CAPITULO ONZE

En el qual se escribe como prosiguiendo Miçer Ambrosio su

descubrimiento hazia la laguna, fue muerto de çiertas heridas que

en vna guaçabara le dieron yndios.

Andando de estas poblazones y alojamiento donde Miçer Ambrosio estaba y

sus cavdillos, descubriendo a vna parte y a otra, y rreconoçiendo todas

las dispusiçiones de las tierras de que estaban çercados, pareçioles la

tierra de hazia el Rreyno que tenian al Sur, mas alta y mas quebrada y

menos poblada, y la tierra de hazia la parte de abaxo, al Nordeste, a do

las aguas yvan a la laguna de Maracaybo, mas apaçible y andadera y avn

mas poblada, por donde se ynclinaron mas a seguir la derrota o bia de

hazia la laguna, avnque por diferente camino del que abian traydo, que

no la del Rreyno. Y esto no fue porque entendiesen entonçes que aquella

derrota que tomaban era a la laguna, de do abian salido, por aber

rrodeado mucho camino, y en esto fue esta gente desgraçiada, y como

suelen deçir, de corta ventura; porque si siguieran su derrota como la

abian començado, entraban en el Rreyno, donde obieran las rriquezas que

despue obo el adelantado Ximenez, y poseyeran aquella tierra, que es

cierto que no estuvieron diez leguas de la primera gente mosca que

hazia aquella parte se dice chicamocha. Mas siguiendo su camino por

donde los guiaba su fortuna, pasaron vnos paramos que desde estas

poblazones ay, para yr al balle que agora los de Panplona llaman de

Rrabucha[49], en vn dia tan turbio y cargado de aguas y viento, que

generalmente puso en gran detrimento a toda la gente y conpañia, y

vbieran de pereçer alli de frio y elados, que ni con el caminar ni con

el arroparse podian rresistir la fresca[50] del paramo, y asi murieron

alli elados y enparamados mucha cantidad de yndios y algunos españoles y

caballos, que fue cosa açerbiçima ver como sin poderse socorrer vnos a

otros se quedaban muertos y riendose o rregañando los dientes.

Los que de la tempestad deste paramo escaparon, lo tubieron en mas que

aberse librado de las hambres y calamidades pasadas.

Entrando en el valle de Rabicha hallaronlo muy poblado y los naturales

del muy a punto de guerra, y asi el tienpo que por este valle y los a el

comarcanos andubo esta gente, nunca dexaron de rreçebir guaçabaras de

los naturales, que con buen animo les acometian; mas sienpre yvan con la

peor parte, porque como sus armas son tan flacas y sus animos tan

debiles acaboseles presto todo y rretiranse o rrecojense tan sin horden

que sienpre son mas mal tratados en los alcançes que les ban dando que

en disparate de sus guaçabaras.

Y antes que se pase esta ocasion, pues voy tratando destos naturales,

dire lo que hizieron, segun lo que se puede colegir, por permision

divina, con vn hombre ymitador de abominables crueldades con yndios.

Miçer Ambrosio traya este hombre por criado, que no le servia de otra

cosa sino de traer a cargo vna cadena, en la qual venian aprisionados

çierta cantidad de yndios que trayan cargado la muniçion y el demas

fardaje que era del rrancho y tienda del governador, y estan puestos por

tal horden con sus colleras al pescueço que avnque vayan caminando y

cargados, nunca se les quita la cadena; y como los yndios sientan

tanbien la hambre como los españoles e yvan cargados, cansabanse, y

faltandoles las fuerças, de flaqueza se cayan y sentaban en el camino.

Este alcayde o verdugo del demonio de Miçer Ambrosio, por no detenerse y

abrir la cadena y sacar el yndio que se cansaba, y por otros diabólicos

respetos que le mobian, cortabale luego la cabeça para quitallo de la

collera, y dexabaselo alli muerto. Y desta suerte se certifica aber

quitado la bida a muchos yndios; y como Dios nuestro Señor no consienta

que semejante tirania y crueldades queden sin exemplar castigo, subçedio

que en el valle de Rrabicha, de quien bamos tratando, salieron los

yndios vn dia a dar guaçabara a los españoles, y se açercaron tanto a

ellos que casi de entre las manos les tomaron los yndios a este verdugo,

criado de Miçer Ambrosio, y sin se lo poder quitar y estorvar los

españoles, alli delante de sus ojos le cortaron la cabeça a macanazos,

y dexando el cuerpo a bista de los españoles, se llevaron la cabeça

consigo en pago de quantas este miserable honbre abia quitado ynjusta y

cruelmente a los yndios:

El Gobernador con su gente siguio su descubrimiento, y saliendo deste

valle y pasando otras poblazones de yndios, fue a dar al balle que

dixeron de Miçer Ambrosio, que es el propio que agora dizen los de

Panplona, Chinacota, que es nombre propio de la tierra. Estaba este

valle muy poblado de naturales y era abundante de arboles, que avnque en

este tiempo se pareçe la prosperidad que entonçes pudo tener, por aberse

muerto y consumido por diversos rrespectos muchos naturales del. Alojose

Miçer Ambrosio en vna parte deste valle con su gente por ser

abazible[51] su estalaje, para de alli enbiar a descubrir lo que

adelante obiese. Los naturales, como vieron esta nueva gente en su

tierra y tenian ya por odidas notiçia de la mala vezindad que a do

quiera que llegaban hazian, dexaron sus casas desiertas, y rrecogiendose

con sus mugeres, hijos y haziendas a las montañas comarcanas, a ponello

todo en cobro, acordaron venir a berse con los españoles, y si pudiesen,

echallos de su tierra. Y subçedio quel dia questo obieron de hazer,

Miçer Ambrosio y Estevan Martin, su capitan o cavdillo, se apartaron

paseando fuera de su alojamiento descuydadamente, porque nvnca abian

visto ni oydo ningun rremor[52] de aquellos yndios, antes tenian

entendido que de miedo se abian ahuyentado por la notiçia que de ellos

les abian dado. Los yndios, con mano armada, les venian a dar guaçavara,

y los dos capitanes echaron mano a sus espadas, y teniendose con ellos

se defendieron balerosamente sin que los yndios les pudiesen echar mano,

antes hirieron y mataron muchos de ellos; y como Miçer Ambrosio no tenia

alli su sayo de armas con que mejor guardar su persona, rreçibio algunas

heridas de los yndios malas y peligrosas; y no hera esto tan lexos del

alojamiento que la gente que en el estava no oyeron la grita de los

yndios, y sospechando lo que era salieron a ellos y hallaron a su

governador con su conpañero rrebueltos con los yndios, como se a dicho,

y como acudieron alli luego todos los españoles, fueron los yndios

desbaratados y ahuyentados, avnque vitoriosos, que asi se puede decir,

pues de las heridas que dieron a Miçer Ambrosio murio dende a pocos

dias, y fue alli, en aquel valle[53], enterrado por los suyos, de donde

le quedo la nombradia y apellido del valle de Miçer Ambrosio, que hasta

oy tura(A).

De las proprias naturalezas destas provinçias y de las que en estas

comarcas de Panplona andubo esta gente, y de los yndios dellas, no trato

aqui por no ser este su lugar.

Historia de Venezuela, Tomo I · 第 35 / 305 题