puerto de Cádiz, con diez y siete buques entre los que iban tres de alto
borde, nada notable contiene respecto al descubrimiento. Fué un viaje de
colonizacion, llevándose en escuadra tan poderosa, relativamente á la
que zarpó en la primera expedicion, pobladores y funcionarios, semillas
y animales reproductores.
Con lo primero que tropezó Colon al llegar á la Española fué con la
ruina del fuerte que habia dejado en ella y con los vestigios de una
sangrienta catástrofe. Los españoles que habian quedado de guarnicion,
lejos de seguir los consejos que habian recibido, observaron una
conducta imprudente, enemistándose con los Indios y diseminándose por el
territorio en busca de botin. Por pacíficos que fuesen los indígenas, al
verse tratados tan desconsideradamente habian reaccionado y aun parece
que el mismo cacique Guacanajari, si no fué cómplice en la muerte que
dieron á los colonos, fué impotente para defenderlos.
Los que nuevamente llegaban al ver la triste suerte de los que les
habian precedido, sin atender las causas que la habian ocasionado, se
inflamaron en deseos de venganza y la colonizacion de la América
empezaba asi bajo terribles auspicios.
Bien pronto la crueldad de los Españoles empezó á manifestarse, no ya
por los arranques de la venganza, sinó por la codicia y el desenfreno;
fué decretada la esclavitud y el martirio de los indios que tuvieron su
historiador especial en el Padre Las Casas, el único que abogaba en
favor de esos seres desgraciados, pues Colon, tan osado navegante, y tan
intrépido para el descubrimiento, demostró gran debilidad de caracter y
ningunas aptitudes como gobernante. Es verdad que los elementos de que
disponia eran anárquicos y rebeldes, pero tambien es cierto que estos
elementos hubieran sido refrenados, si desde un principio hubiese el
Almirante desplegado energía y prestigiado su autoridad.
No pretendemos escribir la historia de la colonizacion de la América ni
indirectamente importan sus detalles á lo que nos hemos propuesto en
esta obra, asi es que prescindimos de desvelar esos cuadros groseros y
sangrientos con que los Españoles inauguraron la vida civilizada en este
Continente y pasaremos á ocuparnos de lo que debe llevarnos á nuestro
objeto.
Regresó Colon á Cádiz de este segundo viaje el 11 de Junio de 1496,
habiendo empleado ocho meses en la travesía.
Miéntras habia estado ocupado en sus trabajos de poblacion y arreglo del
Gobierno de las islas, en Abril de 1495, se concedió por el Gobierno
Español licencia general para hacer descubrimientos en el Nuevo Mundo ó
en las Indias, como entónces se le llamaba. En 2 de Junio de 1497 se
corrigió esa órden, declarándose que esa licencia fuese sin perjuicio de
los derechos acordados á Colon y que las expediciones que saliesen, no
deberian tocar en ningun punto de los descubiertos por él antes de la
fecha de esa licencia general.
El 30 de Mayo de 1497 salió Colon de San Lucar para su tercer viaje,
llegando el 27 de Junio á las islas de Cabo Verde de donde zarpó el 5 de
Julio, haciendo rumbo al Sud Oeste. El 1^o de Agosto vió tierra al Sud;
creíase en siete grados pero en rigor se hallaba en los diez grados; la
tierra que habia divisado era la embocadura del Orenoco, pero creyéndola
isla, la llamó _Isla Santa_. Hizose á la vela y entró al golfo conocido
despues con el nombre de Párias, donde halló que las ondas eran dulces,
lo cual causaba el caudal de agua de aquel gran rio, haciéndole
conjeturar que aquella tierra fuese un continente, pues tan gran rio no
podia nacer en una isla, por grande que fuese.
Hechos estos descubrimientos navegó al Nord Oeste y llegó á la Española
el 15 de Agosto.
Á consecuencia de la licencia concedida, de que hemos hablado para hacer
descubrimientos en el Nuevo Mundo, Ojeda en Mayo de 1499 con cuatro
buques bien tripulados, zarpó de España é hizo una atrevida expedicion
al Sur del nuevo Continente, visitando doscientas leguas al Oriente del
Orenoco hasta el Golfo de Párias. Despues veremos que llegó aun mas
adelante.
Ojeda no era un marino; habia sido un soldado atrevido en la guerra con
los Moros; un prodigio de valor y de fuerza física; amante de las
aventuras, habia acompañado á Colon en su primer viaje y habiale servido
denodadamente.
Pero á pesar de todo no era capaz de dirigir una expedicion marítima tan
bien conducida como la que se habia llevado á cabo á su nombre; era
necesario que sus buques fuesen dirigidos por persona entendida en la
cosmografía y quien fuera esta persona lo hemos de ver mas adelante.
El 5 de Setiembre arribaron los cuatro buques á la Española y mas de un
conflicto tuvo lugar entre los pobladores y los expedicionarios.
Despues de la expedicion de Ojeda, hicieronse muchas otras: Pedro Alonso
Nuñez zarpó poco despues de él, llegando á la tierra firme por el Sur de
Párias, la costeó por alguna distancia atravesando el golfo y navegando
desde alli ciento treinta leguas á lo largo de la costa de la hoy
Colombia. Vicente Yañez Pinzon hizo otro viaje en 26 de Enero de 1500 y
descubrió el cabo de Santa María, hoy San Agustin en la costa del
Brasil; tomando al Occidente, descubrió el Marañon hoy Amazonas,
continuando por el mar Caribe y golfo Mejicano, atribuyéndose haber sido
el primero que pasó la Línea.
Diego Lope y Rodrigo Bastidas de Sevilla en 1504 hicieron otra
expedicion sin resultado alguno. Por último Pedro Alvarez de Cabral, en
9 de Marzo de 1500, arrebatado por una tempestad, pasó los quince grados
y desembarcó en un puerto que llamó _Puerto Seguro_.
El 9 de Mayo de 1502 salió Colon de Cádiz para su cuarto y último viaje,
siempre en busca como los otros exploradores, del paso á las Indias. Fué
en este viaje que despues de grandes temporales y contratiempos serios
descubrió la costa de Honduras, dobló el cabo y creyendo que debia darle
paso para el Oriente, lo llamó _Gracias á Dios_.
Despues de estos cuatro viajes hallábase Colon en España sin comprender
que habia descubierto un nuevo continente y reducido á solicitar de la
Corte el cumplimiento de lo que se le habia prometido. Ayudábalo en
estas instancias un hombre generoso á quien Colon mismo presentaba como
digno de mejor suerte, pues habia llevado á cabo empresas de grande
importancia.
Este hombre era Américo Vespucio.
CAPITULO VIII.
Florencia--Monumentos de Vespucio--Obras escritas sobre
él--Nacimiento y familia de Vespucio--Su relacion con Lorenzo el
Magnifico--Comisionado por este, parte á España--Época de esta
partida--Como fueron utilizados sus conocimientos.
El viajero que se haya detenido en esa encantadora ciudad de la Italia
extendida sobre las orillas del Arno, que ha dado inspiracion á los
poétas, pensamientos á los sabios é idealidad á los artistas y que por
las selvas y jardines que la rodean, bien hicieron en llamarla
Florencia, habrá notado, casi al fin de la ancha calle de Borgo
Ognissanti, donde ahora existe un hospital conocido por de San Juan de
Dios, por haber sido convento de los religiosos de esa órden, unas armas
de nobleza sobre la puerta principal del mismo edificio y una lápida de
mármol en la cual se lee la siguiente inscripcion:--
Américo Vespuccio Patricio Florentino
Ob repertam Américam
Sui et Patriæ nominis ilustratori
Amplificatori Órbis Terrarum
In hac olim Vespuccia domo
A tanto viro habitata
Patres Santis Joannis de Deo Cultores
Gratæ memoriæ causa.
Tambien habrá notado el viajero que bajo la galería que está al frente
del Palacio de Uficci, cerca del gran pórtico que dá al rio, entre las
estátuas de los mas esclarecidos varones de la Toscana, se encuentra la
de un hombre esbelto, de rostro altivo que ennoblece su nariz aguileña y
su espaciosa frente, vestido á la usanza del siglo XV y á cuyo pié se
lee:--Américo Vespucio.
Por último cualquiera que frecuente las Bibliotecas de Florencia hallará
obras apasionadas escritas en elógio del mismo Américo y códices que
contienen sus cartas, verdaderas unas y tal vez apócrifas otras, en que
están referidos sus viajes y sus descubrimientos.
Pues estas demostraciones de un pueblo tan culto como el Pueblo
Florentino, deben despertar el deseo de investigar si son puras
exageraciones y si el viajero que abandonó sus nobles lares en busca de
aventuras, no es sinó un impostor, como se ha dado en llamarle ó si ha
desempeñado realmente un papel importante en el descubrimiento del Nuevo
Mundo, mereciendo que su nombre designase el Continente inmenso que
interceptó el trayecto que otro Florentino designó al intrépido Colon
para ir en busca de recto camino á las Indias Orientales.
La vida, viajes y escritos de Vespucio nos darán la solucion de estas
dudas á las cuales poca atencion se ha prestado; pero restituir su fama
á quien la merece es un acto de justicia, una reparacion para la cual
nunca es tarde y que puede vulgarizar un punto poco conocido de la
historia.
Era la familia de Vespucio noble y antigua en Toscana por mas que su
aparicion en Florencia no date sinó del siglo XIII, época en que dejó su
residencia de Perétola, aldea situada como á tres millas de aquella
ciudad, en deliciosa campaña hácia el Poniente.
Hombres ilustres y algunos no extraños á la poesía y á las letras contó
esta familia, de la cual dice Ugolino Verini:
Venit et ex isto Soboles Vespuccia vico
Egregis ornata viris, nec inhospiti Mussis.
Muchas obras piadosas fueron llevadas á cabo por miembros de esta
familia, entre ellas un hospital y una Capilla sepulcral en la Iglesia
de Todos Santos que hoy da frente á la Plaza Manin sobre la ribera del
Arno.
Tambien cuentan las crónicas florentinas que esta familia en 1342,
concluyó una paz con la no menos noble de los Grifoni de San Miniato y
como esta época coincide con su retiro á Florencia y algunas de sus
propiedades pasaron á esta última familia, parece cierto que estos
arreglos ó transacciones fuesen la causa de su cambio de domicilio.
Mas de un siglo transcurrió entre esos acontecimientos y el nacimiento
de Américo que tuvo lugar el 9 de Marzo de 1451 como consta de un libro
de registro que se conserva en uno de los archivos reales.
Eran sus padres Anastasio Vespucio é Isabel Mini, siendo el abuelo el
primero que aparece en la familia con el nombre de Américo y era notario
de la Señoria, empleo en aquellos tiempos de alta consideracion. Hallase
su sepulcro en la base del campanario de la arriba citada iglesia de
Todos Santos.
En su adolescencia instruyóse Américo en las letras bajo la direccion de
su tio Jorge Antonio Vespucio, religioso de San Márcos, en compañía de
Pedro Soderini, que fué Gonfaloniero vitalicio de la República y á quien
aparecen dirigidas algunas de sus cartas.
En esta instruccion y ejercicios literarios y científicos, habiendo
tambien sido discípulo del célebre Toscanelli, pasó sus veintisiete
años, en cuya época era ya versado en ciencias físicas, cosmografía y
astronomía.
Florecía en esos tiempos la célebre Academia Platónica, protegida por
Lorenzo el Magnifico y frecuentándola, obtuvo la proteccion de ese
poderoso Medici, sabiéndose de cierto que habitaba con él, pues existen
varias cartas que le eran dirigidas en esta forma:
_Ad Amerigo Vespucci in casa di Lorenzo di Pier Francesco de'Medici_.
Los Medici tenian casas de comercio en varias partes del Mundo y sobre
todo en España y no satisfecho Lorenzo de la administracion de esta
última, encargó á Américo que fuese á inspeccionarla. Trece cartas
recibidas por este en Florencia, felizmente conservadas, sirven para
demostrar la época, al menos apróximadamente, de su partida para España.
Segun esas cartas encontrabase aun en Florencia en 1492, aunque la
última de ellas data del 9 de Marzo de 1491, pues es sabido que en
aquellos tiempos empezaba á contarse el año desde el 25 de Marzo, dia de
la Encarnacion y arreglándonos al cómputo actual, aquella fecha
correspondia al año expresado de 1492.
La primera carta escrita por Américo desde España, carta puramente
mercantil, es de fecha 30 de Enero del mismo año, esto es: segun el
cómputo actual, de 1493. Su partida de Florencia debe colocarse pues
entre esas dos fechas, es decir cuando Colon estaba por hacer su primer
viaje de descubrimiento.
El abate Bandini, autor de la vida de Vespucio, comete un anacronismo al
fijar esa partida en 1490 y un error al suponerle otros motivos.
Al partir Américo á España, á mas de los estudios literarios y
científicos que hemos visto habia hecho, llevaba una firme vocacion al
comercio y á los viajes, que habian de proporcionarle las ocasiones de
aplicar esos conocimientos y como dice muy bien el padre Canovai, autor
de otra Biografía suya, es muy probable que el ejercicio del comercio
importase para él tambien el ejercicio de la marina, pues asi como los
grandes artistas no toman el pincel ó el buril para hacer obras maestras
de improviso, asi tampoco podia Vespucio haber hecho sus grandes viajes
y descubrimientos, sin haberse ejercitado ántes en el arte práctico de
la náutica.
Como entró nuestro héroe en relaciones con el Rey de España, es un punto
oscuro; el citado padre Canovai lo explica por el poco afecto que aquel
Monarca tenia á Colon y por el deseo de hallar un hombre que lo
eclipsara y encontrase ántes que él la solucion del problema deseado,
esto es: el paso marítimo para el Oriente.
El Abate Bandini no explica mas satisfactoriamente el asunto; se limita
á decir que habiendo presenciado Américo los grandes descubrimientos del
primer viaje de Colon, concibió el deseo ardiente de emprender nuevas y
mas vastas exploraciones, valiéndose de sus mayores conocimientos en la
Cosmografía. Para explicar el acceso de Vespucio con el Rey, no dice
sinó que este tenia un alto concepto de sus aptitudes. Pero esto no
satisface, pues es poco verosímil que Don Fernando pudiese apreciar las
aptitudes de un comerciante extranjero y hasta entónces desconocido.
En la historia de Colon todo se conoce, hasta los mas insignificantes
detalles; en la historia de Américo todo es duda y misterio; parece que
este hombre cayera de las nubes solamente para dar su nombre al mas
grande descubrimiento de los siglos.
Si quiera estas dudas no se refieren sinó á la parte ménos importante de
este estudio, pero al entrar á la historia de sus viajes verá el lector
como esas dudas se agigantan y como aumentan esas dificultades.
CAPITULO IX.
Silencio de los autores contemporáneos de Vespucio--Pedro
Martire--Dacada Mosto--Historia escrita por Don Fernando
Colon--Gonzalo de Oviedo--Francisco Lopez de Gómara--Antonio
Herrera--Como considera á Vespucio--Relacion del viaje de Ojeda.
Nos sorprende ver que en las obras de los primeros autores que
emprendieron escribir la historia del descubrimiento de América, no se
encuentra quien se ocupe detenidamente de Vespucio, exceptuando á Pedro
Martire Italiano, pero empleado al servicio del Rey de España en el
Consejo de las Indias, quien lo clasifica de hábil marino y astrónomo y
lo presenta como autor de una carta marítima hecha con sus conocimientos
adquiridos navegando muchos grados mas allá de la Línea, en las naves
Portuguesas, sin decir que hubiese navegado ántes en las naves
Españolas.
En 1507 fueron publicadas en Italia en dos distintas ediciones, dos
relaciones de los viajes de Américo Vespucio, diciéndose escritas por él
mismo y otra relacion inédita fué tambien publicada por el Señor
Canónigo Bandini, anexa á la Biografía del expresado Vespucio, en 1745 y
por último otra relacion referente á otro de sus viajes, fué publicada
por primera vez en 1789 por Francisco Bartolozzi, en Florencia.
Estas relaciones es todo lo que existe de positivo en favor de los
descubrimientos de Américo Vespucio y la historia de Antonio Herrera
escritor español, que escribió mas de cien años despues del
descubrimiento de la América, es todo lo que, ademas del silencio de los
primeros escritores, existe de positivo en contra de esos mismos
descubrimientos.
Examinaremos ligeramente lo que refieren esos primeros historiadores,
para pasar despues á ocuparnos de las cartas y relaciones del mismo
Américo.
Pedro Martire, nativo de Anghiera en el Lago Mayor de la Lombardia, era,
como hemos dicho, uno de los que componian el Consejo de Indias y
escribió en diversas cartas, una relacion de los primeros
descubrimientos de Colon, á medida que éste los hacia, la que suspendió
cuando aquel cayó en desgracia, agregando despues los posteriores
descubrimientos de los Castellanos, por lo cual llamó _Decadas_ á las
tres partes de su obra (_De rebus Occeanis Decades tres_).
Refirió los tres primeros viajes de Colon agregando los que hicieron
Alonso Nuñez y Pinzon, no hablando del cuarto viaje sinó al fin del
décimo libro de la primera Decada, que escribió diez años despues.
Existe por lo tanto una interrupcion bien notable en esta obra y un
vacio precisamente en la época, en que no podia ménos que hablar de
Vespucio y de Ojeda por su llegada á la Española y como dice muy bien
Bartolozzi, debia esto haber hecho mas cautos á aquellos que han fundado
sus objecciones contra Vespucio, en el silencio de este historiador. La
causa de esta interrupcion en la obra de Martire, se sabe que fué la de
haber sido enviado á la Legacion de Venecia.
Sin embargo, este es el solo entre los historiadores originales y de la
época del descubrimiento que hable de Américo Vespucio, pues las
relaciones del Piloto Veneciano Dacada Mosto, que descubrió las Islas de
Cabo Verde cuarenta años ántes, las rebate el mismo Martire negándoles
originalidad, por no haber viajado dicho Piloto con los Españoles, en
cuyos viajes no era permitido ir á ningun extranjero, refiriendo que
para conseguir que fuese un compatriota suyo, tuvo que obtener un
despacho especial, no concediéndose licencia despues de esto sinó á
algunos pocos Genoveses, _por gracia del hijo del Almirante_. Hablando
tambien de la expedicion de Pedro de Arias á la que se refiere el relato
de Dacada Mosto, dice que era Piloto de la nave principal Juan Vespucio,
sobrino de Américo, á quien este dejó en herencia la pericia del arte
náutico y del cálculo de los grados.
Hacemos esta cita para demostrar que si bien Martire niega originalidad
á Decada Mosto por no haber podido como extranjero, enrolarse en las
expediciones de los Españoles, no dice que fuese absoluta esta
prohibicion y mucho ménos que se refiriese á los extranjeros que se
hallaban en servicio de la España, como el citado sobrino de Vespucio y
como este mismo.
Hemos demostrado que el silencio de Martire respecto de los viajes de
Vespucio por cuenta de la España, no es prueba de que estos viajes no se
hiciesen y ahora queda igualmente evidenciado que si negó que Dacada
Mosto pudiese hacer parte de las expediciones por ser extranjero, no
puede aplicarse el argumento por analogía á Vespucio de cuyo sobrino nos
habla presentándolo como heredero de las habilidades del tio. Además en
el mismo libro de Dacada Mosto, se lee que Américo _habia hecho dos
viajes_ _por mandado del Serenísimo Rey de España hácia el Occidente_ y
es claro que conforme combatió al autor por pretenderse original, pudo
haber tambien desmentido esa aseveracion que, aunque contenida en aquel
libro, era transcripta de la relacion del mismo Américo. Su celo en
combatir al autor, no se conciliaría con su indolencia en tolerar una
tal impostura si lo hubiese sido: por eso dice muy bien Bartolozzi que
el silencio de Martire respecto de Vespucio, mirado como argumento en
contra, aparece ahora como argumento favorable.
Don Fernando Colon escribió una historia ó mas bien una biografía de su
padre Cristóbal Colon, primer descubridor del Nuevo Mundo. Dice que este
mismo habia empezado á escribirla, y que él modificó algunas cosas que
le parecieron ó muy engrandecidas ó muy disminuidas, confesion que en
verdad hace un poco sospechosa la obra. Sinembargo debese considerar
como un historiador original porque tenia á su disposicion los mas
auténticos documentos, esto es: las cartas de su padre y tambien por
haber ido con él en su tercer viaje.
Calla los viajes de todos los otros descubridores hablando solo de
Alfonso de Ojeda que iba con cuatro buques para descubrir, habiendo
llegado el 5 de Setiembre de 1499 al puerto _que los cristianos llamaron
del Brasil y los indios llamaban Taquino_. En seguida pasa ádescribir
todas las aventuras que Ojeda tuvo en la Isla la Española, donde llegó
en seguida; ningun otro historiador contemporáneo habla de esto y recien
Herrera que escribió un siglo despues, copió al pié de la letra todo lo
que se refiere á Ojeda; por lo demás Don Fernando ni menciona á
Vespucio.
Gonzalo Fernandez de Oviedo en su historia general de las Indias, no
habla del viaje de Ojeda ni de Vespucio.
Nos llama la atencion en este autor que al describir el tercer viaje de
Colon diga que partió de Cádiz en Marzo de 1496, cuando es auténtico que
partió en Mayo de 1498, en lo cual concuerdan Pedro Martire y Fernando
Colon, ámbos testigos oculares del hecho.
Francisco Lopez de Gómara tampoco habla de Vespucio, solo se refiere á
Ojeda cuando fué soldado de Colon en los primeros viajes, pero no cuando
fué al mando de la expedicion descubridora.
El Padre Las Casas no hizo la historia del descubrimiento, sinó la
historia de la destruccion de las Indias por los Españoles, y del
suplicio y esclavitud de los Indios, no es extraño pues que no hallemos
en él algo relativo á Vespucio.
Antonio Herrera, historiógrafo mayor de su Majestad Católica publicó en
Castilla, _La Historia General de los Castellanos en las Islas y Tierras
firmes del mar Océano_, un siglo y nueve años despues del primer
descubrimiento de Colon. Apesar de ese lapso de tiempo, tiene algo de
original, porque ha podido extraer de los archivos las memorias que los
diversos procesos por los negocios de la India, le han suministrado,
como se vé en su obra. Este autor que ha sido la fuente en que todos los
posteriores escritores han bebido, se hizo de gran reputacion por la
gran cópia de noticias que presentó al público y que no se encontraban
en los otros autores.
Habla mucho y en varios lugares de Américo Vespucio y aun parece que
buscase artificiosamente las ocasiones de hacerlo. Es el primero y
parece que el único autor Español entre los de aquel tiempo, que acusa
de mala fé á Américo y sobre sus acusaciones está fundado todo lo que
contra él se ha esparcido.
Herrera conocia las relaciones de los viajes de Américo Vespucio, ya en
aquel tiempo publicadas en varias ediciones, puesto que las copió
literalmente.
Discrepó de esas relaciones en cuanto á la fecha del primer viaje que lo
hace pasar en 1499, en la misma expedicion de Ojeda, de que hablamos
antes, siendo Piloto Juan de la Cosa y yendo Américo Vespucio en
calidad de Cosmógrafo. Muchos datos sacó Herrera para esto del proceso
que se hizo en España sobre las sediciones y revueltas que tuvieron
lugar en la Española y en las que tomó parte Ojeda. Parece que en este
proceso no figura Américo, porque Herrera que busca lacerarlo en su
reputacion, no hubiese por cierto desperdiciado esa ocasion.
Lo único que deduce de tal proceso, es una contradiccion en la duracion
del viaje, que dice ser de veinticinco meses, miéntras que Vespucio
parece darle una duracion menor.
Pero refiere todas las aventuras que referido habia Américo aun en su
primer viaje, de modo que las divergencias no están sinó en las datas.
Es indudable pues, apesar del silencio de Pedro Martire y de los demas
escritores contemporáneos, apesar de los cargos y de las contradicciones
de Herrera, que Américo Vespucio viajó al Nuevo Mundo en las naves
españolas. Lo que debemos averiguar ahora es la data cierta de su primer
viaje.
CAPITULO X.
Américo Vespucio, único historiador original de sus viajes--Su mas
antiguo documento--Carta dirigida á Lorenzo de Medici--Juicio sobre
ella--Comparacion con la carta dirigida á Pedro Soderini--Antedata
de este documento--Inocencia de Vespucio en esa antedata.
Américo Vespucio es pues el solo historiador original de sus propios
descubrimientos, puesto que lo que los otros historiadores de las demas
naciones dijeron respecto de ellos, no fué sinó copiado ó sacado de las
relaciones que él mismo escribió.
Su mas antiguo documento que conozcamos es de fecha 18 de Julio de 1500
y consiste en una carta dirigida á Lorenzo de Medici que se encontró en
la Biblioteca Ricardiana de Florencia. Es un precioso monumento por qué
sin él se ignoraria lo mas grande que alcanzó en la ciencia astronómica,
como tendremos ocasion de examinar.