[108] El que sepa los motivos de la contienda entre S. Gerónimo y

Vigilancio, y lea la Disertacion de Clerico, verá que este crítico

moderno no entra en ella, ni pone argumentos para probar que Vigilancio

tuviese razon, y no S. Gerónimo: lo que hace es entresacar las palabras

ardientes Con que el Santo Doctor, zelosísimo por la doctrina de la

Iglesia, rechazaba los errores de Vigilancio, y interpretar estas

palabras maliciosamente, como que tiraban á volver odioso á Vigilancio.

Si Clerico pudiera tener argumentos sólidos para mostrar insuficiencia y

poca solidez en los argumentos de S. Gerónimo, tuviera mas disculpa de

interpretar entonces las expresiones fuertes á deseo de oprimir al

contrario, haciéndole odioso; pero sí Clerico esto no lo ha hecho ni lo

pudo hacer, ¿no es claro que son artes suyas para desautorizar al Santo

Doctor todo quanto dice contra él? No solo con S. Gerónimo hizo esto,

sino tambien con S. AGUSTIN, á quien impugnó disfrazándose con el nombre

de PHEREPONO, y hablando de este santísimo y sapientísimo Doctor, y de

su alto y profundo saber, como pudiera hablar de un niño que va á la

Escuela. Quando la obra de MURATORI _de Ingeniorum moderatione in

Religionis negotio_, que hemos citado otras veces, no tuviese otro

mérito, que haberse escrito de propósito para vindicar á S. Agustin de

las calumnias y falsedades con que le trata el fingido PHEREPONO, era

digna con eso solo de que la leyesen todos los eruditos. Clerico no era

Teólogo: todo su estudio le puso en la Filosofía, porque como herege

Sociniano decia, que no ha de haber otra Teología que la que dicta la

razon, que es el error dominante de estos sectarios; y como defendía los

mismos errores de Vigilancio, por favorecerse á sí mismo, con capa de

Vigilancio maltrató á S. Gerónimo. Estas artes de los sectarios no son

nuevas: son tan antiguas como sus errores, y se hallan bien descubiertas

y explicadas en el erudito libro: _el Soldado Católico_ de FR. GERÓNIMO

GRACIAN.

[109] En segundo lugar puede colocarse aquel sofisma, que llamó

Aristóteles _peticion de principio_, y se comete quando se trae por

prueba lo mismo que se disputa. Ya se ve que la prueba de una cosa debe

ser mas clara que la misma cosa; con que es contra la buena razon

intentar persuadir un asunto, aprovechándose del asunto mismo para

probarlo. Los círculos viciosos se reducen á este sofisma de peticion de

principio; como si uno dixera, que Dios existe porque hay una causa que

lo gobierna todo con providencia, y añadiese, que hay una causa que

gobierna las cosas con providencia, porque hay Dios, este cometería

sofisma de peticion de principio y círculo vicioso. A la misma especie

de sofisma pueden reducirse todos los argumentos que prueban una cosa

obscura por otra obscurísima.

[110] El Autor del _Arte de pensar_ en la explicacion de este sofisma

dice: que GALILEO culpa á Aristóteles con razon por haber caído en esta

falacia, queriendo probar que la tierra está en el centro del mundo con

este argumento: _las cosas pesadas van al centro del mundo, y las ligeras

se apartan: luego el centro de la tierra es el mismo que el centro del

mundo_[a]. La peticion de principio consiste en que, concediendo estos

Autores que las cosas pesadas caen al centro de la tierra, no podia

Aristóteles saber que caen al centro del mundo, sino suponiendo que el

centro del mundo es el de la tierra, y esto es la qüestion. Mas en

Aristóteles no hay tal argumento, sino en sus Comentadores. Queriendo

probar Aristóteles, que hay un medio, ó centro del mundo, y que á él van

las cosas pesadas, y de él se apartan las ligeras, usa de varios

argumentos sacados de la constitucion del universo: de la situacion de

los astros, y á estos añade los movimientos de los cuerpos graves y

leves, como que unos se acercan, y otros se apartan de aquel centro,

añadiendo que los cuerpos graves van al centro de la tierra por

accidente, porque coincide este centro con el del universo, al qual

caminan por su propia naturaleza[b]. Tratando en otra parte de la

gravedad y levedad de los cuerpos, prueba el medio, ó centro que hemos

dicho, y despues pone estas palabras: _Si es que caen al medio de la

tierra, ó del universo, siendo uno mismo el de los dos, pide otra

averiguacion_[c]. Todavía extendió mas esta duda en el libro II. de

_Coelo_, donde trata lo mismo; y por estos lugares se echa de ver, que

no intentó probar Aristóteles que los cuerpos graves caían al centro del

mundo, porque cayesen al centro de la tierra, sino por otros argumentos,

con lo qual no cometia peticion de principio. ANTONIO VERNEI, sin hacer

aquí otra cosa que copiar las palabras del _Arte de pensar_, culpa á

Aristóteles del mismo modo, y con los mismos fundamentos. Así lo hace

este Escritor muchas veces sin consultar los originales[d].

[Nota a: _Arte de penser 3. part. chap. 19. pág. 359_.]

[Nota b: Arist. _lib. 2. de Coelo, cap. 14._]

[Nota c: Arist. _lib. 4. de Coelo, cap. 4._]

[Nota d: Vernei _de Re logica, lib. 5. cap. 8. pág. 222._]

[111] En tercer lugar coloco yo los sofismas, en que se dá por causa de

una cosa lo que no es causa, y en general se cometen de dos maneras.

Unas veces por ignorancia de las verdaderas causas de las cosas, porque

se presentan muchos efectos y las causas estan ocultas, y el

entendimiento lo atribuye á las veces á lo qué se le antoja. En mis

escritos de medicina he mostrado que este sofisma se comete

freqüentemente en las anatomías de los cadáveres, quando estas se hacen

para exâminar las causas de la muerte. Las mas veces viene esta por una

causa de suma sutileza y actividad, la qual vuela con la vida. Entonces

solo se ven en los cadáveres el destrozo y ruina que aquella causa ha

producido, induciendo la muerte: por donde lo que con tales anatomías se

descubre por lo comun son los efectos, no las causas de la extincion.

Esto lo confiesan llanamente los Profesores Médicos de buenas luces.

Engaños de esta clase en que se toman los efectos por causas de las

cosas son comunísimos en la Física, porque los efectos se ven, las

causas suelen estar ocultas, y los hombres se paran facilmente en lo que

se presenta á sus sentidos, y con trabajo se detienen en lo que conviene

á la razon. En la política y en el trato civil se comete este sofisma

todos los dias, dándose por causas de los sucesos, las que distan mucho

de serlo, fingiéndoselas, cada qual á su albedrio. Quando dixo VIRGILIO,

que es feliz el que puede discernir las causas de las cosas, no habló

solo de las físicas, sino tambien de las civiles, morales, &c.[a]

[Nota a: _Felix qui potuit rerum cognoscere causas._ Virg. _Georg. lib.

2. v. 450._]

[112] Otras veces se comete este sofisma por soberbia y precipitacion,

porque muy raras veces quieren los hombres confesar que ignoran una

cosa, y esto los precipita á señalar ciertas causas de algunos efectos

antes de exâminarlas, y tal vez sin advertencia ninguna. En el trato

civil cada dia se comete este sofisma, y ocasiona mil sospechas y riñas,

porque dan unos por causa de lo que observan en otros, aquello que no lo

es, y está muy distante de serlo. De ordinario no se detienen los

hombres en averiguar la cosa por todas sus partes, ni todos tienen el

ingenio necesario para conseguirlo; y como pocos aman el trabajo, y

cuesta exâminar de raiz las cosas, por eso luego se precipitan, y dicen,

que la palabrilla que fulano ha dicho, ú la accion que citano ha hecho,

quieren decir esto, ú estotro, lo qual ni tan solamente imaginaron

aquellos, de lo que se siguen mil vanas sospechas.

[113] A esta especie de sofisma se reducen las cosas maravillosas, que

los Astrólogos atribuyen á los Astros. Yo no soy de aquellos que les

niegan toda influencia, antes por el contrario creo que tienen algun

poder sobre los elementos, y que á lo menos de esta manera pueden

influir en nuestros cuerpos; por donde no puedo conformarme con la

universalidad con que el P. FEYJOÓ, siguiendo á GASENDO, desecha toda la

fuerza de los Astros sobre los hombres. En la Medicina cada dia tenemos

motivos de conocer esta fuerza en tantas y tan varias epidemias, como se

observan en varios años; y por eso en mis libros Médicos la he procurado

establecer, como que su conocimiento es importantísimo para curar las

enfermedades. El célebre Ingles MEAD ha compuesto un tratado _de imperio

Solis & Lunae_, donde convence este asunto con admirables pruebas. Mas

aunque esto sea así, creo que se han excedido los Astrólogos,

extendiendo demasiado la fuerza de los Astros, y sacando de ella

predicciones muchas veces arbitrarias. Entiendo que en esto es menester

observar el _Ne quid nimis_ de TERENCIO.

[114] A esta especie de sofisma puede tambien reducirse el comun modo

con que el vulgo señala las causas de algunos efectos; es á saber: _Esto

ha venido despues destotro, pues esto es la causa de aquello_. En los

juicios que se hacen sobre las curaciones de grandes achaques, se

cometen infinitos sofismas, atribuyéndolas á causas que no han tenido

conexîon, ni dependencia ninguna con el efecto. _Se ha perdido una

batalla, el General tiene la culpa_, es sofisma de esta especie, porque

pueden concurrir otras mil cosas, que pueden ser causa de haberse

perdido la batalla, aunque el General haya aplicado de su parte quanto

pudiera conducir para ganarla. Del mismo modo se pierde un Discípulo,

que estaba á cargo de tal Maestro, y luego dicen: _El Maestro no ha

cuidado, y él es la causa de la perdicion del Discípulo_. Muchas veces

esto es sofisma, porque aunque el Maestro haya puesto por su parte todo

el cuidado, y aplicacion necesaria para el buen gobierno del Discípulo,

puede la mala inclinacion de este, ó las malas compañías, ú otras cosas,

que á veces los Maestros no pueden estorbar, haberle precipitado. En fin

este sofisma se halla algunas veces en los Predicadores, quando dan por

causa de un suceso una cosa que ellos se fingen á su albedrio[a]. Por

exemplo: Pregunta un Orador, por qué la zarza de Moyses ardia, y no se

consumia? Y despues de varias razones dice, que la causa es por ... y

señala por causa, no lo que es, sino lo que él piensa. De este modo se

atribuyen algunos efectos á determinadas causas, y no hay otro motivo

para hacerlo, que el capricho del que lo hace. Dixe _que señala por

causa, no lo que es, sino lo que él piensa_, porque la causa de

semejantes efectos, en el modo que algunas veces la señala el Orador, es

oculta, y la Iglesia no la ha declarado, ni los SS. Padres la han

propuesto, sino que el Orador se la finge, y acomoda como le parece; y

por esta especie de sofisma señala causas arbitrarias á los sucesos

referidos en las sagradas Escrituras, y no los puede persuadir á los

hombres de juicio, porque le faltan pruebas sólidas con que poderlas

fundar. El P. VIEYRA ya conoció esto, y reprehendió eficazmente á los

Predicadores que hacen decir á las sagradas Escrituras lo que ellos se

imaginan, y tal vez fingen; y aun prueba con argumentos concluyentes,

que en esto cada dia faltan á su verdadero instituto. Encargo mucho que

se lea sobre esto un Sermon de la Sexâgesima, donde, ya desengañado,

trató de desterrar del Púlpito los vanos conceptos é interpretaciones

arbitrarias de las sagradas Letras. En la Carta Pastoral que el Obispo

de Barcelona D. JOSEPH CLIMENT ha puesto al principio de la version

castellana de la Retórica del P.Fr. LUIS DE GRANADA, se impugnan estos y

otros semejantes estilos de los Oradores Christianos, con mucha eficacia

y con gran conocimiento de la verdadera eloqüencia del Púlpito.

[Nota a: _Sola scripturarum ars est, quam sibi passim omnes vendicant, &

cùm aures populi, sermone composito mulserint; haec legem Dei putant,

nec scire dignantur quid Prophetae, quid Apostoli senserint, sed ad

sensum suum incongrua aptant testimonia: quasi grande sit, & non

vitiosissimum dicendi genus depravare sententias, & ad voluntatem suam

scripturam trahere repugnantem._ Hieron. _in Prolog. Galeat._]

[115] Los Gentiles usaron de este sofisma para calumniar la Religion de

Jesu-Christo en sus primeros principios, y decian: _Quando la Religion

Christiana ha empezado á esparcirse, muchas calamidades han oprimido al

Imperio Romano: luego la Religion Christiana ha sido la causa de ellas_.

No puede haber sofisma mas falaz, porque siendo clarísimas las causas de

la decadencia del Imperio de Roma, y no habiéndolas disimulado algunos

de sus historiadores, era necedad buscar por causa de aquellas

calamidades á la Religion Christiana. Digno es de leerse sobre esto

TERTULIANO en su Apología, cuya obra ya hemos dicho es merecedora de

alabanza; y es bien sabido, que S. AGUSTIN escribió los libros de la

Ciudad de Dios, con el ánimo de rechazar semejantes sofisterías de los

Gentiles.

[116] En quarto lugar puede colocarse el sofisma con que se pronuncia de

las cosas absolutamente, debiéndose hacer con ciertas limitaciones; y

cometemos este sofisma en aquel modo de razonar, con que concluimos que

una cosa es de cierta manera que nosotros nos imaginamos, pudiendo ser

de muy distintos modos: llámase en las Escuelas _á dicto simplicitèr ad

dictum secundum quid_. Caen en este sofisma con mucha facilidad los

semisabios, ó los sabios aparentes: porque de ordinario suelen estos

estar muy satisfechos con su ciencia, y segun ella juzgan de todas las

cosas sin dudar de ninguna. Propónese á uno de estos tales averiguar,

por exemplo, de qué modo se hace la lluvia, ó de qué manera se mueve un

Cometa, ú otra qualquiera semejante duda, y de repente resuelve que es

de esta manera y que no puede ser de otra, y es porque él no alcanza

otro modo de ser en aquellas cosas, aunque en la realidad puedan hacerse

de diversas maneras. Tambien cometen este sofisma los que hacen juicio

de las cosas que suceden en Lugares apartados, ó en Lugares donde no

tienen comunicacion, aunque esten cercanos, y para juzgar no tienen

otros fundamentos que muy pocas noticias de los hechos sobre que juzgan,

ó no saben ni alcanzan sino algunas razones del hecho; pudiendo haberse

gobernado los que le executan por otras distintas. Por eso cada dia

vemos muchos que se quejan de los Jueces que han determinado esto, ú

estotro, sin numerar perfectamente los motivos que ellos se propusieron:

y no faltan políticos sofistas que con ligeras noticias quieren juzgar

de los negocios mas secretos del Gobierno, señalando por razones de los

acontecimientos las que tal vez no las imaginaron los que gobiernan.

[117] Los malos Críticos caen freqüentemente en este sofisma quando

explican el sentido de algun Autor de la antigüedad, y cada uno quiere

que la mente del Autor sea la que á él se le antoja, porque no alcanza

que pudo haber sido muy distinta. Este sofisma tiene atrasada la

Medicina en su parte Farmacéutica, porque se tienen por virtudes de los

remedios las que no lo son: toda Medicina ha de graduarse de tal, ó tal

virtud con relacion al cuerpo humano: con que pronunciando los Botánicos

y Farmacéuticos absolutamente, como suelen hacerlo, salen falaces sus

aseveraciones. Algunos reducen á esta especie de sofisma la _induccion_

defectuosa. Llámase argumento de induccion aquel con que de muchos

particulares se saca una conclusion universal. Por exemplo: Los hombres

de la Europa hablan, tambien los de Asia, asimismo los del Africa, como

tambien los de la América: luego todos los hombres del mundo hablan. Se

hace defectuosa la induccion quando no comprehende todos los miembros; y

los hombres suelen sacar conclusiones universales antes de haber

exâminado perfectamente todos los particulares, cuyo defecto cometen los

que se apresuran en juzgar de las cosas difíciles. Mas todo lo que toca

á las inducciones defectuosas se entiende muy bien con lo que hemos

dicho, tratando del raciocinio.

[118] Este sofisma domina en los principales escritos de Mr. ROSEAUX:

mira las cosas solo por un lado, y sin contar con los demas habla del

todo por lo que se ve en una sola parte. En las cosas humanas nada hay

que sea enteramente perfecto: aun en las mas bien fundadas se mezclan

defectos, é imperfecciones. Lo que hace Roseaux es tomar la parte

defectuosa para sacar por ella el todo imperfecto, ó despreciable.

Quando trata de la desigualdad de los hombres pinta al hombre por lo

sensitivo y animal, faltando poco para hacerle una bestia: entonces no

se mira la racional, porque esto estorbaría la prueba. Quando se ha de

probar la religion natural, el hombre todo es razon, no hay cosa que no

se alcance por ella: la Filosofía es el fundamento de todo: lo brutal,

lo sensitivo, y lo flaco no tiene aquí lugar, porque esto no le hace,

antes se opone á su designio. Si se propone el entusiasmo de que las

Ciencias son perjudiciales á las costumbres, se habla solo de los abusos

que se mezclan en ellas: el cultivo del entendimiento, su influencia en

la voluntad, la perfeccion del juicio, el conocimiento del hombre para

dominar sus pasiones, y otras mil cosas que el estudio bien ordenado de

las Artes científicas acarrea, se dexan porque estorban la prueba del

entusiasmo. Lo mismo sucede con las alabanzas de los Cómicos, y con los

vituperios de las Imprentas; pues en todas estas cosas para

singularizarse toma solo la parte flaca, omite el principal punto, y así

por un sofisma de imperfecta enumeracion engaña á los falsos sabios.

¿Quién duda que quando atribuye á las letras la decadencia de los

Imperios y el aumento del luxo, comete el sofisma _non causae, ut

causae_? Así discurre casi siempre un hombre que afecta ser Filósofo á

la manera de los Griegos, y lo ha logrado, porque en la religion,

viages, escritos, y doctrina es un retrato de ellos, ó por decirlo

mejor, un compendio de sus extravagancias y desvíos.

[119] Síguese el sofisma que llaman en las Escuelas _falacia de

accidente_, y se comete quando se atribuye á una cosa absolutamente y

sin restriccion alguna, aquello que solo le conviene por accidente. En

la Medicina se comete este sofisma con freqüencia, porque acontece, que

despues de un medicamento muy saludable, se empeora el enfermo, y muchos

ya aborrecen aquel remedio. Por exemplo: El láudano es medicamento

utilísimo y muy seguro quando le propina un Médico juicioso; no obstante

se da muchas veces sin fruto, y en alguna ocasion despues de haberle

tomado se agrava la enfermedad. No hay que dudar que el agravarse el mal

nace de otras causas que hay en el mismo que adolece, y sin embargo se

atribuye al láudano; de suerte, que se le atribuye absolutamente lo que

solo por accidente ha sucedido, porque ha sido accidental en aquel

enfermo juntarse el aumento del mal con la medicina. Por este modo de

sofisma se desacreditan la kina, los eméticos, las sangrias, y otros

remedios de suyo saludables y utilísimos quando se manejan por Médicos

sabios, que tienen por guia á la naturaleza; y que solo por accidente ha

acontecido empeorarse los enfermos despues de su legítimo y prudente

uso. El que mire con atencion lo que han escrito contra la Medicina

algunos Críticos, así extraños, como Españoles, conocerá que por la

mayor parte es amontonamiento de razones sofisticas, pues se desprecia

la Medicina en general y absolutamente por solos los defectos, ó

ignorancia de sus Profesores, lo qual le es accidental.

[120] Del mismo sofisma usan los que acusan toda una Religion por solo

el defecto de algun individuo de ella; y lo mismo sucede á los que

desprecian la Filosofía y la Crítica, porque las han cultivado algunos

Hereges. Ya se ve que es accidental á la Filosofía que los que la

profesan, sean de esta, ú otra Religion, y apenas se hallará cosa

ninguna, que discurriendo de esta manera no se halle defectuosa. ¿Quién

duda que hay algunos abusos en la disciplina Eclesiástica? ¿Se dirá por

eso, que ha de exterminarse la antigua disciplina de la Iglesia? Es

cierto que la vana credulidad introduce muchos milagros falsos. ¿Se dirá

por eso, que ha de apartarse de los fieles la creencia de los

verdaderos? Yo creo que algunos Hereges han perseguido á la Iglesia

Católica con sofismas de esta especie. Y de este modo razonan en asuntos

distintos de la Religion algunos ingenios, que solo alaban lo que les

complace[a].

[Nota a: _Vitiosum est artem, aut scientiam, aut studium quidpiam

vituperare propter eorum vitia, qui in eo studio sunt, veluti qui

Rhetoricam vituperant propter alicujus Oratoris vituperandam vitam._

Aut. Rhet. _ad Heren. lib. 2. cap. 27._]

[121] Hay otro sofisma que se comete razonando del sentido compuesto al

diviso, ó al contrario. Por exemplo: dice Jesu-Christo en el Evangelio,

_que los ciegos ven, y los cojos andan, y los sordos oyen_; lo qual ha

de entenderse en sentido diviso; esto es, que ven los que eran ciegos, y

oyen los que eran sordos; y si alguno lo entendiese en sentido compuesto

cometería sofisma, porque los ciegos no ven siendo ciegos, ni oyen los

sordos mientras están sordos. Del mismo modo han de entenderse las

sagradas Escrituras quando dicen, que Dios concede la salvacion á los

malos, porque no salva á los que actualmente son malos, sino á los que

lo fueron, y despues se han convertido. Por el contrario han de

entenderse en sentido compuesto las palabras de S. PABLO, con que dice:

Los fornicadores, idólatras, y avaros no entrarán en el Reyno de los

Cielos[a], porque significan que no entrarán en los Cielos si se

mantienen en la avaricia, é idolatría, y si no dexan los vicios, y se

convierten á Dios. De este modo facil será entender algunos sofismas

pertenecientes á la Religion. A esta especie de falacia se reduce este

sofisma: _Tú tienes lo que no has perdido: no has perdido las riquezas;

luego tienes riquezas_. Pues la mayor se entiende en sentido compuesto,

y la menor en diviso, y de esta manera pudiera señalar otros semejantes

sofismas, capaces de engañar solamente á los muy estultos.

[Nota a: Paul. _ad Corinth. 6. vers. 9._]

[122] En último lugar coloco yo el sofisma que consiste en la

equivocacion de las voces. Consiste la equivocacion en varias cosas que

ya hemos insinuado; pero la mas comun es quando una voz significa cosas

distintas; de modo, que el sylogismo tiene quatro términos. El sylogismo

tiene quatro términos, quando el medio tiene una significacion en la

mayor y diferente en la menor, ó quando los términos de la conclusion no

se toman en el mismo sentido que en las premisas. Cuenta AULO GELIO, que

un Sofista le propuso á DIÓGENES un sylogismo de esta clase[a], y que

respondió concediendo las premisas, y en llegando á la conclusion dixo,

que la concedería si mudaba los términos, y empezaba por él mismo.

Decíale el Sofista: _Vos no sois lo que yo soy: yo soy hombre: luego vos

no sois hombre_; y dixo Diógenes, concederé todo el sylogismo si me

arguyes de esta manera: _Yo no soy lo que tú eres: tú eres hombre: luego

yo no soy hombre_. Tambien tiene quatro términos este sylogismo: _Si

diciendo la verdad dices_ yo miento, _mientes: quando dices la verdad

dices_ yo miento: _luego diciendo la verdad, mientes_. CICERON llamó á

este sofisma el _Mentiroso_, y lo es por la equivocacion de las voces,

porque en la mayor las palabras _yo miento_, significan aquello sobre

que recae la mentira, y en la menor significan la misma proposicion que

dice _yo miento_. Semejante á este es el sofisma que algunos llamaron

Crocodilo, y tomó el nombre de esta fábula. Estaba una muger junto á las

riberas del Nilo, y un Crocodilo le hurtó un niño que llevaba. Rogábale

la muger que le volviese el niño, y el Crocodilo dixo que se lo volvería

con la condicion de que habia de decir verdad. Admitió la muger la

condicion, y dixo: _No me lo volverás._ Acudió luego el Crocodilo

diciendo, que sea verdadero que sea falso lo que has dicho, no te vuelvo

el niño. Porque si es falso, no has cumplido la condicion, y si es

verdadero, cómo lo he de volver, quando solamente puedes haber dicho

verdad, no volviéndolo. La muger replicó, que sea verdadero que sea

falso lo que he dicho, has de volverme el niño, porque si es verdadero,

has de cumplir la condicion, y si es falso, me lo has de volver para que

lo sea. Los Filósofos antiguos fueron muy diestros en formar semejantes

sofismas. Cuenta LAERCIO, que EUBULIDES inventó siete maneras de

sofismas, que se llaman el _mentiroso, oculto, electro, encubierto,

sorites, cornuto, y calvo_, de los quales hace mencion CICERON en

algunos lugares, y todos consisten en la equivocacion de las voces. Pero

es de advertir, que semejantes sofismas no pueden engañar sino á los muy

estultos, y por eso los omitimos.

[Nota a: Aut. Gell. _Noct. Attic. lib. 18. cap. 13._]

CAPITULO IX.

_Del Método._

Logica · 第 22 / 28 段