MAMOTRETO XXXIII.

Cómo la Lozana vido venir á su criado, y fueron á casa, y cayó él en

una privada por más señas.

_Loz._ ¿Salistes, chinchirinbache? ¿cómo fué la cosa? no me quereis

vos á mí creer, siempre lo tuvo el malogrado ramazote de vuestro

agüelo, caminá, mudaos, que yo verné luégo.

_Ramp._ Venid á casa, ¿dó quereis ir? ¿fuistes á la judería?

_Loz._ Sí que fuí, mas estaban en pascua los judíos, ya les dixe que

mala pascua les dé Dios, y ni la mula parida, lo que parió muerto.

_Trinchante._ Señora Lozana, ¿qué es eso? alegre viene vuestra merced.

_Loz._ Señor, veislo aquí, que cada dia es menester hacer paces con

tres ó con dos, que á todos quiere matar, y sábeme mal mudar mozos,

que de otra manera no me curaria.

_Trinch._ El bellaco Diego Mazorca como sale gordo.

_Loz._ Señor la gavia lo hizo, eran todos amigos mios, por eso se

dice el tuyo allégate á la peña, mas no te despeña; entra y mira

la casa, que con este señor quiero hablar largo, y tan largo que le

quiero contar lo que pasó anoche el embaxador de Francia con una dama

corsaria que esta mañana, cuando se levantaba, la puso tres coronas

en la mano, ella no se contentaba, y él dixo: ¿cómo, señora? ¿sírvese

al Rey un mes por tres coronas, y vos no me serviréis á mí una noche?

dámelas acá.

_Trinch._ Voto á Dios, que tuvo razon, que por mí ha pasado, que las

putas no se quieren contentar con tres julios por una vez, como que

no fuese plata; pues, voto á Dios que oro no lo tengo de dar sino

á quien lo meresciere á ojos vistas, poné mientes que esas tales

vienen á cuatro torneses ó á dos sueldos, ó diez cuatrines, ó tres

maravedís. Señora, yo siento rumor en vuestra casa.

_Loz._ Ay amarga, ¿si vino álguien por los tejados y lo mata mi

criado? sobí, señor.

_Trinch._ ¿Qué cosa, qué cosa? sobí, señora, que siento llamar, y no

sé dónde.

_Loz._ ¡Ay de mí! agora subió mi criado, ¿dónde está? escucha, ¿dónde

estais? Adalí, Fodolí.

_Trinch._ Para el cuerpo de mí, que lo siento, señora, mirá allá

dentro.

_Loz._ Señor, ya he mirado y no está en toda la cámara, que aquí está

su espada.

_Trinch._ Pues, voto á Dios, que no se lo comió la papa resolla, que

yo lo siento. Mirá, cuerpo de Dios, está en la privada y andámoslo á

buscar, sorbe, no te ahogues, dad acá una cuerda, ¿estás en la mierda?

_Ramp._ Tirá, tirá más.

_Trinch._ Asete pese á tal contigo, que agora saliste de prision y

veniste á caer en la mierda.

_Ramp._ Así, bien, ¿qué haceis? tirá, tirá.

_Trinch._ Tira tú como bellaco, traga tajadas, vení acá, señora,

ayudáme á tirar este puerco.

_Ramp._ Tirá más, que me desvaro, tirá bien, no soltés.

_Trinch._ Va allá, pese á tal con quien te parió, que no te lavarás

con cuanta agua hay en Tíber, dalde en que se envuelva el Conde de

Carrion.

_Loz._ ¿Cómo caiste?

_Ramp._ Por apartarme de una rata grande caí.

_Trinch._ Señora, voto á Dios, que esto vale mill ducados, salir de

prision y caer en la melcocha, por no morir malogrado á las uñas de

aquella leona.

_Loz._ Señor, es desgraciado y torpe el mal aventurado.

_Trinch._ Yo me voy, váyase á lavar al rio.

_Loz._ Vení, señor, y tomá un poco de letuario.

_Trinch._ No puedo, que tengo de trinchar á mi amo.

_Loz._ Buen olor llevais vos para trinchar, is oliendo á mierda

perfeta, trinchá lo que vos quisiéredes, por eso no dexo de ser

vuestra.

_Trinch._ Yo, de vuestra merced, y acuérdese.

_Loz._ Soy contenta; veisla, está á la gelosía, cara de rosa, yo

quiero ir aquí á casa de una mi perrochiana, luégo torno.

_Salamanquina._ Por mi vida, Lozana, que no paseis sin entrar, que os

he menester.

_Loz._ Señora, voy de priesa.

_Sal._ Por vida de la Lozana, que vengais para tomar un consejo de

vos.

_Loz._ Si entro, me estaré aquí más de quince dias, que no tengo

casa.

_Sal._ Mira puta, que compré, y más espero, siéntate, y estáme de

buena gana, que ya sé que tu criado es salido, que no te costó nada,

que el abad lo sacó, que él pasó por aquí y me lo dixo, y le pesó

porque no estaba por otra cosa más, para que vieras tú lo que hiciera.

_Loz._ A vos lo agradezco, mas no queda por eso, que más de diez

ducados me cuesta la burla.

_Sal._ Yo te los sacaré mañana cuando jugaren, al primer resto; sús,

comamos y triunfemos, que esto nos ganarémos, ¿de cuanto trabajamos

qué será? ellos á hoder, y nosotras á comer como soldados que están

alojados á discricion; el despachar de las buldas lo pagará todo, ó

cualque minuta, ya sabes, Lozana, cómo vienen dos mill ducados del

abadía, los mill son mios, y el resto poco á poco.

Retrato de la Lozana Andaluza En lengua española muy clarísima, compuesto en Roma. · 第 41 / 86 题