Cómo la Lozana entra en la baratería de los gentiles hombres y dice:
_Loz._ Algo tengo yo aquí, que el otro dia cuando vine por no tener
favor, con seis ducadillos me fuí, de un resto que hizo el faraute,
mi señor; mas agora que es el campo mio, restos y resto mio serán.
_Octavio._ Señora Lozana, resto quexoso será el mio.
_Loz._ Andá, señor, que no de mí.
_Aurelio._ Vení acá, señora Lozana, que aquí se os dará el resto y la
suerte principal.
_Loz._ Viva esa cara de rosa, que con esa magnificencia las hacés
esclavas siendo libres, que el resto dicen que es poco.
_Aur._ ¿Cómo poco? tanto, sin mentir.
_Loz._ Crezca de dia en dia, porque gocés tan florida mocedad.
_Aur._ Y vos, señora Lozana, goceis de lo que bien quereis.
_Loz._ Yo, señor, quiero bien á los buenos y caballeros que me ayudan
á pasar mi vida sin decir ni hacer mal á nadie.
_Oct._ Eso tal sea este resto, porque es para vos, tomaldo, que para
vos se ganó.
_Loz._ ¿Sepamos cuánto es?
_Oct._ Andá, callá y cogé, que todos dicen _Amén_, sino quien perdió,
que calla.
_Loz._ Soy yo capellana de todos, y más de su señoría.
_Oracio._ Cogé, señora Lozana, que si los pierdo, en habellos vos los
gano, aunque el otro dia me motejaste delante de una dama.
_Loz._ Yo, señor, lo que dixe entónces digo ahora, que ellas me lo
han dicho, que diz que teneis un diablo que parece conjuro de sacar
espíritus.
_Orac._ ¡Oh pese á tal! ¿y eso dicen ellas? no saben bien la materia.
_Loz._ Si no saben la materia, saben la forma.
_Orac._ No hay ninguno malo, mozas.
_Loz._ Señor, no, sino que unos tienen más fuerza que otros.
_Milio._ Señora Lozana, hacé parte á todos de lo que sabeis; ¿de mí
qué dicen, que no me quieren ver ni oir?
_Loz._ Hay pecador sobre que dicen que vuestra merced es el que
muncho hizo.
_Salustio._ ¿Y yo, señora Lozana?
_Loz._ Vuestra merced el que poco y bueno, como de razon.
_Camilo._ ¿A mí, señora Lozana, qué?
_Loz._ Vos, señor, el que no hizo nada que se pareciese.
_Cam._ Porque cayó en mala tierra, que son putas insaciables. ¿No le
basta á una puta una y dos, y un beso tres, y una palmadica cuatro, y
un ducado cinco? ¿son piltracas?
_Loz._ Sí para vos, mas no para nos; ¿no sabés que uno que es bueno,
para sí es bueno, más mejor es si su bondad aprovecha á munchos?
_Cam._ Verdad decís, señora Lozana, mas el pecado callado, medio
perdonado.
_Loz._ Si por ahí tirais, callaré, mas siempre oí decir que las cosas
de amor avivan el ingenio, y tambien quieren plática, el amor sin
conversacion es bachiller sin repetidor, y voyme, que tengo que hacer.
_Aur._ Mirá, señora Lozana, que á vos encomiendo mis amores.
_Loz._ Y si no sé quién son.
_Aur._ Yo os lo diré si vos mandais, que cerca están, y yo léxos.
_Loz._ Pues dexáme agora, que voy á ver si puedo hallar quien me
preste otros dos ducados para pagar mi casa.
_Aur._ Voto á Dios, que si los tuviera que os los diera, mas dexé la
bolsa en casa por no perder, y tambien porque se me quebraron los
cerraderos, mas sed cierta que eso y más os dexaré en mi testamento.
_Loz._ ¿Cuándo? soy vuestra sin eso y con eso, véngase á mi casa esta
noche y jugarémos castañas, y probará mi vino, que raspa; sea á cená,
y haré una cazuela de pexe, que dicen que venden unas azedias frescas
vivas, y no tengo quien me vaya por ellas y por un cardo.
_Aur._ Pues yo enviaré á mi mozo esta tarde con todo.
_Loz._ Vuestra merced será muy bien venido; nunca me encuentra Dios
sino con míseros lacerados, él caerá, que para la luz de Dios, que
bobo y hidalgo es.
_Guardian._ ¿Qué se dice, señora Lozana? ¿dó buena?
_Loz._ Señor, á mi casa.
_Guard._ Llegaos aquí al sol, y sacáme un arador, y contáme cómo os
va con los galanes deste tiempo, que no hay tantos bobos como en mis
tiempos, y ellas creo que tambien se retiran.
_Loz._ ¿Y cómo? si bien supiese vuestra merced, no hay puta que valga
un maravedí, ni dé de comer á un gato, y ellos, como no hay saco de
Génova, no tienen sino el maullar, y los que algo tienen piensan que
les ha de faltar para comer, y á las veces sería mejor hoder poco que
comer muncho, cuantos he visto enfermos de los riñones por miseria de
no expender, y otros que piensan que por cesar han de vivir, mas es
al contrario, que _semel in setimana_ no hizo mal á nadie.
_Alcaide._ Por mi vida, señora Lozana, que yo _semel in mense_ y _bis
in anno_.
_Loz._ Andá ya, que ya lo sé, que vuestra merced hace como viejo y
paga como mozo.
_Guard._ Eso del pagar, mal pecado, nunca acabó, porque cuando era
mozo pagaba por entrar, y agora por salir.
_Loz._ Viva vuestra merced muchos años, que tiene del peribon; por
eso dadme un alfiler, que yo os quiero sacar diez aradores.
_Alc._ Pues sacá, que por cada uno os daré un grueso.
_Loz._ Ya sé que vuestra merced lo tiene grueso, que á su puta beata
lo oí, que le metiades las paredes adentro, dámelo de argento.
_Alc._ Por vida de mi amiga, que si yo los hubiese de comprar, que
diese un ducado por cada uno, que uno que retuve me costó más de
ciento.
_Loz._ Sofa sería ése, no hace para mí, quiérome ir con mi honra.
_Alc._ Vení acá, traidora, sacáme uno no más de la palma.
_Loz._ No sé sacar de la palma ni del codo.
_Guard._ ¿Y de la punta de la picarazada?
_Loz._ De ahí sí, buscallo, mas no hallarlo.
_Guard._ ¡Oh cuerpo de mí, señora Lozana, que no sabeis de la palma
y estais en tierra, que los sacan de las nalgas con putarólo, y no
sabeis vos sacallos al sol con buen aguja!
_Loz._ Sin aguja los saco yo cuando son de oro ó de plata, que de
otras suertes ó maneras no me entiendo; mejor hará vuestra merced
darme un barril de mosto para hacer arrope.
_Guard._ De buena gana, enviá por ello y por leña para hacello, y por
membrillos que cozais dentro, y mirá si mandais más, que á vuestro
servicio está todo.
_Loz._ Soy yo suya toda.
_Alc._ Y yo vuestro hasta las trencas.