Pedí ¡insensato! al contento
Sus goces, ¡vano delirio!
Y fué añadir el martirio
A lo intenso del tormento.
Entre el loco aturdimiento
De la fugaz alegría,
Mi placer aparecia
Cual desgarrado celaje
Esparcido en el ropaje
De la tempestad sombría.
* * * * *
Me brindaban con un cielo
Entre lúbricos excesos,
Mujeres que con sus besos
Iban á matar mi duelo,
Y fué amargo el desconsuelo,
Cuando las ví indiferente,
Y me hirieron hondamente
Los garfios de mi suplicio,
Aun pegando contra el vicio
Las arrugas de mi frente.
* * * * *
Ave de incierto destino
Que dulces cantos exhala,
Cuando entrega incauta el ala
Al revuelto torbellino,
Arroyuelo cristalino
Que su corriente serena
Va sepultando en la arena
Buscando lechos de flores,
Alma tierna y sin amores
Que se consume en la pena,
* * * * *
¿Por qué al Champaña espumante
Le pides olvido infiel,
Cuando lo tornas en hiel
Con ese llorar constante?
¿No miras en tu semblante
Sombras de la senectud?
¿No ves que á la juventud
Espantáras, libertino,
Viendo tuerces el camino
Al lecho del ataúd?
* * * * *
¡Piedad! piedad! solo pido
Con el alma dolorida,
Dar raudales de mi vida
Por una gota de olvido,
Quedar un tanto dormido
Sin que me punce el furor
De recuerdos de dolor
Que se ceban en mi daño,
Aunque le llame en mi engaño
Al opio asesino, amor.
* * * * *
Aguila que al cielo mira
Herida y de luz bañada,
Y es más triste su mirada
Si mirando al sol espira;
Rama que en los mares gira
Al vago soplar del viento,
Y es en su luchar violento,
Sobre las olas infieles,
Recuerdo de los verjeles
Que fueron nuestro contento.
* * * * *
Me escuchas ¡oh jóven bella!
Y á mí tu voz no se atreve,
Porque te convierte en nieve
Lo acerbo de mi querella.
Acércate y atropella
Mi dolor con tu alegría,
Dime mi bien, vida mia,
Deja besar tu cabello,
Deja que esconda en tu cuello
Mi semblante y mi agonía.
* * * * *
Vibra en tu cútis la vida
Como en pétalos de rosa,
Con el íris luminosa
Gota de agua suspendida.
Deja el alma enloquecida
Adormecerse en tu encanto,
Deja que me envuelva el manto
Que receloso te viste....
Tiemblas, ¡ay! fué que sentiste
Sobre tu cuello mi llanto!
* * * * *
Sí, tiembla! tiembla, mujer!
Torna mi llanto irrision,
Que profana la ilusion
El que degrada el placer.
Vende el mágico poder
De tus auroras tempranas,
De tus caricias livianas,
De tu hechizo, de tu rango,
A quien no arrastre en el fango
La santidad de las canas.
* * * * *
Deja que la vieja encina,
De su follaje entre el velo,
Descubra con luz divina
Pedazos de azul de cielo,
Deja con su triste duelo
A mi corazon desierto,
Deja que mi labio yerto
Gima por la airada suerte,
Porque puedo sorprenderte
Con las caricias de un muerto.
* * * * *
¡Oh! no, vivir es gozar,
Y son bellos, alma mia,
Los cánticos de la orgía
Cuando gime airado el mar.
Dulce me será espirar
Del contento en el exceso,
Contemplando tu embeleso
Y exhalando enloquecido
El alma, no en un gemido,
Sino en la llama de un beso.
* * * * *
Venga la dicha suprema
Que la locura desata....
Pero tu contacto mata
Y esa mirada me quema.
Maldicion, odio, anatema,
Son tu mirar y tu aliento;
En tí busqué aturdimiento
Porque estaba delirando,
Y miro que estoy llorando
Del dolor de mi tormento.