MAMOTRETO LXIV.

Cómo vinieron cuatro palafreneros á la Lozana, si queria tomar en su

casa un gentil-hombre que venía á negociar, y traia un asnico sardo

llamado Robusto, y ensalmóles los encordios, y dice uno:

_Palafrenero._ Señora Lozana, nosotros, como somos huérfanos y no

tenemos agüelas, venimos con nuestros tencones en las manos á que nos

ensalmeis, y yo, huérfano, á que me beseis.

_Loz._ Amigo, este monte no es para asnos, comprá mulos; ¡qué

gentileza! hacerme subir la calamita, ¡si os viera hacer eso Rampin

el bravo, que es un diablo de la peña Camasia! ¿pensais que soy yo

vuestra Ginebra, que se afeita ella misma por no dar un julio á quien

la haria parecer moza?

_Pal._ Puta ella y vos tambien, ¡guay de tí, Jerusalen!

_Camarino._ Señora Lozana, ensalmános estos encordios, y veis aquí

esta espada y estos estafiles, vendeldos vos para melecinas.

_Loz._ Vení uno á uno, dexáme poner la mano.

_Cam._ ¡Ay! que estais fria.

_Loz._ Vos seréis abad, que sois medroso; vení vos, ¡oh! qué teneis

de pelos en esta forma, Dios la bendiga, vería si tuviese cejas.

_Pal._ Señora Lozana, si tuviese tantos esclavos que vender, á vos

daria el mejor.

_Loz._ Andá, que vos serés mercader cobdicioso; vení vos, esperá,

meteré la mano.

_Sarac._ Meté, señora, mas mirá que estoy derecho.

_Loz._ Por mi vida, que sois caballero y hidalgo, aunque pobre; y si

tanto derecho tuviésedes á un beneficio, sería vuestra la sentencia,

esperá, diré las palabras, y tocaré, porque en el tocar está la

virtud.

_Sar._ Pues dígalas vuestra merced alto que las oigamos.

_Loz._ Só contenta; Santo Ensalmo se salió, y contigo encontró, y

su vista te sanó; ansí como esto es verdad, ansí sanés deste mal,

amén. Andá, que no será nada; ¿qué pecado es que tengais mal en tal

mandragulon?

_Pal._ Mayor que el rollo de Écija, servidor de putas.

_Loz._ Mala putería corras, como Margarita Corillon, que corrió los

burdeles de Oriente y Poniente, y murió en Setentrion, sana y buena

como yo.

_Pal._ Decinos agora, ¿cómo haréis, que dicen que habrá guerra, que

ya con la peste pasada cualque cosa ganábades?

_Loz._ Mal lo sabeis, más quiero yo guerra que no peste, al contrario

del Duque de Saboya, que quiere más peste en sus tierras que no

guerra. Yo, si es peste, por huir como de lo ganado, y si hay guerra,

ganaré con putas y comeré con soldados.

_Pal._ ¡Voto á Dios! qué bien dice el que dixo que de puta vieja y

de tabernero nuevo me guarde Dios, digámosle á la señora Lozana á

lo que más venimos. Vuestra merced sabrá que aquí á Roma es venido

un gentilhombre y en su tierra rico, y trae consigo un asnico que

entiende como una persona, y llámalo Robusto, y no querria posar

sino solo, y pagará bien el servicio que á él y á Robusto le harán,

y por estar cerca del rio, adonde Robusto vaya á beber, por tanto,

querriamos rogar á vuestra perniquitencia que, pagándolo, fuésedes

contenta por dos meses de darle posada, porque pueda negociar sus

hechos más presto y mejor.

_Loz._ Señores, yo siempre deseé tener plática con estaferos, por

munchos provechos que de ellos se pueden haber, y viendo que si hago

esto que me rogais, no solamente terné á ese señor, mas á todos

vosotros, por eso digo que la casa y la persona á vuestro servicio;

avisaldo que si no sabe, sepa que no hay cosa tan vituperosa en el

hombre como la miseria, porque la miseria es sobrina de la envidia, y

en los hombres es más notada que en las mujeres, y más en los nobles

que no en los comunes, y siempre la miseria daña á la persona en

quien reina, y es adversa al bien comun, y es señal de natura, porque

luégo se conoce el rico mísero ser de baxa condicion, y esta regla es

infalible segun á mi ver; y avisaldo que no se hacen los negocios de

hongos, sino con buenos dineros redondos.

Retrato de la Lozana Andaluza En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma. · 第 72 / 86 题