LEÓN. ¿Manifestada ante la religión, ante usted?
DON RAFAEL. ¡Dios Uno y Trino, que no pueda
yo...! Si por la religión se resolviera... pronto os arreglaría
yo... (_Con ademán de bendecir._) Pero el mundo
ha venido a parar a un enredo, a una confusión tal de 160
todas las cosas, por el sin fin de leyes, preocupaciones,
prácticas y corruptelas, que vuestra noble aspiración no
podrá escapar, no, de la inmensa red... Sucumbiréis,
sucumbiremos, hijos míos... Debo deciros todo lo que
sé... que es muy grave. (_Ambos se aproximan, ansiosos._) 165
MARÍA. Sé que viene mi hermano en la disposición
más hostil...
LEÓN. Los Marqueses sin duda se opondrán...
DON RAFAEL. No creo imposible reducir a los Marqueses...
¡Pero a don Cesáreo, que viene con la cabeza 170
llena de viento y la voluntad inflamada de insolentes
resoluciones...! Oídme. Debéis saber toda la verdad,
por triste que sea.
LOS DOS. (_Con gran ansiedad._) Sí, sí...
DON RAFAEL. ¿Sabéis por qué precipita su viaje don 175
Cesáreo?...
MARÍA. Llegará hoy.
DON RAFAEL. Viene hoy, porque debió de recibir un
largo telegrama en que pérfidamente se le llama para que
impida el oprobio de la familia... 180
MARÍA. ¡Estúpida maldad!
DON RAFAEL. Se le habla de María enloquecida, fascinada
por un...
LEÓN. Imagino los horrores que dirán de mí.