[123] Hasta aquí hemos mostrado el modo como procede el entendimiento

para hallar la verdad, y los caminos por donde se va ácia el error, para

evitarlos: resta ahora manifestar el buen orden que entre sí han de

tener las verdades adquiridas. El buen Lógico deduce unas verdades de

otras con el raciocinio, combina entre sí las que pertenecen á cosas

distintas, y enlaza y ordena á un fin racional todo el complexo de

verdades que ha alcanzado con el uso y la meditacion. Esto es por lo que

toca á su mismo entendimiento; pero muchas veces se ofrece comunicar á

los demas las verdades que ha adquirido, y para hacerlo debidamente, es

preciso ordenarlas con claridad, y enlazarlas con orden para evitar la

confusion. Porque dado que en el entendimiento se hallen las verdades de

la Geometría, de la Filosofía, y demas Ciencias, si estas no se disponen

con orden y conexîon causarán obscuridad. ¿Y qué diríamos si viésemos

que hacia uno servir las verdades de una de estas Ciencias para otras,

con quien no halláramos conexîon? Importa, pues, ordenarlas y

distribuirlas de modo, que esclarezcan al entendimiento, y le conduzcan

á la consecucion de aquellos fines racionales que se propone. Este

orden, conexîon, y enlazamiento con que el entendimiento dispone las

verdades, ya sea para alcanzar otras mas importantes y obscuras, ya sea

para comunicarlas á los demas, es lo que llamamos _método_; y es cosa

muy cierta, que la falta de método que han tenido algunos Autores, ha

sido causa de que ni ellos se han aventajado mucho en el descubrimiento

de verdades importantes, ni han instruido á los demas debidamente con la

publicacion de ellas.

[124] Vanamente disputan algunos si el _método_ es operacion del

entendimiento distinta de las demas. Es cierto que el método pertenece

al discurso, y con él enlaza el entendimiento las verdades de manera,

que unas sirvan para deducir otras, lo qual se hace por legítimas

conseqüencias. Quando se ha de probar una verdad con la vista de otras

muy conexâs, y cercanas con ella, facilmente se hace con simple

sylogismo, pero si se requiere gran número de verdades, y que pertenecen

á cosas separadas para alcanzar alguna otra, entonces es preciso ordenar

las primeras de modo, que entre ellas halle el entendimiento enlace y

conexîon, y al fin sirvan de prueba á la que se ha de descubrir, ó

manifestar. Otros dicen, que no hay necesidad de reglas para ordenar los

pensamientos con método, quando sabe el entendimiento evitar los errores

de los sentidos, de la imaginacion y demas que hemos propuesto, y

razonar de manera que evite los sofismas, porque sabiendo estas cosas

con solo la natural fuerza del ingenio, se ordenarán los pensamientos en

el modo que sea necesario para descubrir alguna importante verdad.

[125] No dudo yo, que el que sepa evitar los errores, y juzgar y razonar

sanamente, necesita de pocas reglas para discurrir con método, si tiene

ingenio claro y juicio atinado; pero como hay ingenios tardos, que

alcanzan una verdad simple sin transcender á otras mas compuestas, y hay

entendimientos obscuros, que alcanzan una verdad de por sí sola, y no

comprehenden la conexîon que debe haber entre muchas para esclarecer un

asunto, por eso es preciso señalar las principales diferencias del

método, y las reglas conducentes para ordenar entre sí debidamente los

pensamientos.

[126] El método en general se divide en _sinthético_, y _analítico_:

llámase sinthético aquel, con que el entendimiento procede de lo mas

simple á lo mas compuesto; y analítico es aquel con que procede desde lo

mas compuesto á lo mas simple. En el primero sube como por grados desde

lo mas sencillo hasta lo mas arduo. En el segundo desciende desde lo mas

intrincado hasta lo mas sencillo. Los que averiguan una genealogía

empezando por los antepasados, y descienden hasta el que todavía vive,

proceden con método sinthético; y los que empiezan por el que vive, y

acaban en los pasados, con método analítico. Los unos forman la cosa,

los otros la deshacen. Los Químicos quando deshacen la textura de los

cuerpos para conocer la naturaleza de sus partes, proceden con método

analítico. Los Geómetras, que de axîomas fáciles y simples pasan á

descubrir verdades difíciles, usan del método sinthético; y no hay duda

ninguna, que uno y otro método conducen á descubrir la verdad, bien que

con diferencia, de modo, que hay cosas que no pueden averiguarse sino

por el método analítico, y otras por el sinthético. Los Escritores

modernos de Lógica de ordinario prescriben muchas reglas para usar de

estos métodos con acierto; mas para evitar la prolixidad basta saber,

que todo método debe ser _breve, seguro_, y _cumplido_. Es breve quando

no encierra cosas superfluas, y con poco aparato descubre la verdad: es

seguro quando procede con certeza en el modo de conseguirla; y es

cumplido quando llenamente muestra la manera de saberla. Por eso en

faltando alguna de estas circunstancias, ya el método es defectuoso.

[127] Para observar debidamente la brevedad, es necesario que se omitan

las cosas que no conducen, y que separadas del asunto no harian falta.

Por eso son intolerables en las conversaciones aquellos, que para

referir un acontecimiento cuentan mil cosas que no conducen á

descubrirlo, y quitadas de la narrativa, nadie dexaria de entenderlo. En

los libros se usa mucho esto, y cada dia vemos Autores que para referir

una opinion suya, ó agena hacen mil preámbulos, y razonamientos que nada

conducen. Los períodos muy largos, y los dichos sentenciosos son contra

el buen método, porque los primeros distraen, los segundos confunden al

entendimiento. Los paréntesis freqüentes son contra la brevedad que

corresponde al buen método, y mucho mas las digresiones[a], porque con

todas estas cosas el entendimiento se distrae del asunto, ocupándose en

cosas que no son especiales de él; y no hallando conexîon entre las

cosas que superfluamente se proponen, y las que se intentan probar, no

queda persuadido[b]. Fuera de esto con noticias impertinentes y fuera

del caso se carga la memoria, y oprimida de la muchedumbre de cosas

inútiles, no tiene presente las nociones principales. Este defecto es

muy ordinario en los que emprenden obras muy largas. GALENO no supo

evitarlo, y estoy cierto que en algunos capítulos y tratados pudieran

quitarse muchas cosas sin hacer falta. En FORESTO, y ETMULLERO es

comunísimo este vicio; y aun en HOFFMAN se hallan razonamientos muy

inútiles y prefaciones molestas, que conducen muy poco, ó nada al

principal asunto. Entre los Filósofos de las Escuelas es comunísimo este

defecto, como en los Letrados, y Comentadores, porque comunmente emplean

razonamientos inútiles, y nada conducentes al descubrimiento de lo que

intentan manifestar. Los que usan de vanos adornos en los escritos, de

lugares comunes, y sentencias vulgares, incurren en este defecto, porque

dicen cosas que nadie ignora, y quitadas no harian falta. Así es suma

necedad empezar un discurso diciendo: _El tiempo es precioso, como dice

Séneca_; ó de este modo: _La verdad es buena, como dice S. Agustin_,

porque estas sentencias son tan comunes, que todos las saben. Si uno

para probar la mortalidad humana dixera lo de HORACIO: _Pallida mors,

&c_. y para mostrar la poca constancia que los hombres tienen en las

amistades, dixera lo que se atribuye á CATON: _Donec eris felix, &c_

fuera cosa ridícula, porque estos son lugares comunes, ó como suelen

decir de _N_, que se pueden acomodar á todos los asuntos, y en ninguno

hacen falta; y ordinariamente se descubre este vicio en los que afectan

la erudicion, y aunque sea vulgar la proponen en todos los casos que se

les ofrecen.

[Nota a: _Etiam interjectione, qua & Oratores, & Historici frequenter

utuntur, ut medio sermone aliquem inserant sensum, impediri solet

intellectus, nisi quod interponitur breve est._ Quintil. _lib. 8.

Instit. Orat. cap. 2._]

[Nota b: _Fit ut cum incidentes quaestiones, aliae quaestiones, & aliae

rursus incidentibus incidentes pertractantur, atque solvuntur, in eam

longitudinem ratiocinationis extendatur intentio, ut nisi memoria

plurimum valeat, atque vigeat, ad caput unde agebatur, disputator redire

nan possit._ S. August. _de Doctr. Chr. lib. 4. cap. 20._]

[128] El otro vicio que se comete en la brevedad consiste en omitir lo

preciso: _Brevis esse laboro, obscurus fio_, dice HORACIO[a]. El

principal designio del que ha de manifestar una cosa, debe ser

executarlo con claridad, para que pueda ser entendido. La claridad pide,

que nada se omita de lo que pueda conducir á penetrar los asuntos,

porque á veces la omision de una pequeña circunstancia estorba averiguar

una verdad importante. De suerte, que para que la brevedad sea bien

ordenada se han de evitar dos excesos, es á saber, la superfluidad, y la

concision. Los Autores que escriben Compendios, muy pocas veces evitan

la obscuridad, porque queriendo ser muy breves, son confusos. Pretender

enseñar las Artes y Ciencias con compendios es querer que se sepan sin

los debidos fundamentos. Lo que QUINTILIANO[b] notó acerca de la

brevedad de los estilos, y lo que reprehende en algunos antiguos es muy

adaptable á muchos Escritores de compendios.

[Nota a: _Art. Poet. vers. 25._]

[Nota b: _Profectò quidam brevitatis aemuli necessaria quoque orationi

subtrahunt verba, & velut satis sit scire ipsos quae dicere velint,

quantum ad alios pertineat, nihil putant; quinimo persuasit quidem jam

multos ista persuasio, ut id jam demum eleganter, atque exquisitè dictum

putent, quod interpretandum, &c._ Q. _l. 4. Ins. Or. c. 2._]

[129] Para que el método sea seguro, es necesario que en el

descubrimiento de la verdad se proceda con orden, empezando por las

verdades claras, y succesivamente procediendo como por grados hasta

encontrar la que se busca. Este orden pide que no pase el entendimiento

de una proposicion á otra, sin haber probado bastantemente la primera,

de suerte, que esta ya bien establecida, sirva de basa y fundamento á la

otra, y así ha de procederse ordenadamente hasta la postrera. La razon

de esto es porque el entendimiento llega á descubrir las verdades

ocultas, si empieza á encontrar alguna conexîon de lo que busca é

ignora, con lo que ya sabe, y tiene establecido. Y notó muy bien

CICERON, que entre todas las cosas hay cierto orden y enlace, de modo,

que del conocimiento de unas se llega al de otras[a]. Por esto en los

escritos jamas se ha de probar una cosa por otra que se ha de decir en

adelante, porque hasta que llegue el lector á esta no podrá quedar

convencido de la verdad de aquella; exceptuando solo algun caso

particular, en que puede ser preciso notar de paso lo que con mayor

extension se ha de explicar despues[b]. Esta máxîma se funda en la

naturaleza universal, pues observamos que en las producciones,

generaciones, y otras acciones semejantes, procede con orden desde lo

mas simple y mas facil hasta lo mas compuesto y embarazado. Y tenemos

tambien de esto claros exemplos en el modo que usamos para aprender

algunas Ciencias. Si uno quisiera saber lo mas sublime de la Aritmética,

sin entender primero las reglas mas fáciles y simples, no podria

conseguirlo; pero al contrario, si empieza este estudio comprehendiendo

las reglas de _sumar, restar, multiplicar_, y _partir_, que son las mas

simples, facilmente llegará á entender las de _proporcion y arte

combinatoria_. CARTESIO deseaba mucho la observancia de esta regla del

método, y no puede negarse que en sus escritos resplandece generalmente

un método admirable. El P. MALLEBRANCHE la observó tan estrechamente,

que en su famosa obra de la _Inquisicion de la verdad_, apenas se

hallará un capítulo que pueda entenderse, sin entender primero los

antecedentes. BOHERAAVE entre los Médicos guardó un método rigurosísimo,

y tambien BORELLO y BELLINI, siendo preciso confesar, que el buen método

es muy raro en los libros de Medicina. Si todos estos célebres

Escritores hubieran sido tan sólidos en la doctrina, como exâctos en el

método, fueran dignos de la estimacion general de los sabios. Para

tratar _llenamente_ un asunto es menester poner todo lo que de él

convenga saberse, procurando juntar lo breve y seguro del método con la

plenitud de la doctrina. Las difiniciones, divisiones, raciocinios bien

ordenados, y segun las reglas que arriba hemos prescrito, hacen el

complemento del buen método.

[Nota a: Cicer. _de Natur. Deor. lib. 4. cap. 4._]

[Nota b: _Ordinis haec virtus erit, & Venus, aut ego fallor, Ut jam nunc

dicat, jam nunc debentia dici. Pleraque differat, & praesens in tempus

omittat._ Hor. _Art. Poet. v. 42._]

[130] Dúdase, si se ha de usar en todos los discursos, ya sean de

palabra, ya por escrito, gobernados por la Lógica, del método

geométrico, que es el de los Matemáticos, o del de las Escuelas.

CARTESIO trabajó mucho en introducir para todas las cosas el método

geométrico. El P. MALLEBRANCHE trabajó en esto mas que Cartesio, bien

que siguiendo sus pisadas. La mayor parte de los modernos, como de

tropel, así como se dexaron llevar del sistema Cartesiano, quisieron

tambien imitar su método de escribir. El perjuicio que en esta

generalidad han causado á las letras, lo conocen todos los que saben los

verdaderos caminos de hallar la verdad; y si se hubieran contentado con

esto fuera menos malo; mas el caso es, que han tratado con desprecio el

método escolástico, tirando con toda suerte de invectivas á hacerle

odioso para desterrarle del mundo. Los de las Escuelas, queriendo

defenderse, han hablado tambien contra los modernos y su método, y unos

y otros mantienen la porfia sin desistir de su partido. Lo que dicta la

buena Lógica es, que uno y otro método deben entenderse y usarse, segun

fuese la materia que se trata, porque unos asuntos se compondrán muy

bien con el método geométrico, y otros con el escolástico. El método

geométrico pide difiniciones, divisiones, axîomas, postulados, que se

sientan como presupuestos y concedidos para establecer las

proposiciones. Pero son muchísimos los puntos de las Ciencias, en los

quales no caben difiniciones, divisiones, &c. ¿Cómo se ha de difinir una

cosa al principio de una qüestion, en que se disputan los predicados

esenciales de ella? ¿Y cómo se ha de dividir aquello de quien no

constan, y todavía se disputan las partes de que se compone? No pueden

sentarse axîomas que sean disputables, ni admitirse postulados de cosas

que están en controversia. PEDRO DANIEL HUECIO, Obispo de Avranches, ha

probado esto contra el método geométrico al principio de sus

_Demonstraciones evangélicas._

[131] He visto en libros de Física, y tambien de Medicina establecerse

sistemas vanísimos con difiniciones, divisiones, axîomas, y postulados

puramente arbitrarios. Ya se ve que si se le conceden á un Autor todos

estos antecedentes en el modo que él se los figura, podrá de ellos

deducir quanto le sugiere su imaginacion. Así que qualquiera que haya de

instruirse en la Física por los libros que hoy la tratan

matemáticamente, si no quiere ser engañado, debe exâminar con particular

atencion estas cosas que ponen á los principios de los tratados, como

fundamentos de lo que van á establecer. En la Metafísica, y en la

Teología todavía es mas difícil que en la Física el uso del método

geométrico. En las cosas que se pueden verdaderamente demostrar, viene

bien este método; pero como en la Física, Metafísica, Teología, y otras

Artes son innumerables los asuntos que no se pueden llevar á perfecta

demostracion, por eso no conviene en ellas el método de los Geómetras.

[132] LEIBNITZ, sin embargo de haber sido excelente Matemático, hablando

de esto dice así: _Es laudable querer aplicar el método de los Geómetras

á las materias metafísicas; pero tambien es menester confesar, que hasta

el presente raras veces ha salido bien; y el mismo Cartesio con toda su

grandísima destreza, que no se le puede negar, en ninguna cosa ha tenido

jamas menos desempeño, que quando ha intentado hacer esto en una de sus

respuestas á las objeciones_[a]. Todavía se explica MORHOF, que trató

esto de propósito, en términos mas expresivos: _Yo_ (dice) _me maravillo

cómo estos linces_ (habla de Mallebranche y otros modernos) _con este su

método, como con una vara divinatoria, no han penetrado los secretos de

los antiguos, que nadie puede poner en duda, quando los Filósofos de la

antigüedad, gobernados por sus principios, que algunas veces se fundaban

en analogismos y conjeturas, establecieron cosas tan prodigiosas, de las

quales aun hoy nos admiramos, y profesamos nuestra ignorancia, &c._.[b]

WOLFIO, sin embargo de que todos sus escritos filosóficos los dispuso

con método geométrico, ya confiesa que no es necesario en toda suerte de

verdades usar del método de los Geómetras con difiniciones, axîomas,

postulados, teoremas, problemas, corolarios y escolios; porque dice que

no son buenas las difiniciones, proposiciones, axîomas, y postulados,

porque se pongan con estos títulos al principio de los tratados, sino

porque sean enteramente conformes á las reglas de la Lógica; añadiendo,

que se engañan los que creen haber demostrado matemáticamente los

asuntos que tratan, con tal que á cada uno hayan puesto competentes

títulos de difiniciones, axîomas, postulados, teoremas, problemas, y

corolarios[c].

[Nota a: Leibnitz _Oper. tom. 1. pág. 505. edic. de Gineb. de 1768._]

[Nota b: Morhof. _Polyhist. lib. 2. cap. 8. n. 7. tom. 1. pág. 407._]

[Nota c: Wolf. _§. 793. págin. 375. y siguient._]

[133] La Geometría procede con buen método quando trata de su objeto;

pero el trasladarla á otros asuntos puede hacerse pocas veces, como lo

he mostrado en mi _discurso del Mechânismo_. El ABAD DE CONDILLAC, cuyo

_exámen del origen de los conocimientos humanos_ tiene algunas cosas que

tomar, y muchas que dexar, como pienso mostrarlo por menor en otra obra,

tratando del método dice así: _Los Geómetras, que deben conocer las

ventajas de la Analisis mejor que los otros Filósofos, dan muchas veces

la preferencia á la Sintesis. Así, quando dexan sus cálculos para entrar

en averiguaciones de diferente naturaleza, no se halla en ellos la misma

claridad, precision, ni extension de entendimiento. Nosotros tenemos

quatro Metafísicos célebres_, Cartesio, Mallebranche, Leibnitz, _y_

Lock. _Solo el último de estos no fué Geómetra; ¡pero quán grande exceso

lleva á los otros tres[a]!_

[Nota a: _Esai sur l'orig. de conoiss. humain. tom. 2. pág. 289._]

[134] En el método de las Escuelas conviene distinguir lo que es el

_método_, y lo que son los asuntos, que con él se manejan. Las

qüestiones, y disputas escolásticas por lo comun tratan de cosas de poca

importancia, y muchas de ellas son vanísimas: el _método_ es de suyo muy

bueno, y muy á propósito para que la juventud se entere de los

verdaderos puntos de la Filosofía. Este método consiste en usar de

sylogismos, y raciocinios atados unos con otros, para probar, ó rechazar

las cosas que se disputan. Todas las invectivas que los modernos han

hecho contra este método, recaen sobre los defectos que en su uso se

cometen; pero el método mismo no han podido impugnarle con solidéz;

porque ¿qué cosa hay mas á propósito para exâminar la verdad de una

proposicion, que el sylogismo, como ya hemos mostrado? Y ¿qué manera ha

de haber mas segura y mas breve para descubrir, si lo que otro defiende

es verdadero, ó falso, que los sylogismos bien hechos, que á qualquiera

le ponen en la necesidad de conocer la verdad, ó falsedad de las

proposiciones? Si los asuntos filosóficos fuesen todos demostrables, se

pudiera excusar este método, bien que aun entonces podria servir para

hacer mas patente la evidencia; pero siendo los mas de ellos opinables,

y tales que todavía se busca la certeza, ¿quién puede dudar que los

sylogismos bien ordenados son el medio mas á propósito que hay para

descubrir toda la certidumbre, de que es capaz la materia que se

disputa? No es nuevo este estilo, ni se empezó á conocer en las Escuelas

en los siglos medios, como cree el comun de los modernos, que no leen

los antiguos originales. Los Griegos usaron del sylogismo en los asuntos

probables para sentar y rechazar lo que se les ofrecia, y á esta suerte

de sylogismos llamaron _Epichiremata_[a]. Las Escuelas lo tomaron de

ellos, y lo introduxeron para disputar de cosas probables, que podian

defenderse por ambas partes; y en los principios bien sabido es, que

resultó de este método mucha utilidad, como se ve en los antiguos

Escritores SANTO THOMAS y S. BUENAVENTURA, que lo usaron con moderacion:

y si bien se mira, el verdadero método lógico es este, puesto que el fin

principal de la Lógica es probar por el raciocinio. Yo estoy firme en el

dictamen, que no conviene quitar de las Escuelas la forma sylogística,

sino arrancar los abusos y defectos que se han introducido en ella,

porque estoy persuadido que ningun otro método es tan á propósito para

la enseñanza de la juventud como este.

[Nota a: Aristot. _Topic. lib. 1. cap. II. tom. 1. pag. 222._]

[135] Dicen algunos, poco, ó nada versados en la forma sylogística, que

un discurso seguido sin argumentos sylogísticos, enfadosos por la

molesta repeticion de probar la mayor, la menor, &c. es muy preferible

al método escolástico, pues así se ve, como de un golpe, todo lo que se

quiere probar y decir sin fatigar la atencion del entendimiento. No hay

duda, que en una arenga, en un concurso de gentes no versadas en las

Escuelas ni en los sylogismos, fuera cosa impropia y extravagante el

sylogizar para probar un asunto; pero en las Escuelas, donde sin

cumplimiento ni ceremonias, bien que cortesmente y con policía, se trata

de saber si es verdad, ó no lo que se asegura, no sirven tales

razonamientos. Hácense estos con estilo declamatorio: el que los

pronuncia dice lo que quiere; asegurado de que no le han de contradecir:

danse al discurso adornos, artificios y figuras, para captar á los

oyentes: las pruebas con alguna verosimilitud que tengan son bien

recibidas, porque todo junto conduce á excitar los ánimos á favor del

que razona. De esto nace, que semejantes razonamientos por lo comun

prueban poco. Con el método de las Escuelas si uno establece una cosa

vana, se le pone en el estrecho de que lo conozca y lo confiese, si no

es pertinaz: á lo menos lo conoce todo el concurso, y no permite que el

error triunfe de la verdad. Yo sé muy bien que muchos asuntos graves en

diferentes lineas, que se reciben por esta suerte de razonamientos

engañosos, se rechazarian, si hubiese quien, reduciéndolos á la forma

sylogística, manifestase su poca estabilidad. Los que están

acostumbrados á semejantes discursos, rara vez en asuntos filosóficos

llegan á descubrir bien la verdad: por el contrario los que están

habituados á la forma silogística, aunque no usen de ella sino de

razonamientos, descubren en la materia hasta lo mas íntimo de ella.

[136] Quando no se quiere usar del método escolástico en todo su rigor,

y se han de enseñar algunas verdades bien averiguadas, y otras que

necesitan averiguarse, viene bien un método medio entre el geométrico y

escolástico, ordenando la serie de proposiciones del modo mas

conveniente, ya sea analítico, ya sintético, para que de las cosas

sabidas se pase á las que no se saben, de las simples á las compuestas,

al modo de los Geómetras, y proponiendo los argumentos en contrario,

como hacen las Escuelas, con el nombre de _Objeciones_, para que

satisfechas estas se quiten los estorbos á la manifestacion de la

verdad. Suelen los asuntos componerse de muchas verdades, que juntas

sirven para prueba irresistible de una conclusion. Si se miran las

pruebas solo por un lado, aunque parezcan ciertas y buenas, pueden

engañar por haber otras cosas que las contradicen; y no pudiendo haber

una verdad contraria de otra, por eso es preciso satisfacer las

objeciones, y exâminar de este modo el asunto por todos sus lados. De

esta manera se asegura el entendimiento por los argumentos que sientan

la verdad, y porque llega á entender que no hay cosa en contrario que la

pueda destruir. Los que en materias opinables usan del método matemático

sin proponerse las objeciones, no prueban bien sus asuntos, porque lo

que dan por bien probado puede ser destruido por objeciones de gran

peso. Así que no hay que fiarse mucho de la Filosofía de WOLFIO, y el

GENUENSE, que quieren dar por demostrado lo que no lo es, y á veces ni

lo puede ser.

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