[Nota 176: De la _piedra bezar_, «concreción calcárea que suele
encontrarse en las vías digestivas y en las urinarias de algunos
cuadrúpedos», escribió un curiosísimo tratado el doctor Nicolás
Monardes, famoso médico y farmacólogo sevillano: _Dos libros, el vno que
trata de todas las cosas que traen de nuestras Indias Occidentales, que
sirven al vso de la Medicina, y el otro que trata de la Piedra Bezaar, y
de la Yerua Escuerçonera_. Cito por la edición de Sevilla, Hernando
Díaz, 1569, la más antigua de las tres de que poseo ejemplares. La
príncipe de estos _Dos libros_ es también de Sevilla, 1565.]
[Nota 177: Dice _preñada de medio ojo_ para indicar que ocultaba su
preñez, como ocultaban el rostro las que _se tapaban de medio ojo_. De
éstas habrá ocasión de tratar en las notas del tranco IX.]
[Nota 178: De _tate_ se hacía festivamente una persona,
anteponiéndole _Pero_, que es, a la vez que conjunción, nombre propio
(_Per, Pero, Pedro_). Calderón, en la jornada II de _El médico de su
honra_:
«COQUÍN. _(Aparte.) ...Pero ¡tate!_
(que es un _Pero_ muy honrado
del celebrado linaje
de los _Tates_ de Castilla),
porque el Rey está delante.»]
[Nota 179: _Pocas cosas_ equivale a _cosas menudas_ o _de poco
momento_. Cervantes, _Quijote_, I, 20: «... y no querría que _pocas
cosas_ penase mi ánima en el otro mundo.» Calderón, en su _Entremés de
las Carnestolendas_:
«VEJETE. Hombre, ¿comes, o engulles?
GRACIOSO. ¡Lindo chasco!
_Pocas cosas_, señor, nunca las masco.»]
[Nota 180: _Murciégalo_ (de _mur_ y _caeculus_) como aún lo dice el
vulgo, más etimológicamente que los que, con una metátesis innecesaria
decimos _murciélago._]
[Nota 181: _Quien_, haciendo a plural, cosa frecuentísima en
nuestros escritores de los siglos XVI y XVII.]
[Nota 182: Como recuerda el señor Bonilla, llamaron _los Siete
Durmientes_ «a siete hermanos que se dice sufrieron martirio en Éfeso,
en tiempo del emperador Decio. Habiéndose ocultado estos hermanos en una
caverna, fueron emparedados en ella de orden del Emperador; ciento
noventa y seis años después se les encontró dormidos en el mismo sitio
(Véase la _Leyenda áurea_ de Jacobo de Vorágine)». Tirso de Molina, en
el acto I de _La Villana de la Sagra_:
«CARRASCO. ...Nunca de dormirme acabo;
mas con vinos excelentes,
si son siete los durmientes,
yo seré _durmiente octavo_.»]
[Nota 183: Es decir, _que dirá que no lo siente_. Juega del vocablo
_sentir_, en dos de sus acepciones.]
[Nota 184: «_Vistas_--dice el _Diccionario_ de autoridades--llaman
los vestidos y tocador que los novios envían a sus futuras esposas.»]
[Nota 185: Contra lo que ligeramente pudiera imaginarse, _pared y
medio_ no es errata por _pared en medio_. «Error de caja» lo creyó el
señor Fitzmaurice-Kelly al encontrar esa expresión en el capítulo XIX de
la primera parte del _Quijote_. A los ejemplos que cité en nota del
dicho capítulo podrían agregarse muchos otros: cuantos acertara a desear
el más descontentadizo.]
[Nota 186: _Del gallo_, es decir de la hora en que canta el gallo,
queriendo ya venir el día.]
[Nota 187: Porque de Judas se dice que fué despensero, y los
despenseros acaparaban muchos mantenimientos para venderlos a precios
elevadísimos. Es frecuente en nuestros escritores festivos la alusión al
oficio de Judas. Quevedo, por ejemplo, en su romance de _Los Borrachos_
(Musa VI):
«...Y yo, que en diez y seis años
que tengo de _despensero,
aun no he podido ser Judas_
y vender a mi maestro.»
Lope, aludiendo a la costumbre de ahorcar un pelele el Jueves Santo,
figurando a Judas:
«MENDOZA. Y ¿qué importa que una dama
tenga el cuerpo diligente...,
las caderas como en Flandes,
las piernas como un jinete,
si el rostro puede ser molde
de hacer diablos para el jueves
en que _al despensero_ cuelgan
que afrentó los calabreses?»
«Los despenseros de los monasterios--dije en el discurso preliminar de
mi edición crítica de _Rinconete y Cortadillo_--tomaban el pescado por
cargas, diciendo ser para aquéllos, y revendíanlo después entre sus
parroquianos; acordó el cabildo [de Sevilla] que se hablara a los
priores y guardianes para que corrigiesen el abuso; pero no se logró la
enmienda.»]
[Nota 188: _Por partes de,_ y no por _por parte de_, como habría
enmendado Clemencín si hubiese editado la presente novelita. _Por partes
de_, o _de partes de_, solía decirse antaño, como demostré en mis notas
al _Quijote_ (IV, 267, 4).]
[Nota 189: Pregunta el señor Bonilla: «¿Querrá decir Vélez que el
padre de ese niño era infiel (judío o moro)?» No, ciertamente--respondo--,
sino que ese niño, por partes de su padre, podía pretender tal beca como
hijo de clérigo. Sabido es que, según la creencia vulgar, el Antecristo
ha de ser hijo de un clérigo y una monja, y por éstas dijo Quevedo en una
de sus _premáticas:_ «Condenamos en los galanes de monjas los _antecristos
pensamientos_....»]
[Nota 190: Debiera decir Vélez _el domingo de cuasi ración_, para
que recordase mejor el de _Cuasimodo_, al cual quiso referirse.]
[Nota 191: Llamaban _letuario, lectuario, electuario_, a cierto
género de conserva, ya medicinal o ya simplemente alimenticia, como la
que solía tomarse al par que el aguardiente. Quevedo, _Vida del buscón
llamado don Pablos...,_ libro II, cap. II: «Pasamos adelante, y en una
esquina, por ser de mañana, tomamos dos tajadas de _letuario_ y
aguardiente de una picarona....» Las mujeres que vendían el _letuario_
acostumbraban a pregonarlo por las calles en las primeras horas de la
mañana. Lope de Vega, en unas décimas de la _Justa poética en la
beatificación de San Isidro_, refiriéndose a esas horas:
«...La mula el médico ensilla,
da la purga el boticario,
_pregónase el letuario_....»]
[Nota 192: Contra lo que dijo Durán y copió Bonilla, el juego de
_salga la parida_ no consiste en gritar los muchachos «ese refrán(?)
cuando observan que la luna llena, atravesando grupos de nubes, va
apareciendo clara en los sitios despejados». _Salga la parida_, como
dice el _Diccionario_ de autoridades, es «juego común con que se
divierten los muchachos estrechándose y apretándose entre sí para echar
a alguno del corro, en cuyo lugar admiten otro».]
[Nota 193: Llama _píldora_ al mundo, por lo esférico.]
[Nota 194: Llaman _cruzado_, según el léxico de la Academia, a la
«mudanza que hacen los que bailan, formando una cruz y volviendo a
ocupar el lugar que antes tenían».]
[Nota 195: Ocasionales o no, ocurren aquí dos versos octosílabos
aconsonantados:
«... _haciendo un cruzado al son
de su misma confusión.»_]
[Nota 196: Llama a los coches _ballenas_, recordando la de Jonás,
porque tragan y vomitan personas.]
[Nota 197: ¡Qué exacta alusión a las cien mil falsedades, engañifas
y _cumplo-y-mientos_ propios del trato cortesano!]
[Nota 198: _Haciéndose cocos a ellos mismos_, o _a sí mismos_, que
diríamos hoy, esto es, gustando de sí propios y recreándose en sus
ademanes y miraduras, como unos Narcisos. _Hacer cocos_ se dijo de
_cocar_, que significa _agradar, captar la benevolencia_.]
[Nota 199: El señor Bonilla sospecha que _de riñón_ sea errata, por
_de piñón._ No hay tal cosa: la boquita que llamaban _de piñón_ era
naturalmente pequeña, como aquella a que se refiere el _Romancero
general,_ fol. 253:
«Vna boca, chica era;
que con _vn piñón_ se mide,
segura de que haya otra
que assi enamore y cautiue»;
pero el texto se refiere a una boca achicada artificiosamente. Quien ve
el riñón de un corderillo, ve una boca de esas frunciditas y amaricadas.
Para persuadirse de que no hay la errata que sospechó Bonilla basta
parar la atención en que a esta calle de espejos que pinta Vélez nadie
iba a verse como era, sino a estudiar gestos; uno de ellos, el
fruncimiento de labios. Quevedo, en _El Entremetido y la Dueña y el
Soplón_, mencionó una de estas bocas estudiadamente fruncidas: «Y al
punto, muy esparrancado de ojos, decía: «No hay sino dejar correr; Dios
lo remedie, que tal y cual, lo del camino carretero: sí por sí, no por
no»; y al decir «ello dirá», _ponía una boquita escarolada_, como le dé
Dios la salud.»]
[Nota 200: _Roncando_, como los ojos de aquella Mari Pérez de quien
dijo Quevedo (Musa VI):
«Tus dos ojos, Mari Pérez,
_de puro dormidos, roncan_,
y duermen tanto, que sueñan
que es gracia lo que es modorra.»
Cuanto a ojos, como a todo lo del mundo, cambian las modas, y por esto
decía Calderón, en la jorn. II de _Eco y Narciso_:
«BATO. ...Vn tiempo que se dieron
en usar _ojos dormidos_,
no había hermosura despierta
y todo era mirar bizco....»
Pero si Vélez aprendió en Quevedo lo de _roncar los ojos_, de puro
dormidos, una poetisa, doña Catalina Clara, aprendió de Vélez lo de
_roncar hermosura_, pues escribió, retratando a cierta dama:
«Sus ojos, que _hermosura están roncando_,
dormidos saben más que otros velando,
y dice en ellos cada niña airosa:
_Nigra sum, sed formosa_.»]
[Nota 201: _De Gloria Patri_ quiere decir, como notó el señor Pérez
y González en su citada obra, págs. 23 y 24, «inclinados como fieles que
pronuncian o escuchan el _Gloria Patri_».]
[Nota 202: Sobre las _maretas_ quedó nota páginas atrás (8, 1)[47].]
[Nota 203: _Para desacreditar la naturaleza_, porque le hacen
poquísimo favor carilindos que no acaban de semejar hombres ni mujeres;
y _para desacreditar el rentoy_, porque no parece sino que están jugando
a este juego, en que los compañeros se entienden por medio de gestos y
señas, a lo cual se refirió don Antonio Hurtado de Mendoza en estas
seguidillas de la segunda parte del _Entremés de Micer Palomo_:
«De las damas de hogaño, ¿qué te parece?
--Capadillo, pues juegan con seis y siete.
--¿Y de las que se atapan en la comedia?
_--Al rentoy, pues te muelen haciendo señas.»_]
[Nota 204: El nombre de _damas cortesanas_ era uno de los muchos que
se solían dar a las mujeres públicas. Así, en una representación de los
Alcaldes de Casa y Corte al Rey (11 de enero de 1617): «Señor: Los
Alcaldes dicen que de estar las mugeres de mala vida _que llaman damas
cortesanas_ alojadas en las calles principales desta corte y con
libertad de vivir donde quieran sean seguido y siguen muy grandes
inconuinientes....» (Archivo Histórico Nacional, Libros de gobierno de
la Sala de Alcaldes, tomo VII, fol. 470.)]
[Nota 205: _Albillas_, como las uvas llamadas así, o _tempranillas_
por otro nombre. _Tempranillas_ asimismo llama el vulgo andaluz a las
muchachas que, sobre cuajarse pronto de mujeres, dan a entender, por la
demasiada viveza y libertad con que miran y hablan, que, jovencillas y
todo, no les pesaría dejar de ser solteras.]
[Nota 206: En Bonilla, _e Giron,_ sin duda por errata.]
[Nota 207: _Vuelven las aguas_..., dice el refrán, que Vélez acomodó
aquí a su propósito.]
[Nota 208: A la _plazuela de los Herradores_, aun hoy llamada así,
concurrían los que alquilaban sus servicios. En los antedichos Libros de
gobierno de la Sala de Alcaldes he visto un auto del año 1621 por el
cual se mandó que los mozos de sillas (los que conducían las sillas de
manos) asistiesen en la _plazuela de Herradores_ y llevasen el correón
al hombro. Y Tirso de Molina, en el acto III de _Por el sótano y el
torno_, hace decir a Santillana, escudero viejo, cuando se dispone a
dejar de servir a su ama, porque le ha reprendido:
«¡Miren, porque la doy luz
de amantes embustidores!
_Plazuela habrá de Herradores_
y puerta de Santa Cruz:
no me han de faltar dos reales
y señoras de alquiler.»]
[Nota 209: _Damas de achaque_, o sea que se achacan o atribuyen
falsamente la damería.]
[Nota 210: Poco después dice de quiénes habían de ser pasto tales
libros: respectivamente, de pajes y doncellas.]
[Nota 211: No tachará de defectuosa la expresión _le preguntó ...
que le dijese_ quien esté advertido de que, como _preguntar_ significa
_demandar_ y _demandar_ y _pedir_ son una cosa misma, solía decirse
_preguntar_ por _pedir_, de lo cual hay en el _Quijote_ muchos ejemplos
(I, 137, 10; III, 85, 19, etc.)]
[Nota 212: Dice _de media talla_, como pudiera decir _de medio
pelo_, o _de medio mogate_.]
[Nota 213: Bien explica esto don Fernando de Loreña en su _Entremés
de los Relojes_ (Biblioteca Nacional, Ms. 17237):
«D.ª TORRE. Mira quién llama aquí, doña Escalera.
QUITERIA. ¿Quién es doña Escalera?
D.ª TORRE. Vna criada.
QUITERIA. ¿Con don?