Aun tiene frescas flores
El tallo de mi vida,
Para adornar, querida,
Tu alabastrina sien.
Cuando de amor mis labios
Suspiran el idioma,
Se empapan en aroma
De férvido placer.
* * * * *
Cuando la triste nieve
Que Dios puso en mi frente
Con rayo refulgente,
Tu alegre juventud.
La hiera enamorada,
Entónces verás pura
Circuir á tu hermosura
De indeficiente luz.
* * * * *
Las recias tempestades
Alientan á mi lira;
Cuando el dolor me inspira,
Mas alta está mi voz.
Y si impaciente rompe
Mis ligas el tormento,
Audaz busca mi acento
La inmensidad de Dios.
* * * * *
Yo he visto á los gusanos
Cebarse en mi agonía;
Yo he visto su alegría
Nacer de mi llorar.
Pero ellos en su fango
Se están miéntras el vuelo
Emprende alegre al cielo
Como ántes mi cantar.
* * * * *
Ellos los que mofaban
Mi elevacion de un dia,
En vil apostasía
Cayeron con baldon.
Ellos la faz inclinan
Delante de la historia
Que guarda la memoria
Del viejo trovador.
* * * * *
Pero tú siempre me amas,
¿No es cierto, encanto mio?
Ven tu dolor sombrío
Conmigo á disipar.
Y al posar en mi pecho
Lilia, tu frente bella,
Será como una estrella
Dormida sobre el mar.