XXV

Volvamos al seno de la familia de Manfredo. En el aislamiento en que

ella vivia tenia cierta aparente indiferencia por los sucesos políticos

que se desarrollaban a su alrededor. Familia honrada i buena tenia

bastante simpatia por la debilidad, compasion por la desgracia de un

pueblo víctima i, sobre todo, bastante cariño por Cuba, su patria

adoptiva, para desear su emancipacion i su felicidad; familia española a

su vez sentia tambien que su patria nativa perdiera el valioso

patrimonio de la colonia cubana. A España le debia la cuna, a Cuba le

deberia la tumba. En suelo español yacian las cenizas de sus abuelos;

en tierra cubana descansarán sus propios restos i los de sus hijos. Veia

en la España el prestijio del recuerdo, i en Cuba el halago de la

esperanza. Esta lucha de afecciones contrarias tenia que enjendrar una

vacilacion íntima que podria traducirse por indiferencia. I sobre todo,

habia algo que absorvia i acongojaba la memoria de la familia i la

entristecia sobre manera. Era el recuerdo de Gabriel. No saber nada de

él; presentárseles ese recuerdo a la luz del incendio político; conocer

su carácter impetuoso; ¡quererlo tanto! Gabriel era la preocupacion

constante de la familia i el tenaz torcedor de Raquel. Lloraba sin

consuelo al acordarse del camarero i aun los esclavos de la casa

lloraban tambien.

Pero casi siempre el dolor i el consuelo se dan la mano.--Ocupábanse

cierto dia en observar un retrato en lienzo de Raquel que acababa de

entregarle un artista notable i Raquel, Berta i Arturo examinaban los

perfiles, la luz, el colorido i las sombras. Aplaudian el conjunto i

tachaban los detalles.

Quién encontraba el labio menos plegado que el orijinal; quién la mirada

menos espresiva; quién notaba la pureza de tal faccion, la semejanza de

tal otra, la propiedad del claro-oscuro.

A la sazon llegó el bendito cartero, con una carta de Gabriel escrita a

Manfredo i que fué leida con el mas vivo interés.

Héla aquí:

"Señor de todo mi respeto i aprecio:

"He pensado señor en todos ustedes tanto como los he estrañado; i a

dar gusto a mi corazon estaria ahora en Matanzas en compañia de

ustedes si la horrible situacion política de Trinidad no me lo hubiera

impedido. ¡En verdad es horrible señor! Mas de dos mil negros se han

refujiado en los bosques proclamando su emancipacion, i a medida que

ellos se desbordan suben de punto las exaciones oficiales. El mar

embravecido es menos ajitado i ruidoso que la negrera en el seno de

los bosques. Cada negro en el furor de su impotencia parece un tigre

enjaulado.

"Yo comprendo señor que depositar en Ud. un secreto es lo mismo que

abismarlo; i no creo por consiguiente indiscreto noticiarle de cuanto

llegue a mis oidos, por reservado que sea. No le garantizo la verdad

de mis referencias porque no me consta; pero en nombre de Dios i de la

Libertad le ruego en todo caso que me guarde el secreto. Anoche estuve

ocacionalmente en un _Injenio_ i algunos negros que estaban amotinados

allí, ébrios de licor i de exaltacion, me contaron que el centro de

accion era un complot negrero, un complot secreto. Que el primer dia

que se reunieron los complotados juraron de rodillas i a la sombra de

los manglares _vencer o morir_.

"Un pardo amigo mio me contó tambien que en su bandera tienen escrita

esta divisa: "Igualdad ante la lei e instruccion para la raza oscura."

Que tres hombres humildísimos por su condicion i por su oficio

encabezaban la rebelion: el labrador Pimienta, el dentista Dodge i

otro artesano cuyo nombre supuesto si mal no recuerdo es Plácido.

Segun entiendo este último maneja el timon de la conspiracion. Ignoro

si es pardo o blanco; pero lo cierto es que sus versos son un clarin

de guerra que inspiran a todos admiracion, i a los negros un frenético

entusiasmo. Impresos o manuscritos en hojas sueltas de papel circulan

de mano en mano, como las valiosas monedas con las que ha de

rescatarse la libertad............

Le fué imposible a Manfredo continuar la lectura, a pesar del ahinco con

que leia la carta i de la ansiedad con que se le escuchaba. Berta que

estaba apoyada con las manos entrelazadas en el hombro de su padre,

inclinó la frente sobre las manos i las bañó con sus lágrimas. Manfredo

volvió el rostro sorprendido, como interpelando con la mirada las

lágrimas de su hija.

El nombre de Plácido habia atravesado el alma de Berta como la fria hoja

de un puñal. Tenia el mismo nombre que el tributario de las flores de su

ventana; era tambien poeta. Es indudable que el conspirador era el

amante, i talvez el amante sea víctima de la rebelion. Juró morir si

cosechaba un desengaño lejos de recojer una esperanza de amor; hé ahí

las ideas que nublaban el pensamiento i angustiaban el corazon de esa

mujer. El grito de su conciencia atribulada le decia: "¡si muere, tu

eres culpable de su muerte!..." I sin embargo, el dia de sus bodas se

aproximaba ya. ¡Martirio horrible!.. ¡Amar a un hombre i tener que

encadenarse a otro! ¡ser ya tarde para entregar el alma a quien supo

adueñarse de ella! ¡Saber que estaba lejos! ¡Imajinárselo envuelto en

los horrores de la guerra! ¡Cuántos combates ocultos se trababan en las

profundidades de ese corazon!

Raquel a su turno doblegada de dolor lloraba sin consuelo, alzando a

cada momento los ojos con una mirada que parecia una plegaria i

murmurando a cada instante: ¡pobre Gabriel!

Arturo ciego de lo ocurrido i vendado por su próxima felicidad, se

limitaba a prodigar sus consuelos a la madre i a la hija.--Manfredo

paralizado al principio, se redujo a repetir con cierta impaciente

gravedad: ¿temen Uds. por la suerte de Gabriel? ¿lloran por él? ¿I a

qué, Dios santo, anticipar esos temores?

Continuó la lectura:

"......Todo el mundo lo compara señor, a ese poeta i conspirador

Plácido con el mulato Ogier, primera víctima de la sublevacion de

Haití.

"El tribunal dicen que está mui dividido, porque, aun en ese nido de

panteras, hai seres humanos, cuyas manos tiemblan de dar sentencias

sangrientas contra la inocencia i la justicia. Se han dictado sin

embargo _tres mil sentencias_ contra individuos de color. Pero ante la

injusticia aun los verdugos vacilan. Hai tan poca imparcialidad i

legalidad contra los conspirados, que algunos fiscales han sido

castigados por la autoridad; dos han fugado i dos se han

suicidado.--El mismo secretario del tribunal, don Pedro Zalazar ha

sido condenado a presidio.

"Estremece la naturaleza tanto horror. ¡Dios nos asista! ¡Que tantos

torrentes de sangre no sean estériles! Hé ahí señor los votos del

desvalido camarero de su casa que vé el martirio de su patria, como el

ave desalada que a pesar de sus violentos impulsos no puede alzar el

vuelo, i que solo vive suspirando en el aislamiento i el silencio por

la ausencia en que está de Ud. i de su querida familia.

"Desespero, señor, por volver a su lado i a la vez me llora sangre el

corazon al ver escarnecida esta vírjen de la que hemos nacido i en

cuyo seno vivimos.

"¡Quién estuviera en Matanzas! me digo algunas veces; ¡quién fuera

Pimienta! ¡quién fuera Plácido! me digo otras. Pero no, mi señor,

venceré el contajio del entusiasmo patriótico i resignado en lo

posible, regresaré al seno de su familia, tan pronto como disminuyan a

lo menos los peligros de un viaje, en medio de este torvellino

revolucionario.

"Que no se aflijan por mi ni la señora Raquel ni la señorita Berta, i

que, lo mismo que Ud. señor, cuenten siempre con el cariño respetuoso

de su humilde servidor i camarero.

El Mulato Plácido o El Poeta Mártir · 第 42 / 53 题