MARÍA, VICENTA; después CIRILA.
VICENTA. (_Mirándola con severidad._) Lea usted...
lea para sí. Hágase cuenta de que está sola.
MARÍA. (_Vencida de la curiosidad, rasga el sobre; 435
desdobla con febril mano el papel, y lee rápidamente._)
«En previsión de una crisis próxima...» ¿Ve usted?
no es nada. Cosa de política, de comercio...
VICENTA. Amiga querida, estoy asustada. Preveo
cosas muy graves. 440
MARÍA. ¿Por qué?
VICENTA. Ya sabe usted cuánto la quiero. Lo que
he visto y oído aquí paréceme un principio de grandes
desastres.
MARÍA. (_Abrasada de curiosidad, vuelve a desdoblar la 445
carta._) Permítame un instante. (_Lee para sí._) «Crisis
de familia...» (_Se interrumpe al oír la voz de Cirila;
vuelve a replegar la carta._)
CIRILA. (_Entrando por la derecha._) Los señores Marqueses
bajan ahora. 450
VICENTA. Yo me voy. (_Retrocede._) Hemos quedado
en ir juntas a la romería. Vendrán conmigo las de
González. Por Dios, María, que no se arrime a usted ese
hombre, que no caiga en la estúpida presunción de
acompañarla. 455
MARÍA. (_Sin oír lo que dice._) Bien... sí... Hasta
luego, amiga mía.
VICENTA. Adiós.
MARÍA. (_En cuanto la ve salir, lee rápidamente saltando
de una carilla a otra._) «Este inmenso amor mío, 460
hijo de la adversidad, tiene de su madre la firmeza y la
esperanza...»
CIRILA. (_Mirando por la derecha._) Ya vienen...
MARÍA. (_Lee saltando._) «Soy incandescente. Ardo:
no me consumo. Siempre espero. (_Saltando._)... alma 465
superior, fuerte... La vida armónica... eficaz. (_Repliega
la carta y la esconde al sentir la voz de su padre._)