Como Miçer Ambrosio se partio con su gente de la laguna[35] por
tierra y llego á las lagunas de Tamalameque, donde prendio el
caçique y prinçipal de aquella tierra.
Buelto Miçer Ambrosio con sus bergantines o barcos y canoas a su
alojamiento o rrancheria de Maracaybo, dio luego horden en lo que se
debia hazer, para con brevedad proseguir su descubrimiento y llevar
adelante sus desinios, antes que por algun ynfortunio de los que la
fortuna suele oponer, fuese frustrado dellos. Enbio luego con toda
presteza los esclavos o yndios que de la laguna saco, y de lo proçedido
dellos le traxeron de rrescate algunas cosas de las que enbio a pedir, y
algunos españoles para la rreformaçion de su compañia; y para ir menos
ynpedido y no llevar consigo ningun genero de estorvo, acordo dexar en
aquel aloxamiento o rrancheria de Maracaybo, todos los hombres casados
con sus mugeres y los enfermos y otros que por diversos casos eran muy
ynpedidos para el vso de semejantes gerras, que entonces y avn agora,
por reboco[36], llamamos jornadas o descubrimientos; y dexandoles vn
sostituto o tiniente suyo que los tubiese en justiçia, con otros algunos
soldados sanos para que pudiesen los enfermos ser proveidos de la comida
que obiesen menester, se partio con todo el rrescate de la gente
atrabesando çierta serrania o cordillera que casi cerca (de) aquella
laguna por aquella parte que agora dezimos la cordillera del valle de
Vpar, por estar a la otra bertiente que corre al rrio grande de la
Magdalena un pueblo de españoles en vn balle dicho deste nombre. Este
rrio grande de la Magdalena es el rrio por do se descubrio el Nuebo
Rreyno de Granada, y por dondo oy suben los españoles y provisiones de
España aquel Rreyno, segun en otra parte se a dicho. Atrabesada esta
cordillera, Miçer Ambrosio, pasando por entre diversas poblazones y
gentes, fue a dar a las lagunas que oy se dicen de Tamalameque, por
llamarse el Señor o prinçipal que sujetaba los naturales que por alli
abia, deste nombre Tamalameque; y esta en esta provincia poblado,
rribera del rrio grande, vn pueblo despañoles que se llama deste mismo
nombre, la civdad de Tamalameque, que es sufraganeo a la governaçion de
Santa Marta.
Estas lagunas o laguna de Tamalameque es bien grande. Hazense en ella
algunas yslas que estaban pobladas. Congreganse aqui estas aguas por ser
la tierra baxa y estar en el paraje de la corriente y agua del rrio
grande, por lo qual no pueden correr ni escurrirse, vaguarse[37], los
rrios que a esta laguna vienen a dar. De donde ella prinçipalmente se
haze es el rrio de Çaçare, que viene del valle de Vpar, rrio caudaloso y
que nabegan por el canoas, y todas las aguas que de la cordillera corren
desde el valle de Upar hasta junto vna provinçia que dizen los Carateres
o despoblados, sufragana a la civdad de Panplona del Nuebo Rreyno, todas
se juntan aqui.
Llegado Miçer Anbrosio a esta provincia y lagunas de Tamalameque
hallola, como he dicho, muy poblada de mucha cantidad de naturales y muy
abundante de comida y de mucho oro que los yndios poseian. Estaba el
prinçipal o señor[38] poblado rribera desta laguna, en vn pueblo que la
vezindad del tomaba un quarto de legua; y avnque la poblazon era tan
grande, y otras muchas que a la rredonda abia y los naturales en mucha
cantidad, nunca se atreuio este prinçipal a esperar en su pueblo a los
españoles, por las nuebas que antes de ellos tenian y le abian dado
otros yndios sus vezinos, y asi se recogio con su hazienda y gentes a
una ysla que en la laguna estaba algo apartada de tierra, creyendo que
poniendo el en cobro todas las canoas y apartandolas de donde los
españoles las pudiesen aber, no tendrian modo como pasar a la ysla
adonde el estaba, por ser por alli algo hondable el lago. Mas los
españoles y su governador, viendo delante de sus ojos aquellas gentes, y
que casi les hazian cocos con las joyas y adereços de oro que sobre si
trayan, buscaban y baçilaban sobre que modo podrian tener para pasar
seguramente el agua y entrar en la ysla a despojar aquellos miserables
de sus tesoros; y podemos deçir questos yndios ellos mesmos se hazian la
gerra y se ponian açechanças, pues mostrando o haziendo ostentacion de
las joyas y oro que tenian a sus contrarios, les davan abilantez y
ponian espuelas a su codiçia, para que con mas calor procurasen de pasar
a donde ellos estaban, y al fin, despues de muchos acuerdos que sobre
ello el governador abia tenido, fue rresoluto en que todos los mas de a
caballo se echasen al agua en sus caballos y fuesen a dar en aquella
gente, que teniendose por muy seguros con la fortaleza de que
naturalmente estaba cercado aquel sitio, con las aguas que lo
fortificaban, no esperaban rrecibir ningun daño de los españoles ni
tenian pensamiento de mudarse ni apartarse de alli, antes, como he
dicho, casi ponian por señuelo el oro y rriquezas que tenian,
entendiendo con la bista de ello atormentar los codiciosos animos de los
españoles y su governador.
Determinados ya el governador y sus soldados de seguir la toma de aquel
ysleo con esta yndustria, rremitiendo el fin del susceso a lo que su
fortuna guiase, pusieron en obra su acuerdo, y cabalgando en sus
caballos hasta treinta españoles con sus armas, se arrojaron al agua, y
gobernando con los frenos los caballos y animandolos con las espuelas,
sin que ninguno dellos peligrase ni pereciese, pasaron nadando a la
ysla, donde los yndios, casi atonitos y sin sentido de ver aquella nueba
manera de nabegar de los españoles, se hallaban tan confusos entre si
que avnque tenian las armas en las manos, no vsaron de ellas con la
presteça que era rrazon para defender la entrada a los españoles, lo
qual pudieron hazer con façilidad por ser el sitio donde estaban
acomodado para ello.
Despues que en la ysla vieron a los españoles començaron a vsar de las
armas para ofendellos con el tumulto y alaridos con que todos
generalmente lo suelen hazer; mas como los españoles estaban ya en
tierra, donde podian aprovecharse de sus caballos y ser señores dellos,
començaron a correr y escaramuçear por entre los yndios, hiriendo a
todas partes, de suerte que sienpre los yvan ahuyentando y constriñendo
a que se rrecogiesen al agua, donde les era a los yndios el daño
doblado, porque como la laguna era honda y la gente mucha, cayan vnos
sobre otros, y el que no sabia nadar llevaba al hondo al que sabia, y
asi perecieron muchos, sin los que en tierra fueron muertos, y sin otras
muchas gentes de todo sexo que amedrentadas de ver la ferocidad de los
caballos y crueldad de los que los seguian, se arrojaban al agua a
guareçer en algunas canoas de las que por alli tenian.
Los españoles quedaron señores de la ysla y obieron preso al caçique o
señor de aquellas gentes que, como he dicho, se llamaba Tamalameque, con
otros algunos yndios prinçipales y mucha parte de sus riquezas y oro,
con que se pasaron muy contentos a donde el Governador estaba con la
demas gente mirando el suceso desta guaçabara, a quien entregaron luego
todo el despojo y presa que en ella se abia abido, que fue cantidad de
oro. Holgaronse todos con el buen suceso que alli abian tenido; pusieron
a rrecado el prinçipal Tamalameque, de quien esperaban aber gran suma de
oro por su rrescate, y hizieron asiento alli por algunos dias, asi
porque la gente descansase, como por la mucha rriqueza que desta
provinçia esperaban sacar, segun los buenos prinçipios que abian bisto y
despojo que en este primer reencuentro obieron.