Interior de un Carro Palacio en el Interior del Pacifico.]

Aquella jóven que pasa de la fortuna opulenta á la miseria, que se

desnuda de dijes y joyas, y que miéntras más persigue la fortuna al

amante, se muestra ella más amartelada y consecuente.

Aquel “no te aflijas, bien mio, Dios nos abrirá camino. Dios aprieta,

pero no ahoga....”

Y aquel decir una madre: “yo no quiero para mi hija.... ricos ni

potentados; quiero un hombre de bien que la ame mucho, mucho....”

eso es divino, y esa es fruta que solo se da bajo el lindo cielo de

México....

Los palmoteos, los ¡hurras! las copas, vinieron á coronar mi discurso;

pero la americana no se dió por vencida: púsose en pié, y exclamaba,

esforzándose por darse á entender....

—Vdes. mucho mimo á los hijos, no se emancipan, no costean su

alimento, se guarecen bajo el ala de paloma de la madre.

Pero ese niño, es vago de profesion, bebe sus copita y enamora y

se jacta de la perdicion de las señoritas, es pendenciero, y aun

casado, quiere le mantenga papá á la mujer, y siempre sin trabajar....

se hace empleado ó militar.... ó le pone pleito á sus padres por

la herencia.... ¡oh! mucho se hace con ese grande amor en que la

vergüenza.... no entra por nada....

—Señora, calle vd., calle, ó le cito pormenores del _Club_, para la

frustracion de la maternidad, que es el oprobio y la vergüenza del

linaje humano.

—Con decir que la americana llama estorbos á sus hijos.

—Esa es una llaga mortal del pueblo americano; pero anatematizada por

las muchas gentes honradas de esa nacion.

—Cierto, en México no concebimos esa iniquidad, dijo el viejo

imparcial, y sin seguir en este camino de inculpaciones, contaré á

vdes. una anécdota cuya verdad puedo certificar. Atencion:

Una jóven encantadora y recatada de mi país (Guadalajara), fué seducida

y desapareció de la casa, para ocultar el fruto de sus ilegítimos

amores.

En vano el padre hizo pezquisas por hallar á la jóven; en vano gastó

gruesas sumas en que la rastrearan.... pasó más de un año, cuando la

casualidad hizo que el padre descubriese el paradero de su hija, que

era una hacienda del Estado de Zacatecas.

Acude el ofendido padre, frenético, al lugar de refugio de su hija;

penetra, ciego de furor, en el aposento; la hija se arrodilla, implora

su perdon con tan viva elocuencia, con tal ternura, que el ofendido

padre, duda, vacila, se agolpan las lágrimas á sus ojos y se arroja

en brazos de su hija, pronunciando la palabra redentora: “Estas

perdonada....” Pero ese (señalando la cuna del niño) testimonio de tu

afrenta y de mi agravio, ese, se separará de tí: irá á la _cuna_ (la

inclusa), donde yo le socorreré.

Miéntras decia estas palabras el padre de Julia (este era el nombre

de la jóven), ella se contraia, su cabello se erizaba, sus ojos se

le saltaban de las órbitas, y como leona que ve acometidos á sus

cachorros, cubre al niño con su cuerpo, lo esconde en su seno, se lo

incorpora, y fuera de sí exclama: “No, no; maldicion y miseria.... y

todo en el mundo; pero mi hijo!.... mi hijo!....”

A estos gritos, el padre, radiante de júbilo, exclamaba: “Bien, bien,

hija mia, tu hijo contigo: yo te dije que lo dejases, para saber si se

habia corrompido tu corazon: tú eres mi hija, y es de vdes. cuanto soy

y cuanto valgo....” y el viejo inundaba de lágrimas y besos el rostro

del niño..... ¡¡¡Ese es México!!!

Por supuesto que aquello fué el delirio.... las _ladies_.... sí.... las

_ladies_ lloraban, porque al fin son mujeres.... y la mujer en todas

partes se llama sentimiento y corazon....

Yo sentia como gorda la garganta, como radiante el alma.... Qué ancho

me sentia, como dicen en mi tierra, con aquella Julia y su viejo

padre!....

—Ahora, me dijo mi amigo, entremos en explicaciones más sérias sobre

el divorcio.

—Pues.... estás fresco.... ya te pondré en comunicacion con muchos

sabios que hormiguean en mi tierra, y que te echarán sermones que te

dejen con tanta boca...... Abur, chico.

Viaje a los Estados Unidos, Tomo I · 第 61 / 106 题