divisiones de ellas, que es aclararlas, para que no se puedan equivocar.
La diferencia entre la division y difinicion consiste en que esta
fabríca la cosa, señalando los predicados que compone su esencia:
aquella la deshace, para que dividida en porciones, se vean las partes
que la constituyen. Para mayor claridad conviene dividir lo que llamamos
_todo_ en todo físico, y metafísico. El todo físico, significado de los
Latinos con la voz _totum_, es qualquiera cuerpo físico del Universo:
el todo metafísico es mental, y consiste en las clases generales á que
el entendimiento por abstraccion reduce muchas cosas, comprehendiéndolas
con sola una nocion, como lo hemos explicado, hablando de los
predicamentos y predicables. Este todo se explica en Latin por la voz
_omne_: en nuestra lengua la voz _todo_ incluye á los dos; y aunque á la
Lógica solo pertenece dar reglas para la buena division del _todo_
metafísico, no obstante es menester antes conocer los _todos_ físicos,
pues ignorándose, no se podrán reducir á las clases de la division. En
los cuerpos físicos la _analisis_, esto es, la descomposicion de sus
partes, á fin de que se vean con claridad, es de mucha importancia para
conocerlos, y ayuda mucho á las descripciones exâctas que deben hacerse
para difinirlos; de manera que en lo físico debe ir delante la division,
sin la qual los entes corporeos nunca se podrán describir bien, y por
consiguiente tampoco se podrán difinir. Cométense grandes defectos en
las _analises_, y por eso no han sido tan útiles, como algunos creen,
las que se han hecho en estos últimos tiempos. En los siglos medios se
contentaban los Físicos con hacer groseras descomposturas de los
cuerpos, y pronunciando facilmente por ellas, mantenian muchos errores
en el estudio de la naturaleza. Los modernos, queriendo enmendar este
defecto, cayeron en el opuesto, aplicándose con extremada creencia á
dividir lo que por su sutileza no es capaz de division. Han hecho mas,
que es poner en los cuerpos lo que han creido antes de dividirlos, que
debia hallarse en ellos. ¿Quién no ve que es vana la division de las
tres materias Cartesianas, _sutil, globulosa_, y _estriada_? ¿Y quántas
veces sus defensores nos dicen hallarlas en las _analises_ de los
cuerpos? En la anatomía se han introducido muchas ficciones,
desmenuzando las partes hasta lo sumo, donde no pudiendo llegar la
industria humana, se añade lo que subministra un sistema puramente
imaginario. De esto hemos dado palpables exemplos en las _Instituciones
Médicas_. Las analises chîmicas hechas con fuego, no descubren lo que
hay en los cuerpos, sino lo que el fuego hace en ellos. Despues de haber
gastado Roberto Boyle muchos años y grandes caudales en las _analyses_
chîmicas, al fin desengañado compuso un tratado que se intitula
_Chymista scepticus_, en el qual muestra con evidencia, que son
producciones del fuego las materias que la Chímica saca por la
resolucion. Este punto le traté con extension en la Física, para evitar
los engaños que en este exámen se cometen. Conviene, pues, descomponer
los cuerpos para conocer sus partes con el orden que se requiere, para
que la division no las desfigure: notar su enlace, figura, sitio, y uso
de composicion: observar atentamente su substancia sólida ó fluida, dura
ó blanda: no añadir ni fingir nada, sino mirar lo que da la naturaleza,
&c. ver las mutaciones que reciben las partes unidas al todo, ó
separadas, y las relaciones, ó respetos que dicen con sus causas, con
sus efectos, y con las demas porciones de aquel todo: finalmente se ha
de combinar lo dicho con lo que hemos propuesto de las descripciones, y
de todo junto se formará concepto del sér de las cosas físicas para
poderlas difinir y dividir. Quien vé esto, y vea tambien el poco cuidado
con que hoy se tratan estas cosas, bastándole á qualquiera para llamarse
Físico el entender dos ó tres fragmentos de un vano, pero pomposo
sistema, conocerá que la verdadera Física está muy atrasada, y muy
distante del punto de perfeccion, en que muchos la contemplan. Todavía
es peor fiarse de las _analises_ de las aguas, y demas remedios para
establecer sus virtudes en el cuerpo humano; pues fuera de que no se
puede asegurar por ellas lo que hay en los simples medicinales, es muy
diversa la relacion, y respeto que las partes dicen con su todo, que la
que dirán con otro muy distinto, como es el hombre. Esto no se puede
saber sino por la atenta observacion de la Medicina práctica, como lo ha
mostrado Geofroi, sin embargo de haber sido uno de los que mas han
trabajado en hacer analises de los vegetables y plantas, que describe en
su preciosa materia Médica[a]. Tambien son físicas las divisiones de las
cosas hechas por sus causas, efectos, propiedades, formas, &c. y muy
conducentes para las buenas descripciones. Así que la division de las
plantas por sus flores ó semillas: la de las enfermedades por algunos
símptomas, ó por la diversidad de causas de donde dimanan: la de los
hombres (lo mismo ha de entenderse de los demas animales) por los
territorios, provincias, costumbres: y en fin la de otros seres
naturales por sus propiedades y caractéres sirven para perficionar las
descripciones que deben hacerse antes de señalar las esencias de las
cosas; mas quererlas distinguir entre sí esencialmente por solos estos
fenómenos accidentales, como lo ha hecho Mr. de Sauvages en las
enfermedades, y algunos Botánicos intentan hacerlo en las plantas, es
confundir las cosas, y no llegar á conocer el verdadero ser de cada una
de ellas. La division lógica es sola la que muestra la diversa esencia
de las cosas, aunque parezcan entre sí unas mismas. El modo como llega
el entendimiento á esta division es este. Exâmina primero si hay la
cosa, y esto lo hace por la debida y bien reglada aplicacion de los
sentidos, ó por el bien dirigido juicio, que tiene por origen de su
excitamento las representaciones que de estos han quedado en la
fantasía. Asegurado de que la cosa existe, la describe para verla y
exâminarla mas de cerca, valiéndose para esto de las divisiones físicas
y de las demas circunstancias que piden las descripciones. Despues de
esto, colocando la cosa en la nocion general comun por _el género_, y
señalando la particularidad que la distingue por la _diferencia_, la
difine fixando la esencia de ella. Pero como debaxo de un predicado
comun esencial, como son el género y diferencia, se contienen muchas
cosas, que deben entre sí separarse, pasa á hacer la division lógica, la
qual es una nocion comun con que el entendimiento distingue las cosas
que están contenidas baxo un mismo género ó una misma diferencia: por
eso la division lógica se diferencia de la física, en que esta divide el
cuerpo singular en sus partes integrantes, y aquella divide la nocion
universal, en que estan incluidos todos los singulares, en clases
comunes, ó nociones distintas, que hacen conocer la diversidad que hay
en las cosas por sus esencias. De esto se deduce, que las divisiones
lógicas solo se deben hacer por los géneros, especies, y diferencias
esenciales del mismo modo que las definiciones, y por eso se han de
hacer unas y otras pocas veces, con la advertencia que han de preceder
las divisiones y descripciones físicas de las cosas á las difiniciones y
divisiones lógicas, siguiendo el orden natural con que primero
alcanzamos que la cosa existe, despues la dividimos, resolvemos y
separamos sus partes para conocerla, luego la describimos para
circunstanciarla; y últimamente formamos las nociones comunes del género
y diferencia para señalar su esencia, que es la difinicion lógica, tras
de la qual se sigue la division con que dividimos los géneros, las
especies y diferencias hasta llegar á los singulares, en quienes no cabe
otra division que la física. Un exemplo hará esto palpable. Preséntase á
nuestros sentidos el hombre _determinado_, porque así es en lo físico:
le dividimos en lo corporeo (pues esto solo es lo que se presenta á
nuestros sentidos) por la anatomía: juntamos á estas luces todas las
acciones animales vitales y naturales, la figura y formacion exterior
del rostro y demas miembros: observamos las causas que le mantienen,
ofenden, ó conservan, y todos los caractéres que acompañan á su
composicion. Enterados de todo, le colocamos baxo la nocion lógica mas
universal del _ente_, porque conocemos que existe: descendemos de allí á
lo _corporeo_, porque lo extenso é impenetrable nos aseguran de ello:
pasamos de esto á lo _animal_, que es el género mas inmediato y encierra
las nociones superiores. Viendo que este predicado genérico es una
nocion que incluye otra cosa que no es el hombre, al punto formamos el
concepto que llamamos _especie_, y consiste en una porcion de lo que
encierra la nocion del género, la otra porcion son los brutos. Queriendo
despues fixar estas porciones para distinguirlas, ponemos la diferencia
_racional_, que es el predicado comun, que llena la esencia del hombre y
con que se distingue de la otra porcion de la _especie_ contenida baxo
el género _animal_. Débese notar aquí; que las diferencias alguna vez
son genéricas, porque dado que señalan el distintivo de un género
superior, son ellas género respecto de otras inferiores. Así, lo
_sensitivo_ es diferencia de lo _viviente_, mas genérica que lo
_racional_, puesto que esto solo tiene baxo de sí á los hombres
determinados ó individuos de la especie humana, y aquello contiene á los
hombres y los brutos, que siendo todos sensitivos, por esto se
diferencian de las plantas que viven, y no sienten; por donde, aunque
las diferencias por lo comun son específicas, porque determinan las
especies: junto con esto con consideracion á otras nociones mas
universales, pueden ser genéricas, y la distincion consiste en que estas
tienen debaxo de sí las especies y individuos; y aquellas solo los
individuos, ú entes determinados.
[Nota a: Geofr. _tract. de Mater. Med. Introduc. c. 5. t. I. p. 47. ed.
de París de 1741_.]
[25] Los Escolásticos, aunque han sido nimios en hacer divisiones, pues
no dividen, sino desmenuzan las cosas, defecto de que no se ha librado
Heineccio, sin embargo de perseguirlos continuamente, multiplicando sus
nociones con indecible sutileza, con todo han guardado el orden lógico
con mas exâctitud que los modernos; porque aquellos han tenido en mira
los predicados esenciales para dividirlas; estos han confundido las
divisiones físicas con las lógicas, confundiendo así las esencias de las
cosas. TOURNEFORT hizo los géneros de las plantas, tomándolo de las
flores y frutos, de modo que colocaba baxo un mismo género todas las que
eran conformes en la forma, figura y otros caractéres de estas partes:
dividia, en especies las que sin embargo de ser semejantes en lo que
llevamos propuesto, tenian ademas de eso algun distintivo con que se
señalaban. Los géneros y especies los colocó baxo ciertas clases
universales, adonde facilmente se reducian. Ya antes de Tournefort
intentaron algunos Botánicos reducir tanto número de plantas, como
ofrece la naturaleza, á lugares determinados para socorrer la memeria;
mas este insigne Frances consiguió formar un plan, que han seguido
despues la mayor parte de los que profesan este estudio. CARLOS LINNEO,
famoso Botánico de Suecia, no quedando satisfecho de este método, colocó
los géneros en los _estambres_ de las plantas, mudó los vocablos,
hízolas de dos sexôs, y alteró de manera este estudio con tantas
divisiones, que es suma la confusion que reyna en sus escritos. Nuestro
QUER, que si hubiera sido tan aventajado en las partes que se requieren
para ser Escritor, como lo era en el conocimiento de las plantas, se
hubiera colocado en igual elevacion que Tournefort y Linneo, da extensa
razon de estos métodos, y descubre admirablemente los defectos de
Linneo, entre los quales no es el menor haber hecho un sistema con que
no se puede hallar conformidad entre los Botánicos antiguos y modernos,
ni en los nombres, ni en los caractéres para conocer las plantas[a].
Así que en esta parte tan importante de la Física, reyna hoy suma
confusion, y se toman por géneros y especies las cosas que no lo son por
no ser esenciales á las plantas, sino solo una física particularidad de
cada una de ellas; y de esto nace tenerse por de una misma naturaleza
las que son muy diversas, y hallarse algunos que las tienen por de unas
mismas virtudes, siendo distintísimas, al verlas colocadas baxo un mismo
género. Pide, pues, este estudio mejor lógica: hacer las separaciones de
las plantas por sus descripciones físicas: no señalar géneros ni
especies, sino despues de muchos exámenes y observaciones, con que se
aseguren las esencias y sus diversidades, y de este modo se descubrirán
mejor y con mas seguridad las virtudes y propiedades de ellas, que es el
fin principal de estas averiguaciones. En este último punto procedieron
con harto buen método los Botánicos antiguos; en la pompa y extension
del Arte han superado los modernos. En la historia de los animales
sucede lo mismo. Son infinitos los géneros, especies, y diferencias que
pone Brisot, imitando á los Botánicos. Lo cierto es, que los trabajos de
Aristóteles en esta materia, si se mira la solidez y utilidad, exceden
en grande manera á estas nuevas y magníficas producciones. Es de suma
importancia para adelantar en el conocimiento de las cosas,
distinguirlas bien entre sí, dividir físicamente por sus caractéres las
que son diversas, no confundir jamas unas con otras; pero es menester
tiento, observaciones, tiempo, y lógica para colocarlas baxo las
nociones comunes de género y diferencia, así para difinirlas como para
dividirlas, segun sus esencias. Considerando atentamente lo que llevamos
explicado, es por demas entretenernos en dar reglas para las buenas
divisiones; pues todo lo dicho se endereza á que estas se hagan con la
exâctitud que prescribe la buena razon; y el advertir que los miembros
de la division deben llenar el _todo_ diviso, y que deben estos mismos
excluirse entre sí, de modo que el uno no se contenga en el otro, son
cosas tan claras que á qualquiera se le ofrecen con mediana atencion,
sin necesitar de exemplos, ni explicaciones.
[Nota a: Quer _Flor. Esp. tom. I. pág. 303. y sig_.]
CAPITULO XI.
_De las Voces._
[26] Como el hombre no es hecho para vivir solo, sino en sociedad, ha
recibido del Autor de la Naturaleza el _habla_, con la qual se comunican
sus pensamientos los que viven juntos. El _habla_ incluye _sonido_,
hecho con el ayre que choca en la caña de los pulmones, y se llama
_voz_, y _articulacion_, que es lo que la lengua con sus varios
movimientos, tocando el paladar y los dientes, añade al sonido, formando
primero letras, despues sílabas, y últimamente _vocablos_. Quan grande
haya sido la industria de los antiguos, que fixaron las letras, las
unieron para formar ciertas sílabas, y determinaron los vocablos á
significar ciertas nociones mentales, de modo que profiriendo un hombre
un vocablo se excitase en el que lo oía la misma nocion y pensamiento
que intentaba manifestar el que hablaba, se dexa á la consideracion de
los que meditando en lo interior de las cosas, alcanzan el valor de
ellas. Los demas, como se lo hallan hecho, y no conocen las dificultades
que se ofrecieron en la invencion, lo miran con indiferencia, y sin el
aprecio que merecen descubrimientos tan útiles al género humano. Siendo,
pues, el fin de la _locucion_ el manifestar con las señales exteriores
de las _voces_ (así se llaman tambien las que son articuladas) lo
interior de los pensamientos, al modo que debe cuidar qualquiera pensar
bien, con orden, con distincion, y sin obscuridad ni confusion en sus
nociones, ha de hacer lo mismo en el hablar, procurando usar de vocablos
fixos y seguros para manifestar lo que piensa, puesto que el habla no se
le ha dado para sí, sino para usarla con los demas; y no es posible que
los otros hombres entiendan nuestros pensamientos, si no los explicamos
con palabras claras, distintas, y expresivas de las nociones que
intentamos descubrir. Siendo este el fin general que los hombres tienen
en la locucion, si fuera posible, no debiera haber en el Mundo mas que
una lengua; pues así se cumpliría por todo el género humano el destino
de su naturaleza: mas habiéndose separado los hombres y formado varios
imperios, y con ellos varias lenguas, ha sido preciso que cada nacion
estableciese ciertos sonidos articulados, que á su arbitrio significasen
las cosas, y sirviesen para entenderse mutuamente los que era preciso
que viviesen juntos. De aquí han tomado principio las lenguas
provinciales, esto es, los idiomas que cada region ha hecho propios, y
contienen vocablos que son comunes entre los individuos de una
determinada Provincia. Aunque la _lengua universal_ no existe, con todo
están en su vigor los fundamentos lógicos de su institucion, y estos han
de ser transcendentales á todas las lenguas particulares de las
Provincias, puesto que todo el Mundo debe gobernarse por la suprema
_razon_, que en esto se descubre por la buena Lógica. Así como la razon
recta es la norma de la lengua universal, el arbitrio y uso comun que de
ella dimana es el maestro y guia de las lenguas particulares; porque si
los de una nacion están voluntariamente convenidos por un uso continuo á
significar una cosa con una voz, los de otra nacion lo significan con
otra, y en todas esto es arbitrario y hecho por un tácito ú expreso
convenio de entenderse entre sí con determinadas palabras. La
incumbencia de aclarar, purificar, explicar, corregir, y, por decirlo de
una vez, de mantener y perficionar las lenguas particulares, es de los
Gramáticos, cuyo oficio es conocer y explicar el uso comun de cada
lengua: á la Lógica le pertenece dar reglas sobre la lengua universal, á
la qual deben estar subordinadas las particulares. La simplicidad de la
naturaleza en las cosas necesarias al género humano hace, que una sola
regla sea bastante para entender lo que prescribe la razon sobre la
lengua universal, y consiste _en usar siempre de vocablos expresivos,
que clara y distintamente descubran las nociones mentales que queremos
significar_. Si los hombres guardasen debidamente esta regla, se
evitarian innumerables errores y disputas, que se originan de su
inobservancia. Para reducirla á la práctica con acierto, conviene
advertir, que la extension de esta regla general se puede reducir á dos
clases de lenguas: á la una pertenecen las lenguas particulares: á la
otra el lenguage de los sabios en el estudio de las Artes y Ciencias.
Es fuera del intento de la Lógica tratar por menor de lo que hay que
observar en estas lenguas, y pienso hacerlo en otra Obra, donde tiene
esto su propio lugar: aquí iré descubriendo solamente los fundamentos
tomados de la lengua universal, que han de aplicarse precisamente á
qualesquiera lenguas particulares: y siendo los defectos que han de
evitarse los que mas hacen conocer el verdadero camino que se ha de
seguir para el acierto, los iré insinuando con brevedad, dexando para
otro tiempo y lugar el tratarlo con extension.
[27] Faltan á la lengua universal, y por consiguiente á la buena Lógica,
los que _sin motivo_ introducen en las lenguas provinciales vocablos de
otras lenguas; pues fuera de que no cumplen con el fin de la locucion,
puesto que los demas no están enterados como ellos de lo que significan,
corrompen una de las cosas mas preciosas de cada nacion, y debieran
considerar, que el que entrega su lengua entrega sus pensamientos, y el
que domina sobre el idioma, llega tambien á dominar sobre los
entendimientos de los que le usan. Entre los Romanos, que fueron los
Maestros de la policía, se tuvo gran cuidado en esto para no dexarse
dominar de las demas Naciones; y, es harto comun la noticia, que Tiberio
Cesar pidió licencia al Senado para usar de la voz nueva
_Monopolium_[a]: tanta era la atencion con que mantenian su lenguage,
como que lo consideraban preciso para mantener su autoridad[b]. He dicho
_sin motivo_, porque quando le hay es preciso introducir nuevas voces, y
entonces ha de hacerse esto con moderacion, y mostrando qué nocion es la
que se quiere manifestar con la voz nueva. Los preceptos que sobre esto
dá Horacio en su Arte Poética[c] son admirables. Si una cosa es nueva
para las gentes, tambien lo es la imagen que de ella se forma en la
fantasía, y debe serlo la voz con que esta se ha de manifestar. Si la
formacion de la voz nueva se puede derivar de voces ya conocidas y
usadas, será mas facil su inteligencia. Las voces _antiquadas_ no han
de usarse, porque por no valerse de ellas, ya nadie las entiende, y se
faltaria á la perspicuidad; mas no se ha de extender esto á las
_antiguas_, de las quales queda el uso en los mejores Escritores que
andan en manos de todos. Por eso las voces que usó SANTA TERESA DE
JESUS, á quien ninguno ha excedido en la perfeccion de la lengua
Española, las que usó FR. LUIS DE GRANADA, CERVANTES, SAAVEDRA y otros
pocos Maestros de nuestro idioma, por antiguas no deben desecharse,
antes por el contrario deben retenerse como las mas expresivas. La
diferencia que hay entre las voces antiguas y antiquadas la hemos puesto
en otra parte. Faltan tambien á la regla universal de bien hablar los
que quieren enseñar una lengua desconocida con las mismas palabras de
ella, que son las que se van á aprender; porque si todavía se ignora su
significado, es explicar una cosa obscura por otra que lo es tanto. Es
de admirar que este estilo tan ageno de la buena razon se mantenga en
las Escuelas de Gramática, haciendo que los niños aprendan la lengua
Latina con preceptos dados en la misma lengua. Este abuso le impugnó con
evidentes pruebas el BROCENSE[d], y de él tomaron el exemplo los
Franceses, Autores de la Gramática de _Puerto-Real_, para evitarle.
Todavía es mas intolerable abuso que este el de introducir en el idioma
comun voces puramente latinas, dándoles distinta significacion de la que
en sí tienen, como si usásemos de la voz _invertir_, que significa
_trastornar, trastrocar_, queriendo que significase lo contrario, que es
aplicar y convertir las cosas á sus fines. Tambien pecan contra la
lengua universal los que Usan de _metáforas_ sin medida. La nocion
significada con la voz metafórica siempre es algo distinta de la que
corresponde á la realidad de lo que se quiere manifestar, porque la
traslacion que hace la metáfora por la semejanza, muestra que no es lo
mismo lo que ella significa, que lo que se intenta descubrir. Síguese de
esto, que para explicar con claridad y distincion las nociones mentales,
se han de evitar las metáforas, y en su lugar se han de usar las voces,
que con propiedad directamente muestran lo que se quiere significar; y
solo en falta de estas tienen lugar las metáforas, de las quales aun en
ese caso nos debemos valer con mucha precaucion, usando con preferencia
de las que tengan algun uso. Los que las usan á menudo, dán á entender
que quieren ganar á los oyentes, no enseñarles: los que se satisfacen de
ellas, muestran que su entendimiento todo es oidos y imaginacion; pues
estas dos cosas se llenan con la multitud de símiles metafóricos. Esto
mismo que hemos dicho, nos lleva al conocimiento de que debemos usar de
metáforas en la manifestacion de cosas horrendas y feas, que excitan el
ánimo á horror y desabrimiento. Ya hemos mostrado, que junto con
nuestras nociones mentales andan siempre inseparables los afectos del
ánimo. Las cosas deshonestas, sucias y asquerosas, y todas las que
oyéndose ofenden los oidos, y desazonan por lo que tienen de feo y de
inhonesto, si se explican con sus términos propios se entienden bien,
pero irritan y conmueven mucho; porque junto con la nocion que los
vocablos representan, se excita en el ánimo el disgusto y aversion
molesta, con que se miran tales cosas: por donde es mejor entonces
valerse de voces metafóricas, que con rodeos é imágenes mas agradables
hagan entender lo que se quiere decir, sin agitacion ni molestia del que
oye. Así que no es aceptable la máxîma de algunos, que teniendo á las
voces por meros sonidos, incapaces de suyo de ser buenos ni malos, dicen
que todos los vocablos de cosas obscenas se pueden permitir en el trato
y en los libros.
[Nota a: Sueton. _in Tiber. cap. 71. tom. I. pag. 596 edic. de Amsterd.
de 1736_.]
[Nota b: _Sobre esto es digno de leerse D. Bernardo Alderete en sus
Orígenes de la Lengua Castellana, l. I. c. 9. y sig_.]
[Nota c: _Desde el verso 46, hasta el 72_.]
[Nota d: Franc. Sanch. Brocens. _Arte para saber Latin, Oper. tom. 1.
pagin. 229. edicion de Ginebra de 1766_.]
[28] En el lenguage de las Ciencias se han de guardar todas las reglas
que hemos puesto para las lenguas comunes en quanto conducen á la
perspicuidad, y á declarar con las voces las nociones mentales, de modo
que se evite toda confusion. Para señalar sus defectos conviene
distinguir los vocablos que cada Autor ha querido introducir como suyos
propios, y los que son recibidos por el comun de los que profesan las
Artes. PARACELSO, hombre fantástico, introduxo vocablos, no solo
desusados, sino incomprehensibles[a]. Siguió su exemplo HELMONCIO,
Escritor extravagante. CARAMUEL al fin de sus dias publicó una Obra
intitulada _Subtilissimus_, que es una nueva Dialéctica Metafísica, en
la que pretende aclarar las cosas obscuras de los Metafísicos y Teólogos
con nuevos vocablos y participios, como _amaveruns, amaveruntis:
amaveratus, ti: amavissens, entis: amavissetus, ti_, y otros á este
modo. Quien conozca á este Escritor verá que el Autor del Anti-Caramuel
tiene razon en decir, que Caramuel tuvo ocho grados de ingenio, cinco de
eloqüencia, dos de juicio[b]. Facil es conocer los términos inventados
por Autores para sus usos particulares, los quales se deben desechar,
como que sirven para ellos solos; y su conducta se debe enteramente
evitar por opuesta á la buena Lógica. Quando las voces son aceptadas del
comun de los Profesores de las Artes, unas son de retener, otras no.
Hace una especie de Pueblo literario el comun de los Estudiosos, y tiene
su uso formado en ciertos vocablos, los quales aunque sean bárbaros, son
de retener siempre que sean introducidos para la necesaria declaracion
de los conceptos mentales. Así que en la Filosofía de las Escuelas
conviene mantener muchos vocablos particulares, sin los quales no
entenderíamos algunos Escritores de los siglos medios. _Sugeto,
predicado, cópula, predicables, predicamentos, universales,
particulares, singulares: categoremático_, que es lo que por sí solo
significa una cosa: _sincategoremático_, que solo significa junto con
otro, como _todo, alguno, &c: categórico_ que declara la cosa
determinada: _vago_, que significa la incierta, como _esencia, verdad,
orden, &c: synónimo_, que declara la cosa que baxo un mismo concepto
conviene á muchos, como _hombre_ á Pedro, Francisco, &c: _homónimo,_ que
baxo una significacion comprehende cosas diversas como hombre, aplicado
al pintado y al vivo: _análogo_, el que manifiesta muchas cosas con
alguna variacion, como _cabeza_, que se atribuye á los animales y á los
montes: _sanidad_, que se aplica al hombre y á la medicina, &c:
_finito_, que significa cosa determinada: _infinito_, que expresa la
cosa sin determinacion, y se hace poniendo la partícula negativa _non_
antes del nombre. Estos, y otros muchos vocablos de este género no se
pueden ya escusar en el estudio de la Dialéctica, como algunos modernos
lo conocen, en especial WOLFIO[c], contra el dictamen de otros, que sin
distincion, solo por ser de las Escuelas, los desechan y satirizan sin
fundamento. NOLTENIO[d] ha puesto muy buenas reglas en defensa de los
vocablos filosóficos antiguos, y de otras profesiones. Yo quisiera que
alguno bien instruido compusiese un Diccionario Filosófico _medii aevi_,
donde al modo del Glosario de DuCange se explicasen todas las voces que
se han usado y se mantienen en la Filosofía Escolástica; pues que así se
conservaria la memoria de un ramo considerable de la Historia Literaria,
y veríamos las que se deben mantener y se pueden desechar.
[Nota a: _Ens pagoicum, cagastricum, relolleum, cherionium, trarames,
&c._ Véase Sennert. _de Consens. & Dissens. Chymicor. cum Galenic. cap.
5. tom. 1. pagin. 195. edicion de Leon de 1656._]
[Nota b: Vease Baillet _Jugem. tom. 2. pag. 579._]
[Nota c: _Logic. discurs. prael._ §. 147. p. 51.]
[Nota d: Noltenio _Lex. antib. p. 656. y sig._]