M. Max Müller—Leçons sur la science du langage.

Nota 268:

Max Muller.—La Stratification du langage.

Nota 269:

Mr. Julien Vinson, profesor de la Escuela de lenguas orientales vivas

de París ha sostenido con brillantes datos que “el oeste y el norte de

Europa fueron poblados en los tiempos prehistóricos por razas que

hablaban lenguas que se refieren al tipo eúskaro.” Y el filólogo E.

Sanchez Calvo—ob. cit.—esplica todo el origen etimológico de los

nombres de los dioses de la Mitología por medio de estas dos palabras

claves: _han_ y _ber_. Aquélla onomatopeya de la espiración, y ésta

del hervor del agua, cuyo fenómeno al observarlo por vez primera la

familia salvaje y contemplar atónita, que del fondo de la vasija llena

de agua y aproximada al fuego salía, al poco rato, un rumor y luégo un

ruido creciente, se aproximarían todos á admirar la nube de vapor y la

multitud de burbujas agitándose y estallando. En el agua hirviente,

que murmuraba _ber_, _ber_, _ber_, _ber_, creerían, los primeros que

la observaron, que había un sér animado, un espíritu en movimiento.

Nota 270:

E. Alvarez Pérez.—Gramática filosófica é histórica-comparativa de la

lengua castellana. 1893.

Nota 271:

Tomada de la edición que se hizo en Viena en la tipografía imperial y

real de la Corte. 1868.

Nota 272:

Había una lengua general en todas las islas, excepción hecha de las

islas ocupadas por los Caribes, que constituían otra raza con otros

usos y costumbres, Colón tomó en San Salvador varios aborígenes y los

retuvo para que le sirvieran de intérpretes. Estos se entendieron

perfectamente con los naturales de la 2.ª, 3.ª y 4.ª isla. En Cuba el

políglota Luís de Torres, en unión de Rodrigo de Jerez, llevaron una

embajada al Cacique y creyéndose que habían llegado al reino del gran

Kan le hablaron primero en hebreo, después en caldeo y por último en

árabe, teniendo que apelar al intérprete de Guanahaní para que los

asombrados siboneyes les entendieran. Por fin pasan á Haití, donde

entran en fácil y amistosa correspondencia con los aborígenes,

anotando el Almirante en Diciembre 22.—: “... tienen alguna diversidad

de vocablos en nombres de cosas.”

Nota 273:

Las Casas reconoció en Haití, además de la lengua general, tres

dialectos. En Jamayca se hablaba la lengua general de Cuba y Haití.

Refiere Bernal Díaz del Castillo.—Ob. cit.—que al desembarcar con Juan

de Grijalva en la isla de Cozumel “vino una india moza, de buen

parecer, é comenzó á hablar la lengua de la isla de Jamaica... y como

muchos de nuestros soldados é yo entendimos muy bien aquella lengua,

que es la de Cuba, nos admiramos y le preguntamos cómo estaba allí”; y

resultó que el naufragio de una canoa de pescadores de Jamayca la

llevó á la isla de Cozumel.

Nota 274:

El padre Nazario opina—Ob. cit. pág. VIII. Prólogo—que los indios de

Puerto-Rico, á quien él llama Carib, tenían una escritura más perfecta

que la de México y el Perú.—No es posible comparar el lenguaje

indo-antillano, correspondiente á tribus, que estaban en la edad de la

piedra pulimentada, y cuyo mayor desarrollo de cultura tuvieran en la

Española en la corte del régulo _Bohechio_, á unas lenguas como la

azteca é inca, que tenían ya su escritura entre ideográfica y

jeroglífica, y correspondientes á imperios con una civilización

análoga á la asiria y caldea.—Fray Román Pane, heremita de la Orden de

San Gerónimo, escribiendo sobre los _haitianos_, dice: “... pero como

los indios no tienen escritura, ni letras, no pueden dar buena razón

del modo que han sabido ésto (su origen) de sus antepasados, y así no

conforman en lo que cuentan, ni aun se puede escribir con orden lo que

refieren.”—En cambio los mexicanos fabricaban papel con los filamentos

de las hojas del maguey, el cual machacaban en agua, y extraida la

fibra, la unían por capas, como las hojas del _xiperus_ de Egipto. Y

el arte de trasmitir los hechos, por medio de las pinturas

jeroglíficas en este papel, y en pergamino ó lienzo, existía en el

Anahuac antes de la llegada de los Aztecas. El mismo Cortés tuvo

ocasión de apreciar estos trabajos: habiendo dicho á Moctezuma le

indicase sobre la costa oriental un buen fondeadero para sus buques,

mandó Moctezuma al momento se le trajese el mapa de toda la costa,

desde el punto en donde hoy se eleva Veracruz hasta el río Guazacalco.

Los Incas usaron los _quipos_ ó cordones gruesos como nudos, de los

cuales pendían cordoncillos de diversos tamaños y colores, y de ellos

se valieron para contar el tiempo y las cosas. El blanco significaba

la guerra; el amarillo el oro, etc.

Nota 275:

La radical _bo_, _grande_, _señor_, está en contraposición, en el

lenguaje indo-antillano, con la radical _bi_, _pequeño_; por ejemplo,

_bibi_j_agua_, especie de hormiga; _bi_j_a_, la semilla del achiote,

de la en cual hacía el indio una pasta para untarse la piel y

defenderla de la picada de los mosquitos; _bi_j_irita_, pajarito de

Cuba; _bieque_, tierra pequeña; _biminí_, pequeño lugar de agua,

etc.—No debe confundirse la radical _bo_ con el sufijo _abon_, que lo

encontramos en la terminación de muchos nombres de ríos, como

Cayrabón, Manatuabón, Mucarabón, Taynabón y Usabón en Puerto-Rico; y

Daynabón, Inabón, Macabón, Quiabón y otros en Santo Domingo. Algunos

nombres de ríos han perdido la final _n_, como Gurabo y Guaorabo por

Guarabón; Guanajibo por Guanajiabón, y otros han sufrido mayor

evolución, como Bayamón por Guayabón, y Cañabón por Caynabón, etc.

Nota 276:

En asirio, señor es _belu_, en hebreo _ba’al_; en árabe _ba’l_. En

persa, jefe es _bari_; en celta, _bren_; en galo, _brenno_; en bretón,

_brenín_; en irlandés, _barn_; y en anglo-sajón, _beorn_. Derivados de

la raíz _ber_, cuya forma arcáica se conserva mejor en el eúskano

_bero_, que significa calor. “Dos palabras iguales al principio,

viajando luégo cada una con su tribu, adquieren tan disfrazadas formas

que es difícil reconocerlas por más que guarden siempre su raíz.”

Nota 277:

La _n_ entraña plural de _que_.

Nota 278:

Los indígenas llamaban á sus ídolos _Cemi_, evolución de _Guamí_,

equivalente á _el que manda_, _el dueño_.

Nota 279:

En el Mapa para ilustrar los viajes de Sir Walter Raleigh, desde la

isla de Trinidad hasta el bajo Orinoco, compilado de observaciones

personales y del Atlas de Venezuela de Codazzi, por _Sir Robert

Schombuck_, y cuyo mapa se encuentra en la obra de F. Michelena y

Rojas: _Exploración oficial del Orinoco y Amazonas_ (1867), se le

aplica el nombre de _Carí_ á la isla de Trinidad.

Nota 280:

Padre José Gumilla.—Las naciones de las riberas del Orinoco. 1745.

Nota 281:

Restrepo.—Ob. cit.

Nota 282:

Hemos usado la palabra _raza_ y no _pueblo_ ó _nación_, por que

creemos que la tribu india de los _Guaycure_, en la costa occidental

de la América del Norte, y de la cual se supone procedían los

indígenas de las grandes Antillas, no pertenecía á la raza _caribe_,

procedente del Continente Sur.—Está probada la existencia del hombre

en el Nuevo Mundo desde los tiempos más remotos, encontrándose sus

vestigios en las lejanas épocas del mammut, el mastodonte, el

milodonte. el megaterio y otras especies de animales monstruosos; de

lo cual resulta insostenible la teoría de que la raza americana se

deriva de la mogólica. El problema, pues, del origen del indio

americano está por resolver. Pero nosotros tomamos el Archipiélago

antillano, para el estudio de sus habitantes, tal como le encontraron

los conquistadores, y de sus propias crónicas se destacan las dos

_razas_, con sus usos, costumbres, lenguajes y tipos humanos muy

diversos.—Generalmente se acuerda hoy día mirar la especie humana como

única; pero esto no impide reconocer, entre las diversas naciones que

pueblan nuestro globo, diferencias numerosas más ó menos acentuadas,

conformaciones hereditarias más ó menos permanentes. Se ha convenido

en designar estas modificaciones particulares bajo el nombre de

_razas_, y admitir así la variedad en la unidad. Estas razas, tan

pronto se propagan por generación, tan pronto se combinan y se

transforman por crecimiento. La idea de estas modificaciones es muy

antigua. Moisés, y más tarde Eforo de Cumes, han dividido los hombres,

el uno en tres razas, según los tres hijos de Noé, y el otro en

cuatro, según los _cuatro puntos cardinales_. Linneo reconocía (1766)

en su _Homo sapiens_, cuatro variedades. Blumenbach proponía cinco

razas: caucásica, mogola, etiópica, americana y malaya. Dumeril seis,

añadiendo la hiperbórea. Bory de Saint-Vincent, que distingue quince

especies de hombres, reconoce razas y sub-razas. Cuvier y Moquin

Tandon tres razas principales: blanca, amarilla y negra. Isidoro

Geoffroy Saint-Hilaire analiza las razas humanas, tomando por punto de

partida los cabellos lisos ó crespos, la nariz sobresaliente ó

deprimida, la piel blanca, amarilla ó negra y las condiciones de

talla, ojos y miembros.—Esta confusión de los sabios en sus

clasificaciones ha hecho que algunos admitieran para América _una sola

raza_, otros dos, la _colombiana_ y la _americana_, y por fin Morton

en su _Crania americana_ ha notado las diferencias considerables, y ha

ensayado _el primero_ una clasificación de las razas del Nuevo Mundo.

Nota 283:

Los indígenas le llamaron _Mímasipí_ (el padre de los torrentes).

Merino (1666) escribió Messippí; Dablon (1671) Mississipí; Hennepin

(1680) Meschonipí; Coxe (1698) Micissip; Charlevoix (1731) Mechaseba.

Nota 284:

Las islas Lucayas, de constitución madrepórica, son de más reciente

creación que la isla de Cuba, constituida por rocas eruptivas

antiguas.—En el Archipiélago antillano es digno de observación una

banda de islas al norte, que empezando en San Bartolomé y San Martín

continúa por las Vírgenes, Santa Cruz y Puerto-Rico hasta el nudo

central de Santo Domingo donde se bifurca, yendo una de las ramas por

el cabo Tiburón hasta Jamaica, y la otra pasando á Cuba por el cabo

San Nicolás. Estas islas son todas constituidas por rocas eruptivas

antiguas, acompañadas de depósitos sedimentarios de diversas edades,

desde el terreno silicoso hasta los calcáreos conchíferos y

madrepóricos de época reciente, que se continúan por los arrecifes más

nuevos aún de las islas Lucayas. La banda del este tiene otro

carácter: comprende una docena de pequeñas islas volcánicas, formando

dos alineamientos, que vienen á cortarse en la Martinica bajo un

ángulo muy obtuso, lo que da al conjunto el aspecto de una curva, cuya

convexidad mira al Atlántico. Una segunda hilera de islas, colocadas

con menos regularidad, casi exclusivamente compuestas del calcáreo

moderno, y en el número de las cuales debe contarse la isla Trinidad,

que marca la unión de las islas calcáreas al Continente sub-americano,

y la Barbada, arrojada 60 millas de las otras, en pleno Atlántico,

constituye una cadena exterior, que al primer golpe de vista parece no

tener ninguna relación con la hilera anterior. Un examen atento

demuestra, que estas dos cadenas se tocan, y que la isla de Guadalupe

es el punto de encuentro. La Guadalupe es, en efecto, la única de

estas islas, donde se encuentra una isla calcárea unida á una isla

volcánica. Todas las que preceden de sur á norte, la Granada, San

Vicente, Santa Lucía, Martinica, Domínica, son exclusivamente

volcánicas, sin trazas importantes de depósitos calcáreos. Después de

Guadalupe la cadena se desdobla y se continúa, de un lado por las

islas volcánicas de San Cristóbal, Monserrat, Santa Cruz, con las

Grandes Antillas, y del otro por las islas planas y calcáreas de

Antigua, Nieves, etc., á las Lucayas y al continente de la

Florida.—(Ch. Sainte-Claire de Deville. E. Rochefort).

Nota 285:

Ponce de León le llamó _La Florida_, por haberle descubierto el

domingo de Resurrección ó de Pascua Florida.

Nota 286:

El antiguo nombre del Orinoco fué _Paragua_, que hoy lleva un afluente

del _Caroní_, según Rojas. Cuando Ordaz cruzó el Orinoco en 1536, el

río era conocido con el nombre de _Uríaparia_, llamándose así también

uno de los caciques de la comarca. En la misma región conocieron el

río con el nombre de _Urinuco_, y por corrupción, _Worenoque_,

_Orinoco_.

Nota 287:

Hemos dicho en una Nota anterior, que al negar el señor Armas la

antropofagia en los Caribes había ido contra los Cronistas y la lógica

de los hechos. La Mitología y la Historia nos la presentan en los

pueblos primitivos. Saturno, Tántalo, Thyeste, y Lycaón son, en la

fábula mitológica, antropófagos como los Lestrigones y los Ciclopes. Y

la Historia nos dice, que fueron caníbales, los Scitas, Germanos,

Celtas, Fenicios, Tártaros y Etíopes. La esclavitud, que hemos

sostenido hasta ayer en nuestros ingenios con los pobres negros, era

un canibalismo moral; pues bien, si nosotros hemos creído legal

apropiarnos á nuestra satisfacción el beneficio del trabajo del

esclavo, el salvaje, el caribe, creía ejercitar un derecho natural

disponer de su prisionero, de su conquista, de su propiedad. A la vez,

aguijoneado por el hambre en las islas pequeñas, sin rebaños ni

animales, y escaso de vegetales, disponía como vencedor del fruto de

su victoria, y no sólo celebraba su triunfo comiéndose, en ceremonia

religiosa, algunos de sus prisioneros, sino que, como conocedor de la

carestía de víveres en sus posesiones, guardaba los garzones para las

épocas en que el hambre azotara sus comarcas. La vida del caribe, en

la lucha por la existencia, se reducía á esta frase: matar ó ser

matado; comer ó ser comido.—Los mexicanos habían reducido ya la

antropofagia á festividad religiosa, era una atenuante del proceder

caribe y un paso tardo á su desaparición, ya iniciada y acentuada en

el Perú. Aquella infeliz víctima, tendida en el ara porfidiana y á la

cual el cruento victimario, con silíceo cuchillo de obsidiana

arrancaba el corazón, para llevarlo sangriento y humeante, á los

labios del ídolo, esperando del terrible dios auspicios favorables,

¡cuánta similitud con el sacrificio de Ifigenia, la hija de Agamenón y

de Clitemnesta, ante el altar de Diana en Aulide, para obtener del

tremendo é irascible oráculo favorables auspicios en pro del jefe de

los ejércitos griegos en la guerra de Troya! Sacrificio por

sacrificio, entrambos obedecían á fanatismo religioso; pero eran, sin

duda, el reflejo y la reminiscencia de tiempos antropofágios muy

posteriores, y los últimos arranques instintivos de una época

sanguinaria.

Nota 288:

Dice Pedro Mártir de Anglería.—Primera década, libro I, cap.

III:—“Aunque usan saetas de caña muy agudas, caben, sin embargo, que

les aprovechan poco para reprimir la violencia y furor de los caribes,

pues confiesan todos los indígenas, que en la lucha diez caribes

vencerían fácilmente á ciento de ellos.”

Nota 289:

D’Orbigny.—L’Homme américain. 1834.

Nota 290:

A. Rojas.—Los jeroglíficos venezolanos. 1876.

Nota 291:

El doctor Virchou en su _Clasificación antropológica de los pueblos

salvajes antiguos y modernos de América_ (1888) demuestra con el

estudio de cráneos indios precolombianos, que hay grandes diferencias

entre las muchas razas salvajes que poblaron el Nuevo Mundo, bien

patentes en la configuración de sus cráneos; pero sin precisar su

antigüedad, ni cuáles pudieran ser sus procedencias genealógicas.

Nota 292:

Han dicho nuestros cronistas, y se repite como verídico, que los

_boriqueños_ llamaron á los _caribes_ para defenderse de Juan Ponce de

León.—Basta fijarse en la condición belicosa y feroz que tenían los

caribes para no aceptar su presencia en el encuentro de la boca del

río _Yauco_, ni en la derrota, al replegarse á _Yagüeca_, donde bastó

un tiro de arcabuz aplicado á _Guaybaná_ para terminar la campaña.

Vendrían á auxiliar á los de Boriquén los naturales de la isla Mona,

muy poblada para aquella época; pero es ilógico inmiscuir entre ellos

á los caribes, tiradores de flechas emponzoñadas y diestros arqueros.

Para el caribe la caída del jefe ó caudillo no era señal de rendición;

peleaban sin contar sus enemigos y con una ferocidad leonina.—Esos

caribes de Barlovento fueron el terror de los primeros pobladores de

Puerto-Rico hasta el año de 1635, en que los franceses, protegidos por

Richelieu, se dedicaron á la conquista de las Antillas menores. Se

empezó por San Cristóbal y Guadalupe: se les hizo una guerra de

exterminio, y á pesar de ello, fué preciso hacer, en 1660, un tratado

de paz, por medio del cual los caribes reducidos á seis mil, se

retiraron á Domínica y San Vicente.

Nota 293:

El _gua_ es guaraní y muysca y el _hua_ es quechúa ó peruano. El _hua_

quechúa tiene menos fuerza que el _gua_ caribe, pero se han confundido

muchas veces aunque tienen pronunciación y ortografía diferentes.

Nota 294:

Dice Mártir de Anglería, Década tercera, libro VII, cap. IV.: “_Gua_

es entre ellos artículo, y hay pocos nombres, principalmente de reyes,

que no comiencen por este artículo _gua_, como _Guarionex_,

_Guacanagarí_, y así también muchos nombres de lugares.”

Nota 295:

Ruíz Montoya.—Vocabulario y arte de la lengua Guaraní.

Nota 296:

A. Rojas.—La sílaba _gua_ ó _hua_, como interjección, sustantivo,

artículo, afijo y partícula en las lenguas americanas.

Nota 297:

Esta palabra, según está conservada en el Diario del Almirante

trasmitido por Las Casas, tiene una _h_ intermedia: Guana-h-aní. Hoy

nosotros al pronunciar el vocablo prescindimos de ella; pero entre los

indios la aspiración tenía la fuerza de una consonante, como acontece

con los árabes.—En la Carta de Cristóbal Colón escrita en el mar

cuando regresaba del primer viaje, y enviada desde Lisboa, en Marzo de

1493, á Barcelona, donde se encontraban los Reyes Católicos, se lee:

“A la primera que yo fallé puse nombre _San Salvador_, á conmemoración

de su Alta Magestad, el cual maravillosamente todo esto ha dado: los

Indios la llaman _Guanayaní_.” Vése, pues, que el Almirante le dió á

la aspiración el valor de y. Lo cual prueba, que esa _h_, que nos

conservan los cronistas, representa una aspiración del lenguaje

indo-antillano con el valor de consonante.

Nota 298:

Colón le puso el nombre de _Juana_, en obsequio al príncipe don Juan;

pero, después del bojeo de la isla por Sebastián de Ocampo, se llamó

_Fernandina_, en honor del Rey Católico.

Nota 299:

Dice Pedro Mártir de Anglería.—Primera década, libro II, cap. III:—“se

descubrió otra mayor que todas las demás, la cual, llamada _Ay-ay_ por

los indígenas, quisieron ellos (los viajeros) apellidarla con el

nombre de _Santa Cruz_.”

Nota 300:

Nazario y Cansel.—Ob. cit.—pág. 66.

Nota 301:

Dice el Diario del Almirante: “_Lunes 26 de Noviembre._—Andaría en

todo aquel día treinta y dos millas, que son ocho leguas. Dentro de

las cuales notó y marcó _nueve puertos_ muy señalados.” Y glosa

Navarrete: Entre los nueve que dice vió y marcó en aquel trozo de

costa, deben notarse la _ensenada_ Yamanique y los puertos Jaragua,

Taco, Cayaguaneque, Nava y Maraví.

Nota 302:

“_Viernes 7 de Diciembre._—Al rendir del cuarto del alba dió las velas

y salió de aquel puerto de San Nicolás.”

Nota 303:

Miércoles 19 de Diciembre.

Nota 304:

Jueves 20 de Diciembre.

Nota 305:

Viernes 4 de Enero.

Nota 306:

Viernes 11 de Enero.

Nota 307:

Córdova.—Memorias geográficas, históricas, económicas y estadísticas

de la isla de Puerto-Rico. 1831.

Nota 308:

El Diario popular de Mayagüez.—17 de Oct. 1893—acepta el vocablo de

Muñoz y dice: “Pero ya que el Sr. Brau concede tanta autoridad á

Muñoz, y la tiene indudablemente, ¿cómo no se ha fijado en que éste

asegura que las naves de Colón fondearon en una _cala_, que según el

Diccionario es una _ensenada pequeña_ que hace el mar, entrándose en

la tierra? ¿Cómo dice el Sr. Brau que en esa _bahía_ que comprende hoy

las dos poblaciones de Aguada y Aguadilla ha de fijarse por la

investigación crítica el fondeadero de la flota expedicionaria, cuando

_bahía_ es entrada de mar en la costa y de _gran extensión_ que

resguarda las embarcaciones, y Colón, según Muñoz, llevó sus naves á

una _cala_ y no á una _bahía_?”—No creemos lógico hacer un argumento

de la palabra _cala_, por las mismas razones con que hemos combatido

el argumento _puerto_ del padre Nazario.

Nota 309:

Diccionario marítimo español de D. José de Lorenzo, D. Gonzalo de

Musga y D. Martín Ferreiro.—1864. Definiciones:

_Ancón_ Ensenada pequeña en que se puede fondear.

_Bahía_ Extensión de mar de bastante consideración dentro de

las costas ó tierras, que forman su ancha boca ó

entrada, y con fondo á propósito para resguardo de las

embarcaciones. Diferénciase de puerto en que, á causa

de su grande anchura es, por lo regular, menos abrigada

de los mares y vientos, y especialmente de estos.

Dentro de una bahía pueden encerrarse uno ó más

puertos.

_Cala_ Pequeña y angosta ensenada que hace el mar internándose

bastante en tierra.

_Caleta_ Cala pequeña; especie de hendidura en la costa.

_Canal_ La parte más profunda y limpia de la entrada de un

puerto—Brazo de mar más ó menos largo con salida por

ambos extremos, ó sea la porción que media entre dos

tierras.

_Rada_ Paraje en el mar á corta distancia de la costa, en que

pueden dar fondo las naves con resguardo de

determinados vientos. Es menos segura que la ensenada y

bahía.

_Ensenada_ Recodo de tierra en que entra el mar, y haciendo seno,

sirve algunas veces de abrigo á las embarcaciones. En

ciertos casos puede ser equivalente á golfo y saco.

_Golfo_ Brazo de mar internado gran trecho en la tierra y cuyas

costas no se descubren todas desde un mismo punto.

_Puerto_ Sitio ó lugar seguro y abrigado dentro de la costa, en

el interior de una bahía, en la embocadura de un río,

en la orilla de éste ó en la de un lago, con fondeadero

para anclar las naves y resguardarse de toda borrasca;

se diferencia de la bahía en ser más pequeño y de más

abrigo.

Nota 310:

El ángulo más occidental de Puerto-Rico está á los 18° 22′ latitud y

60° 56′ 15″ longitud, ó sea el comprendido entre los cabos San

Francisco y Boriquén, que constituye la amplia rada donde están los

surgideros de Aguada y Aguadilla.

Nota 311:

Ob. cit. pág. 96.

Nota 312:

El “Diario Popular,” de Mayagüez niega la necesidad de proveerse la

armada de agua con las siguientes palabras: “Pero Colón no pudo tomar

aguada en nuestra isla porque no la necesitaba. Las 17 naves que traía

se abastecieron del precioso líquido en Canarias, de cuyo puerto

salieron á principios de Octubre, y cuando el 3 de Noviembre divisaron

las tierras del Nuevo Mundo, el agua no les había faltado: es decir,

que en sus depósitos podían llevar mayor cantidad que la que

necesitaban en un mes.—En la Guadalupe, donde permanecieron ocho días,

tomaron agua en gran cantidad porque la isla es rica en manantiales.

Así lo afirma el conde Roselly de Lorgues en su historia de la vida y

viajes de Cristóbal Colón: “Mientras tanto, dice, mandaba el Almirante

proveer de leña, hacer aguada y lavar las ropas de las tripulaciones.”

Si de la Guadalupe salieron el 10 de Noviembre, tocaron en Santa Cruz

el 14 y anclaron el 19 en los mares boriqueños, ¿puede imaginarse que

en los pocos días trascurridos tuviesen necesidad de volver á hacer

aguada, estando ya á las puertas de la Española—término del viaje—y

cuando la que tomaron en Canarias les duró más de un mes?”—Y el señor

Brau refutó al escritor mayagüezano, desde _El Clamor del País_, con

este razonamiento: “Si los españoles, que venían con Colón, contaron á

Pedro Mártir, en abril de 1494, que habían tomado agua en el último

ángulo de la costa occidental de Puerto-Rico, ¿cómo vamos á

desmentirlos, porque un conde francés sostenga que ya la habían tomado

en la Guadalupe?—Y conste que Roselly de Lorgues no desmiente nada; se

limita á decir, que en la Guadalupe hicieron aguada los barcos, cosa

llana después de una navegación de más de veinte días. Pero hacer

aguada el 10 de Noviembre no implica el no volverla á hacer nueve días

después; sobre todo si se tiene en cuenta: 1º—Que el aprovisionamiento

en una playa desierta, sin muelle ni facilidades de embarque, debió

ser penoso. 2.º—Que los depósitos de á bordo eran muy rudimentarios,

como pudo verlo todo el que quiso, en la _Santa María_ que estuvo en

nuestro puerto. 3º—Que los tripulantes eran mil quinientos y con ellos

venían vacas, yeguas, cabras, ovejas y sus machos, en cantidad

proporcionada para la colonia y cerdos y perros, y gallinas y otras

aves domésticas, cuyas necesidades de alimentación debieron exigir

bastante líquido. 4º—Que los expedicionarios traían naranjos, cañas,

camuesos y gran número de plantas vivas, que necesitaban regarse.

5º—Que la provisión de agua no debió revestir la misma importancia en

las Canarias, al empezar la navegación, que en la Guadalupe, donde por

la altura tomada é indicaciones de los indígenas, pudo calcular Colón

próximo el término de su viaje; y 6.º—Que si en Noviembre de 1493 se

sentía tanto calor en estas latitudes, como el que sentimos en el

momento de escribir estas líneas, hay que compadecer á aquellos

argonautas, y convenir en que el consumo de agua para mitigar su sed

debió ser, al singlar por el mar caribe, doble del que necesitaron

antes de pasar la línea del Trópico.—Y he aquí como se concibe, que

hiciera aguada en Puerto-Rico si no toda la flota española, alguno de

sus buques en que escaseara el líquido, justificando este análisis

crítico la tradición de cuatro siglos y la versión de Antonio de

Torres y demás compañeros en Medina del Campo”.

Nota 313:

Periódico: “El Clamor del País” núm. del 25 de Octubre de

1893.—Artículo: Donde fondeó Colón.

Nota 314:

Núm. del 18 de Octubre de 1893.

Nota 315:

“El Clamor del País”. Número del 20 de Octubre de 1893.

Nota 316:

Ob. cit. pág. 104.

Nota 317:

Ob. cit. pág. 112.

Nota 318:

Relación ó descripción de Puerto-Rico, que, de orden de don Felipe II,

dispuso formar en 1582 el capitán Melgarejo, gobernador de la isla.

Dice el cap. 11: “El descubridor y conquistador de esta isla fue Juan

Ponce de León... partió para este efecto de la isla de Santo Domingo

del puerto de Xigüey el Viejo, de un lugar que llamaban Salvaleón. La

primera vez que vino al dicho efecto tomó puerto en una punta de esta

isla que llaman el Aguada... y allí tomó ciertos indios con que hizo

amistad.”

Nota 319:

F. Colón.—Ob. cit.—Tomo 1º—Esta descripción ha sido copiada después

por Las Casas, Herrera, Muñoz é Iñigo Abbad.

Nota 320:

Pudo ser el _Pandion carolinensis_, que frecuenta las embocaduras de

los ríos, ó el _Buteo brocalis_ (guaraguao) muy común en nuestro país,

ó el _Falco anatum_ (halcón de pastos,) habitador de ciénegas.

Nota 321:

Colon en Puerto-Rico · 第 30 / 42 题