MALA NOCHE.

Ven pronto, luz de los cielos,

Para mirar por mis ojos

Que soy el mismo sugeto

Con mi piel y con mi rostro;

No me hagan creer mis sentidos

Que estoy habitando en otro,

Ligero para tortuga,

Muy obeso para mono.

Y lo digo porque siento

Que me morí como un pollo

En las contiendas de anoche,

En este _Eslip_ del demonio:

_Eslip_, sangrienta asechanza,

_Eslip_, sobrenombre irónico,

Cual si dormir se pudiese

En medio de un terremoto,

O al que se mece colgado

En las dos astas de un toro;

O al que va haciendo columpio

En la barquilla de un globo.

Era un carro intercadente;

Era el retozar de un cojo;

Era un brusco zarandeo,

Como de Pane el birlocho;

Era un carro como estuche,

Do íbamos unos tras otros,

Como en cuello de botella

Tapones de hinchado corcho.

Tan tartamudo de ruedas,

Y de unos muelles tan flojos,

Como tras el _si_ adorado

Se queda voluble novio.

Era por fuera una artesa

Con sus puertas y cerrojos,

Y por dentro gallinero,

Jaula, cómoda, sarcófago,

Todo, ménos una estancia

De gente de tomo y lomo.

Llega la noche, se torna

La prision en dormitorio,

Y es un salon _de profundis_

El _Pullman Palace_ lóbrego:

(Yo digo en el que me encuentro,

Dicen que hay mejores otros).

Hambriento porque no quise

Desafiar al fiero noto

Que les dió tal safacoca

A mis compañeros mozos,

Que yacen enteleridos

Y duermen desde las ocho.

Resuelto por fin me empaco

Al uso, debajo de otro,

Que si no ronca, rechina,

Y puede, al descender tosco,

Aplastarme las narices

Si salen con bien mis ojos.

Me empaco en cinco dobleces,

Que aunque tengo el cuello corto,

Cuando pienso levantarme,

De cada sosquin me doblo:

Antes de entregarse al sueño

Quiere mi cuerpo reposo;

Mas quietud en este carro

Es pedir peras al olmo.

Prescindo de sus vaivenes

Y del tufo del petróleo,

Y del viento que se cuela

Hasta taladrar los poros,

Y del ruido que en cien millas

De correr, me tiene sordo;

Pero los rieles son cuerdas

Y el wagon holgado choclo,

Que gobierna el maquinista

Con tan temerario arrojo,

Que cada vaiven nos pone

Entre este mundo y el otro.

En vano viajes emprendo

Allende del dormitorio:

Al regresar entumido

Y dando un diente contra otro,

Los nichos de los durmientes

Por lo iguales equivoco.

Uno me despide airado,

El otro me gruñe fosco:

Y al cielo rindo mil gracias

De no encontrar un celoso,

Que me rompa tres costillas

Porque con su esposa topo,

Diciéndole: “compañero,

¿Tiene usted á mano fósforos?”

Así, subiendo y bajando,

Sin poder cerrar los ojos,

Me halló la luz de la aurora

Dando vueltas como un loco.

Viaje a los Estados Unidos, Tomo I · 第 76 / 106 题