Respuesta que da la Lozana en su laude.
_Loz._ Aquel es loado que mira y nota y á tiempo manifiesta, yo he
andado en mi juventud por Levante, só estada en Nigroponte, y he
visto y oido munchas cosas, y entónces notaba, y agora saco de lo que
entónces guardé; ¿no se os acuerda cuándo estaba por ama de aquel
hijo de vuestro amo, qué concurrencia tenía de aquellos villanos que
me tenían por médica, y venían todos á mí, y yo les decia, andaos á
vuestra casa y echáos un ayuda, y sanaban? Aconteció que una vieja
habia perdido una gallina, que muchos dias habia que ponia huevos
sobre una pared, y como se encocló, echóse sobrellos, y vino la
vieja á mí que le dixese de aquella gallina, y yo estaba enoxada, y
díxele: andá, id á vuestra casa, y traéme la yerba canilla que nace
en los tejados, y díxeselo porque era vieja, pensando que no subiria,
en fin, subió, y halló la gallina, y publicóme que yo sabía hacer
hallar lo perdido, y así un villano perdió una borrica, vino á mí
que se la encomendase, porque no la comiesen lobos, mandéle que se
hiciese un cristel de agua fria, y que la fuese á buscar, él hízolo,
y entrando en un higueral á andar del cuerpo, halló su borrica, y
desta manera tenía yo más presentes que no el juez. Decíme, por mi
vida, ¿quién es ese vuestro amigo que decis que ayer hablaba de mí?
¿conózcolo yo? reisos, quiérolo yo muncho, porque me contrahace tan
natural mis ménos y autos, y cómo quito las cejas, y cómo hablo con
mi criado, y cómo lo echo de casa, y cómo le decia cuando estaba
mala, anda por esas estaciones, y mira esas putas cómo llevan las
cejas, y cómo bravea él por mis duelos, y cómo hago yo que le hayan
todos miedo, y cómo lo hago moler todo el dia soliman, y el otro dia
no sé quién se lo dixo, que mi criado hacia quistion con tres, y yo,
porque no los matase, salí y metílo en casa, y cerré la puerta, y
él metióse debaxo del lecho á buscar la espada, y como yo estaba
afanada porque se fuesen ante quél saliese, entré y busquélo, y él
tiene una condicion, que cuando tiene enojo, si no lo desmuele, luégo
se duerme, y como lo veo dormido debaxo de la cama, me alegré, y
digo, en este medio los otros huiran; y cómo lo halago, que no se me
vaya, y cómo reñimos porque metió el otro dia el suyo en una olla
que yo la tenía media de agua de Mayo, y cómo arma dentro por causa
del agua, traia la olla colgada, y yo quise más perder la olla y el
agua, que no que se le hiciese mal; y el otro dia que estaban aquí
dos mochachas como hechas de oro, parece que el bellaco arma, y tal
armada, que todas dos agujetas de la bragueta rompió, que eran de
gato soriano, y cómo yo lo hago dormir á los piés, y él cómo se sube
poco á poco, y otras mil cosas que cuando yo lo ví contrahacerme, me
parecia que yo era. Si vos lo viéredes aquí cuando me vino á ver que
estaba yo mala, que dixe á ese cabron de Rampin que fuese aquí á una
mi vecina, que me prestase unos manteles, dixo que no los tenía, dixe
yo simplemente, mira qué borracha, que está ella sin manteles, toma,
vé, cómprame una libra de lino, que yo me los hilaré, y ansí no la
habré menester. Señor, yo lo dixe, y él lo oyó, no fué menester más,
como él há tiempo, cuando yo no pensaba en ello, me contrahizo, que
quedé espantada.