Julio 27 de 1877.
Seguí despues:
"Está sonando monótono un organillo debajo de la ventana de mi
cuarto, repegado á la pared por la lluvia.
"Toca el organillo una pobre italiana que tira de un carrito, en
donde duermen dos niños tan rubios, ¡tan apacibles, que no sé por
qué me interesan tanto!
"¿Qué es esta vida mia tan agitada y tan dolorosa?
"¿Qué es este sembrar ilusiones siempre, para siempre cosechar
desengaños?
"A nadie he dañado yo deliberadamente, y no tengo sino motivos de
dolor por todas partes.
"No hay estúpido que no crea en mi país que para acreditarse de
hombre de talento, necesita decirme desvergüenzas.
"Deja más huella una gota del Océano embebida en la arena, que mi
desaparicion de aquí....
"Al cabo.... todos los caminos de la vida guian á la tumba...."
Las sombras caian lentamente: poco ántes de las siete, el Sr. Buzeti
tocaba á mi puerta.
Es el jóven Buzeti de veinticinco años, delgado, patilla poblada y
ojos negros. Es mexicano de nacimiento y conserva con orgullo su
nacionalidad; su padre, frances de orígen, residió en Veracruz mucho
tiempo. Su familia vino á negocios á Nueva-York; aquí murió el padre
y se mantiene la familia de las lecciones de una niña encantadora
profesora de música, y de mi amigo Emilio, corredor del comercio.
Buzeti, sin antecedente, se hizo mi amigo y fué mi compañero
inseparable, mi intérprete, mi guía y mi luz en este laberinto, sin
querer admitir por sus servicios retribucion alguna.
Llegó el momento de la partida....
* * * * *
En el carruaje íbamos, sin pronunciar palabra ni vernos las caras por
la oscuridad, Francisco, Buzeti y yo......
Llegamos al muelle, atravesamos la estacion, mal alumbrada por la luz
artificial, como unas sombras.... la lluvia arreciaba.... sonó el pito
de la locomotora, y vimos avanzar la luz del ojo del gigante, como
abriendo un surco de llama en un mar de tinieblas....