Como estando los españoles divididos se juntaron mucha cantidad de
yndios y binieron a sacar de poder de los españoles a su caçique, y
como Miçer Anbrosio enbio a Gascuña a Coro por mas gente y
soldados.
Dende[39] a pocos dias algunos soldados quisieron pasar adelante, sin
haçer en esta provinçia mucho asiento, mas Miçer Ambrosio, biendo la
fertilidad de la tierra y las muestras de oro que en aquellas primeras
vistas abia abido, considero que podia aber en esta provinçia alguna
parte de lo mucho que deseaba, y asi, con acuerdo de los mas, determino
entretenerse en esta provinçia algunos meses hasta ber y avn aber toda
la rriqueza que en la tierra abia, con la qual rresoluçion enbio luego
vn capitan o cavdillo con la mitad de la gente, que serian nobenta
honbres, a ber lo que abia en çiertas poblazones que çerca de alli
estaban, y el se quedo en su alojamiento con la demas gente y con el
caçique y los demas prinçipales.
Los yndios desta provinçia, viendo que mucha parte de la gente española
andaba fuera del canpo, pareçioles que era tienpo oportuno y que se les
ofreçia ocasion en que pudiesen rrecobrar a su caçique o señor, con lo
demas que en la guaçabara perdieron; y no perdiendo tienpo se conbocaron
y juntaron, según afirman personas que se hallaron presentes, mas de
diez mil yndios de gerra y bien adereçados, conforme a su vso y
costumbre de militar. Metidos en la cantidad de canoas que para tanta
gente era menester, se vinieron nabegando hazia el rreal de los
españoles; y segun pareçio despues, estos yndios, como abian visto yr
fuera los españoles que se a dicho, creyeron que en el alojamiento
quedaban muy pocos, a los quales façilmente desbaratarian y matarian; y
como saltando en tierra y llegando a donde el governador Miçer Ambrosio
estaba rrancheado, viesen la gente que con el estaba, se les mudo el
animo de tal suerte que jamas ninguno de ellos se atrevio a prinçipiar
la guaçabara ni acometer a los españoles, sino como honbres desatinados,
començaron a deçir que les diesen su caçique muy porfiadamente y con
muchas bozes. El Governador, conoçiendo la pusilanimidad y cobardia que
los yndios consigo trayan, mando a los españoles que se estuviesen
quedos, y no les consintio que moviesen las armas contra aquella
amedentrada gente, y al qual asi mesmo mando que dexasen luego las
armas, donde no que alli serian todos muertos por su gente. Y los
yndios, como estaban de suyo tan acobardados y perdido el animo, y de
nuebo los amenazaba Miçer Anbrosio, obedeçieron luego su mandado, y
soltandolas todos en el suelo, se rrindieron a boluntad y merced del
Governador. Dizen los que presentes se hallaron, como por cosa de
maravilla, que era tanta la cantidad de armas que estos yndios trayan,
que juntas y hecho vn monton, no se pareçia vn honbre de a caballo de la
otra parte. Yo no tengo esta maravilla por tal, pues sabemos que en la
Nueba España y en el Piru este ayuntamiento de armas, que aqui eran
arcos y flechas y macanas, alla era oro y plata; y en la Nueba España se
junto en la plaça vn monton de oro y plata que no se pareçian dos
honbres, el vno puesto de la vna parte y el otro de la otra; y en el
Piru fue de mucho mayor numero.
Mando Miçer Anbrosio a los yndios que se bolviesen, y que si querian
llevar o aber a su caçique, a quien benian a buscar, le traxesen çierta
cantidad de oro que el alli les señalo. Los yndios se bolvieron y fueron
paçificamente, sin hazer mas acometimiento ni daño en los españoles del
que se a dicho, dexando sus armas, que por hartos dias sirvieron de leña
para las coçinas de los españoles; y metiendose o enbarcandose en sus
canoas se bolvieron a sus poblazones.
La gente que abia ydo a descubrir, bolvio desde a pocos dias con algun
oro, que generalmente, en toda esta provinçia, lo tenian los yndios, y
oy dia lo tienen.
Estubose Miçer Ambrosio en esta rrancheria o alojamiento haziendo
entradas o correrias de vna parte a otra casi vn año, en el qual tiempo,
asi de lo que rranchearon y tomaron forçiblemente a los yndios como de
lo que les daban de presentes y el caçique dio por su rrescate, obieron
el gobernador y sus soldados mas de setenta mil pesos de buen oro. A
cabo deste tienpo, ya que estaba arruynado y corrido y esquilmado todo
lo que en esta provinçia de Tamalameque abia, acordo Miçer Anbrosio
pasar adelante con su descubrimiento y jornada, y pareciendole poca
gente la que tenia para tan larga entrada como se le ofrecia, porque de
la gente que de la laguna saco se le abian muerto, asi en la gerra como
de enfermedades, mucha parte de sus soldados(A), acordo enbiar vn
cavdillo con algunos soldados y alguna parte del oro que alli se abia
abido a Coro, para que juntase toda la mas gente que pudiese, dandoles
todo abio del oro que llevasen y con toda brevedad bolviesen y le
siguiesen por el rrastro y vestigio de la derrota que el de alli
tomaria. Y para este efecto nombro y señalo a vn capitan Gascunia o
Gascuña, natural de Arebalo(B), y le dio veynte y cinco soldados, y asi
los sesenta mil pesos, que era parte del oro que se abia abido en esta
provincia de Tamalameque, para que con aquella ostentacion y muestra de
rriqueza mobiese los animos de los soldados y los atraxese asi, para que
con mayor voluntad lo siguiesen.
Partiose Gascuña con la gente que le fue dada, la buelta de Coro y
provinçia de Venençuela, de cuyo viaje en el siguiente capitulo
trataremos largo, y el gobernador Miçer Ambrosio por entonçes se quedo
alli en el alojamiento y rrancheria de Tamalameque, y donde a poco
tiempo alço su canpo y siguio su[40] viaje y derrota en la forma que
adelante se dira.