Cómo se despide el conocido de la señora Lozana, y de las señas de la
patria del Auctor.
_Silv._ Señora Lozana, quisiera que acabáramos la materia comenzada
de la meritoria, mas como no tuvo réplica, manda vuestra merced que
digamos reliqua, para que se sienten y vayan reposadas, donde la
rueda de la carreta las acabará, y tornando á responderos de aquel
señor que de vuestras cosas hace un retrato, quiero que sepais que
só estado en su tierra, y daréos señas della. Es una villa cercada,
y cabeza del maestrazgo de Calatrava, y antiguamente fué muy gran
cibdad, dedicada al dios ó planeta Marte, como dice Apuleyo; cuando
el planeta Mercurio andaba en el cielo, el dios Marte, que aquella
peña era su trono y ara, de donde tomó nombre la Peña de Marte, y
al presente de los Martes, porque cada uno de los que allí moran
son un Marte en batalla, que son hombres inclinados al arte de
la milicia y á la agricultura, porque remedan á los romanos, que
reedificaron donde agora se habita, al pié de la dicha peña, porque
allí era sacrificado el dios de las batallas; y ansí son los hombres
de aquella tierra muy aptos para armas, como si oisteis decir lo que
hicieron los Covos de Mártos en el reino de Granada, por tanto que
decian los moros que el Covo viejo y sus cinco hijos eran de hierro
y áun de acero, bien que no sabian la causa, del planeta Marte, que
en aquella tierra reinaba de nombre y de hecho, porque allí puso
Hércules la tercera piedra ó colona que al presente es puesta en el
templo; hallóse el año M.D.IIII: y la Peña de Mártos nunca la pudo
tomar Alejandro Magno ni su gente, porque es inexpunabile á quien
la quisiese por fuerza, ha sido siempre honra y defension de toda
Castilla. En aquella tierra hay las señales de su antigua grandeza
en abundancia, esta fortísima peña es tan alta que se ve Córdova,
que está catorce leguas de allí, ésta fué sacristía y conserva
cuando se perdió España, al pié de la cual se han hallado atautes
de plomo y marmóreos escritos de letras gódicas é de egipciacas; y
hay una puerta que se llama la Puerta del Sol, que guarda al Oriente,
dedicada al planeta Febo, hay otra puerta, La Ventosilla, que quiere
decir que allí era la silla del solícito elemento Mercurio, y la
otra puerta del Viento dedicada á este tan fuerte elemento aéreo,
por tanto el fortísimo Marte dedicó á este elemento dos puertas
que guardasen su altar, todas dos puertas de Mercurio guardan
al Poniente, hay un albollon que quiere decir salida de agua al
baluarte do reposa la diosa Cereza, hay dos fortalezas, una en la
altísima peña, y otra dentro en la villa, y el Almedina, que es otra
fortaleza que hace cuarenta fuegos, y la villa de Santa María, que
es otra fortaleza que hace cien fuegos, y toda la tierra hace mil y
quinientos; y tiene buenos vinos toronteses y albillos y haloques,
tiene gran campiña, donde la diosa Cereza se huelga, tiene monte,
donde se coge muncha grana, y grandes términos y muy buenas aguas
vivas, y en la plaza un altar de la Madalena, y una fuente, y un
alamillo, y otro álamo delante de la puerta de una iglesia, que se
llama la solícita y fortísima y santísima Martha, huéspeda de Cristo.
En esta iglesia está una capilla que fué de los Templares, que se
dice de San Benito, dicen que antiguamente se decia Roma la Vieja;
todas estas cosas demuestran su antigua grandeza, máxime que todas
las ciudades famosas del Andalucía tienen la puerta Mártos, que dice
su antigua fortaleza, salvo Granada, porque mudó la puerta Elvira;
tiene asimismo una fuente marmórea, con cinco pilares á la puerta de
la villa, edificada por arte mágica, en tanto espacio cuanto cantó
un gallo, el agua de la cual es salutífera, está en la via que va á
la cibdad de Mentesa, alias Jaen, tiene otra al pié de Malvecino,
donde Marte abrevaba sus caballos, que agora se nombra la fuente
Santa Martha, salutífera contra la fiebre, la mañana de San Juan
sale en ella la cabelluda, que quiere decir, que allí muchas veces
apareció la Madalena, y más arriba está la peña de la Sierpe, donde
se ha visto Santa Martha defensora, la cual allí miraculosamente
mató un ferocísimo serpiente, el cual devoraba los habitantes de la
cibdad de Marte, y ésta fué la principal causa de su despoblacion.
Por tanto, el templo lapídeo y fortísima ara de Marte fué y es al
presente consagrado á la fortísima Santa Martha, donde los romanos,
por conservar sus mujeres en tanto que ellos eran á las batallas,
otra vez la fortificaron, de modo que toda la honestidad y castidad y
bondad que han de tener las mujeres, las tienen las de aquel lugar,
porque traen el orígine de las castísimas romanas, donde munchas y
munchas son con un solo marido contentas. Y si en aquel lugar, de
poco acá, reina alguna invidia ó malicia, es por causa de tantos
forasteros que corren allí por dos cosas, la una porque abundan los
torculares y los copiosos graneros, juntamente con todos los otros
géneros de vituallas, porque tiene cuarenta millas de términos, que
no le falta, salvo tener el mar á torno; la segunda, que en todo el
mundo no hay tanta caridad, hospitalidad y amor proximal cuanto en
aquel lugar, y cáusalo la caritativa huéspeda de Cristo. Allí poco
léxos está la sierra de Aillo, ántes de Alchahudete.
_Loz._ Alcahudete el que hace los cornudos á ojos vistas.
_Silv._ Finalmente, es una felice patria, donde siendo el Rey
personalmente, mandó despeñar los dos hermanos Caravajales, hombres
animosísimos, acusados falsamente de tiranos, la cuya sepultura ó
mausoleo permanece en la capilla de Todos Santos, que antiguamente se
decia la _Sancta Sanctorum_, y son en la dicha capilla los huesos de
fortísimos reyes y animosos maestres de la dicha órden de Calatrava.
_Loz._ Señor Silvano, ¿qué quiere decir que el Auctor de mi retrato
no se llama Cordovés, pues su padre lo fué, y él nació en la diócesi?
_Silv._ Porque su castísima madre y su cuna fué en Mártos, y como
dicen, no donde naces, sino con quien paces. Señora Lozana, veo que
viene gente, y si estoy aquí os daré empacho, dadme licencia, y mirá
cuándo mandais que venga á serviros.
_Loz._ Mi señor, no sea mañana ni el sábado, que terné priesa, pero
sea el domingo á cená y todo el lúnes, porque quiero que me leais,
vos que teneis gracia, las coplas de Fajardo y la comedia Tinalaria y
á Celestina, que huelgo de oir leer estas cosas muncho.
_Silv._ ¿Tiénela vuestra merced en casa?
_Loz._ Señor, vedla aquí, mas no me la leen á mi modo, como haréis
vos, y traé vuestra vihuela y sonarémos mi pandero.
_Silv._ Contémplame esa muerte.