(ROMANCILLO)
¡Qué alegres las barcas
Que van por el rio,
Las velas tendidas
Y sueltos los rizos!
¡Qué airosos vapores
Sonando sus pitos!
¡Qué naves inmensas!
¡Qué excelsos navíos!
¡Qué bellas las lomas
Ceñidas de pinos!
¡Qué torres gigantes
De cuellos erguidos,
Que al aire levantan
Agudos sus picos!
La faja de arena,
Que es orla del rio,
De pórticos fila
Formando están lindos;
Y á sus anchos muelles
En raudal contínuo,
Descienden saltando
Mujeres y niños,
Y viejos y _bebes_,
Que van en carritos....
De prisa viajeros
Se miran prolijos,
Cargando sus sacos
En eterno ahoguío,
Que en las _estaciones_
El último aviso
Se da, y ya los trenes
Están en camino.
En mezcla confusa
Llevó el torbellino,
Los tiernos _adioses_
Del padre y del hijo,
Que el blanco pañuelo
Sacó entre el gentío,
Del barco en que parte
Para el mundo antiguo.
Y en aquel tumulto,
Casi á un tiempo mismo,
Se ve del que llega
Feliz el arribo,
Los viejos contentos,
Saltando los chicos,
Brincando entre todos
El fiel falderillo
Que pega en el trage
Del amo el hocico....
Volviéndose el rostro
Del sol á los visos,
Se ven bañadores
Jugando en el rio.
¡Qué Adanes tan guapos!
Y qué Evas, ¡San Críspulo!
Las Evas rechonchas,
¡Jesus, qué suplicio!
Me atacan los nervios,
Me dan calosfrio....
¿Por qué las ballenas
Se ponen vestido?
¿Por qué la marmota
No apela al suicidio,
Para su volúmen
No dar al ludibrio?....
Y todo lo mira
Cuando pasa, el rio,
Y á la mar camina,
Siguiendo su giro,
Hasta que á sus brazos
Se entrega rendido,
Y muere besando
Su seno infinito.