MAMOTRETO LXIII.

Cómo la Lozana fué á su casa, y envió por un sastre, y se vistió del

paño que le dieron en casa del coronel, y lo que pasó con una boba, y

dice la Lozana:

_Loz._ ¿Dónde meteis esa leña? ¿y el carbon está abaxo? ¿mirastes

si era bueno? ¿sobistes arriba los barriles, los presutos y quesos?

¿contaste cuántas piezas de tela vinieron? ¿vistes si el olio está

seguro que no se derrame? pues andá, llamá á maestro Gil, no sea para

esotra semana, y mirá que ya comienzan las máxcaras á andar en torno,

estas carrastollendas tenemos de ganar; torná presto, porque presteis

esos vestidos á quien os lo pagáre. Veis, viene madona Pelegrina, la

simple, á se afeitar, aunque es boba siempre me da un julio, y otro

que le venderé de soliman serán dos. Entrá, ánima mia cara, ¿y con

este tiempo venís? ánima mia, dulce, saporida; mirá qué ojos y qué

dientes, bien parece que sois de buena parte. Bene mio, asentaos, que

venis cansada, que vos sois española por la vida, y podria ser, que

los españoles por do van siembran, que veinte años há que nos los

tenés allá por esa Lombardía, ¿estais gravida, mi señora?

_Pelegrina._ Señora, no, mas si vos, señora Lozana, me supiésedes

decir con qué me engravidase, yo os lo satisfaria muy bien, que no

deseo en este mundo otro.

_Loz._ ¡Ay ánima mia enzucarada! récipe lo que sé que es bueno, si

vos lo podeis hacer, tomá sábana de fraile que no sea quebrado, y

halda de camisa de clérigo macho, y rechincháoslas á las caderas con

uñas de sacristan marzolino, y veréis qué hijo haréis.

_Pel._ Señora Lozana, vos que sabeis en qué caen estas cosas, decíme,

¿qué quiere decir que cuando los hombres hacen aquella cosa se dan

tanta prisa?

_Loz._ Habeis de saber que me place, porque el discípulo que no

dubda ni pregunta, no sabrá jamas nada, y esta tierra hace los

ingenios sotiles y vivos, máxime vos, que sois de la Marca, muncho

más sabréis interrogando que no adevinando.

Habeis de saber que fué un emperador que, como viese que las mujeres

tenian antiguamente cobertera en el ojo de cucharica de plata, y los

hombres fuesen eunucos, mandó que de la cobertera hiciesen compañones

á los hombres, y como hay una profecía que dice Merlin que ha de

tornar cada cosa á su lugar, como aquellos al cufro de la mujer, por

eso se dan tanta priesa por no quedar sin ellos, y beata la mujer á

quien se le pegaren los primeros; por tanto, si vos me creeis, hacé

desta manera: alzá las nalgas y tomaldo á él por las ancas y apretá

con vos, y quedaréis con cobertera y preñada, y esto haced hasta que

acerteis.

_Pel._ Decíme, señora Lozana, ¿qué quiere decir que los hombres

tienen los compañones gordos como huevos de gallina, de paloma y de

golondrina, y otros que no tienen sino uno?

_Loz._ Si bien los mirastes, en ellos vistes las señales; habeis de

saber que los que no tienen sino uno perdieron el otro desvirgando

mujeres ancianas; y los que los tienen como golondrinas, se los han

disminuido malas mujeres, cuando sueltan su artillería y los que los

tienen como paloma, ésos te saquen la carcoma, y los que los tienen

como gallina es buena su manida.

_Pel._ Decíme, señora Lozana, ¿qué quiere decir que los mozos tienen

más fuerza y mejor que sus amos, por más hombres de bien que sean?

_Loz._ Porque somos las mujeres bobas, cierta cosa es que para dormir

de noche y para sudar no os haceis camisa sotil, que luégo destexe.

El hombre, si está bien vestido, contenta al ver, mas no satisface la

voluntad, y por esto valen más los mozos que sus amos en este caso; y

la camisa sotil es buena para las fiestas, y la gorda á la contínua;

que la mujer sin hombre es como fuego sin leña, y el hombre machucho

que la encienda y que coma torreznos, porque le haga los mamotretos

á sus tiempos, y su amo que pague el alquilé de la casa y que dé la

saya; y ansí pelallos, y popallos, y cansarlos, y despues de pelados,

dexallos enxugar.

Retrato de la Lozana Andaluza En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma. · 第 71 / 86 题