GABRIEL DE LA CONCEPCION VALDÉS.

_Trinidad, julio 10 de 1844._"

Ayes i suspiros interrumpieron mas de una vez la lectura; i cuando ella

concluyó, Raquel i Berta derramaban un diluvio de lágrimas. Arturo

agotó en vano todos los recursos del consuelo, i Manfredo los de la

refleccion.

--¿A qué atormentarse tanto? agregó el primero por la suerte de un

hombre al que ¡si bien quieren mucho, no les toca de cerca!

--¡Era tan bueno! repuso Raquel, ocultando el semblante lloroso

entrambas manos.

--¡I le queremos tanto! agregó Berta. ¡Como no hemos de llorar por él

cuando hace tantos años a que le conocemos! ¡cuando ha vivido en casa

cobrándonos tanto cariño!

--Pero Berta, fíjese que se trata de un simple camarero i no de un

hermano, dijo Arturo.

Raquel le contestó con cierta desazon: Eso nó, Arturo; porque puede uno

llorar por la muerte del perro de la casa. I Gabriel era el compañero de

nuestros sufrimientos i el partícipe de nuestras alegrias.

--Si es así....

--¡Ah! no le estrañe Arturo tanto llanto i dolor, agregó Manfredo. Mi

hija es de las que borra con sus lágrimas las pájinas de una novela. Yo

la he sorprendido muchas veces con un libro abierto sobre las faldas i

el rostro mas contristado i lloroso que el de una Magdalena. ¿No es

cierto, hija mia?

--Bueno es el sentimentalismo, pero no cuando se hace una enfermedad,

contestó Arturo.

--Esa enfermedad la contajian las novelas i los versos. ¡I mi hija es

tan aficionada a ellos!

--Es que el corazon no se manda papá.

--I en verdad que ya habia notado la desicion de mi prima a la poesia.

¡Linda aficion! Toda mujer de corazon es aficionada a lo bello. ¡I la

poesia dice tanto al corazon! Quiere decir que tenemos que leer muchos

versos, Berta. ¿No es verdad? dijo Arturo aproximándose a ella con

ternura i delicadeza. Allá en Madrid, cuando respiremos en un mismo

hogar, pasaremos bellos dias de campo leyendo versos.

Berta lloraba sin contestar.

--Aquel poeta cuyos versos leimos no há mucho tiempo, aquella tarde en

el huerto, ¿no era tambien Plácido?

--Sí Arturo.

--¿I será el mismo?

--No lo sé; dijo, i parecia que sus labios exalaban una queja mas bien

que una palabra.

El Mulato Plácido o El Poeta Mártir · 第 43 / 53 题