con las más cognoscidas y celebradas islas que antiguamente fueron en
el mundo; éstas fueron principalmente tres: Inglaterra, Sicilia, y
Creta, que agora se llama Candía. Cuanto á la grandeza de Inglaterra,
segun César en sus Comentarios, libro V, _De bello gallico_, tiene
en todo su circuito dos cuentos de pasos, que son más de 650 leguas,
y habla segun lo que por relacion de los mismos ingleses César oia.
Plinio, libro IV, capítulo 16, refiriendo tambien lo que otros decian,
dice que de luengo tiene Inglaterra 800.000 pasos, que hacen 270
leguas, y de ancho 300.000, que cumplen 100 leguas, pero estas medidas
ambas son falsas sino se salvan con que, segun los antiguos, para hacer
una legua debian poner más de tres pasos (ó eran pasos de gatos),
porque segun hoy vemos por las leguas que se tasan por el arte de
marear, que es la verdadera experiencia, no tiene de longura, entrando
en ella el reino de Escocia, sino 160 leguas, y de ancho 100 no más,
y éstas contándolas desde una puntilla de tierra, harto delgada, que
se llama Mirafurda, que, en la verdad, no es lo ancho de la Isla; lo
ancho della, y no de toda ella sino por cierta parte, no llega á 70
leguas. Beda, que fué natural desta Isla, y San Isidoro, libro XIV,
cap. 6.º, que refirió la cuenta del mismo Beda en el principio de su
Historia eclesiástica, y tambien Solino, cap. 3.º, dicen que tiene de
circuito 48 veces 75.000 pasos, que hacen más de tres cuentos y medio
de pasos, que venian á hacer 1.400 leguas, lo cual es manifiesto ser
falsísimo por la experiencia. Diodoro dice áun más en gran exceso,
que tiene la dicha Isla 42.000 estadios, que hacen 2.260 leguas en
circuito, y esto es más que falso como por los ojos se demuestra, así
que la verdad es lo que arriba está dicho. Pero esta isla Española
todo el luengo que tiene son 145 leguas, el ancho son 80 ó al ménos
70 buenas, en circuito siempre se ha dicho tener 600; el Almirante,
que la bojó ó anduvo en derredor, de propósito, toda, dijo tener 700,
de manera que ántes tiene más tierra esta Isla en ancho y en largo
que Inglaterra, ó al ménos, segun la verdad, no es menor que ella.
Inglaterra es fructífera, que dá los frutos de la tierra de que se
mantienen los hombres, tiene grandes arboledas, grandes campos y pastos
para ganados y bestias, donde hay gran número de ovejas, porque no
hay lobos; vino no lo habia antiguamente, agora lo hay, no en todas
sino en algunas partes; tiene oro y plata, hierro y plomo, y estaño
y perlas ó margaritas; tiene salinas, tiene rios grandes, es tierra
más templada que Francia. Habitábala de gentes gran multitud, de
costumbres, segun Diodoro, simples y muy diferentes de la astucia y
malicia de otras gentes; contentábanse con comida simple, y de los
deleites que usan los hombres ricos muy ajenos, las casas hacian de
palos ó ramas y cañas; tenian muchos reyes y príncipes, los cuales
todos vivian en paz. Todo esto es de Diodoro; pero Plinio, y Solino, y
Julio César y otros, ponen hartas malas costumbres de aquellas gentes,
como abajo parecerá; todo lo de mas arriba es de los Comentarios de
César, y de Estrabon, libro IV, y Solino, cap. 35, Plinio, libro IX,
cap. 35, y libro XXXIV, cap. 17, y Diodoro, libro VI, cap. 8.º, y de
otros. Esta nuestra Española es toda, como ya está dicho, más que
ninguna otra fructífera, para los mantenimientos de los hombres, de
frutos infinitos; las arboledas y frutales naturales de la tierra, y
de los que de Castilla se han traido, mayormente naranjas, y limones,
y sidras, granadas, y higueras, nunca tantas y tales por el mundo,
fuera destas Indias, se han visto; vino, ni lo habia ni se ha hecho,
puesto que muchas uvas se comen cada dia, y no haberse hecho por
nuestra culpa y negligencia ha sido. Campos y dehesas para toda especie
de ganados y bestias domésticas, no hay tierra tanta ni tal, en mucha
parte del mundo, tan dispuesta y aparejada para ellas, ni dellas que
esté hoy ni haya estado tan llena; muchos vecinos hay, y que pasan de
500, que tienen á diez á veinte y á treinta y á cincuenta y á sesenta
mil vacas, tan grandes que son mayores que búfanos; ovejas no tienen
número, y cabras muchas, y, sobre todas las carnes, la infinidad de los
puercos y la carne dellos no se igualan gallinas ni capones con ella.
Bestias caballares exceden, así en número como en hermosura, grandeza,
ferocidad y gentileza, á todos los que en toda la redondez del orbe
se crian; andan mostrencas y perdidas millares de yeguas y caballos,
por los montes, sin dueño, que no hay quien diga estas son mias. Mulas
y las demas bestias para el servicio no tienen número cuando se hace
por ellas, y en muchas partes no hallarán par. Oro tiene mucho y más
fino que en otras partes del mundo, como arriba se ha probado, hierro
y cobre tambien, aunque no nos hemos curado mucho dello, por venir
tanto de Castilla y tan barato, y por el ansia que tenemos de andar
tras el oro, lo cual nos impide aquesta y otras muchas más provechosas
y naturales que el oro. Perlas ó margaritas, ni plata ó estaño, hasta
agora no se han hallado, aunque hallarse por muchas partes desta Isla
plata y estaño, y quizá plomo, yo no dudo, pero, en lugar de esto, hay
minas de azul muy fino y de ambar, puesto que en pocas partes; de creer
es que se hallaria más si se buscase. Item, para la recompensa de la
plata y margaritas que hay en Inglaterra, tiene aquesta isla Española
40 y 50 ingenios de azúcar, y disposicion para hacer 200, que valen
más y son más provechosos al linaje humano que cuanta plata, y oro,
y perlas en Inglaterra hay. Item los árboles y yerbas medicinales,
señaladamente el palo de Guayacan, que no sólo para el mal frances ó
de las bubas pero para toda enfermedad que proceda de frio y humedad,
y el árbol de que se hace el bálsamo artificial, y otros infinitos
que se cree haber de su naturaleza saludables, cosas más preciosas
son que ni margaritas, ni oro, ni plata, ni plomo ni estaño. Los
rios cuántos y cuáles, y cuán caudales y de cuán dulcísimas y suaves
aguas, arriba queda bien declarado. Salinas de agua de la mar y de una
sierra grande, que la peña de toda ella es sal, muchas hay. Toda esta
Isla ser temperatísima, salubérrima y amenísima, y el cielo, y suelo,
y aires locales, y naturales della, y los vientos que la bañan, y
refrescan, y recrean, ser todo favorable para cumplimiento de su gran
felicidad, por todas las cualidades della, en muchos capítulos arriba
referidas, se puede asaz y abundantemente colegir. De la multitud
de las gentes que habitaban esta Isla querer hablar, es acometer á
contar cuántas aguas entran en la mar; eran innumerables, segun que
abajo más parecerá, tenian muchos reyes, y todos vivian, sino eran muy
raras veces que riñesen por alguna ocasion, en paz. Cinco reyes habia
grandes, de cinco principales reinos y provincias que en esta tierra
ó Isla hay; el uno se llamó Guacanagarí, la sílaba última aguda, el
cual reinaba en la provincia que se llamaba el Marien, que es donde
comienza la Vega Real, teniendo las espaldas al Norte, por donde la
descripcion de esta Isla comenzamos, y que fué la primera tierra que
desta Isla el Almirante viejo descubrió; el otro Rey fué Guarionéx,
la última sílaba luenga, que en la Vega Real reinaba, y éste fué muy
gran señor; el otro se llamó Caonabó, la misma última tambien larga,
que en la provincia reinó de la Maguána, donde se asentó despues una
villa de españoles que llamaron San Juan de la Maguána, luenga la
sílaba penúltima, y esta tierra raya hácia la parte austral: éste
fué muy valeroso y de mucha gravedad y autoridad, y á su manera muy
esforzado. Fué el cuarto rey Behechio, la penúltima luenga tambien,
que reinó en el reino de Xaraguá, la última aguda, y éste en corte y
polideza y otras humanas calidades á todos los demas excedió; y ésta
cae á la parte desta Isla más occidental. Era el quinto reino en la
provincia de Higuey, la penúltima luenga, que es al Oriente, cuya
tierra, viniendo de Castilla á esta Isla, es la primera que topamos,
y en éste reinaba en mi tiempo una reina vieja llamada Higuanamá, la
última sílaba aguda. A estos cinco reyes obedecian y seguian otros
infinitos grandes señores, que numerarlos sería mucho esta Historia
dilatar. De todo lo cual parece no ser inferior ni ménos rica y
preciosa esta isla Española que la de Inglaterra, ántes en muchas
calidades naturales, riquezas y propiedades salubres, le hace muchas
ventajas. La otra Isla, por la antigüedad de los siglos pasados muy
celebrada, fué la isla de Sicilia, la troja ó alholí de los romanos
nombrada, segun Estrabon, libro VI de su Geografía; la grandeza
della, rodeándola toda, segun Plinio, libro III, capítulo 8.º, son
618.000 pasos, que hacen 206 leguas, dando á cada legua 3.000 pasos.
Solino, cap. 40 de su _Polystor_, pone 3.000 estadios (al cual sigue
San Isidoro, libro XIV, cap. 6.º de las Etimologías), que suman 126
leguas, pero algunas más añade Diodoro como natural vecino della; éste
asigna en su libro VI, cap. 1.º, 4.360 estadios, los cuales cumplen
182 leguas, aplicando á cada ocho estadios una milla, y tres millas á
cada legua, porque cada estadio contiene 125 pasos, que fué la carrera
que corrió Hércules sin resollar, y porque allí paró y estuvo, se dijo
estadio _à stando_, segun San Isidoro, XV, cap. 16 de sus Etimologías;
por manera que segun todos, poco más ó poco ménos, concuerdan, cuanto á
la grandeza podrán caber dos buenas Sicilias en esta nuestra Española
isla. Cuanto á la fertilidad, Plinio, libro X, cap. 18, dice ser
fertilísima y que dá de trigo ciento por uno; en esta isla Española
no he mirado lo que multiplica el trigo de Castilla, porque no hemos
curado dello por ocuparnos en otras, como arriba dije, granjerías, pero
yo lo hice sembrar una vez, y dello cinco celemines, de los cuales
fueron hechas tres hazas grandes, y muy espigado, que lo venian á ver
por maravilla, y porque lo sembraron muy temprano y vino agua ántes
que del todo granase, con ella se anubló y perdió, y, segun lo que
mostraron, bien se creyó que sobrepujara á la multiplicacion de lo de
Sicilia. El mahíz, grano desta Isla, mucho más dá de sí en aumento
que ciento por uno, y áun ciento y cincuenta, porque de un grano nace
una caña, y en una caña proceden al ménos comunmente tres mazorcas ó
espigas, y cada espiga ó mazorca tiene 600, y 700, y 800 granos, de
manera que de un grano salen al ménos mil y quinientos. Plinio pone por
maravilla que el campo de Byzancio, que es en Africa, daba 150 hanegas
por una, y que de allí envió un hacedor imperial á César Augusto de un
sólo grano (lo cual dice Plinio ser apénas creible) pocas ménos que
400 macollas ó hijos de trigo, y otro al Emperador Nero envió de un
grano 340 cañas con sus espigas; esto dice Plinio. En la provincia del
Rio de la Plata, procedieron de 30 granos de trigo 30.000, en la de
Guatemala, de cinco granos de trigo salieron 180 espigas muy grandes y
hermosísimas; esto me certificaron las personas de verdad y autoridad
que lo vieron. Tornando al propósito, Solino pone muchas y diversas
cosas naturales, y no ménos admirables, de la isla de Sicilia, de las
cuales las más no hacen al caso, para que puesto que en ésta no las
haya pierda algo de su excelencia; dellas son la fuente de Diana, de la
cual si con manos no castas tocare alguno el agua, no se podrá mezclar
aquella agua con vino; la sal que se hace en la ciudad Agrigentina,
pueblo de aquella Isla, que si la echan en el fuego se hace, y si
la echan en el agua estalla ó revienta, como la otra sal echada en
el fuego, haciendo ruido; que en cierta parte de la Isla, la tierra
cria muchas cañas, de que se hacen flautas de diversos sonidos; en
esta Española son las cañas cuasi macizas, pero muy provechosas para
hacer casas y para otras muchas cosas. Hay en Sicilia una fuente que
es quieta y tranquila, pero en sonando una flauta ó en cantando una
voz, cuasi como si se admirase con ella, se levanta el agua y derrama
saliendo de sus términos; otras dos fuentes hay, la una es, que si una
mujer estéril, que no concibe, del agua de ella bebiere será fecunda y
concebirá, y la otra, si la mujer fuere fecunda se hará estéril y no
concebirá. Otras muchas cosas maravillosas naturales y otras fabulosas
refiere allí Solino, que para nuestro propósito hacen poco al caso; San
Isidoro dice que abunda en oro, no sé si lo dice por el pan y otras
cosas ricas que della para sustentacion de los hombres salen, ó porque
minas de oro en ella haya, pero parece que desto, pocos ó ningun autor
mencion hace; algunas piedras preciosas, y esmeraldas, y coral, segun
Plinio, libro XXXII, cap. 2.º, y libro XXXVII, cap. 5.º, y Solino,
dicen que allí se hallan. Dice más Solino, que todo lo que aquella Isla
cria, ó que la tierra con su fertilidad natural lo produzca, ó que
por industria humana se siembre, todo es cercano á las cosas que son
perfectas, excepto el azafran de la ciudad que allí hay, que se llama
Centuripina, que á todo lo sobrepuja; afirma tambien que no pasa dia
que no se vea el sol en la ciudad Siracusana, que es la metrópoli de
aquella Isla, aunque sea tiempo de invierno. De la fertilidad desta
Isla, cuanto á lo que dá de sí y de lo que por industria de los hombres
se cria, y como apénas que por todo el año no se deje de ver el sol
un dia, no en sola una ciudad ni una provincia sino en toda esta gran
Isla, asaz queda en los precedentes capítulos prolijamente dicho, y por
todo ello parece en cuantas cualidades y riquezas naturales, al ménos
cuanto á la capacidad y aptitud, cielo y suelo y otras propiedades,
para producir muchos más bienes y utilidades para la feliz y próspera
vivienda de los hombres, esta Española excede á Sicilia. De las piedras
y coral que allí dicen haber, aunque ya no debe parecer alguno, y
que en ésta no se han visto hasta ahora, en lo que á las perlas de
Inglaterra digimos queda respondido. La tercera Isla, por los antiguos
muy nombrada y solemnizada, es la isla de Candía, que antiguamente
se llamó Creta; esta Isla fué celebratísima en los tiempos antiguos,
mayormente por los poetas, y tambien todos los escritores griegos hacen
gran mencion della, y la razon fué porque en ella se hallaron las
cosas más famosas que trata la materia poética. Nasció en ella el gran
Júpiter, y reinó en ella y en ella fué sepultado; della fué Saturno;
á ella fué llevada Europa, hija del rey Agenor; della tambien fué la
madre de los dioses, que fué Cibeles; destas cosas hablan, Virgilio
en el III de la Eneida, y Ovidio, libro III, Metamorfóseos. Por estas
causas, y por la grandeza y otras muchas calidades señaladas que esta
isla tiene, los que repartieron las provincias de Grecia, y le dieron
dos provincias en la mar, dijeron que la una era Candía ó Creta, y la
otra era las islas Cyclades; por manera, que á sola Candía contaron
por provincia marina de Grecia, igualándola con las islas Cyclades,
siendo 53 como San Isidoro cuenta, y muy nombradas islas entre ellas,
y tanto la quisieron magnificar los poetas, que dijeron ser adornada
de cien ciudades, y no solamente los poetas, como Séneca en la
tragedia primera llamada _Hércules Furens_, pero áun muchos de los
historiadores, á los cuales, siguiendo San Isidoro, libro XIV, capítulo
8.º de sus Etimologías, dice que tenía cien ciudades otro tiempo;
pero rearguye Solino en su _Polystor_, cap. 35, y dice que aquellos
fueron muy pródigos en el hablar y dar loores demasiados: _Non stipata
centum urbibus sicut perhibent qui prodige lingua largiti sunt, sed
magnis et ambiciosis oppidis_, etc.; confiesa, empero, tener algunos
grandes y famosos lugares y poblaciones. Y puesto que le dieron los
poetas demasiados y fingidos loores cerca desto, todavía los mereció
verdaderos por muchas excelencias que tuvo; de las cuales algunas
cuenta Solino, y Estrabon, libro X, Diodoro, libro VI, capítulo 13, y
Plinio, libro IV, cap. 12, y San Isidoro, libro XIV, cap. 6.º, y otros
muchos poetas é historiadores. La grandeza della, segun Plinio, es de
longura de Oriente á Poniente 270.000 pasos, que hacen 90 leguas, y de
latitud no excede en 50.000, que son 16 leguas; y en circuito y boja
tiene 589.000, que cumplirán no cabales 200 leguas; esta es cuenta de
Plinio, donde arriba. Estrabon, refiriéndose á otros, dice que tiene
de luengo 2.300 estadios y más, que hacen 96 leguas, y de circuito
5.000 y algunos más estadios, que serán 210 leguas; por manera que,
cuanto á la grandeza, bien podrán tres Cretas ó Candías caber en esta
nuestra Española isla. Cuanto á la templanza y fertilidad, dice Solino
y San Isidoro, que antiguamente se llamaba _Macaroneson_, que en griego
significa ser templada, por la clemencia del cielo y fertilidad y
bondad de la tierra; Plinio dice, libro XXV, cap. 8.º, que las cosas
que en ella se crian son infinitamente mejores que las que nacen en
otra parte de aquel género, el vino señaladamente que en ella se hace
es excelente, y abunda en campos para pastos de ganados, mayormente
para ganado de cabras; ciervos no los hay, las lechuzas y serpientes
no pueden vivir en ella, y si acaso de otra parte allá las llevan,
luégo se mueren, segun dice Solino y San Isidoro; lobos, ni zorras,
ni animal ponzoñoso alguno, no lo tiene, segun todos, y Plinio, libro
IX, cap. 58, excepto arañas ponzoñosas, segun Plinio, allí, y segun
Solino, que se llaman _phalamgra_, cierta especie de araña chiquita y
que dando una picada mata un hombre. Tiene abundancia de cedros, segun
Plinio, libro XVI, cap. 24, principalmente sobre unos montes ó sierras
altas que nunca carecen de nieve, y segun Solino si los cortan tornan á
reverdecer. Hay en ella una yerba, segun Plinio, libro XXV, cap. 8.º, y
Solino y San Isidoro, que se llama _dictamnos_ y _halimon_ (ó quizá son
dos estas yerbas), de la cual pone Plinio grandes virtudes y efectos
en muchas partes, y Solino y San Isidoro ponen que si la muerden no se
siente la hambre por todo el dia; otro de los efectos suyos que ponen,
es que si una cabra es herida con una saeta, luégo la va á buscar, y
comiéndola la salta la saeta del cuerpo; otro efecto tiene, y es que á
las mujeres que tienen dolores de parto las ayuda á luégo parir, ó las
aplaca los dolores, y para esto, no de los ramos ni de la fructa ó flor
de ella, sino de las hojas bebidas con agua, se han de aprovechar, las
cuales tiene semejantes á las del poleo. Tambien afirma esto Teofrasto,
libro IX, capítulo 16 de la Historia de las plantas. Estas cosas
son las en que podamos cotejar esta isla Española con la de Creta,
dejadas muchas fábulas é historias con que aquella fué por poetas é
historiadores engrandecida, de las cuales algunas tocaremos abajo
cuando la materia lo pidiere. Ya, pues, habemos visto que esta Española
excede á aquella en la longura, anchura y redondez de toda ella; en
la templanza y suavidad de los tiempos, clemencia de aires y cielos,
y fertilidad de la tierra, queda tambien manifiesto, porque áun allí
habia en cierta sierra siempre nieves, que por la mayor parte donde
quiera que están, al ménos los lugares que ocupan y los que alcanzan
propincuidad dellos, no suele ser buen vecino y al cabo son estériles.
Si aquella tenía muchas y grandes poblaciones, como dice Solino,
aquesta tenía infinitas, y llenas de infinitas gentes, no eran muy
grandes, pero toda cuán grande es estaba de gentes llena. Y dejado lo
que los primeros que á ella vinimos con nuestros ojos vimos, es desta
multitud manifestísimo argumento que toda esta Isla y todas estas
islas son sanísimas, no tenian entre sí guerras, no padecian hambre,
ni pestilencias, nacian y multiplicaban cada dia infinitas gentes, que
cada mujer casada tenía comunmente tres, y cuatro, y cinco hijos, como
parecerá, y morian viejos, de necesidad la gente habia de ser infinita;
porque esta es conclusion universal y verdaderísima, que donde no hay
ni guerras, ni hambre, y faltan pestilencias, siempre nascen más gentes
que mueren. Otro argumento y señal es y será, al que hoy quisiere mirar
en ello, manifiesta, que como las labranzas que tenian eran en montones
de tierra, y no fácilmente con las aguas ni vientos se deshacen, no
se hallará hoy en toda esta Isla rincon que no esté amontonado por su
órden, lo cual es de sus labranzas claro vestigio, y, por consiguiente,
haber habido innumerables vecinos. Yo creo, cierto, que pasaban de
tres, y de cuatro cuentos los que hallamos vivos, y que ésto sea así
é que hobiese más gentes de las que digo persuádolo por este camino:
El reino de Egipto, segun Diodoro, libro I, cap. 3.º, afirma, tiene
de luengo 2.000 estadios, que son cuasi 84 leguas, y de ancho 1.060,
que hacen 42 ó 43 leguas; este reino, en tiempo de Ptolomeo, segun
Diodoro, tuvo siete cuentos de hombres, y en tiempo de Diodoro habia
en él tres cuentos de ánimas, pues como esta isla Española tenga
más tierra que dos veces el reino de Egipto, y la hallásemos toda
poblatísima, y las cualidades della sean las de suso largamente dichas,
manifiesto es que ternía mucho mayor número de gentes de los tres y
de los cuatro cuentos referidos, luego en gente numerosa la isla de
Creta ó Candía, y ambas las otras dos islas, no tienen qué compararse
con esta Isla. En campos y pastos, para ganado de toda suerte, como
exceda á Candía y á todas las del mundo asaz queda probado arriba,
y así los hay hoy, puesto que ántes no los habia. Animal ni bestia
ponzoñosa en ella no habia, solas unas arañas negrillas, como un grano
de yerba mora, y unas culebrillas verdes que viven en los rios, que
fuesen ponzoñosas se decia, como arriba se dijo, pero no habia nueva
que alguna persona muriese de picada ó mordedura dellas; las culebras
grandes, que en ella y en Cuba y en todas estas islas hay, ningun mal
hacen aunque las pisen. Si cipreses hay en Creta ó Candía, en ésta hay
millones y millones, y muchas leguas de luengo y ancho llenas de pinos
hermosísimos, y si los cipreses cortados reverdecen, aquí cualquiera
tronco de árbol delgado ó grueso que lo metan en la tierra, á cabo de
tres años se hace tan grande árbol cuanto era el de que fué cortado y
habido. Si Creta ó Candía tiene la yerba _dictamnos_, esta Isla tiene
infinitas yerbas, sino que no las cognoscemos, virtuosísimas, y áun
ésta por ventura la tiene á vueltas dellas, que podrá ser que sea la de
que hacen los tabacos para tomar el humo, que abajo diremos, que les
quita el cansancio y cuasi los mantiene. Y así parece, que en todas
las cualidades de la isla de Creta referidas, hace ventaja á aquélla
esta Isla, solamente se la debemos de dar en el vino, entre tanto que
acá somos más diligentes que hasta hoy para poner viñas, donde quizá
podrá ser que en muchas y diversas partes desta gran Isla se coja tanto
vino, que no solo Creta ó Candía en este punto se olvide, pero tambien
se venza Guadalcanal, San Martin, Toro y Ribadavia, y los demas que
son loados en Castilla. Y esto baste para manifestacion de la grandeza
y capacidad, amenidad, templanza, suavidad, riquezas, felicidad y
excelencia de esta Española sobre las otras islas.
CAPÍTULO XXI.
Declarados quedan muy en particular, en la descripcion desta isla
Española, su sitio, su templanza y amenidad, sus calidades, con
muchas buenas y provechosas cosas, al ménos las principales, que en
ella hay, que componen y perfeccionan, y muestran su felicidad y
habitacion saludable, y finalmente en lo que sobrepuja y excede á
otras islas; lo mismo podemos afirmar, cuanto á muchas de las dichas
calidades y propiedades suyas, de las otras islas comarcanas, y no
sólo de las comarcanas, pero ésto y mucho más de la grande y vastísima
Tierra Firme, que tiene de costa ó ribera de mar sobre 10.000 leguas
descubiertas ya, de las cuales muy pocas se podrán sacar que no
sean en toda ella, por el aspecto y figura del cielo, y por todas
las susodichas causas y otras más favorables particularidades, en
mediocridad y templanza, felicidad, suavidad, sanidad y clemencia de
aires, su habitacion felicísima. Esto parece lo primero de las islas,
como la que llaman de San Juan y Puerto Rico, la cual, en muchas
partes della, es más fresca y suave vivienda que en otras muchas de
los alrededores, puesto que en todas no falte la susodicha suavidad;
está situada la isla de San Juan en 17 y 18 grados, la de Cuba en
20 hasta 22, la isla de Jamáica en 16 y 17. Todas estas islas están
dentro del trópico de Cancro, hácia la equinoccial, con otras sin
número, que desde la isla de Cuba va una renglera de más de 500 leguas
llenas de islas, que de una á otra se puede ir á dormir cada noche,
en un navío pequeño, en tierra y en ella holgar, y éstas llegan hasta
la isla de la Trinidad, que está junta y pegada con la Tierra Firme
de Paria (como abajo, si Dios quisiere, se verá), á cinco grados ó
poco más de la equinoccial. Hay ciertas islas, cercanas desta isla
Española y de la isla de Cuba, por la parte del Norte, y son 30 ó
40, que llamamos de los Lucayos, las cuales fueron la primera tierra
que el Almirante viejo descubrió; muchas destas son mayores que la
gran Canaria tanto y medio, y algunas mayores que tres veces aquélla,
y todas sin comparacion más felices, amenas, fértiles y sanas que
ella; báñanlas continuamente las brisas, no tienen humedad alguna,
favorécelas muy mucho el cielo, y por otra causas particulares que no
sabemos, por manera que todas ellas son temperatísimas y salubérrimas.
Yo he visto hombre en esta isla Española que estaba hidrópico, el cual
se llamaba Francisco Monasterio, que tenía la barriga como una mujer
preñada, y la cara como unas gualdas amarillas; éste, cognosciendo la
virtud y sanidad de aquellas islas, porque habia, segun creo, andado
por ellas, ó á lo ménos teníase comunmente de la bondad dellas cierta
noticia, pasóse á ellas, y en cuatro ó cinco meses volvió tan sano y
tan cenceño como si mal nunca hobiera tenido, y creo de cierto, que
hidrópico y despues sano yo lo vide. Su sitio, de algunas dellas y de
las ménos, es en 20 hasta 23 grados, y éstas están dentro del trópico
de Cancro, y debajo del segundo clima, segun los antiguos, pero del
tercero, segun los modernos, y así el mayor dia del año en ellas terná
13 horas y 15 minutos, poco más; todas las más dellas están fuera
del mismo trópico, á la parte Septentrional, en 25 y 26 grados, caen
debajo del clima segundo, segun los antiguos, y del tercero y cerca
del cuarto, segun los modernos; tienen de 13 horas y tres cuartos,
algo menos, el mayor dia. Entremos agora en aquella vastísima Tierra
Firme, tocando no más su descripcion y calidades, cuya temperancia,
mediocridad, fertilidad, sanidad, suavidad, en muchas y diversas é
infinitas regiones, provincias, reinos y lugares, que contiene todo
este orbe indiano, y todas y todo por la mayor parte, no parece que
haya en el mundo tierra, ni region, por bienaventurada que sea, que
pueda compararse á la ménos buena de toda ésta, y que sobre todas
las del mundo se deba, en verdad, decir que es felicísima. Si mucho
habemos dicho desta isla Española y de sus comarcanas, mucho con mayor
encarecimiento, las mismas excelentes, y otras mayores y mejores
propiedades cuanto á ciertas cosas, de toda la Tierra Firme, ó de su
mayor parte, podemos no sin razon afirmar. La latitud que al presente
della sabemos son 45 grados de la parte del Norte ó Septentrion desde
la equinoccial, y otros tantos de la otra parte yendo hácia el austro,
y áun más, los cuales grados hacen 1.800 largas leguas, aplicando
á cada grado 17 leguas y media. Toda es tierra felicísima, y de
felicísima y deleitable, y gozosa, y suave habitacion por la mayor
parte, y la más felice, y deleitable, y salubre de todas es la que está
dentro de los dos trópicos, así islas como Tierra Firme, que llamaron
los antiguos la tórrida zona, que creyeron muchos, por calor, ser
inhabitable, cuyo error los especieros de Sevilla, que vienen á estas
partes á trocar especias por oro, por vistas de ojos lo saben. Todas,
pues, aquellas regiones, por la mayor parte, son tierras enjutas,
descubiertas, altas, rasas, alegres, graciosas, muy bien asentadas; los
collados, los valles, las sierras, y las cuestas muy limpias y libres
de charcos hediondos, cubiertas de yerbas odoríferas, y de infinitas
medicinales, y de otras comunes muy graciosas, de que están cubiertos y
adornados y riéndose todos los campos. Echan de sí cada mañana, y áun
al mediodía, vapores odoríferos, que consuelan, y alegran, y confortan
los espíritus de los caminantes; los montes ó bosques de todas ellas,
al ménos dentro de los dos trópicos, que ocupan de latitud 45 grados,
como dije, de una y de otra parte de la equinoccial, son altísimos,
crecidos y muy grandes, y que por cierto muchas veces, para pararse
el hombre á especular su altura, conviene alzar la cabeza no ménos
que cuando quisiese ver y contemplar lo más alto de los cielos; las
especies dellos son pinos, de los cuales hay á cada paso infinita
cantidad, hay encinas, alcornoques pocos, robles, laureles, al ménos
parécenlo, grandísimos y odoríferos cedros blancos y colorados, los
árboles del Guayacan, con que se curan las bubas y otras enfermedades
que procedan de humedad. Hay gran multitud de árboles aromáticos,
estoraques, y liquidambar del bálsamo natural; digo natural, no el
que es propiamente bálsamo que dicen nacer en Alejandría, sino por
respecto de lo artificial, de que arriba en el capítulo 14 hablé, que
en esta isla Española con cierta industria se hacia, pero este de
que agora decimos sin industria humana, con sola una herida que se
hace en el árbol, sale aquel licor odorífero, que le pusimos nombre
de bálsamo como al artificial, por su olor suavísimo, no sabiendo su
eficacia y virtud: de éstos hay muy pocos árboles, á lo que hasta agora
se tiene entendido. Infinitos árboles hay de liquidambar, y éstos
son altísimos más que los pinos y más derechos, los cuales tienen la
hoja como propia la del algodon; éstos son muy hermosos árboles y á
la vista deleitables. ¿Quién contará los frutales y las naturalezas
dellos, y la suavidad y sanidad juntamente de sus frutas, y la multitud
numerosa, así domésticos como silvestres? Todos estos árboles son
amigos, segun sentencia de los médicos, de la complision humana. Hay
otros muchos é innumerables, que segun su altura, sus hojas, y sus
flores, su hechura, su órden, su hermosura, la tierra donde están y
la vecindad y compañía que de otros tienen, muestran (sino que no los
cognoscemos) ser de nobilísima propiedad y naturaleza. Dentro de los
montes y florestas, y en los campos tambien mayormente desta islas, hay
raíces domésticas y silvestres, para los hombres y para algunos ganados
como son puercos, las mejores y más provechosas, como arriba se ha
visto, que creo haber en mucha parte del mundo. De esta serenidad,
mediocridad, suavidad, sanidad y deleitable disposicion destas tierras,
es asaz bueno y cierto argumento, conviene á saber, que cuando las
naos llegan de Castilla, y comienzan á acercarse á las primeras islas,
y así en todas las partes de la Tierra Firme, es cosa maravillosa los
frescores, olores y fragancia que los hombres sienten salir della,
como si rosas y flores tuviesen cuasi presentes. Los aires locales
son claros, delgados, sotiles y clementes, por todas las grandezas
de provincias de aquellas partes, al ménos como ya digimos dentro de
los dos trópicos; la causa es muy natural, segun los filósofos arriba
nombrados, conviene á saber, que como la presencia del sol siempre
asiste muy claro, porque, como ya tambien digimos, muy raras veces hay
espesos nublados, y pocas suele arriba de un dia estar de las nubes
cubierto y ocupado, el sol no deja engrosar los aires, desparciendo y
consumiendo los vapores que la tierra produce por sus humedades. En
saliendo el sol el aire luégo se escallenta, y en poniéndose luégo se
refresca y enfria en todas aquellas tierras, como verá cualquiera que
quisiere mirar en ello, y esto es señal de ser sotiles allí los aires,
segun dice Avicena donde arriba fué alegado. Los vientos universales
que todas aquellas provincias y reinos comunmente bañan, al ménos todas
las desta parte de la línea hácia el Septentrion, y 300 leguas de la
otra del austro, son las brisas, los que arriba hemos dicho boreales
y orientales, los cuales por ser tan continos, para tornar las naos á
Castilla huyen dellos metiéndose hácia el Norte, por cobrar vientos
frios donde las brisas no alcanzan, y así les es necesario andar más
de 400 leguas más que á la venida anduvieron, por ir rodeando. Las
virazones de la mar, los terrales de la tierra, otros que nascen en
algunas lagunas muy limpias y de agua dulce y salubre y deleitable,
como se engendran en las lagunas de la felice provincia de Nicaragua,
y otras semejantes como se engendraban en el lago dulce de Genesareth ó
mar de Galilea ó Tiberiadas, de que hace mencion San Lúcas, los cuales,
decimos, son vientos locales, porque son propios de aquellos lugares,
son en aquestas partes fresquísimos, suaves, alegres y saludables. Las
aguas que riegan toda aquella Tierra Firme, y sustentan las gentes
infinitas della, tienen las calidades que digimos de las desta isla
Española, en el capítulo precedente, sotiles, dulcísimas, movilísimas,
rapidísimas y claras, no estañales ni de nieves sino en rarísimos
lugares; descienden de altísimos montes, por entre peñas y por piedras
guijarreñas de diversos colores naturales, haciéndose cien mil pedazos;
y como son infinitos los rios, arroyos y quebradas, y la tierra de
donde comienzan y por donde pasan tan grande, por esto hay en esta
Tierra Firme los más grandes y poderosos rios que en toda la redondez
del mundo, de tanta grandeza y abundancia de agua, ni que tanta tierra
corran, que salgan á la mar del Norte ó Sur, se hallan. Todo lo que
aquí decimos de la mediocridad, bondad, salubridad y felicidad de
todas aquellas regiones y felices tierras, es verdad en universal y
en todas partes y rincones dellas, pero no contradice ni deroga cosa
de lo dicho porque en algunas partes y lugares, por la disposicion y
sitio dellos y por algunas causas particulares se halle lo contrario,
por ser la tierra sombría ó ahogada, ó por pasar las aguas por algunas
ciénagas ó tierras lodosas, y por esto los aires locales no ser tan
sanos, y el sol no resolver los vapores terrestres, y por otras causas
de las susodichas contrarias particulares, y así ser algun pedazo de
tierra mal sana. Esto parece en el Nombre de Dios y Panamá, que, por
ser tierra ahogada y lodosa, y tener cerca ciénagas, es mal sana, y así
en la Vera Cruz y en Tabasco, y Guaçaqualco, y otros lugares de Tierra
Firme, de la mar del Norte; pero esto es en muy pocas partes y raras,
y es como monstruo en natura, como suele la naturaleza errar en las
cosas que produce naturales, y estos yerros se llaman monstruos, cuasi
raros y muy pocas veces, y fuera del curso y órden ordinario y natural,
y por esta manera que decimos, que no deroga ni deja de ser verdad,
si dijéremos que todos los hombres del mundo tienen cinco dedos en la
mano, porque nazca uno, ó dos, ó tres con seis dedos; y así es de todas
las otras cosas naturales. Y así diremos, con verdad, que todas estas
Indias son las más templadas, las más sanas, las más fértiles, las más
felices, alegres, y graciosas, y más conforme su habitacion á nuestra
naturaleza humana de las del mundo, aunque en algunas parte acaezca ser
el contrario por algunas particulares causas, las cuales son muy raras.
CAPÍTULO XXII.