Cómo la Lozana vido venir un jóven desbarbado, de diez y ocho años,
llamado Coridon, y le dió este consejo como supo su enfermedad.
_Loz._ Mi alma, ¿dó bueno? vos me pareceis un Absalon, y Dios puso en
vos la hermosura del gallo, vení arriba, buey hermoso, ¿qué habeis,
mi señor Coridon? decímelo, que no hay en Roma quien os remedie
mejor; ¿qué me traés aquí? para comigo no era menester presente, pero
porque yo os quiera más de lo que os quiero, vos, mi alma, pensais
que por venirme cargado lo tengo de hacer mejor, pues no soy desas,
que más haré viéndoos penado, porque sé en qué caen estas cosas,
porque no solamente el amor es mal que atormenta á las criaturas
racionales, mas á las bestias priva de sí mismas; sino veldo por esa
gata, que há tres dias que no me dexa dormir, que ni come ni bebe,
ni tiene reposo, ¿qué me hará un mochacho como vos, que os hierve
la sangre, y más el amor que os tiene consumido? decíme vos á mí
dónde, y cómo, y quién, y yo veré cómo os tengo de socorrer, y vos
contándomelo aplacaréis y gozaréis del humo, como quien huele lo que
otro guisa ó asa.
_Coridon._ Señora Lozana, yo me vine de mi tierra, que es Mantua,
por esta causa, el primero dia de Mayo al hora cuando Jove el carro
de Phetonte intorno giraba, yo venía en un caballo blanco, y vestido
de seda verde, habia cogido munchas flores y rosas, y traíalas en la
cabeza sin bonete como una guirnalda, que quien me veia se namoraba.
Vi á una ventana de un jardin una hija de un cibdadano, ella de mí
y yo della nos enamoramos, mediante Cupido, que con sus saetas nos
unió haciendo de dos ánimos un solo corazon. Mi padre, sabiendo
la causa de mi pena, y siendo par del padre de aquella hermosa
doncella Polidora, demandóla por nuera, su parentado y el mio fueron
contentos, mas la miseria vana estorbó nuestro honrado matrimonio,
que un desgraciado viejo, vano de ingenio y rico de tesoro, se casó
con ella descontenta, yo por no verme delante mi mal, y por excusar
á ella infelice pena y tristicia, me partí por mejor, y al presente
es venido aquí un espion que me dice que el viejo va en oficio de
senador á otra cibdad; querria que vuestra señoría me remediase con
su consejo.
_Loz._ Amor mio, Coridon dulce, récipe el remedio, vá, compra una
veste de villana que sea blanca y unas mangas verdes, y vaiste
descalzo y sucio y loqueando, que todos te llamarán loca, y di que
te llaman Jaqueta, que vas por el mundo reprendiendo las cosas mal
hechas, y haz á todos servicios y no tomes premio ninguno, sino pan
para comer, y va muchas veces por la calle della, y coge serojas,
y si su marido te mandáre algo hazlo, y viendo él que tú no tomas
ni quieres salario, salvo pan, ansí te dexará en casa para fregar
y cerner y xabonar, y cuando él sea partido, limpia la casa alto y
baxo, y haz que seas llamada y rogada de cuantas amas terná en casa,
por bien servir y á todas agradar con gentil manera, y si te vieres
sola con esa tu amante Polidora, haz vista que siempre lloras, y si
te demandáre por qué dile: porque jamas mi nacion fué villana, sabe
que soy gentildona Breciana, y me vi que podia estar par á par con
Diana, y con cualquier otra dama que en el mundo fuese estada. Ella
te replicará, que tú le digas: ¿por qué vas ansí, mi cara Jaqueta?
tú le dirás: cara madona, voy por el mundo reprochando las cosas mal
hechas, sabed que mi padre me casó con un viejo como vuestro marido,
calvo, floxo como niño, y no me dió á un jóven que me demandaba
siendo doncella, el cual se fué desperado, que yo voy por el mundo á
buscallo: si ella te quiere bien, luego lo verás en su hablar, y si
te cuenta á tí lo mismo, dile cómo otro dia te partes á buscallo,
si ella te ruega que quedes, haz que seas rogada por sus amas que su
marido le dexó, y así cuando tú vieres la tuya, y siendo seguro de
las otras, podrás gozar de quien tanto amas y deseas penando.
_Cor._ ¡Oh señora Lozana! yo os ruego que tomeis todos mis vestidos,
que sean vuestros, que yo soy contento con este tan remediable
consejo que me habeis dado, y suplícoos que me espereis á esta
ventana, que verné por aquí y veréis á la vuestra Jaqueta cómo va
loqueando á sus bodas, y reprenderé muncho más de lo que vos habeis
dicho.
_Loz._ ¿Y á mí qué me reprenderás?
_Cor._ A vos no siento qué, salvo diré que vivis _arte et ingenio_.
_Loz._ Coridon, mira qué quiere un loco ser sabio, que cuanto dixeres
é hicieres sea sin seso y bien pensado, porque á mi ver más seso
quiere un loco que no tres cuerdos, porque los locos son los que
dicen las verdades, di poco y verdadero y acaba riendo, y suelta
siempre una ventosidad, y si soltares dos, sean sanidad, y si tres,
asinidad, y qué más, ¿me dirás celestial sin tartamudear?
_Cor._ Ce, les, tinal.
_Loz._ ¡Ay, amarga, muncho tartamudeas! dí alcatara.
_Cor._ Al, ca, go, ta, ra.
_Loz._ Ay amarga, no ansí, y tanto ceceas, lengua de estropajo
tienes, entendamos lo que dirás á tu amiga cuando esté sola, y dilo
en italiano, que te entienda: «Eco, madona, el tuo caro amatore, se
tu voy que yo mora son contento, eco colui que con perfeta fede, con
lachrime, pene y estenti te à sempre amato et tenuta esculpita in suo
core, yo son Coridone, tuo primo servitore, ¡oh mi cara Polidora!
fame el corpo felice, y seró sempre tua Jaqueta dita Beatrice»; y así
podrás hacer tu voluntad.
_Cor._ ¿Mirá si lo que os digo á vos está bien?
_Loz._ No, porque tú no piensas la malicia que otrie entenderá,
haz locuras y calla, no me digas nada, que tienes trastrabada la
lengua, que muncho estropajo comiste, pues no puedes decir en español
arrofaldada, alcatara, celestial.
_Cor._ Aro, fi, a, na, da; al, ca, go, ta, ra; ce, lesti, nal.
_Loz._ Calla, que por decirme taimada me dixiste tabaquinara, y por
decirme canestro me dices cabestro, y no me curo, que no se entiende
en español qué quiere decir, mas, por la luz de Dios, que si otro me
lo dixera y Rampin lo supiese, que poco tenemos que perder, y soy
conocida en todo Levante y Poniente, y tan buen cuatrin de pan nos
hacen allá como acá; Coridon, esto podrás decir, que es cosa que se
ve claro: Vittoria, Vittoria, el Emperador y rey de las Españas habrá
gran gloria.
_Cor._ No queria ofender á nadie.
_Loz._ No se ofende, porque, como ves, Dios y la fortuna le es
favorable, antiguo dicho es, teme á Dios y honra tu rey, mira que
prenóstico tan claro, que ya no se usan vestes ni escarpes franceses,
que todo se usa á la española.
_Cor._ ¿Qué podria decir como ignorante?
_Loz._ Di que sanarás el mal frances, y te judicarán por loco del
todo, que ésta es la mejor locura que uno puede decir, salvo que el
legño es salutífero.