Volvamos al seno de la familia de Manfredo. En el aislamiento en que
ella vivia tenia cierta aparente indiferencia por los sucesos políticos
que se desarrollaban a su alrededor. Familia honrada i buena tenia
bastante simpatia por la debilidad, compasion por la desgracia de un
pueblo víctima i, sobre todo, bastante cariño por Cuba, su patria
adoptiva, para desear su emancipacion i su felicidad; familia española a
su vez sentia tambien que su patria nativa perdiera el valioso
patrimonio de la colonia cubana. A España le debia la cuna, a Cuba le
deberia la tumba. En suelo español yacian las cenizas de sus abuelos;
en tierra cubana descansarán sus propios restos i los de sus hijos. Veia
en la España el prestijio del recuerdo, i en Cuba el halago de la
esperanza. Esta lucha de afecciones contrarias tenia que enjendrar una
vacilacion íntima que podria traducirse por indiferencia. I sobre todo,
habia algo que absorvia i acongojaba la memoria de la familia i la
entristecia sobre manera. Era el recuerdo de Gabriel. No saber nada de
él; presentárseles ese recuerdo a la luz del incendio político; conocer
su carácter impetuoso; ¡quererlo tanto! Gabriel era la preocupacion
constante de la familia i el tenaz torcedor de Raquel. Lloraba sin
consuelo al acordarse del camarero i aun los esclavos de la casa
lloraban tambien.
Pero casi siempre el dolor i el consuelo se dan la mano.--Ocupábanse
cierto dia en observar un retrato en lienzo de Raquel que acababa de
entregarle un artista notable i Raquel, Berta i Arturo examinaban los
perfiles, la luz, el colorido i las sombras. Aplaudian el conjunto i
tachaban los detalles.
Quién encontraba el labio menos plegado que el orijinal; quién la mirada
menos espresiva; quién notaba la pureza de tal faccion, la semejanza de
tal otra, la propiedad del claro-oscuro.
A la sazon llegó el bendito cartero, con una carta de Gabriel escrita a
Manfredo i que fué leida con el mas vivo interés.
Héla aquí:
"Señor de todo mi respeto i aprecio:
"He pensado señor en todos ustedes tanto como los he estrañado; i a
dar gusto a mi corazon estaria ahora en Matanzas en compañia de
ustedes si la horrible situacion política de Trinidad no me lo hubiera
impedido. ¡En verdad es horrible señor! Mas de dos mil negros se han
refujiado en los bosques proclamando su emancipacion, i a medida que
ellos se desbordan suben de punto las exaciones oficiales. El mar
embravecido es menos ajitado i ruidoso que la negrera en el seno de
los bosques. Cada negro en el furor de su impotencia parece un tigre
enjaulado.
"Yo comprendo señor que depositar en Ud. un secreto es lo mismo que
abismarlo; i no creo por consiguiente indiscreto noticiarle de cuanto
llegue a mis oidos, por reservado que sea. No le garantizo la verdad
de mis referencias porque no me consta; pero en nombre de Dios i de la
Libertad le ruego en todo caso que me guarde el secreto. Anoche estuve
ocacionalmente en un _Injenio_ i algunos negros que estaban amotinados
allí, ébrios de licor i de exaltacion, me contaron que el centro de
accion era un complot negrero, un complot secreto. Que el primer dia
que se reunieron los complotados juraron de rodillas i a la sombra de
los manglares _vencer o morir_.
"Un pardo amigo mio me contó tambien que en su bandera tienen escrita
esta divisa: "Igualdad ante la lei e instruccion para la raza oscura."
Que tres hombres humildísimos por su condicion i por su oficio
encabezaban la rebelion: el labrador Pimienta, el dentista Dodge i
otro artesano cuyo nombre supuesto si mal no recuerdo es Plácido.
Segun entiendo este último maneja el timon de la conspiracion. Ignoro
si es pardo o blanco; pero lo cierto es que sus versos son un clarin
de guerra que inspiran a todos admiracion, i a los negros un frenético
entusiasmo. Impresos o manuscritos en hojas sueltas de papel circulan
de mano en mano, como las valiosas monedas con las que ha de
rescatarse la libertad............
Le fué imposible a Manfredo continuar la lectura, a pesar del ahinco con
que leia la carta i de la ansiedad con que se le escuchaba. Berta que
estaba apoyada con las manos entrelazadas en el hombro de su padre,
inclinó la frente sobre las manos i las bañó con sus lágrimas. Manfredo
volvió el rostro sorprendido, como interpelando con la mirada las
lágrimas de su hija.
El nombre de Plácido habia atravesado el alma de Berta como la fria hoja
de un puñal. Tenia el mismo nombre que el tributario de las flores de su
ventana; era tambien poeta. Es indudable que el conspirador era el
amante, i talvez el amante sea víctima de la rebelion. Juró morir si
cosechaba un desengaño lejos de recojer una esperanza de amor; hé ahí
las ideas que nublaban el pensamiento i angustiaban el corazon de esa
mujer. El grito de su conciencia atribulada le decia: "¡si muere, tu
eres culpable de su muerte!..." I sin embargo, el dia de sus bodas se
aproximaba ya. ¡Martirio horrible!.. ¡Amar a un hombre i tener que
encadenarse a otro! ¡ser ya tarde para entregar el alma a quien supo
adueñarse de ella! ¡Saber que estaba lejos! ¡Imajinárselo envuelto en
los horrores de la guerra! ¡Cuántos combates ocultos se trababan en las
profundidades de ese corazon!
Raquel a su turno doblegada de dolor lloraba sin consuelo, alzando a
cada momento los ojos con una mirada que parecia una plegaria i
murmurando a cada instante: ¡pobre Gabriel!
Arturo ciego de lo ocurrido i vendado por su próxima felicidad, se
limitaba a prodigar sus consuelos a la madre i a la hija.--Manfredo
paralizado al principio, se redujo a repetir con cierta impaciente
gravedad: ¿temen Uds. por la suerte de Gabriel? ¿lloran por él? ¿I a
qué, Dios santo, anticipar esos temores?
Continuó la lectura:
"......Todo el mundo lo compara señor, a ese poeta i conspirador
Plácido con el mulato Ogier, primera víctima de la sublevacion de
Haití.
"El tribunal dicen que está mui dividido, porque, aun en ese nido de
panteras, hai seres humanos, cuyas manos tiemblan de dar sentencias
sangrientas contra la inocencia i la justicia. Se han dictado sin
embargo _tres mil sentencias_ contra individuos de color. Pero ante la
injusticia aun los verdugos vacilan. Hai tan poca imparcialidad i
legalidad contra los conspirados, que algunos fiscales han sido
castigados por la autoridad; dos han fugado i dos se han
suicidado.--El mismo secretario del tribunal, don Pedro Zalazar ha
sido condenado a presidio.
"Estremece la naturaleza tanto horror. ¡Dios nos asista! ¡Que tantos
torrentes de sangre no sean estériles! Hé ahí señor los votos del
desvalido camarero de su casa que vé el martirio de su patria, como el
ave desalada que a pesar de sus violentos impulsos no puede alzar el
vuelo, i que solo vive suspirando en el aislamiento i el silencio por
la ausencia en que está de Ud. i de su querida familia.
"Desespero, señor, por volver a su lado i a la vez me llora sangre el
corazon al ver escarnecida esta vírjen de la que hemos nacido i en
cuyo seno vivimos.
"¡Quién estuviera en Matanzas! me digo algunas veces; ¡quién fuera
Pimienta! ¡quién fuera Plácido! me digo otras. Pero no, mi señor,
venceré el contajio del entusiasmo patriótico i resignado en lo
posible, regresaré al seno de su familia, tan pronto como disminuyan a
lo menos los peligros de un viaje, en medio de este torvellino
revolucionario.
"Que no se aflijan por mi ni la señora Raquel ni la señorita Berta, i
que, lo mismo que Ud. señor, cuenten siempre con el cariño respetuoso
de su humilde servidor i camarero.