para hallar la verdad, y los caminos por donde se va ácia el error, para
evitarlos: resta ahora manifestar el buen orden que entre sí han de
tener las verdades adquiridas. El buen Lógico deduce unas verdades de
otras con el raciocinio, combina entre sí las que pertenecen á cosas
distintas, y enlaza y ordena á un fin racional todo el complexo de
verdades que ha alcanzado con el uso y la meditacion. Esto es por lo que
toca á su mismo entendimiento; pero muchas veces se ofrece comunicar á
los demas las verdades que ha adquirido, y para hacerlo debidamente, es
preciso ordenarlas con claridad, y enlazarlas con orden para evitar la
confusion. Porque dado que en el entendimiento se hallen las verdades de
la Geometría, de la Filosofía, y demas Ciencias, si estas no se disponen
con orden y conexîon causarán obscuridad. ¿Y qué diríamos si viésemos
que hacia uno servir las verdades de una de estas Ciencias para otras,
con quien no halláramos conexîon? Importa, pues, ordenarlas y
distribuirlas de modo, que esclarezcan al entendimiento, y le conduzcan
á la consecucion de aquellos fines racionales que se propone. Este
orden, conexîon, y enlazamiento con que el entendimiento dispone las
verdades, ya sea para alcanzar otras mas importantes y obscuras, ya sea
para comunicarlas á los demas, es lo que llamamos _método_; y es cosa
muy cierta, que la falta de método que han tenido algunos Autores, ha
sido causa de que ni ellos se han aventajado mucho en el descubrimiento
de verdades importantes, ni han instruido á los demas debidamente con la
publicacion de ellas.
[124] Vanamente disputan algunos si el _método_ es operacion del
entendimiento distinta de las demas. Es cierto que el método pertenece
al discurso, y con él enlaza el entendimiento las verdades de manera,
que unas sirvan para deducir otras, lo qual se hace por legítimas
conseqüencias. Quando se ha de probar una verdad con la vista de otras
muy conexâs, y cercanas con ella, facilmente se hace con simple
sylogismo, pero si se requiere gran número de verdades, y que pertenecen
á cosas separadas para alcanzar alguna otra, entonces es preciso ordenar
las primeras de modo, que entre ellas halle el entendimiento enlace y
conexîon, y al fin sirvan de prueba á la que se ha de descubrir, ó
manifestar. Otros dicen, que no hay necesidad de reglas para ordenar los
pensamientos con método, quando sabe el entendimiento evitar los errores
de los sentidos, de la imaginacion y demas que hemos propuesto, y
razonar de manera que evite los sofismas, porque sabiendo estas cosas
con solo la natural fuerza del ingenio, se ordenarán los pensamientos en
el modo que sea necesario para descubrir alguna importante verdad.
[125] No dudo yo, que el que sepa evitar los errores, y juzgar y razonar
sanamente, necesita de pocas reglas para discurrir con método, si tiene
ingenio claro y juicio atinado; pero como hay ingenios tardos, que
alcanzan una verdad simple sin transcender á otras mas compuestas, y hay
entendimientos obscuros, que alcanzan una verdad de por sí sola, y no
comprehenden la conexîon que debe haber entre muchas para esclarecer un
asunto, por eso es preciso señalar las principales diferencias del
método, y las reglas conducentes para ordenar entre sí debidamente los
pensamientos.
[126] El método en general se divide en _sinthético_, y _analítico_:
llámase sinthético aquel, con que el entendimiento procede de lo mas
simple á lo mas compuesto; y analítico es aquel con que procede desde lo
mas compuesto á lo mas simple. En el primero sube como por grados desde
lo mas sencillo hasta lo mas arduo. En el segundo desciende desde lo mas
intrincado hasta lo mas sencillo. Los que averiguan una genealogía
empezando por los antepasados, y descienden hasta el que todavía vive,
proceden con método sinthético; y los que empiezan por el que vive, y
acaban en los pasados, con método analítico. Los unos forman la cosa,
los otros la deshacen. Los Químicos quando deshacen la textura de los
cuerpos para conocer la naturaleza de sus partes, proceden con método
analítico. Los Geómetras, que de axîomas fáciles y simples pasan á
descubrir verdades difíciles, usan del método sinthético; y no hay duda
ninguna, que uno y otro método conducen á descubrir la verdad, bien que
con diferencia, de modo, que hay cosas que no pueden averiguarse sino
por el método analítico, y otras por el sinthético. Los Escritores
modernos de Lógica de ordinario prescriben muchas reglas para usar de
estos métodos con acierto; mas para evitar la prolixidad basta saber,
que todo método debe ser _breve, seguro_, y _cumplido_. Es breve quando
no encierra cosas superfluas, y con poco aparato descubre la verdad: es
seguro quando procede con certeza en el modo de conseguirla; y es
cumplido quando llenamente muestra la manera de saberla. Por eso en
faltando alguna de estas circunstancias, ya el método es defectuoso.
[127] Para observar debidamente la brevedad, es necesario que se omitan
las cosas que no conducen, y que separadas del asunto no harian falta.
Por eso son intolerables en las conversaciones aquellos, que para
referir un acontecimiento cuentan mil cosas que no conducen á
descubrirlo, y quitadas de la narrativa, nadie dexaria de entenderlo. En
los libros se usa mucho esto, y cada dia vemos Autores que para referir
una opinion suya, ó agena hacen mil preámbulos, y razonamientos que nada
conducen. Los períodos muy largos, y los dichos sentenciosos son contra
el buen método, porque los primeros distraen, los segundos confunden al
entendimiento. Los paréntesis freqüentes son contra la brevedad que
corresponde al buen método, y mucho mas las digresiones[a], porque con
todas estas cosas el entendimiento se distrae del asunto, ocupándose en
cosas que no son especiales de él; y no hallando conexîon entre las
cosas que superfluamente se proponen, y las que se intentan probar, no
queda persuadido[b]. Fuera de esto con noticias impertinentes y fuera
del caso se carga la memoria, y oprimida de la muchedumbre de cosas
inútiles, no tiene presente las nociones principales. Este defecto es
muy ordinario en los que emprenden obras muy largas. GALENO no supo
evitarlo, y estoy cierto que en algunos capítulos y tratados pudieran
quitarse muchas cosas sin hacer falta. En FORESTO, y ETMULLERO es
comunísimo este vicio; y aun en HOFFMAN se hallan razonamientos muy
inútiles y prefaciones molestas, que conducen muy poco, ó nada al
principal asunto. Entre los Filósofos de las Escuelas es comunísimo este
defecto, como en los Letrados, y Comentadores, porque comunmente emplean
razonamientos inútiles, y nada conducentes al descubrimiento de lo que
intentan manifestar. Los que usan de vanos adornos en los escritos, de
lugares comunes, y sentencias vulgares, incurren en este defecto, porque
dicen cosas que nadie ignora, y quitadas no harian falta. Así es suma
necedad empezar un discurso diciendo: _El tiempo es precioso, como dice
Séneca_; ó de este modo: _La verdad es buena, como dice S. Agustin_,
porque estas sentencias son tan comunes, que todos las saben. Si uno
para probar la mortalidad humana dixera lo de HORACIO: _Pallida mors,
&c_. y para mostrar la poca constancia que los hombres tienen en las
amistades, dixera lo que se atribuye á CATON: _Donec eris felix, &c_
fuera cosa ridícula, porque estos son lugares comunes, ó como suelen
decir de _N_, que se pueden acomodar á todos los asuntos, y en ninguno
hacen falta; y ordinariamente se descubre este vicio en los que afectan
la erudicion, y aunque sea vulgar la proponen en todos los casos que se
les ofrecen.
[Nota a: _Etiam interjectione, qua & Oratores, & Historici frequenter
utuntur, ut medio sermone aliquem inserant sensum, impediri solet
intellectus, nisi quod interponitur breve est._ Quintil. _lib. 8.
Instit. Orat. cap. 2._]
[Nota b: _Fit ut cum incidentes quaestiones, aliae quaestiones, & aliae
rursus incidentibus incidentes pertractantur, atque solvuntur, in eam
longitudinem ratiocinationis extendatur intentio, ut nisi memoria
plurimum valeat, atque vigeat, ad caput unde agebatur, disputator redire
nan possit._ S. August. _de Doctr. Chr. lib. 4. cap. 20._]
[128] El otro vicio que se comete en la brevedad consiste en omitir lo
preciso: _Brevis esse laboro, obscurus fio_, dice HORACIO[a]. El
principal designio del que ha de manifestar una cosa, debe ser
executarlo con claridad, para que pueda ser entendido. La claridad pide,
que nada se omita de lo que pueda conducir á penetrar los asuntos,
porque á veces la omision de una pequeña circunstancia estorba averiguar
una verdad importante. De suerte, que para que la brevedad sea bien
ordenada se han de evitar dos excesos, es á saber, la superfluidad, y la
concision. Los Autores que escriben Compendios, muy pocas veces evitan
la obscuridad, porque queriendo ser muy breves, son confusos. Pretender
enseñar las Artes y Ciencias con compendios es querer que se sepan sin
los debidos fundamentos. Lo que QUINTILIANO[b] notó acerca de la
brevedad de los estilos, y lo que reprehende en algunos antiguos es muy
adaptable á muchos Escritores de compendios.
[Nota a: _Art. Poet. vers. 25._]
[Nota b: _Profectò quidam brevitatis aemuli necessaria quoque orationi
subtrahunt verba, & velut satis sit scire ipsos quae dicere velint,
quantum ad alios pertineat, nihil putant; quinimo persuasit quidem jam
multos ista persuasio, ut id jam demum eleganter, atque exquisitè dictum
putent, quod interpretandum, &c._ Q. _l. 4. Ins. Or. c. 2._]
[129] Para que el método sea seguro, es necesario que en el
descubrimiento de la verdad se proceda con orden, empezando por las
verdades claras, y succesivamente procediendo como por grados hasta
encontrar la que se busca. Este orden pide que no pase el entendimiento
de una proposicion á otra, sin haber probado bastantemente la primera,
de suerte, que esta ya bien establecida, sirva de basa y fundamento á la
otra, y así ha de procederse ordenadamente hasta la postrera. La razon
de esto es porque el entendimiento llega á descubrir las verdades
ocultas, si empieza á encontrar alguna conexîon de lo que busca é
ignora, con lo que ya sabe, y tiene establecido. Y notó muy bien
CICERON, que entre todas las cosas hay cierto orden y enlace, de modo,
que del conocimiento de unas se llega al de otras[a]. Por esto en los
escritos jamas se ha de probar una cosa por otra que se ha de decir en
adelante, porque hasta que llegue el lector á esta no podrá quedar
convencido de la verdad de aquella; exceptuando solo algun caso
particular, en que puede ser preciso notar de paso lo que con mayor
extension se ha de explicar despues[b]. Esta máxîma se funda en la
naturaleza universal, pues observamos que en las producciones,
generaciones, y otras acciones semejantes, procede con orden desde lo
mas simple y mas facil hasta lo mas compuesto y embarazado. Y tenemos
tambien de esto claros exemplos en el modo que usamos para aprender
algunas Ciencias. Si uno quisiera saber lo mas sublime de la Aritmética,
sin entender primero las reglas mas fáciles y simples, no podria
conseguirlo; pero al contrario, si empieza este estudio comprehendiendo
las reglas de _sumar, restar, multiplicar_, y _partir_, que son las mas
simples, facilmente llegará á entender las de _proporcion y arte
combinatoria_. CARTESIO deseaba mucho la observancia de esta regla del
método, y no puede negarse que en sus escritos resplandece generalmente
un método admirable. El P. MALLEBRANCHE la observó tan estrechamente,
que en su famosa obra de la _Inquisicion de la verdad_, apenas se
hallará un capítulo que pueda entenderse, sin entender primero los
antecedentes. BOHERAAVE entre los Médicos guardó un método rigurosísimo,
y tambien BORELLO y BELLINI, siendo preciso confesar, que el buen método
es muy raro en los libros de Medicina. Si todos estos célebres
Escritores hubieran sido tan sólidos en la doctrina, como exâctos en el
método, fueran dignos de la estimacion general de los sabios. Para
tratar _llenamente_ un asunto es menester poner todo lo que de él
convenga saberse, procurando juntar lo breve y seguro del método con la
plenitud de la doctrina. Las difiniciones, divisiones, raciocinios bien
ordenados, y segun las reglas que arriba hemos prescrito, hacen el
complemento del buen método.
[Nota a: Cicer. _de Natur. Deor. lib. 4. cap. 4._]
[Nota b: _Ordinis haec virtus erit, & Venus, aut ego fallor, Ut jam nunc
dicat, jam nunc debentia dici. Pleraque differat, & praesens in tempus
omittat._ Hor. _Art. Poet. v. 42._]
[130] Dúdase, si se ha de usar en todos los discursos, ya sean de
palabra, ya por escrito, gobernados por la Lógica, del método
geométrico, que es el de los Matemáticos, o del de las Escuelas.
CARTESIO trabajó mucho en introducir para todas las cosas el método
geométrico. El P. MALLEBRANCHE trabajó en esto mas que Cartesio, bien
que siguiendo sus pisadas. La mayor parte de los modernos, como de
tropel, así como se dexaron llevar del sistema Cartesiano, quisieron
tambien imitar su método de escribir. El perjuicio que en esta
generalidad han causado á las letras, lo conocen todos los que saben los
verdaderos caminos de hallar la verdad; y si se hubieran contentado con
esto fuera menos malo; mas el caso es, que han tratado con desprecio el
método escolástico, tirando con toda suerte de invectivas á hacerle
odioso para desterrarle del mundo. Los de las Escuelas, queriendo
defenderse, han hablado tambien contra los modernos y su método, y unos
y otros mantienen la porfia sin desistir de su partido. Lo que dicta la
buena Lógica es, que uno y otro método deben entenderse y usarse, segun
fuese la materia que se trata, porque unos asuntos se compondrán muy
bien con el método geométrico, y otros con el escolástico. El método
geométrico pide difiniciones, divisiones, axîomas, postulados, que se
sientan como presupuestos y concedidos para establecer las
proposiciones. Pero son muchísimos los puntos de las Ciencias, en los
quales no caben difiniciones, divisiones, &c. ¿Cómo se ha de difinir una
cosa al principio de una qüestion, en que se disputan los predicados
esenciales de ella? ¿Y cómo se ha de dividir aquello de quien no
constan, y todavía se disputan las partes de que se compone? No pueden
sentarse axîomas que sean disputables, ni admitirse postulados de cosas
que están en controversia. PEDRO DANIEL HUECIO, Obispo de Avranches, ha
probado esto contra el método geométrico al principio de sus
_Demonstraciones evangélicas._
[131] He visto en libros de Física, y tambien de Medicina establecerse
sistemas vanísimos con difiniciones, divisiones, axîomas, y postulados
puramente arbitrarios. Ya se ve que si se le conceden á un Autor todos
estos antecedentes en el modo que él se los figura, podrá de ellos
deducir quanto le sugiere su imaginacion. Así que qualquiera que haya de
instruirse en la Física por los libros que hoy la tratan
matemáticamente, si no quiere ser engañado, debe exâminar con particular
atencion estas cosas que ponen á los principios de los tratados, como
fundamentos de lo que van á establecer. En la Metafísica, y en la
Teología todavía es mas difícil que en la Física el uso del método
geométrico. En las cosas que se pueden verdaderamente demostrar, viene
bien este método; pero como en la Física, Metafísica, Teología, y otras
Artes son innumerables los asuntos que no se pueden llevar á perfecta
demostracion, por eso no conviene en ellas el método de los Geómetras.
[132] LEIBNITZ, sin embargo de haber sido excelente Matemático, hablando
de esto dice así: _Es laudable querer aplicar el método de los Geómetras
á las materias metafísicas; pero tambien es menester confesar, que hasta
el presente raras veces ha salido bien; y el mismo Cartesio con toda su
grandísima destreza, que no se le puede negar, en ninguna cosa ha tenido
jamas menos desempeño, que quando ha intentado hacer esto en una de sus
respuestas á las objeciones_[a]. Todavía se explica MORHOF, que trató
esto de propósito, en términos mas expresivos: _Yo_ (dice) _me maravillo
cómo estos linces_ (habla de Mallebranche y otros modernos) _con este su
método, como con una vara divinatoria, no han penetrado los secretos de
los antiguos, que nadie puede poner en duda, quando los Filósofos de la
antigüedad, gobernados por sus principios, que algunas veces se fundaban
en analogismos y conjeturas, establecieron cosas tan prodigiosas, de las
quales aun hoy nos admiramos, y profesamos nuestra ignorancia, &c._.[b]
WOLFIO, sin embargo de que todos sus escritos filosóficos los dispuso
con método geométrico, ya confiesa que no es necesario en toda suerte de
verdades usar del método de los Geómetras con difiniciones, axîomas,
postulados, teoremas, problemas, corolarios y escolios; porque dice que
no son buenas las difiniciones, proposiciones, axîomas, y postulados,
porque se pongan con estos títulos al principio de los tratados, sino
porque sean enteramente conformes á las reglas de la Lógica; añadiendo,
que se engañan los que creen haber demostrado matemáticamente los
asuntos que tratan, con tal que á cada uno hayan puesto competentes
títulos de difiniciones, axîomas, postulados, teoremas, problemas, y
corolarios[c].
[Nota a: Leibnitz _Oper. tom. 1. pág. 505. edic. de Gineb. de 1768._]
[Nota b: Morhof. _Polyhist. lib. 2. cap. 8. n. 7. tom. 1. pág. 407._]
[Nota c: Wolf. _§. 793. págin. 375. y siguient._]
[133] La Geometría procede con buen método quando trata de su objeto;
pero el trasladarla á otros asuntos puede hacerse pocas veces, como lo
he mostrado en mi _discurso del Mechânismo_. El ABAD DE CONDILLAC, cuyo
_exámen del origen de los conocimientos humanos_ tiene algunas cosas que
tomar, y muchas que dexar, como pienso mostrarlo por menor en otra obra,
tratando del método dice así: _Los Geómetras, que deben conocer las
ventajas de la Analisis mejor que los otros Filósofos, dan muchas veces
la preferencia á la Sintesis. Así, quando dexan sus cálculos para entrar
en averiguaciones de diferente naturaleza, no se halla en ellos la misma
claridad, precision, ni extension de entendimiento. Nosotros tenemos
quatro Metafísicos célebres_, Cartesio, Mallebranche, Leibnitz, _y_
Lock. _Solo el último de estos no fué Geómetra; ¡pero quán grande exceso
lleva á los otros tres[a]!_
[Nota a: _Esai sur l'orig. de conoiss. humain. tom. 2. pág. 289._]
[134] En el método de las Escuelas conviene distinguir lo que es el
_método_, y lo que son los asuntos, que con él se manejan. Las
qüestiones, y disputas escolásticas por lo comun tratan de cosas de poca
importancia, y muchas de ellas son vanísimas: el _método_ es de suyo muy
bueno, y muy á propósito para que la juventud se entere de los
verdaderos puntos de la Filosofía. Este método consiste en usar de
sylogismos, y raciocinios atados unos con otros, para probar, ó rechazar
las cosas que se disputan. Todas las invectivas que los modernos han
hecho contra este método, recaen sobre los defectos que en su uso se
cometen; pero el método mismo no han podido impugnarle con solidéz;
porque ¿qué cosa hay mas á propósito para exâminar la verdad de una
proposicion, que el sylogismo, como ya hemos mostrado? Y ¿qué manera ha
de haber mas segura y mas breve para descubrir, si lo que otro defiende
es verdadero, ó falso, que los sylogismos bien hechos, que á qualquiera
le ponen en la necesidad de conocer la verdad, ó falsedad de las
proposiciones? Si los asuntos filosóficos fuesen todos demostrables, se
pudiera excusar este método, bien que aun entonces podria servir para
hacer mas patente la evidencia; pero siendo los mas de ellos opinables,
y tales que todavía se busca la certeza, ¿quién puede dudar que los
sylogismos bien ordenados son el medio mas á propósito que hay para
descubrir toda la certidumbre, de que es capaz la materia que se
disputa? No es nuevo este estilo, ni se empezó á conocer en las Escuelas
en los siglos medios, como cree el comun de los modernos, que no leen
los antiguos originales. Los Griegos usaron del sylogismo en los asuntos
probables para sentar y rechazar lo que se les ofrecia, y á esta suerte
de sylogismos llamaron _Epichiremata_[a]. Las Escuelas lo tomaron de
ellos, y lo introduxeron para disputar de cosas probables, que podian
defenderse por ambas partes; y en los principios bien sabido es, que
resultó de este método mucha utilidad, como se ve en los antiguos
Escritores SANTO THOMAS y S. BUENAVENTURA, que lo usaron con moderacion:
y si bien se mira, el verdadero método lógico es este, puesto que el fin
principal de la Lógica es probar por el raciocinio. Yo estoy firme en el
dictamen, que no conviene quitar de las Escuelas la forma sylogística,
sino arrancar los abusos y defectos que se han introducido en ella,
porque estoy persuadido que ningun otro método es tan á propósito para
la enseñanza de la juventud como este.
[Nota a: Aristot. _Topic. lib. 1. cap. II. tom. 1. pag. 222._]
[135] Dicen algunos, poco, ó nada versados en la forma sylogística, que
un discurso seguido sin argumentos sylogísticos, enfadosos por la
molesta repeticion de probar la mayor, la menor, &c. es muy preferible
al método escolástico, pues así se ve, como de un golpe, todo lo que se
quiere probar y decir sin fatigar la atencion del entendimiento. No hay
duda, que en una arenga, en un concurso de gentes no versadas en las
Escuelas ni en los sylogismos, fuera cosa impropia y extravagante el
sylogizar para probar un asunto; pero en las Escuelas, donde sin
cumplimiento ni ceremonias, bien que cortesmente y con policía, se trata
de saber si es verdad, ó no lo que se asegura, no sirven tales
razonamientos. Hácense estos con estilo declamatorio: el que los
pronuncia dice lo que quiere; asegurado de que no le han de contradecir:
danse al discurso adornos, artificios y figuras, para captar á los
oyentes: las pruebas con alguna verosimilitud que tengan son bien
recibidas, porque todo junto conduce á excitar los ánimos á favor del
que razona. De esto nace, que semejantes razonamientos por lo comun
prueban poco. Con el método de las Escuelas si uno establece una cosa
vana, se le pone en el estrecho de que lo conozca y lo confiese, si no
es pertinaz: á lo menos lo conoce todo el concurso, y no permite que el
error triunfe de la verdad. Yo sé muy bien que muchos asuntos graves en
diferentes lineas, que se reciben por esta suerte de razonamientos
engañosos, se rechazarian, si hubiese quien, reduciéndolos á la forma
sylogística, manifestase su poca estabilidad. Los que están
acostumbrados á semejantes discursos, rara vez en asuntos filosóficos
llegan á descubrir bien la verdad: por el contrario los que están
habituados á la forma silogística, aunque no usen de ella sino de
razonamientos, descubren en la materia hasta lo mas íntimo de ella.
[136] Quando no se quiere usar del método escolástico en todo su rigor,
y se han de enseñar algunas verdades bien averiguadas, y otras que
necesitan averiguarse, viene bien un método medio entre el geométrico y
escolástico, ordenando la serie de proposiciones del modo mas
conveniente, ya sea analítico, ya sintético, para que de las cosas
sabidas se pase á las que no se saben, de las simples á las compuestas,
al modo de los Geómetras, y proponiendo los argumentos en contrario,
como hacen las Escuelas, con el nombre de _Objeciones_, para que
satisfechas estas se quiten los estorbos á la manifestacion de la
verdad. Suelen los asuntos componerse de muchas verdades, que juntas
sirven para prueba irresistible de una conclusion. Si se miran las
pruebas solo por un lado, aunque parezcan ciertas y buenas, pueden
engañar por haber otras cosas que las contradicen; y no pudiendo haber
una verdad contraria de otra, por eso es preciso satisfacer las
objeciones, y exâminar de este modo el asunto por todos sus lados. De
esta manera se asegura el entendimiento por los argumentos que sientan
la verdad, y porque llega á entender que no hay cosa en contrario que la
pueda destruir. Los que en materias opinables usan del método matemático
sin proponerse las objeciones, no prueban bien sus asuntos, porque lo
que dan por bien probado puede ser destruido por objeciones de gran
peso. Así que no hay que fiarse mucho de la Filosofía de WOLFIO, y el
GENUENSE, que quieren dar por demostrado lo que no lo es, y á veces ni
lo puede ser.