, que es la mejor tierra que se ha descubierto

en esta gobernacion. Con el primer oro que alli hubo, que fueron, segun

dizen, hasta treinta mill pesos, parte dello fino y parte de

_chafalonia_, con todo ello envió al capitán Basconia, con veinte y

cinco hombres escojidos, de pie, dirigidos al Factor de los Velzares,

para que aquella moneda emplease en vestidos y provisiones. Este

capitán Basconia, con toda la gente se perdió, y el oro con ellos:

escapó solo un cristiano, que acaso se halló á cabo de tiempos entre los

indios haziendo vida de indio, el qual dió relación. Andando mas

adelante, descubriendo la tierra, se hubieron quarenta mill pesos de oro

de _chafalonia_; y de alli empezó á dar la vuelta hacia Coro.

»En este tiempo, subiendo por el dicho Rio Grande de Santa Marta arriba,

le llevó las provisiones de la gobernación, y la cesion y traspaso que

Enrique Inguer y Gerónimo Sayler hizieron á Bartolome y Antonio

Velzares; y prosiguiendo su camino para Coro, en los confines del Nuevo

Reyno, en el valle que se dice de Ambrosio, en una pelea que hubo con

los indios, fué herido en la garganta de una flecha, de que murió como

muy buen cristiano, ordenada su ánima y sus cosas: murió muy pobre y

bien quisto de la gente: era de gentil disposición y rostro, muy

españolado, templado en su comer y beber: á su principio se dize que fue

riguroso con la gente, y algunos ministros de justicia que tuvo causaron

que se afrentaran muchos españoles.»

Segun Oviedo y Baños, Alfinger fue sepultado «á seis ó siete leguas de

distancia de la ciudad de Pamplona, que despues poblo Pedro de Ursua,

cuyo sitio, por haber sido donde la muerte puso término á la bárbara

crueldad de aquel tirano, mantiene todavía el título de su nombre,

siendo comunmente conocido por el Valle de Micer Ambrosio, aunque el

coronista Herrera, contra la evidencia de una verdad tan clara, pone

esta muerte en Coro, por yerro conocido de las relaciones que le dieron

para formar su historia». (_Historia de Venezuela_, t. I, cap. VIII.)

Como se observa fácilmente, contrasta el juicio que Alfinger merece á

Pérez de Tolosa, con el que consignan los demás historiadores, y dada la

respetabilidad de aquél y el crédito que merecen sus informes, cabe

sospechar que los otros exageraron en sus relatos, dejándose llevar de

informes apasionados y parciales, dictados, tal vez, por la odiosidad

que producía su condición de extranjero. Del relato del Padre Aguado

puede deducirse que Micer Ambrosio comenzó portándose bien, pero que

luego dejó hacer á sus tenientes y soldados, naciendo de aquí su fama de

crueldad.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 36 / 305 题