¿A qué perturbar tu sueño
Y tu sonreir halagüeño,
Con mi doliente cantar?
Ni tu existir que se mira,
Que entre alegres flores gira
Con tranquilo murmurar?
* * * * *
Sigue viendo embelesada
De tu vida la alborada
En el limpio cielo azul.
Y entre celajes de gasa,
Como blanca estrella pasa
Con tu corona de luz.
* * * * *
Vive erguida, fresca rosa,
A la sombra deliciosa
Del amparo maternal.
Y como segura nave,
Deslízate en vaiven suave
Sobre lagos de cristal.
* * * * *
Piensa en hermosos jardines
De azucenas y jazmines,
En palacios de zafir.
Y los cielos contemplando,
Vé los párpados cerrando
Y sonriéndote al dormir.
* * * * *
¡Oh! qué dulce es la existencia
Cuando la dulce inocencia
Abre de armiño su flor,
Y en el horizonte bello
Vemos el primer destello
De nuestro primer amor.
* * * * *
Ya que te pinto dormida,
Responde: ¿es cierto, mi vida,
Que se sueña en la niñez,
Con un mundo de ilusiones
En el que no hay nubarrones
De espantosa lobreguez?
* * * * *
¿Es cierto que nunca el daño
Percibimos, ni el engaño
En amor y en amistad?
¿Y creemos que eternamente
Hay juventud en la frente
Y en el corazon bondad?
* * * * *
¿Que si angustias nos desvelan
Hay almas que nos consuelan
Con encantador afan?
¿Y no falta techo amigo,
Que nos dé amparo y abrigo
Cuando ruge el huracan?
* * * * *
Si es verdad, guarda tu sueño
Y no pidas con empeño
Sus notas á mi cantar.
Que si mis trovas oyeras,
Tal vez, ¡oh niña! supieras
Que se llora al despertar.