El segundo viaje de Colon, emprendido el 25 de Setiembre, partiendo del

puerto de Cádiz, con diez y siete buques entre los que iban tres de alto

borde, nada notable contiene respecto al descubrimiento. Fué un viaje de

colonizacion, llevándose en escuadra tan poderosa, relativamente á la

que zarpó en la primera expedicion, pobladores y funcionarios, semillas

y animales reproductores.

Con lo primero que tropezó Colon al llegar á la Española fué con la

ruina del fuerte que habia dejado en ella y con los vestigios de una

sangrienta catástrofe. Los españoles que habian quedado de guarnicion,

lejos de seguir los consejos que habian recibido, observaron una

conducta imprudente, enemistándose con los Indios y diseminándose por el

territorio en busca de botin. Por pacíficos que fuesen los indígenas, al

verse tratados tan desconsideradamente habian reaccionado y aun parece

que el mismo cacique Guacanajari, si no fué cómplice en la muerte que

dieron á los colonos, fué impotente para defenderlos.

Los que nuevamente llegaban al ver la triste suerte de los que les

habian precedido, sin atender las causas que la habian ocasionado, se

inflamaron en deseos de venganza y la colonizacion de la América

empezaba asi bajo terribles auspicios.

Bien pronto la crueldad de los Españoles empezó á manifestarse, no ya

por los arranques de la venganza, sinó por la codicia y el desenfreno;

fué decretada la esclavitud y el martirio de los indios que tuvieron su

historiador especial en el Padre Las Casas, el único que abogaba en

favor de esos seres desgraciados, pues Colon, tan osado navegante, y tan

intrépido para el descubrimiento, demostró gran debilidad de caracter y

ningunas aptitudes como gobernante. Es verdad que los elementos de que

disponia eran anárquicos y rebeldes, pero tambien es cierto que estos

elementos hubieran sido refrenados, si desde un principio hubiese el

Almirante desplegado energía y prestigiado su autoridad.

No pretendemos escribir la historia de la colonizacion de la América ni

indirectamente importan sus detalles á lo que nos hemos propuesto en

esta obra, asi es que prescindimos de desvelar esos cuadros groseros y

sangrientos con que los Españoles inauguraron la vida civilizada en este

Continente y pasaremos á ocuparnos de lo que debe llevarnos á nuestro

objeto.

Regresó Colon á Cádiz de este segundo viaje el 11 de Junio de 1496,

habiendo empleado ocho meses en la travesía.

Miéntras habia estado ocupado en sus trabajos de poblacion y arreglo del

Gobierno de las islas, en Abril de 1495, se concedió por el Gobierno

Español licencia general para hacer descubrimientos en el Nuevo Mundo ó

en las Indias, como entónces se le llamaba. En 2 de Junio de 1497 se

corrigió esa órden, declarándose que esa licencia fuese sin perjuicio de

los derechos acordados á Colon y que las expediciones que saliesen, no

deberian tocar en ningun punto de los descubiertos por él antes de la

fecha de esa licencia general.

El 30 de Mayo de 1497 salió Colon de San Lucar para su tercer viaje,

llegando el 27 de Junio á las islas de Cabo Verde de donde zarpó el 5 de

Julio, haciendo rumbo al Sud Oeste. El 1^o de Agosto vió tierra al Sud;

creíase en siete grados pero en rigor se hallaba en los diez grados; la

tierra que habia divisado era la embocadura del Orenoco, pero creyéndola

isla, la llamó _Isla Santa_. Hizose á la vela y entró al golfo conocido

despues con el nombre de Párias, donde halló que las ondas eran dulces,

lo cual causaba el caudal de agua de aquel gran rio, haciéndole

conjeturar que aquella tierra fuese un continente, pues tan gran rio no

podia nacer en una isla, por grande que fuese.

Hechos estos descubrimientos navegó al Nord Oeste y llegó á la Española

el 15 de Agosto.

Á consecuencia de la licencia concedida, de que hemos hablado para hacer

descubrimientos en el Nuevo Mundo, Ojeda en Mayo de 1499 con cuatro

buques bien tripulados, zarpó de España é hizo una atrevida expedicion

al Sur del nuevo Continente, visitando doscientas leguas al Oriente del

Orenoco hasta el Golfo de Párias. Despues veremos que llegó aun mas

adelante.

Ojeda no era un marino; habia sido un soldado atrevido en la guerra con

los Moros; un prodigio de valor y de fuerza física; amante de las

aventuras, habia acompañado á Colon en su primer viaje y habiale servido

denodadamente.

Pero á pesar de todo no era capaz de dirigir una expedicion marítima tan

bien conducida como la que se habia llevado á cabo á su nombre; era

necesario que sus buques fuesen dirigidos por persona entendida en la

cosmografía y quien fuera esta persona lo hemos de ver mas adelante.

El 5 de Setiembre arribaron los cuatro buques á la Española y mas de un

conflicto tuvo lugar entre los pobladores y los expedicionarios.

Despues de la expedicion de Ojeda, hicieronse muchas otras: Pedro Alonso

Nuñez zarpó poco despues de él, llegando á la tierra firme por el Sur de

Párias, la costeó por alguna distancia atravesando el golfo y navegando

desde alli ciento treinta leguas á lo largo de la costa de la hoy

Colombia. Vicente Yañez Pinzon hizo otro viaje en 26 de Enero de 1500 y

descubrió el cabo de Santa María, hoy San Agustin en la costa del

Brasil; tomando al Occidente, descubrió el Marañon hoy Amazonas,

continuando por el mar Caribe y golfo Mejicano, atribuyéndose haber sido

el primero que pasó la Línea.

Diego Lope y Rodrigo Bastidas de Sevilla en 1504 hicieron otra

expedicion sin resultado alguno. Por último Pedro Alvarez de Cabral, en

9 de Marzo de 1500, arrebatado por una tempestad, pasó los quince grados

y desembarcó en un puerto que llamó _Puerto Seguro_.

El 9 de Mayo de 1502 salió Colon de Cádiz para su cuarto y último viaje,

siempre en busca como los otros exploradores, del paso á las Indias. Fué

en este viaje que despues de grandes temporales y contratiempos serios

descubrió la costa de Honduras, dobló el cabo y creyendo que debia darle

paso para el Oriente, lo llamó _Gracias á Dios_.

Despues de estos cuatro viajes hallábase Colon en España sin comprender

que habia descubierto un nuevo continente y reducido á solicitar de la

Corte el cumplimiento de lo que se le habia prometido. Ayudábalo en

estas instancias un hombre generoso á quien Colon mismo presentaba como

digno de mejor suerte, pues habia llevado á cabo empresas de grande

importancia.

Este hombre era Américo Vespucio.

CAPITULO VIII.

Florencia--Monumentos de Vespucio--Obras escritas sobre

él--Nacimiento y familia de Vespucio--Su relacion con Lorenzo el

Magnifico--Comisionado por este, parte á España--Época de esta

partida--Como fueron utilizados sus conocimientos.

El viajero que se haya detenido en esa encantadora ciudad de la Italia

extendida sobre las orillas del Arno, que ha dado inspiracion á los

poétas, pensamientos á los sabios é idealidad á los artistas y que por

las selvas y jardines que la rodean, bien hicieron en llamarla

Florencia, habrá notado, casi al fin de la ancha calle de Borgo

Ognissanti, donde ahora existe un hospital conocido por de San Juan de

Dios, por haber sido convento de los religiosos de esa órden, unas armas

de nobleza sobre la puerta principal del mismo edificio y una lápida de

mármol en la cual se lee la siguiente inscripcion:--

Américo Vespuccio Patricio Florentino

Ob repertam Américam

Sui et Patriæ nominis ilustratori

Amplificatori Órbis Terrarum

In hac olim Vespuccia domo

A tanto viro habitata

Patres Santis Joannis de Deo Cultores

Gratæ memoriæ causa.

Tambien habrá notado el viajero que bajo la galería que está al frente

del Palacio de Uficci, cerca del gran pórtico que dá al rio, entre las

estátuas de los mas esclarecidos varones de la Toscana, se encuentra la

de un hombre esbelto, de rostro altivo que ennoblece su nariz aguileña y

su espaciosa frente, vestido á la usanza del siglo XV y á cuyo pié se

lee:--Américo Vespucio.

Por último cualquiera que frecuente las Bibliotecas de Florencia hallará

obras apasionadas escritas en elógio del mismo Américo y códices que

contienen sus cartas, verdaderas unas y tal vez apócrifas otras, en que

están referidos sus viajes y sus descubrimientos.

Pues estas demostraciones de un pueblo tan culto como el Pueblo

Florentino, deben despertar el deseo de investigar si son puras

exageraciones y si el viajero que abandonó sus nobles lares en busca de

aventuras, no es sinó un impostor, como se ha dado en llamarle ó si ha

desempeñado realmente un papel importante en el descubrimiento del Nuevo

Mundo, mereciendo que su nombre designase el Continente inmenso que

interceptó el trayecto que otro Florentino designó al intrépido Colon

para ir en busca de recto camino á las Indias Orientales.

La vida, viajes y escritos de Vespucio nos darán la solucion de estas

dudas á las cuales poca atencion se ha prestado; pero restituir su fama

á quien la merece es un acto de justicia, una reparacion para la cual

nunca es tarde y que puede vulgarizar un punto poco conocido de la

historia.

Era la familia de Vespucio noble y antigua en Toscana por mas que su

aparicion en Florencia no date sinó del siglo XIII, época en que dejó su

residencia de Perétola, aldea situada como á tres millas de aquella

ciudad, en deliciosa campaña hácia el Poniente.

Hombres ilustres y algunos no extraños á la poesía y á las letras contó

esta familia, de la cual dice Ugolino Verini:

Venit et ex isto Soboles Vespuccia vico

Egregis ornata viris, nec inhospiti Mussis.

Muchas obras piadosas fueron llevadas á cabo por miembros de esta

familia, entre ellas un hospital y una Capilla sepulcral en la Iglesia

de Todos Santos que hoy da frente á la Plaza Manin sobre la ribera del

Arno.

Tambien cuentan las crónicas florentinas que esta familia en 1342,

concluyó una paz con la no menos noble de los Grifoni de San Miniato y

como esta época coincide con su retiro á Florencia y algunas de sus

propiedades pasaron á esta última familia, parece cierto que estos

arreglos ó transacciones fuesen la causa de su cambio de domicilio.

Mas de un siglo transcurrió entre esos acontecimientos y el nacimiento

de Américo que tuvo lugar el 9 de Marzo de 1451 como consta de un libro

de registro que se conserva en uno de los archivos reales.

Eran sus padres Anastasio Vespucio é Isabel Mini, siendo el abuelo el

primero que aparece en la familia con el nombre de Américo y era notario

de la Señoria, empleo en aquellos tiempos de alta consideracion. Hallase

su sepulcro en la base del campanario de la arriba citada iglesia de

Todos Santos.

En su adolescencia instruyóse Américo en las letras bajo la direccion de

su tio Jorge Antonio Vespucio, religioso de San Márcos, en compañía de

Pedro Soderini, que fué Gonfaloniero vitalicio de la República y á quien

aparecen dirigidas algunas de sus cartas.

En esta instruccion y ejercicios literarios y científicos, habiendo

tambien sido discípulo del célebre Toscanelli, pasó sus veintisiete

años, en cuya época era ya versado en ciencias físicas, cosmografía y

astronomía.

Florecía en esos tiempos la célebre Academia Platónica, protegida por

Lorenzo el Magnifico y frecuentándola, obtuvo la proteccion de ese

poderoso Medici, sabiéndose de cierto que habitaba con él, pues existen

varias cartas que le eran dirigidas en esta forma:

_Ad Amerigo Vespucci in casa di Lorenzo di Pier Francesco de'Medici_.

Los Medici tenian casas de comercio en varias partes del Mundo y sobre

todo en España y no satisfecho Lorenzo de la administracion de esta

última, encargó á Américo que fuese á inspeccionarla. Trece cartas

recibidas por este en Florencia, felizmente conservadas, sirven para

demostrar la época, al menos apróximadamente, de su partida para España.

Segun esas cartas encontrabase aun en Florencia en 1492, aunque la

última de ellas data del 9 de Marzo de 1491, pues es sabido que en

aquellos tiempos empezaba á contarse el año desde el 25 de Marzo, dia de

la Encarnacion y arreglándonos al cómputo actual, aquella fecha

correspondia al año expresado de 1492.

La primera carta escrita por Américo desde España, carta puramente

mercantil, es de fecha 30 de Enero del mismo año, esto es: segun el

cómputo actual, de 1493. Su partida de Florencia debe colocarse pues

entre esas dos fechas, es decir cuando Colon estaba por hacer su primer

viaje de descubrimiento.

El abate Bandini, autor de la vida de Vespucio, comete un anacronismo al

fijar esa partida en 1490 y un error al suponerle otros motivos.

Al partir Américo á España, á mas de los estudios literarios y

científicos que hemos visto habia hecho, llevaba una firme vocacion al

comercio y á los viajes, que habian de proporcionarle las ocasiones de

aplicar esos conocimientos y como dice muy bien el padre Canovai, autor

de otra Biografía suya, es muy probable que el ejercicio del comercio

importase para él tambien el ejercicio de la marina, pues asi como los

grandes artistas no toman el pincel ó el buril para hacer obras maestras

de improviso, asi tampoco podia Vespucio haber hecho sus grandes viajes

y descubrimientos, sin haberse ejercitado ántes en el arte práctico de

la náutica.

Como entró nuestro héroe en relaciones con el Rey de España, es un punto

oscuro; el citado padre Canovai lo explica por el poco afecto que aquel

Monarca tenia á Colon y por el deseo de hallar un hombre que lo

eclipsara y encontrase ántes que él la solucion del problema deseado,

esto es: el paso marítimo para el Oriente.

El Abate Bandini no explica mas satisfactoriamente el asunto; se limita

á decir que habiendo presenciado Américo los grandes descubrimientos del

primer viaje de Colon, concibió el deseo ardiente de emprender nuevas y

mas vastas exploraciones, valiéndose de sus mayores conocimientos en la

Cosmografía. Para explicar el acceso de Vespucio con el Rey, no dice

sinó que este tenia un alto concepto de sus aptitudes. Pero esto no

satisface, pues es poco verosímil que Don Fernando pudiese apreciar las

aptitudes de un comerciante extranjero y hasta entónces desconocido.

En la historia de Colon todo se conoce, hasta los mas insignificantes

detalles; en la historia de Américo todo es duda y misterio; parece que

este hombre cayera de las nubes solamente para dar su nombre al mas

grande descubrimiento de los siglos.

Si quiera estas dudas no se refieren sinó á la parte ménos importante de

este estudio, pero al entrar á la historia de sus viajes verá el lector

como esas dudas se agigantan y como aumentan esas dificultades.

CAPITULO IX.

Silencio de los autores contemporáneos de Vespucio--Pedro

Martire--Dacada Mosto--Historia escrita por Don Fernando

Colon--Gonzalo de Oviedo--Francisco Lopez de Gómara--Antonio

Herrera--Como considera á Vespucio--Relacion del viaje de Ojeda.

Nos sorprende ver que en las obras de los primeros autores que

emprendieron escribir la historia del descubrimiento de América, no se

encuentra quien se ocupe detenidamente de Vespucio, exceptuando á Pedro

Martire Italiano, pero empleado al servicio del Rey de España en el

Consejo de las Indias, quien lo clasifica de hábil marino y astrónomo y

lo presenta como autor de una carta marítima hecha con sus conocimientos

adquiridos navegando muchos grados mas allá de la Línea, en las naves

Portuguesas, sin decir que hubiese navegado ántes en las naves

Españolas.

En 1507 fueron publicadas en Italia en dos distintas ediciones, dos

relaciones de los viajes de Américo Vespucio, diciéndose escritas por él

mismo y otra relacion inédita fué tambien publicada por el Señor

Canónigo Bandini, anexa á la Biografía del expresado Vespucio, en 1745 y

por último otra relacion referente á otro de sus viajes, fué publicada

por primera vez en 1789 por Francisco Bartolozzi, en Florencia.

Estas relaciones es todo lo que existe de positivo en favor de los

descubrimientos de Américo Vespucio y la historia de Antonio Herrera

escritor español, que escribió mas de cien años despues del

descubrimiento de la América, es todo lo que, ademas del silencio de los

primeros escritores, existe de positivo en contra de esos mismos

descubrimientos.

Examinaremos ligeramente lo que refieren esos primeros historiadores,

para pasar despues á ocuparnos de las cartas y relaciones del mismo

Américo.

Pedro Martire, nativo de Anghiera en el Lago Mayor de la Lombardia, era,

como hemos dicho, uno de los que componian el Consejo de Indias y

escribió en diversas cartas, una relacion de los primeros

descubrimientos de Colon, á medida que éste los hacia, la que suspendió

cuando aquel cayó en desgracia, agregando despues los posteriores

descubrimientos de los Castellanos, por lo cual llamó _Decadas_ á las

tres partes de su obra (_De rebus Occeanis Decades tres_).

Refirió los tres primeros viajes de Colon agregando los que hicieron

Alonso Nuñez y Pinzon, no hablando del cuarto viaje sinó al fin del

décimo libro de la primera Decada, que escribió diez años despues.

Existe por lo tanto una interrupcion bien notable en esta obra y un

vacio precisamente en la época, en que no podia ménos que hablar de

Vespucio y de Ojeda por su llegada á la Española y como dice muy bien

Bartolozzi, debia esto haber hecho mas cautos á aquellos que han fundado

sus objecciones contra Vespucio, en el silencio de este historiador. La

causa de esta interrupcion en la obra de Martire, se sabe que fué la de

haber sido enviado á la Legacion de Venecia.

Sin embargo, este es el solo entre los historiadores originales y de la

época del descubrimiento que hable de Américo Vespucio, pues las

relaciones del Piloto Veneciano Dacada Mosto, que descubrió las Islas de

Cabo Verde cuarenta años ántes, las rebate el mismo Martire negándoles

originalidad, por no haber viajado dicho Piloto con los Españoles, en

cuyos viajes no era permitido ir á ningun extranjero, refiriendo que

para conseguir que fuese un compatriota suyo, tuvo que obtener un

despacho especial, no concediéndose licencia despues de esto sinó á

algunos pocos Genoveses, _por gracia del hijo del Almirante_. Hablando

tambien de la expedicion de Pedro de Arias á la que se refiere el relato

de Dacada Mosto, dice que era Piloto de la nave principal Juan Vespucio,

sobrino de Américo, á quien este dejó en herencia la pericia del arte

náutico y del cálculo de los grados.

Hacemos esta cita para demostrar que si bien Martire niega originalidad

á Decada Mosto por no haber podido como extranjero, enrolarse en las

expediciones de los Españoles, no dice que fuese absoluta esta

prohibicion y mucho ménos que se refiriese á los extranjeros que se

hallaban en servicio de la España, como el citado sobrino de Vespucio y

como este mismo.

Hemos demostrado que el silencio de Martire respecto de los viajes de

Vespucio por cuenta de la España, no es prueba de que estos viajes no se

hiciesen y ahora queda igualmente evidenciado que si negó que Dacada

Mosto pudiese hacer parte de las expediciones por ser extranjero, no

puede aplicarse el argumento por analogía á Vespucio de cuyo sobrino nos

habla presentándolo como heredero de las habilidades del tio. Además en

el mismo libro de Dacada Mosto, se lee que Américo _habia hecho dos

viajes_ _por mandado del Serenísimo Rey de España hácia el Occidente_ y

es claro que conforme combatió al autor por pretenderse original, pudo

haber tambien desmentido esa aseveracion que, aunque contenida en aquel

libro, era transcripta de la relacion del mismo Américo. Su celo en

combatir al autor, no se conciliaría con su indolencia en tolerar una

tal impostura si lo hubiese sido: por eso dice muy bien Bartolozzi que

el silencio de Martire respecto de Vespucio, mirado como argumento en

contra, aparece ahora como argumento favorable.

Don Fernando Colon escribió una historia ó mas bien una biografía de su

padre Cristóbal Colon, primer descubridor del Nuevo Mundo. Dice que este

mismo habia empezado á escribirla, y que él modificó algunas cosas que

le parecieron ó muy engrandecidas ó muy disminuidas, confesion que en

verdad hace un poco sospechosa la obra. Sinembargo debese considerar

como un historiador original porque tenia á su disposicion los mas

auténticos documentos, esto es: las cartas de su padre y tambien por

haber ido con él en su tercer viaje.

Calla los viajes de todos los otros descubridores hablando solo de

Alfonso de Ojeda que iba con cuatro buques para descubrir, habiendo

llegado el 5 de Setiembre de 1499 al puerto _que los cristianos llamaron

del Brasil y los indios llamaban Taquino_. En seguida pasa ádescribir

todas las aventuras que Ojeda tuvo en la Isla la Española, donde llegó

en seguida; ningun otro historiador contemporáneo habla de esto y recien

Herrera que escribió un siglo despues, copió al pié de la letra todo lo

que se refiere á Ojeda; por lo demás Don Fernando ni menciona á

Vespucio.

Gonzalo Fernandez de Oviedo en su historia general de las Indias, no

habla del viaje de Ojeda ni de Vespucio.

Nos llama la atencion en este autor que al describir el tercer viaje de

Colon diga que partió de Cádiz en Marzo de 1496, cuando es auténtico que

partió en Mayo de 1498, en lo cual concuerdan Pedro Martire y Fernando

Colon, ámbos testigos oculares del hecho.

Francisco Lopez de Gómara tampoco habla de Vespucio, solo se refiere á

Ojeda cuando fué soldado de Colon en los primeros viajes, pero no cuando

fué al mando de la expedicion descubridora.

El Padre Las Casas no hizo la historia del descubrimiento, sinó la

historia de la destruccion de las Indias por los Españoles, y del

suplicio y esclavitud de los Indios, no es extraño pues que no hallemos

en él algo relativo á Vespucio.

Antonio Herrera, historiógrafo mayor de su Majestad Católica publicó en

Castilla, _La Historia General de los Castellanos en las Islas y Tierras

firmes del mar Océano_, un siglo y nueve años despues del primer

descubrimiento de Colon. Apesar de ese lapso de tiempo, tiene algo de

original, porque ha podido extraer de los archivos las memorias que los

diversos procesos por los negocios de la India, le han suministrado,

como se vé en su obra. Este autor que ha sido la fuente en que todos los

posteriores escritores han bebido, se hizo de gran reputacion por la

gran cópia de noticias que presentó al público y que no se encontraban

en los otros autores.

Habla mucho y en varios lugares de Américo Vespucio y aun parece que

buscase artificiosamente las ocasiones de hacerlo. Es el primero y

parece que el único autor Español entre los de aquel tiempo, que acusa

de mala fé á Américo y sobre sus acusaciones está fundado todo lo que

contra él se ha esparcido.

Herrera conocia las relaciones de los viajes de Américo Vespucio, ya en

aquel tiempo publicadas en varias ediciones, puesto que las copió

literalmente.

Discrepó de esas relaciones en cuanto á la fecha del primer viaje que lo

hace pasar en 1499, en la misma expedicion de Ojeda, de que hablamos

antes, siendo Piloto Juan de la Cosa y yendo Américo Vespucio en

calidad de Cosmógrafo. Muchos datos sacó Herrera para esto del proceso

que se hizo en España sobre las sediciones y revueltas que tuvieron

lugar en la Española y en las que tomó parte Ojeda. Parece que en este

proceso no figura Américo, porque Herrera que busca lacerarlo en su

reputacion, no hubiese por cierto desperdiciado esa ocasion.

Lo único que deduce de tal proceso, es una contradiccion en la duracion

del viaje, que dice ser de veinticinco meses, miéntras que Vespucio

parece darle una duracion menor.

Pero refiere todas las aventuras que referido habia Américo aun en su

primer viaje, de modo que las divergencias no están sinó en las datas.

Es indudable pues, apesar del silencio de Pedro Martire y de los demas

escritores contemporáneos, apesar de los cargos y de las contradicciones

de Herrera, que Américo Vespucio viajó al Nuevo Mundo en las naves

españolas. Lo que debemos averiguar ahora es la data cierta de su primer

viaje.

CAPITULO X.

Américo Vespucio, único historiador original de sus viajes--Su mas

antiguo documento--Carta dirigida á Lorenzo de Medici--Juicio sobre

ella--Comparacion con la carta dirigida á Pedro Soderini--Antedata

de este documento--Inocencia de Vespucio en esa antedata.

Américo Vespucio es pues el solo historiador original de sus propios

descubrimientos, puesto que lo que los otros historiadores de las demas

naciones dijeron respecto de ellos, no fué sinó copiado ó sacado de las

relaciones que él mismo escribió.

Su mas antiguo documento que conozcamos es de fecha 18 de Julio de 1500

y consiste en una carta dirigida á Lorenzo de Medici que se encontró en

la Biblioteca Ricardiana de Florencia. Es un precioso monumento por qué

sin él se ignoraria lo mas grande que alcanzó en la ciencia astronómica,

como tendremos ocasion de examinar.

Américo Vespucio · 第 3 / 8 段