Cómo vino el otro su compañero corriendo, y avisó la Lozana, y va
ella radiando buscando favor.
_Comp._ Señora Lozana, á vuestro criado llevan en prision.
_Loz._ ¡Ay! ¿qué me decis? que no se me habia de ensolver mi sueño,
¿y cuántos mató?
_Comp._ Señora, eso no sé yo cuántos ha él muerto, por un revendedor
creo que le llevan.
_Loz._ ¡Ay, amarga de mí, que tambien tenía tema con regateros! Es
un diablo travieso, infernal, que si no fuese por mí ciento habria
muerto; mas, como yo le tengo limpio, no encuentra con sus enemigos,
no querría que nadie se atravesase con él, porque no cata ni pone,
sino como toro es cuando está comigo, mirá qué hará por allá fuera,
es que no es osado á relevar; si lo supistes el otro dia cuando se le
cayó la capa que no le dexaron cabello en la cabeza, y guay dellos
si le esperáran, aunque no los conoció, con la priesa que traia, y si
yo no viniera, ya estaba debaxo la cama buscando su espada; señor, yo
voy aquí en casa de un señor que lo haga sacar.
_Oliv._ Pues mire vuestra merced, si fuere menester favor, á monseñor
mio pornemos en ello.
_Loz._ Señor, ya lo sé, salen los cautivos cuando son vivos; ¡ay
pecadora de mí! bien digo yo, á mi hijo Lozano no me lo cerquen
cuatro.
_Malsin._ Mirá cómo viene la trujamana de la Lozana, voto á Dios, no
parece sino que va á informar auditores, y que vienen las audiencias
tras ella; ¿qué es eso, señora Lozana? ¿qué rabanillo es ése?
_Loz._ ¡Toma! que noramala para quien me la tornare, no mirais vos
como yo vengo, amarga como la retama, que me quieren ahorcar á mi
criado.
_Mals._ Tenés, señora, razon, tal mazorcon y cetera para que no
esteis amarga si lo perdiésedes, allá va la puta Lozana, ella nos
dará que hacer hoy. ¿Veis, no lo dije yo? monseñor quiere cavalgar,
para putas sobra caridad, si fuera un pobre no fuéramos hasta
despues de comer, ¡oh pese á tal con la puta que la parió, que la
mula me ha pisado! ahorcado sea el barachelo si no lo ahorcáre ántes
que lleguemos, no parará nuestro amo hasta que se lo demande al
senador; caminad, que deciende monseñor y la Lozana.
_Mons._ Señora Lozana, perdé cuidado, que yo lo traeré conmigo,
aunque sean cuatro los muertos.
_Loz._ Monseñor, sí, que yo voy á casa de la señora Velasca para que
haga que vaya el abad luégo á Su Santidad, por si fueren más los
muertos que cuatro, que á mi criado yo lo conozco, que no se contentó
con los enemigos, sino que si se llegó alguno á despartir, tambien
los llevaria á todos por un rasero.
_Polidoro._ Señora Lozana, ¿qué es esto, que is enojada?
_Loz._ Señor, mi criado, que me mete en estos pleitos.
_Pol._ ¿En qué, señora mia?
_Loz._ Que lo quieren ahorcar por castigador de bellacos.
_Pol._ Pues no fatigueis, que yo os puedo informar mejor lo que sentí
decir delante de Su Santidad.
_Loz._ ¿Y qué, señor, por mi vida? que soy yo toda vuestra, y os haré
cavalgar de balde putas honestas.
_Pol._ Soy contento; el arzobispo, y el abad, y el capitan que envió
la señora Julia demandaban al senador de merced vuestro criado, y que
no lo ahorcasen, ya su excelencia era contento que fuese en galera,
y mandó llamar al Barrachelo, y se quiso informar de lo que habia
hecho, si merecia ser ahorcado: el Barrachelo se rió, su excelencia
dixo, ¿pues qué hizo? dixo el Barrachelo que estando comprando
merenzane ó berengenas, hurtó cuatro, y ansí todos se rieron, y su
excelencia mandó que luégo lo sacasen, por eso no esteis de mala
voluntad.
_Loz._ Señor, ¡guay de quién poco puede! si yo me hallára allí, por
la leche que mamé, que al Barrachelo yo le hiciera que mirára con
quién vivia mi criado; soy vuestra, perdóneme que quiero ir á mi
casa, y si es venido mi criado, enviallo he al Barrachelo que lo bese
en el tranchallo él y sus zaphos.