DON RAFAEL. Ea... a nuestro asunto. Señor don
León, declare usted. (_María se retira a una distancia en
que puede escuchar._)
LEÓN. Declaro...
DON RAFAEL. ¿Cómo tuvo principio ese... esa 80
inclinación...?
LEÓN. Una noche, dos meses ha, fui llamado por
María...
DON RAFAEL. Eso ya lo sé... cuando le pidió a usted
un socorro para su familia, y usted no pudo dárselo. 85
(_Riendo._) ¡Graciosísimo! Ya me lo ha contado ella.
LEÓN. Aquella noche fue...
DON RAFAEL. Cuando le vendió el vestido a esa fantasiosa...
¡Buen golpe, de maestro!... Adelante.
LEÓN. Desde aquel punto y ocasión, señor Cura, se 90
encendió en mí un fuego de amor tan vivo...
DON RAFAEL. ¡Mucho, mucho!
LEÓN. María emprendió para el sostenimiento de su
familia una serie de trabajos que hacen de ella una grande
heroína. 95
DON RAFAEL. ¡Mucho! ¡Si no ha nacido otra que
se le iguale! (_Risueño, con ingenua admiración._)
LEÓN. Yo la ayudaba en sus empresas mercantiles.
DON RAFAEL. También lo sé... Adelante.
LEÓN. Como la ayudó usted dándole el dinerito del 100
Cielo...
DON RAFAEL. Le habría dado el de la tierra si lo
hubiera tenido. Le di el del Cielo porque no tenía otro...
Bueno: con que la amó usted...
LEÓN. La amé por su abnegación, por su piedad filial, 105
por la valentía que desplegaba en aquella lucha... la
amé también por su belleza... todo hay que decirlo...
DON RAFAEL. Naturalmente... Si fuera un coco de
fea, todo eso de la abnegación y de la valentía habría
sido música... 110
LEÓN. La amé por su talento incomparable, por esa
dignidad, unida a la gracia...
DON RAFAEL. (_Moderando el entusiasmo descriptivo
de León._) Bueno, bueno. Bien a la vista está su
mérito... 115
LEÓN. Yo bien sé que no la merezco: ella es grande;
yo, aunque también de padres ilustres, soy un infeliz
hombre, atado a un bajo comercio. A la presente condición
humilde he venido por mis errores de otros días,
de días muy lejanos, don Rafael. (_Con viveza y calor._) 120
Aberraciones de las que ya estoy corregido, radicalmente
corregido, bien lo sabe usted. Abierta está mi alma a
los ojos de Dios. Los de usted también han entrado en
ella...
MARÍA. (_Sin acercarse._) Créalo, don Rafael, si cree 125
en mí.
DON RAFAEL. Creo... Su enmienda y reforma no
son nuevas para mí.
LEÓN. María conoce mi amor. Yo adivino el suyo.
Si ella y Dios me deparan la dicha inefable de llamarla 130
mi esposa, creeré que esto no es la Tierra, sino el Cielo.
DON RAFAEL. Tierra es, y bien dura y triste... valle
de lágrimas. (_Suspirando._) Bien. Ya puede usted
acercarse, María, y decirme... (_María se acerca, los
ojos bajos._) aunque casi no es preciso... 135
MARÍA. (_Con modestia._) Le quiero por su inteligencia,
por sus desgracias, por el inmenso esfuerzo moral
que significa su regeneración, consumada por él mismo,
solo con su conciencia. Por esto, y por gratitud, le quiero,
y decidida estoy... a... (_Vergonzosa, enmudece._) 140
DON RAFAEL. Acabe, hija... Ya, para lo que falta...
LEÓN. ¡Oh, júbilo inmenso! (_Con vivo entusiasmo,
abrazando a don Rafael._) Déjeme usted que le abrace...
DON RAFAEL. Apriete, apriete. Ya puede estar
orgulloso. (_Con pesimismo._) Pero... 145
MARÍA. ¿Pero qué...? (_Vivamente, atacándole por
un lado._) Usted no nos abandona; usted hace suya
nuestra causa.
LEÓN. (_Atacándole por el otro lado._) Usted sabe dar a
Dios lo divino, lo humano a los hombres. 150
DON RAFAEL. (_Apartándoles._) Sí, sí: sé todo eso...
pero sé también que contra ese afecto... todo lo santo y
noble que se quiera... se alza un poder tiránico,
incontrastable.