Cómo la Lozana estaba á su ventana, y dos galanes vieron salir dos
mujeres, y les demandaron qué era lo que negociaban.
_Ovidio._ Mirámela, cual está atalayando putas, mirá el alfaquí de su
foxco marido que compra grullos, ella parece que escandaliza truenos,
ya no se desgarra como solia, que parecia trasegadora de putas en
bodegas comunes, estemos á ver qué quieren aquellas que llaman, que
ella de todo sabe tanto que revienta, como _Petrus in cunctis_, y
tiene del natural y del positivo, y es universal _in agibilibus_.
_Galan._ ¿No veis su criado negociando, que parece enforto de
almiherez? librea trae fantástiga, parece almorafan en cinto de cuero.
_Ovid._ Calla, que no parece sino cairel de puta pobre, que es
deseada aunque gorda, ya sale una mujer, ¿cómo harémos para saber qué
negocio?
_Gal._ Vamos, y dejámela interrogar á mí; madona, ¿sois española?
_Prudencia._ Fillolo, no, mas sempre o voluto ben á spañoli, questa
española me ha posto ólio de ruda para la sordera.
_Gal._ Madona, ¿cómo os demandais?
_Prud._ Fillolo, me demando Prudenza.
_Gal._ Madona Prudenza, andá en buen hora.
_Ovid._ ¿Qué os parece si la señora Lozana adorna esta tierra? en
España no fuera ni valiera nada; veis, sale la otra con un mochacho
en brazos, por allá va, salgamos á esa otra calle.
_Gal._ ¡Ah! ¿vos, señora, sois española?
_Cristina._ Señor, sí; de Cecilia á vuestro comando.
_Ovid._ Queriamos saber quién queda con la señora Lozana.
_Crist._ Señor, su marido, ó criado pretérito, ó amigo secreto, ó
esposo futuro, porque mejor me entendais, yo soy ida á su casa no á
far mal, sino bien, que una mi vecina, cuya es esta criatura, me rogó
que yo veniese á pedille de merced que santiguase este su hijo, que
está aojado, y ella lo hizo por su virtud, y no queria tomar unos
huevos y unas granadas que le traxe.
_Gal._ Decínos, señora, que vos bien habréis notado las palabras que
dixo.
_Crist._ Señores, yo os diré, dixo: si te dió en la cabeza, válate
Santa Elena, si te dió en los hombros, válante los Apóstoles todos,
si te dió en el corazon válgate el Salvador; y mandóme que lo
sahumase con romero, y ansí lo haré por contentar á su madre, y por
dalle ganancia á la Lozana, que en esta quemadura me ha puesto leche
de narices.
_Gal._ Mas no de las suyas.
_Crist._ Y vuestras mercedes queden con Dios.
_Ovid._ Señora Cristina, somos á vuestro servicio, id con la paz de
Dios.
_Gal._ Quien no se arriesga no gana nada; son venidas á Roma mil
españolas, que saben hacer de sus manos maravillas, y no tienen un
pan que comer, y esta plemática de putas y arancel de comunidades,
que voto á Dios que no sabe hilar, y nunca la ví coser de dos puntos
arriba, su mozo friega y barre, á todos da que hacer, y nunca
entiende sino ¿qué guisarémos, que será bueno para comer? la tal
cosa yo la sé hacer, y el tal manjar cómprelo vuestra merced, que es
bueno, y daca especia, azúcar, trae canela, miel, manteca, vé por
huevos, trae tuétanos de vaca, azafran, y mira si venden culantro
verde; no ceja jamas, y todo de bolsa ajena.
_Ovid._ Oh pese al turco; pues veis que no siembra y coge, no tiene
ganado y tiene quesos, que aquella vieja se los trajo, y la otra
granadas sin tener huerto, y huevos sin tener gallinas, y otras
muchas cosas, que su audacia y su no tener la hacen afortunada.
_Gal._ Es porque no tiene pleitos ni letigios que le turen de una
audencia á la otra, como nosotros, que no bastan las bibalías que
damos á notarios y procuradores, que tambien es menester el su
solicitar para nuestros negocios acabar.
_Ovid._ Es alquimio de putas, y trae definiciones con sentencias,
oxalá sin dilaciones, y de esta manera no batiendo moneda la tiene, y
huerta, y pegujar, y roza sin rozar, como hacen munchos, que como no
saben sino expender lo ganado de sus pasados, cuando se ven sin arte
y sin pecunia métense frailes por comer en comun.