Vigilancio, y lea la Disertacion de Clerico, verá que este crítico
moderno no entra en ella, ni pone argumentos para probar que Vigilancio
tuviese razon, y no S. Gerónimo: lo que hace es entresacar las palabras
ardientes Con que el Santo Doctor, zelosísimo por la doctrina de la
Iglesia, rechazaba los errores de Vigilancio, y interpretar estas
palabras maliciosamente, como que tiraban á volver odioso á Vigilancio.
Si Clerico pudiera tener argumentos sólidos para mostrar insuficiencia y
poca solidez en los argumentos de S. Gerónimo, tuviera mas disculpa de
interpretar entonces las expresiones fuertes á deseo de oprimir al
contrario, haciéndole odioso; pero sí Clerico esto no lo ha hecho ni lo
pudo hacer, ¿no es claro que son artes suyas para desautorizar al Santo
Doctor todo quanto dice contra él? No solo con S. Gerónimo hizo esto,
sino tambien con S. AGUSTIN, á quien impugnó disfrazándose con el nombre
de PHEREPONO, y hablando de este santísimo y sapientísimo Doctor, y de
su alto y profundo saber, como pudiera hablar de un niño que va á la
Escuela. Quando la obra de MURATORI _de Ingeniorum moderatione in
Religionis negotio_, que hemos citado otras veces, no tuviese otro
mérito, que haberse escrito de propósito para vindicar á S. Agustin de
las calumnias y falsedades con que le trata el fingido PHEREPONO, era
digna con eso solo de que la leyesen todos los eruditos. Clerico no era
Teólogo: todo su estudio le puso en la Filosofía, porque como herege
Sociniano decia, que no ha de haber otra Teología que la que dicta la
razon, que es el error dominante de estos sectarios; y como defendía los
mismos errores de Vigilancio, por favorecerse á sí mismo, con capa de
Vigilancio maltrató á S. Gerónimo. Estas artes de los sectarios no son
nuevas: son tan antiguas como sus errores, y se hallan bien descubiertas
y explicadas en el erudito libro: _el Soldado Católico_ de FR. GERÓNIMO
GRACIAN.
[109] En segundo lugar puede colocarse aquel sofisma, que llamó
Aristóteles _peticion de principio_, y se comete quando se trae por
prueba lo mismo que se disputa. Ya se ve que la prueba de una cosa debe
ser mas clara que la misma cosa; con que es contra la buena razon
intentar persuadir un asunto, aprovechándose del asunto mismo para
probarlo. Los círculos viciosos se reducen á este sofisma de peticion de
principio; como si uno dixera, que Dios existe porque hay una causa que
lo gobierna todo con providencia, y añadiese, que hay una causa que
gobierna las cosas con providencia, porque hay Dios, este cometería
sofisma de peticion de principio y círculo vicioso. A la misma especie
de sofisma pueden reducirse todos los argumentos que prueban una cosa
obscura por otra obscurísima.
[110] El Autor del _Arte de pensar_ en la explicacion de este sofisma
dice: que GALILEO culpa á Aristóteles con razon por haber caído en esta
falacia, queriendo probar que la tierra está en el centro del mundo con
este argumento: _las cosas pesadas van al centro del mundo, y las ligeras
se apartan: luego el centro de la tierra es el mismo que el centro del
mundo_[a]. La peticion de principio consiste en que, concediendo estos
Autores que las cosas pesadas caen al centro de la tierra, no podia
Aristóteles saber que caen al centro del mundo, sino suponiendo que el
centro del mundo es el de la tierra, y esto es la qüestion. Mas en
Aristóteles no hay tal argumento, sino en sus Comentadores. Queriendo
probar Aristóteles, que hay un medio, ó centro del mundo, y que á él van
las cosas pesadas, y de él se apartan las ligeras, usa de varios
argumentos sacados de la constitucion del universo: de la situacion de
los astros, y á estos añade los movimientos de los cuerpos graves y
leves, como que unos se acercan, y otros se apartan de aquel centro,
añadiendo que los cuerpos graves van al centro de la tierra por
accidente, porque coincide este centro con el del universo, al qual
caminan por su propia naturaleza[b]. Tratando en otra parte de la
gravedad y levedad de los cuerpos, prueba el medio, ó centro que hemos
dicho, y despues pone estas palabras: _Si es que caen al medio de la
tierra, ó del universo, siendo uno mismo el de los dos, pide otra
averiguacion_[c]. Todavía extendió mas esta duda en el libro II. de
_Coelo_, donde trata lo mismo; y por estos lugares se echa de ver, que
no intentó probar Aristóteles que los cuerpos graves caían al centro del
mundo, porque cayesen al centro de la tierra, sino por otros argumentos,
con lo qual no cometia peticion de principio. ANTONIO VERNEI, sin hacer
aquí otra cosa que copiar las palabras del _Arte de pensar_, culpa á
Aristóteles del mismo modo, y con los mismos fundamentos. Así lo hace
este Escritor muchas veces sin consultar los originales[d].
[Nota a: _Arte de penser 3. part. chap. 19. pág. 359_.]
[Nota b: Arist. _lib. 2. de Coelo, cap. 14._]
[Nota c: Arist. _lib. 4. de Coelo, cap. 4._]
[Nota d: Vernei _de Re logica, lib. 5. cap. 8. pág. 222._]
[111] En tercer lugar coloco yo los sofismas, en que se dá por causa de
una cosa lo que no es causa, y en general se cometen de dos maneras.
Unas veces por ignorancia de las verdaderas causas de las cosas, porque
se presentan muchos efectos y las causas estan ocultas, y el
entendimiento lo atribuye á las veces á lo qué se le antoja. En mis
escritos de medicina he mostrado que este sofisma se comete
freqüentemente en las anatomías de los cadáveres, quando estas se hacen
para exâminar las causas de la muerte. Las mas veces viene esta por una
causa de suma sutileza y actividad, la qual vuela con la vida. Entonces
solo se ven en los cadáveres el destrozo y ruina que aquella causa ha
producido, induciendo la muerte: por donde lo que con tales anatomías se
descubre por lo comun son los efectos, no las causas de la extincion.
Esto lo confiesan llanamente los Profesores Médicos de buenas luces.
Engaños de esta clase en que se toman los efectos por causas de las
cosas son comunísimos en la Física, porque los efectos se ven, las
causas suelen estar ocultas, y los hombres se paran facilmente en lo que
se presenta á sus sentidos, y con trabajo se detienen en lo que conviene
á la razon. En la política y en el trato civil se comete este sofisma
todos los dias, dándose por causas de los sucesos, las que distan mucho
de serlo, fingiéndoselas, cada qual á su albedrio. Quando dixo VIRGILIO,
que es feliz el que puede discernir las causas de las cosas, no habló
solo de las físicas, sino tambien de las civiles, morales, &c.[a]
[Nota a: _Felix qui potuit rerum cognoscere causas._ Virg. _Georg. lib.
2. v. 450._]
[112] Otras veces se comete este sofisma por soberbia y precipitacion,
porque muy raras veces quieren los hombres confesar que ignoran una
cosa, y esto los precipita á señalar ciertas causas de algunos efectos
antes de exâminarlas, y tal vez sin advertencia ninguna. En el trato
civil cada dia se comete este sofisma, y ocasiona mil sospechas y riñas,
porque dan unos por causa de lo que observan en otros, aquello que no lo
es, y está muy distante de serlo. De ordinario no se detienen los
hombres en averiguar la cosa por todas sus partes, ni todos tienen el
ingenio necesario para conseguirlo; y como pocos aman el trabajo, y
cuesta exâminar de raiz las cosas, por eso luego se precipitan, y dicen,
que la palabrilla que fulano ha dicho, ú la accion que citano ha hecho,
quieren decir esto, ú estotro, lo qual ni tan solamente imaginaron
aquellos, de lo que se siguen mil vanas sospechas.
[113] A esta especie de sofisma se reducen las cosas maravillosas, que
los Astrólogos atribuyen á los Astros. Yo no soy de aquellos que les
niegan toda influencia, antes por el contrario creo que tienen algun
poder sobre los elementos, y que á lo menos de esta manera pueden
influir en nuestros cuerpos; por donde no puedo conformarme con la
universalidad con que el P. FEYJOÓ, siguiendo á GASENDO, desecha toda la
fuerza de los Astros sobre los hombres. En la Medicina cada dia tenemos
motivos de conocer esta fuerza en tantas y tan varias epidemias, como se
observan en varios años; y por eso en mis libros Médicos la he procurado
establecer, como que su conocimiento es importantísimo para curar las
enfermedades. El célebre Ingles MEAD ha compuesto un tratado _de imperio
Solis & Lunae_, donde convence este asunto con admirables pruebas. Mas
aunque esto sea así, creo que se han excedido los Astrólogos,
extendiendo demasiado la fuerza de los Astros, y sacando de ella
predicciones muchas veces arbitrarias. Entiendo que en esto es menester
observar el _Ne quid nimis_ de TERENCIO.
[114] A esta especie de sofisma puede tambien reducirse el comun modo
con que el vulgo señala las causas de algunos efectos; es á saber: _Esto
ha venido despues destotro, pues esto es la causa de aquello_. En los
juicios que se hacen sobre las curaciones de grandes achaques, se
cometen infinitos sofismas, atribuyéndolas á causas que no han tenido
conexîon, ni dependencia ninguna con el efecto. _Se ha perdido una
batalla, el General tiene la culpa_, es sofisma de esta especie, porque
pueden concurrir otras mil cosas, que pueden ser causa de haberse
perdido la batalla, aunque el General haya aplicado de su parte quanto
pudiera conducir para ganarla. Del mismo modo se pierde un Discípulo,
que estaba á cargo de tal Maestro, y luego dicen: _El Maestro no ha
cuidado, y él es la causa de la perdicion del Discípulo_. Muchas veces
esto es sofisma, porque aunque el Maestro haya puesto por su parte todo
el cuidado, y aplicacion necesaria para el buen gobierno del Discípulo,
puede la mala inclinacion de este, ó las malas compañías, ú otras cosas,
que á veces los Maestros no pueden estorbar, haberle precipitado. En fin
este sofisma se halla algunas veces en los Predicadores, quando dan por
causa de un suceso una cosa que ellos se fingen á su albedrio[a]. Por
exemplo: Pregunta un Orador, por qué la zarza de Moyses ardia, y no se
consumia? Y despues de varias razones dice, que la causa es por ... y
señala por causa, no lo que es, sino lo que él piensa. De este modo se
atribuyen algunos efectos á determinadas causas, y no hay otro motivo
para hacerlo, que el capricho del que lo hace. Dixe _que señala por
causa, no lo que es, sino lo que él piensa_, porque la causa de
semejantes efectos, en el modo que algunas veces la señala el Orador, es
oculta, y la Iglesia no la ha declarado, ni los SS. Padres la han
propuesto, sino que el Orador se la finge, y acomoda como le parece; y
por esta especie de sofisma señala causas arbitrarias á los sucesos
referidos en las sagradas Escrituras, y no los puede persuadir á los
hombres de juicio, porque le faltan pruebas sólidas con que poderlas
fundar. El P. VIEYRA ya conoció esto, y reprehendió eficazmente á los
Predicadores que hacen decir á las sagradas Escrituras lo que ellos se
imaginan, y tal vez fingen; y aun prueba con argumentos concluyentes,
que en esto cada dia faltan á su verdadero instituto. Encargo mucho que
se lea sobre esto un Sermon de la Sexâgesima, donde, ya desengañado,
trató de desterrar del Púlpito los vanos conceptos é interpretaciones
arbitrarias de las sagradas Letras. En la Carta Pastoral que el Obispo
de Barcelona D. JOSEPH CLIMENT ha puesto al principio de la version
castellana de la Retórica del P.Fr. LUIS DE GRANADA, se impugnan estos y
otros semejantes estilos de los Oradores Christianos, con mucha eficacia
y con gran conocimiento de la verdadera eloqüencia del Púlpito.
[Nota a: _Sola scripturarum ars est, quam sibi passim omnes vendicant, &
cùm aures populi, sermone composito mulserint; haec legem Dei putant,
nec scire dignantur quid Prophetae, quid Apostoli senserint, sed ad
sensum suum incongrua aptant testimonia: quasi grande sit, & non
vitiosissimum dicendi genus depravare sententias, & ad voluntatem suam
scripturam trahere repugnantem._ Hieron. _in Prolog. Galeat._]
[115] Los Gentiles usaron de este sofisma para calumniar la Religion de
Jesu-Christo en sus primeros principios, y decian: _Quando la Religion
Christiana ha empezado á esparcirse, muchas calamidades han oprimido al
Imperio Romano: luego la Religion Christiana ha sido la causa de ellas_.
No puede haber sofisma mas falaz, porque siendo clarísimas las causas de
la decadencia del Imperio de Roma, y no habiéndolas disimulado algunos
de sus historiadores, era necedad buscar por causa de aquellas
calamidades á la Religion Christiana. Digno es de leerse sobre esto
TERTULIANO en su Apología, cuya obra ya hemos dicho es merecedora de
alabanza; y es bien sabido, que S. AGUSTIN escribió los libros de la
Ciudad de Dios, con el ánimo de rechazar semejantes sofisterías de los
Gentiles.
[116] En quarto lugar puede colocarse el sofisma con que se pronuncia de
las cosas absolutamente, debiéndose hacer con ciertas limitaciones; y
cometemos este sofisma en aquel modo de razonar, con que concluimos que
una cosa es de cierta manera que nosotros nos imaginamos, pudiendo ser
de muy distintos modos: llámase en las Escuelas _á dicto simplicitèr ad
dictum secundum quid_. Caen en este sofisma con mucha facilidad los
semisabios, ó los sabios aparentes: porque de ordinario suelen estos
estar muy satisfechos con su ciencia, y segun ella juzgan de todas las
cosas sin dudar de ninguna. Propónese á uno de estos tales averiguar,
por exemplo, de qué modo se hace la lluvia, ó de qué manera se mueve un
Cometa, ú otra qualquiera semejante duda, y de repente resuelve que es
de esta manera y que no puede ser de otra, y es porque él no alcanza
otro modo de ser en aquellas cosas, aunque en la realidad puedan hacerse
de diversas maneras. Tambien cometen este sofisma los que hacen juicio
de las cosas que suceden en Lugares apartados, ó en Lugares donde no
tienen comunicacion, aunque esten cercanos, y para juzgar no tienen
otros fundamentos que muy pocas noticias de los hechos sobre que juzgan,
ó no saben ni alcanzan sino algunas razones del hecho; pudiendo haberse
gobernado los que le executan por otras distintas. Por eso cada dia
vemos muchos que se quejan de los Jueces que han determinado esto, ú
estotro, sin numerar perfectamente los motivos que ellos se propusieron:
y no faltan políticos sofistas que con ligeras noticias quieren juzgar
de los negocios mas secretos del Gobierno, señalando por razones de los
acontecimientos las que tal vez no las imaginaron los que gobiernan.
[117] Los malos Críticos caen freqüentemente en este sofisma quando
explican el sentido de algun Autor de la antigüedad, y cada uno quiere
que la mente del Autor sea la que á él se le antoja, porque no alcanza
que pudo haber sido muy distinta. Este sofisma tiene atrasada la
Medicina en su parte Farmacéutica, porque se tienen por virtudes de los
remedios las que no lo son: toda Medicina ha de graduarse de tal, ó tal
virtud con relacion al cuerpo humano: con que pronunciando los Botánicos
y Farmacéuticos absolutamente, como suelen hacerlo, salen falaces sus
aseveraciones. Algunos reducen á esta especie de sofisma la _induccion_
defectuosa. Llámase argumento de induccion aquel con que de muchos
particulares se saca una conclusion universal. Por exemplo: Los hombres
de la Europa hablan, tambien los de Asia, asimismo los del Africa, como
tambien los de la América: luego todos los hombres del mundo hablan. Se
hace defectuosa la induccion quando no comprehende todos los miembros; y
los hombres suelen sacar conclusiones universales antes de haber
exâminado perfectamente todos los particulares, cuyo defecto cometen los
que se apresuran en juzgar de las cosas difíciles. Mas todo lo que toca
á las inducciones defectuosas se entiende muy bien con lo que hemos
dicho, tratando del raciocinio.
[118] Este sofisma domina en los principales escritos de Mr. ROSEAUX:
mira las cosas solo por un lado, y sin contar con los demas habla del
todo por lo que se ve en una sola parte. En las cosas humanas nada hay
que sea enteramente perfecto: aun en las mas bien fundadas se mezclan
defectos, é imperfecciones. Lo que hace Roseaux es tomar la parte
defectuosa para sacar por ella el todo imperfecto, ó despreciable.
Quando trata de la desigualdad de los hombres pinta al hombre por lo
sensitivo y animal, faltando poco para hacerle una bestia: entonces no
se mira la racional, porque esto estorbaría la prueba. Quando se ha de
probar la religion natural, el hombre todo es razon, no hay cosa que no
se alcance por ella: la Filosofía es el fundamento de todo: lo brutal,
lo sensitivo, y lo flaco no tiene aquí lugar, porque esto no le hace,
antes se opone á su designio. Si se propone el entusiasmo de que las
Ciencias son perjudiciales á las costumbres, se habla solo de los abusos
que se mezclan en ellas: el cultivo del entendimiento, su influencia en
la voluntad, la perfeccion del juicio, el conocimiento del hombre para
dominar sus pasiones, y otras mil cosas que el estudio bien ordenado de
las Artes científicas acarrea, se dexan porque estorban la prueba del
entusiasmo. Lo mismo sucede con las alabanzas de los Cómicos, y con los
vituperios de las Imprentas; pues en todas estas cosas para
singularizarse toma solo la parte flaca, omite el principal punto, y así
por un sofisma de imperfecta enumeracion engaña á los falsos sabios.
¿Quién duda que quando atribuye á las letras la decadencia de los
Imperios y el aumento del luxo, comete el sofisma _non causae, ut
causae_? Así discurre casi siempre un hombre que afecta ser Filósofo á
la manera de los Griegos, y lo ha logrado, porque en la religion,
viages, escritos, y doctrina es un retrato de ellos, ó por decirlo
mejor, un compendio de sus extravagancias y desvíos.
[119] Síguese el sofisma que llaman en las Escuelas _falacia de
accidente_, y se comete quando se atribuye á una cosa absolutamente y
sin restriccion alguna, aquello que solo le conviene por accidente. En
la Medicina se comete este sofisma con freqüencia, porque acontece, que
despues de un medicamento muy saludable, se empeora el enfermo, y muchos
ya aborrecen aquel remedio. Por exemplo: El láudano es medicamento
utilísimo y muy seguro quando le propina un Médico juicioso; no obstante
se da muchas veces sin fruto, y en alguna ocasion despues de haberle
tomado se agrava la enfermedad. No hay que dudar que el agravarse el mal
nace de otras causas que hay en el mismo que adolece, y sin embargo se
atribuye al láudano; de suerte, que se le atribuye absolutamente lo que
solo por accidente ha sucedido, porque ha sido accidental en aquel
enfermo juntarse el aumento del mal con la medicina. Por este modo de
sofisma se desacreditan la kina, los eméticos, las sangrias, y otros
remedios de suyo saludables y utilísimos quando se manejan por Médicos
sabios, que tienen por guia á la naturaleza; y que solo por accidente ha
acontecido empeorarse los enfermos despues de su legítimo y prudente
uso. El que mire con atencion lo que han escrito contra la Medicina
algunos Críticos, así extraños, como Españoles, conocerá que por la
mayor parte es amontonamiento de razones sofisticas, pues se desprecia
la Medicina en general y absolutamente por solos los defectos, ó
ignorancia de sus Profesores, lo qual le es accidental.
[120] Del mismo sofisma usan los que acusan toda una Religion por solo
el defecto de algun individuo de ella; y lo mismo sucede á los que
desprecian la Filosofía y la Crítica, porque las han cultivado algunos
Hereges. Ya se ve que es accidental á la Filosofía que los que la
profesan, sean de esta, ú otra Religion, y apenas se hallará cosa
ninguna, que discurriendo de esta manera no se halle defectuosa. ¿Quién
duda que hay algunos abusos en la disciplina Eclesiástica? ¿Se dirá por
eso, que ha de exterminarse la antigua disciplina de la Iglesia? Es
cierto que la vana credulidad introduce muchos milagros falsos. ¿Se dirá
por eso, que ha de apartarse de los fieles la creencia de los
verdaderos? Yo creo que algunos Hereges han perseguido á la Iglesia
Católica con sofismas de esta especie. Y de este modo razonan en asuntos
distintos de la Religion algunos ingenios, que solo alaban lo que les
complace[a].
[Nota a: _Vitiosum est artem, aut scientiam, aut studium quidpiam
vituperare propter eorum vitia, qui in eo studio sunt, veluti qui
Rhetoricam vituperant propter alicujus Oratoris vituperandam vitam._
Aut. Rhet. _ad Heren. lib. 2. cap. 27._]
[121] Hay otro sofisma que se comete razonando del sentido compuesto al
diviso, ó al contrario. Por exemplo: dice Jesu-Christo en el Evangelio,
_que los ciegos ven, y los cojos andan, y los sordos oyen_; lo qual ha
de entenderse en sentido diviso; esto es, que ven los que eran ciegos, y
oyen los que eran sordos; y si alguno lo entendiese en sentido compuesto
cometería sofisma, porque los ciegos no ven siendo ciegos, ni oyen los
sordos mientras están sordos. Del mismo modo han de entenderse las
sagradas Escrituras quando dicen, que Dios concede la salvacion á los
malos, porque no salva á los que actualmente son malos, sino á los que
lo fueron, y despues se han convertido. Por el contrario han de
entenderse en sentido compuesto las palabras de S. PABLO, con que dice:
Los fornicadores, idólatras, y avaros no entrarán en el Reyno de los
Cielos[a], porque significan que no entrarán en los Cielos si se
mantienen en la avaricia, é idolatría, y si no dexan los vicios, y se
convierten á Dios. De este modo facil será entender algunos sofismas
pertenecientes á la Religion. A esta especie de falacia se reduce este
sofisma: _Tú tienes lo que no has perdido: no has perdido las riquezas;
luego tienes riquezas_. Pues la mayor se entiende en sentido compuesto,
y la menor en diviso, y de esta manera pudiera señalar otros semejantes
sofismas, capaces de engañar solamente á los muy estultos.
[Nota a: Paul. _ad Corinth. 6. vers. 9._]
[122] En último lugar coloco yo el sofisma que consiste en la
equivocacion de las voces. Consiste la equivocacion en varias cosas que
ya hemos insinuado; pero la mas comun es quando una voz significa cosas
distintas; de modo, que el sylogismo tiene quatro términos. El sylogismo
tiene quatro términos, quando el medio tiene una significacion en la
mayor y diferente en la menor, ó quando los términos de la conclusion no
se toman en el mismo sentido que en las premisas. Cuenta AULO GELIO, que
un Sofista le propuso á DIÓGENES un sylogismo de esta clase[a], y que
respondió concediendo las premisas, y en llegando á la conclusion dixo,
que la concedería si mudaba los términos, y empezaba por él mismo.
Decíale el Sofista: _Vos no sois lo que yo soy: yo soy hombre: luego vos
no sois hombre_; y dixo Diógenes, concederé todo el sylogismo si me
arguyes de esta manera: _Yo no soy lo que tú eres: tú eres hombre: luego
yo no soy hombre_. Tambien tiene quatro términos este sylogismo: _Si
diciendo la verdad dices_ yo miento, _mientes: quando dices la verdad
dices_ yo miento: _luego diciendo la verdad, mientes_. CICERON llamó á
este sofisma el _Mentiroso_, y lo es por la equivocacion de las voces,
porque en la mayor las palabras _yo miento_, significan aquello sobre
que recae la mentira, y en la menor significan la misma proposicion que
dice _yo miento_. Semejante á este es el sofisma que algunos llamaron
Crocodilo, y tomó el nombre de esta fábula. Estaba una muger junto á las
riberas del Nilo, y un Crocodilo le hurtó un niño que llevaba. Rogábale
la muger que le volviese el niño, y el Crocodilo dixo que se lo volvería
con la condicion de que habia de decir verdad. Admitió la muger la
condicion, y dixo: _No me lo volverás._ Acudió luego el Crocodilo
diciendo, que sea verdadero que sea falso lo que has dicho, no te vuelvo
el niño. Porque si es falso, no has cumplido la condicion, y si es
verdadero, cómo lo he de volver, quando solamente puedes haber dicho
verdad, no volviéndolo. La muger replicó, que sea verdadero que sea
falso lo que he dicho, has de volverme el niño, porque si es verdadero,
has de cumplir la condicion, y si es falso, me lo has de volver para que
lo sea. Los Filósofos antiguos fueron muy diestros en formar semejantes
sofismas. Cuenta LAERCIO, que EUBULIDES inventó siete maneras de
sofismas, que se llaman el _mentiroso, oculto, electro, encubierto,
sorites, cornuto, y calvo_, de los quales hace mencion CICERON en
algunos lugares, y todos consisten en la equivocacion de las voces. Pero
es de advertir, que semejantes sofismas no pueden engañar sino á los muy
estultos, y por eso los omitimos.
[Nota a: Aut. Gell. _Noct. Attic. lib. 18. cap. 13._]
CAPITULO IX.
_Del Método._